LA ETIQUETA DEL CIGARRO

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“Unos fuman, otros beben, otros se drogan y otros se enamoran…cada uno se mata a su manera”. [...]
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“Unos fuman, otros beben, otros se drogan y otros se enamoran…cada uno se mata a su manera”. Los que disfrutan fumando cigarros seguro que pueden defender su afición con no pocos buenos momentos vividos.

Hace ya más de 50 años, Zino Davidoff escribió su famoso libro ” The Connoisseur’s Book of the Cigar”, libro de apenas 100 páginas que con el tiempo se convirtió en toda una guía para el fumador de cigarros y donde, a través de anécdotas y consejos, se cuenta la etiqueta del cigarro. 

Quizás lo más interesante del libro sea que tras su lectura uno conoce la etiqueta a seguir para disfrutar de un cigarro; etiqueta que se divide entre lo que se debería hacer y lo que no. 

COSAS A HACER:

•Caliente ligeramente el pie del cigarro antes de encenderlo.

•Retire la banda o anilla después de encender el cigarro. En cuanto el cigarro está caliente esta se puede retirar sin mayor dificultad. 

•No es un pitillo por lo que mejor tomarse un tiempo para saborearlo. Una bocanada por minuto suficiente. 

•Sostenga el cigarro entre su dedo índice y el pulgar, no entre el índice y el corazón.

•Deje que el cigarro se consuma con una muerte digna; después de haberse consumido la mitad el resto no mantendrá la forma de esa primera mitad.

•Cuando lo haya terminado deséchelo discreta y rápidamente.

•Espere al menos 15 minutos entre cigarros, ya que de no hacerlo podría parecer que no fuma por placer sino por necesidad.

COSAS A EVITAR:

•Utilizar una navaja para cortar o perforar el extremo del cigarro.

•Acercar la llama al pie del cigarro, mejor girarlo sobre el borde de la llama hasta que comience a arder. Una vez haya empezado a arder apagar suavemente dicha llama.

•Encender un cigarro debe ser una experiencia personal; uno debería llevar su propio fuego evitando tener que pedirlo. 

•Encender el cigarro demasiado despacio o demasiado rápido.

•Disfrutar del exhibicionismo, ya sea que esté encendiendo o ya fumando el cigarro.

•Volver a encender el cigarro si menos de una cuarta parte de él es hoja.

•Poner el cigarro en la boca para volver a encenderlo.

•Raspar el exceso de ceniza y girar el cigarro sobre la llama durante varios segundos hasta que se vuelva a encender.

•Apretar el cigarro entre los dientes.

•Mojar el extremo del cigarro. No masticarlo ni babearlo. 

•Fumar demasiado rápido.

•Siempre usar un porta cigarros.

•Meter un palillo o cerilla en el extremo del cigarro para ayudar a mantenerlo en la boca.

•Sumergir el cigarro en oporto o brandy, un hábito atribuido a Winston Churchill.

•Fumar mientras se trabaja.

•Sostener el cigarro entre el dedo índice y medio; siempre entre el pulgar y el dedo índice.

•Fumar mientras se camina en público.

•Fumar más de la mitad del cigarro.

•Apagar el cigarro triturándolo al cenicero. Hay que dejar que el cigarro muera poco a poco de manera natural.

•Fumar un cigarro tras otro.

PD En esta página somos conocedores de los efectos perjudiciales del tabaco sobre la salud y recomendamos encarecidamente no fumar. Pero si lo vas a hacer, hazlo con estilo. 

El Aristócrata

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COMENTARIOS

8 respuestas

  1. La felicidad permanente no existe, quizás algún destello de ella en ciertos momentos, contados.

    Y muchos de esos pocos los he vivido con un cigarro mirando al infinito de las montañas de enfrente de casa.

    Gracias por compartir el ABC del fumador.

    JAA

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  2. Para mi fumar un puro es un placer. Lo tomo como un ritual:
    -por la tarde noche después de concluir el día
    -me sirve para reflexionar

    Mi marca es Cohibas, los más pequeños

    Misac

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  3. Buenos días, discrepo en la aseveración de fumar un cigarro hasta la mitad del mismo. Un cigarro tiene tres tercios en cuanto a su fumada: el primero es el más suave y aporta el dulzor del tabaco, si lo tiene, y sus aromas y sabores más amables, con poca concentración de nicotina y alquitranes. El segundo tercio, también llamado "divino", es donde realmente se concentran los sabores y aromas fruto de la mayor presencia de nicotina y alquitranes y es, en mi opinión, la mejor parte del cigarro. El último tercio, también llamado "jugo de estiércol", es donde se produce la mayor explosión de sabores y aromas, con el inconveniente de registrar la mayor concentración de nicotina y alquitranes ocasionando, dependiendo de la velocidad de fumada, la humectación del extremo del puro en la boca, los reencendidos y/o la calidad del tabaco, un elevado impacto en las papilas gustativas que puede provocar un picor y un amargor en la lengua que hacen desagradable la fumada.
    En resumen, cada tercio del cigarro tiene sus fumadores incondicionales y su disfrute depende mucho de la forma de fumarlo, en mi caso, me decanto por los dos últimos tercios. Otra cuestión diferente es la parte estética de fumar cigarros pero, en vista de las modas actuales, pocos no fumadores miran con admiración a un degustador de cigarros, más bien todo lo contrario: las miradas desaprobadoras, aún estando en un espacio abierto, lo dicen todo.
    Un saludo muy cordial

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  4. Coincido con el anterior interviniente, creo que este tipo de tabaco tiene los años contados…Creo que os nacidos en los 70 seremos la última generación que fume cigarros. Creo que aguantará más tiempo el tabaco de pipa. Personalmente, nunca me ha gustado.

    Saludos.

    Javier.

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  5. Decía –y lo practicaba-, el gran Antonio Mingote que el humor no es otra cosa que la aplicación estricta del sentido común. En uno de sus magistrales dibujos de ABC, Antonio reprodujo una escena notarial. El notario leía un testamento. Sentados en torno a su mesa, los herederos, todos vestidos de riguroso luto y con gesto de amargura. Y entre ellos, sonriente, feliz, también de luto y con una minifalda sugerente, una joven rubia despampanante. En ese instante el notario leyó: -“Y a mi joven esposa, Pepita, que se casó conmigo por mi dinero, le dejo mi dinero”. Sentido común. DE UN ARTÍCULO DE ALFONSO USSIA EL FUGADO SIN RIESGO (03/06/2021)

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