LA GALA DEL MET 2024

¿Qué se busca demostrando poco gusto? ¿Tan difícil resulta diferenciar lo moderno de lo hortera?[...]

¿Qué se busca demostrando poco gusto? ¿Tan difícil resulta diferenciar lo moderno de lo hortera? ¿Es necesario llamar absurdamente la atención para ser considerado alguien que sigue las “modas”?

La Gala del Met, o la Costume Institute Gala, es un evento benéfico que da inicio a la exposición de moda anual del Instituto del Vestido del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York. Los fondos recaudados en la gala constituyen todo el presupuesto anual de Instituto del Vestido. Desde su creación se han recaudado más de 200 millones de dólares.

Con el fin de celebrar la exposición de primavera del Instituto del Vestido, todos los invitados a la velada se visten de acuerdo al tema del año. En este 2024 la temática ha sido The Garden of Time (El Jardín del Tiempo) y tocaba vestirse recordando el afamado libro. El nombre de esta pauta de moda toma inspiración en la obra homónima escrita por J.G. Ballard en 1962. Una novela que trata sobre el Conde Axel y su mujer. Ambos residen, aislados, en una sofisticada residencia apartada de otras, en algún rincón de un país sin identificar. Cuenta la novela que son los únicos habitantes de la Tierra, y nos relata cómo pasan el tiempo: leen libros, escuchan música, se hacen compañía… y disfrutan de las noches en su encantador e inmenso jardín. Esta temática sugería a los invitados incluir alguna referencia natural a ese jardín o con su ropa recordar, de alguna manera, la naturaleza.

Con este trasfondo presenta, me gustaría traer esta semana a esta página alguno de los atuendos con los que los invitados quisieron dejar su impronta. Pero antes de hacerlo, llama poderosamente la atención también lo poco acertado de los conjuntos de las mujeres. Pocas son las que se salvan, lo grotesco vence por goleada a lo elegante, lo basto a lo fino y lo feo a lo bello. Vestidos más apropiados para la fiesta de Halloween que para cualquier gala donde las palabras moda, museo y arte aparecen en cualquier artículo que habla sobre ella. Podríamos preguntarnos cómo de copioso fue el almuerzo de Penélope anterior a enfundarse su vestido o si Elsa Pataky confundió la gala con el rodaje del anuncio de Freixenet de la próxima Navidad. Pero mejor no hacerlo pues sirve solo un vistazo al resto de invitadas para poder afirmar que la representación española no fue, ni de lejos, la peor representada.

Pero centrémonos en ellos o, debido al alto número de inverosímiles conjuntos, en unos pocos. Empecemos:

  • Chris Hemsworth. Se podría entrar a valorar lo no muy acertado del color de ese traje en un evento de noche, pero basta ver ese pecho al aire adornado con una cadena de oro para quedarse estupefacto y olvidar todo lo demás.
  • Barry Keoghan. Probablemente de haberse basado la temática de la Gala en la obra del escritor Oscar Wilde podría entenderse su conjunto. De cualquier otra manera se hace difícil.
  • Harris Dickinson. Levita negra acompañando a una camisa de flores con una corbata de idéntico estampado. No mucho más que añadir.
  • Kieran Culkin. Claramente el vencedor de la Gala del Met de este año y quien se ha ganado el privilegio de abrir el artículo de esta semana. Traje pintado a brochazos, y con brocha gorda, acompañando a unos zapatos rosa. ¡Lo más de lo más!”. Solo Lil Nas X podría disputarle su bien ganada medalla de oro.
  • Andy Cohen. ¡Por fin un esmoquin! Una pena que no eligiera su talla, mangas cortas, pantalón largo etc., pero visto lo visto…
  • John O’Connor. Si Kieran es justo vencedor, John O´connor bien se merece el segundo lugar. Una especie de pingüino por traje, con unas botas multicolores. Una pena que la marca Loewe se encontrara detrás de esta innovación. También nuestra marca más internacional, por lugar de nacimiento, no por accionariado, diseñó el esperpento de Jonathan Bailey.
  • Colman Domingo. Mejor ver la foto. Imposible describirlo.
  • Usher. O el regreso de El Zorro.
  • Jamie Dornan. Claramente se bajó en la parada anterior a donde se iba a celebrar la boda a la que fue invitado. ¡Atención a las texturas del tejido!
  • Andrew Scott. Y como no hay un pódium sin un tercer puesto, la medalla de bronce va para el actor irlandés. Con los brazos al aire y maxi colgante de oro difícil de entender su presencia en uno de los eventos de moda con más repercusión mundial.
  • Jude Law. Probablemente un esmoquin con una hechura mejorable, pero injustos seríamos si no le rescatáramos del montón de horteras que le acompañaron la noche del MET en Nueva York. Como también rescatamos a Tom Ford – mejor sin sus gafas de sol y a Hugh Jackman.
  • Alexander Skarsgård. Y como siempre encontraremos una bonita flor entre la maleza, damos la enhorabuena al actor de Godzilla vs Kong. Escoger un acertado esmoquin negro cruzado con una corbata de lazo anudada a mano no está al alcance del gusto de la mayoría de los presentes.

Podríamos seguir y seguir analizando a los asistentes, y continuaríamos sorprendiéndonos con sus conjuntos, pero creo que seríamos injustos. Y lo seríamos por la sencilla razón de que ellas iban vestidas, si cabe, peor. La ordinariez, la falta del más mínimo gusto, el no vestirse sino disfrazarse, el espanto por bandera, el escoger una marca y no el vestido, el aparentar ser más fea de lo que ya se es y un largo etcétera harían injusto seguir destripando solo a ellos.

Por ello y para terminar una pregunta tanto para vosotros como para vosotras: de todos los vestidos de ellas: ¿cuál es el que más os gustó?. En este link encontraréis la mayoría de las fotos de la noche.

El Aristócrata

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COMENTARIOS

12 comentarios

  1. ¿Y que evento social con un mínimo de repercusión mediática no parece un carnaval? Desde los festivales de cine, las ferias como Pitti Uomo y sus figurantes, las bodas de todo pelo o la recepción de los premios Cervantes con las manos en los bolