Entre Coleccionismo e Inversión: Descifrando el Valor de los Activos en el Mundo del Lujo

El coleccionismo tiene raíces profundas que se remontan a las primeras civilizaciones, cuando los objetos eran atesorados no solo por su belleza y rareza, sino también por su capacidad para simbolizar[...]

El coleccionismo tiene raíces profundas que se remontan a las primeras civilizaciones, cuando los objetos eran atesorados no solo por su belleza y rareza, sino también por su capacidad para simbolizar poder y estatus. 

A lo largo del tiempo, lo que comenzó como una pasión por reunir y preservar piezas únicas ha evolucionado, especialmente en el contexto contemporáneo, donde el coleccionismo a menudo se entrelaza con la inversión y la especulación.

Este fenómeno puede atribuirse a la capacidad de ciertos objetos de lujo para preservar y aumentar el valor del dinero invertido en ellos. 

Es el caso del arte, de los relojes, coches antiguos o de alta gama, objetos antiguos hasta bolsos , donde la pasión y el placer de poseer se entrelazan con la expectativa de lucrativas revalorizaciones.

Para todos los amantes de los objetos preciosos y de un estilo de vida refinado, puede ser interesante reflexionar sobre la sutil diferencia entre el coleccionismo por pasión, la inversión y la especulación.

Coleccionismo, Inversión y Especulación: Mi Opinión No Solicitada

A menudo, por mi trabajo y porque soy un apasionado de objetos de colección, me suelen preguntar si es buena inversión comprar un reloj, un cuadro o adquirir un coche de producción limitada. 

Sin tener nada en contra ni a favor, creo que en las inversiones, como en todos los aspectos de nuestra vida, no hay decisiones buenas ni malas a priori, salvo ser coherentes con nosotros mismos y tener bien claras las razones de por qué compramos, o invertimos.  

¿Compramos por el mero placer de poseer y disfrutar del bien, o para invertir? 

Porque las inversiones, a diferencia de cualquier capricho, se miden por diferentes aspectos, que casi siempre no coinciden con nuestro gusto personal, ni con las modas , ni con las recomendaciones de los nuevos gurús de Internet. 

Se miden por su demanda y oferta, por su escasez intrínseca, y también por su liquidez, es decir, la posibilidad de convertir la inversión en dinero de manera rápida y sin pérdida significativa de valor. 

El coleccionismo, sin embargo, nace como una pasión, por el reto en conseguir y conservar determinadas piezas raras, con un objetivo temporal de largo plazo, destinado a trasladarse entre generaciones. 

El coleccionismo nace y se desarrolla con diferentes finalidades, entre las cuales la cultural y educativa, la de identidad y de estatus, y la económica.  

Recuerdo una celebre publicidad de Patek , que cita : “nunca un Patek es del todo suyo , suyo es el placer de custodiarlo hasta la siguiente generación “

Es un arte silenciosa que se mueve entre apasionados, por el puro placer de conservar algo que representa un valor no necesariamente económico. 

En este proceso de largo plazo, se crea una pátina de valor que da el tiempo y el esfuerzo, y que poco tiene que ver con una revalorización de corto plazo. 

El reciente fenómeno de coleccionismo de objetos modernos, bolsos y relojes por ejemplo (acordémonos los Nft hace solo un par de años), como reserva de inversión, sin embargo, es un proceso más especulativo y basado en una escasez artificial, más que en una escasez real, salvo por aquellas piezas fuera de producción o de edición limitada.  

Genera y ha generado beneficios reales, pensamos al macro mercado de los relojes deportivos de Rolex , los Ferrari más icónicos , pero dentro de este hype de interés, nadie sabe si el interés de este pseudo mercado cambiará en los próximos años.

De hecho, el mercado del lujo ha experimentado una evolución significativa en este sentido, empujado por la comunicación de las marcas en las redes sociales, transformándose de un nicho de consumidores exclusivos a un campo de batalla para nuevos ricos e inversores novatos que, en la mayoría de los casos, beneficia exclusivamente a profesionales y resellers . 

Un capítulo aparte puede considerarse el arte, que continúa siendo un refugio tradicional para el capital, aun si no exento de burbujas y mas difícil de entender a fondo.

Prueba de ello son las empresas especializadas de nueva generación que se dedican a asesorar compradores y apasionados, siguiendo criterios de valoración y de inversión iguales a los de los mercados financieros , facilitando rentabilidades estimadas a lo largo del tiempo, y segmentando las obras por perfiles de riesgo – rentabilidad. 

La clave, como siempre, está en la selección y la temporalidad; asumiendo riesgos de volatilidad muy alta y liquidez muy baja, dejando que el tiempo nos diga si ha sido una buena inversión.

En él mientras, podremos siempre disfrutar de estas obras en nuestros salones o despachos. 

Como apasionado, reconozco que el gran valor diferencial del arte, como de la alta relojería, coches y joyas, es la posibilidad de poder disfrutar de ellos, algo que un activo financiero no podrá aportar nunca al propietario.

Activos Financieros vs. Activos No Financieros

Si hablamos de objetos preciosos en términos de inversión, hay que diferenciar entonces entre activos financieros y no financieros.

Las acciones, bonos y derivados son instrumentos de inversión que generan rendimientos o ganancias a partir de derechos contractuales sobre flujos de caja, mientras que los activos no financieros, incluidos el arte, los relojes de lujo y otros bienes tangibles, dependen en gran medida de factores subjetivos como la estética, la historia y la escasez para su valoración.

Coleccionismo y Oro: Un Refugio de Valor

Los objetos de coleccionismo, en muchos aspectos, se asemejan más al concepto del oro que a los activos financieros tradicionales. 

Mientras que las acciones, bonos y otros instrumentos financieros están sujetos a fluctuaciones basadas en factores económicos, empresariales y políticos, el oro es conocido por una característica esencial: la consideración de refugios de valor.

Esta analogía se fundamenta en la capacidad de este activo para mantener o incluso aumentar su valor en tiempos de incertidumbre económica y depreciación del dinero. 

A medida que las monedas pierden su poder adquisitivo debido a la inflación y a mecanismos de expansión monetaria, que no trataremos en este artículo, la búsqueda de activos tangibles aumenta y se amplía a sectores desconocidos hace veinte años. 

De manera similar, los bienes coleccionables, asimismo como el oro, el Real Estate, se vuelven cada vez más valiosos a medida que más personas buscan proteger su riqueza de la erosión monetaria.

El oro, como los objetos preciosos, posee un valor intrínseco basado en su escasez, demanda y cualidades únicas. 

El oro ha sido valorado durante milenios por su rareza y propiedades físicas que lo hacen deseable para joyería y como reserva para Países soberanos. 

En tiempos de inflación alta, como los que nos toca vivir, donde el valor del dinero decrece, poseer activos tangibles que aporten descorrelación respecto a los activos financieros tradicionales puede proporcionar una capa adicional de seguridad. 

A medida que los inversores buscan diversificar sus carteras para mitigar los riesgos asociados con la inflación, el arte, los relojes de lujo y otros bienes coleccionables han parecido opciones posibles, pero no necesariamente más seguras que otras, o rentables.  

El factor crucial,  o uno de ellos, en la valoración de estos activos no financieros es la escasez. 

La disponibilidad limitada real puede incrementar significativamente su valor en el mercado. Esta escasez, real y a veces artificial, crea un atractivo único que puede impulsar la demanda y, por ende, los precios al alza.

Invertir en estos mercados, como en cualquier mercado, requiere una aproximación que combine conocimiento y prudencia. 

La autenticidad, la procedencia y el estado del objeto son criterios esenciales para tomar decisiones informadas. 

Además, es fundamental estar al tanto de las tendencias del mercado y las dinámicas económicas globales que pueden influir en la oferta y la demanda de estos bienes exquisitos. 

Prueba de ello son y han sido los diamantes, cuyo precio ha tenido una importante bajada en el último año. Quizás en otro artículo, podríamos profundizar este tema, porque os aseguro que es digno de análisis.  

El único valor añadido, en mi opinión, de la inversión en el mundo del lujo, el arte y los relojes exclusivos, es que ofrece un emocionante cruce entre el disfrute personal y posibles revalorizaciones a futuro, a pesar de que coleccionar objetos comporta unos gastos de extra de seguros, almacenamiento y mantenimiento que a veces los compradores no incluyen en su Excel de inversiones, y no comentan en sus cenas con amigos. 

Para muchos apasionados, sin embargo, desinteresados del aspecto inversor, estos caprichos siguen siendo una puerta a un mundo de estética refinada, el acceso a un club exclusivo de propietarios selectos, y una magnifica fuente de disfrute, quizás, el verdadero placer y fin de esta pasión. 

Y vosotros, ¿sois coleccionistas de pura pasión o miráis de reojo las posibles revalorizaciones de vuestras colecciones? 

Os leo. 

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COMENTARIOS

9 comentarios

  1. Buenos días,

    gracias por el artículo, lo de poder disfrutar de la inversión es un activo importante, aunque también puede que se devalúe con el uso. Respecto a su pregunta, como creo que dijo el gran Echanove, ante la pregunta de si era coleccionista de vino, contestó: “yo colecciono botellas vacías de vino”.

    Feliz semana a todos.

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  2. Muchas gracias Gianfranco por tu columna. Muy formativa.

    No parece fácil establecer la línea que deja a un lado al coleccionista del inversor. Seguramente el poder adquisitivo de cada uno de ellos marque la diferencia. Me explico. Si tienes una fortuna considerable es más que probable que tengas tanto arte, alta relojería, coches de época como diferentes fondos, casas en alquiler, propiedad etc. En cambio, si tus ingresos son bastante más limitados quizás tu aspiración sea tener un Rolex Daytona. Y no por ello el del Rolex es inversor y el otro ejemplo un coleccionista. Dicho lo cual, no creo que haya ningún gran coleccionista que compre algo sin tener muy presente la más que posible revalorización de lo comprado.

    Para mí el gran problema ha sido la irrupción del nuevo rico (ruso, asiático, latino etc) que ha traído consigo un incremento loco en todo lo que ha tocado (casas, artículos de lujo, ropa etc). Y aquello que antes era fácil de conseguir, pongamos como ejemplo un sencillo Rolex Submariner, de quererlo hoy te toca pagar un sobre precio en el mercado de segunda mano. O prueba a intentar comprarte un piso en el barrio Salamanca. Antes ni siquiera de poderle enseñar fotos a tu pareja ha volado; y a precio de locura.

    Lo dicho, muy interesante el artículo

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    1. Estimado Felipe:

      Ahora mismo Edgar Plans está en la cresta de la ola a nivel mundial (una obra suya su subastó en 300.000$ en Asia. Ha vendido NTFs hasta aburrir y un simple grabado de 25×25 cms de tiradas de cientos de ejemplares cuesta 3.000 euros. Este mundillo es muy curioso, pues yo conseguí un grabado firmado en lámina de 50×40 de época anterior en una tienda de antigüedades de León por cien euros. Evidentemente no sabían lo que vendían, como me ha sucedido con un Tharrats o un Colmeiro. Información, información y fisgoneo. Por cierto, en la galería Nómada de Gijón (puede preguntar a Blanca de mi parte) hay uno a la venta de gran formato, aunque una obra menor, desde mi punto de vista, en 14.000€, creo recordar.
      Tambien Pablo Armesto puede ser buena opción y estar atento a las galerías Marlborough de Madrid, a las subastas de Ansorena o a la Maeght de BCN.

      Saludos.

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    2. Estimado Felipe , la inversión en activos no financieros es una actividad no regulada , y que necesita de conocimiento y experiencia inversora , dado que se suele considerar de escasa liquidez . Si pudiera aconsejarte algo en este ámbito , sería siempre de comprar algo por pasión , despreocupándose del aspecto inversor y por el puro placer de conservarlo en el tiempo

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  3. Muchas gracias por el artículo.

    A mi juicio, la principal diferencia entre el inversor y el coleccionista es el distinto enfoque de su interés. Mientras que el inversor es un estudioso de la rentabilidad económica del objeto, el coleccionista es un estudioso (y apasionado) de las características que hacen únicas al objeto. El inversor disfruta principalmente con la revalorización de la pieza, el coleccionista disfruta del uso/contemplación de la pieza.

    El problema de los inversores que son solo inversores es que, como alguien ha apuntado más arriba, van haciendo más inaccesible la barrera de entrada de los mercados del lujo y del arte.

    De nuevo, gracias por el artículo y buena semana para todos.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo . El fenómeno de la inversión masiva en bienes refugios afecta a muchos más mercados , entre los cuales el Real estate , el ejemplo lo tenemos en las grandes ciudades y localidad turísticas

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  4. Muy interesante su exposición.
    Desde mi punto de vista de coleccionista “pobre” puedo añadir que el coleccionismo de arte, pintura en mi caso, en algunos casos como el mío es una pasión que nace desde pronta edad. Compré mi primer cuadro a los 24 años por veinticinco mil pesetas allá por 1987 y el pintor, un amigo, dejó la pintura, pero esa obra me sigue encantando. Ahí no hay revaloración posible. Con el tiempo y un mayor conocimiento del mercado puedo decir que he conseguido obras que aparte de alegrarme la vista sí se han revalorizado y sin dejarme una fortuna. También a veces apuesto por nuevos valores, españoles o extranjeros, que además de parecerme agradables a la vista pueden darme alegrías si la suerte acompaña, así como auténticos chollos que estaban en manos de vendedores que desconocían su valor. Debo añadir que para entrar en este mundillo no basta con tener dinero. Está claro que Picasso o Matisse son una inversión segura, pero para quienes jugamos en muy otras ligas el instinto, el conocimiento y la investigación, aparte del propio gusto, son la clave para obtener beneficio económico.

    Saludos cordiales.

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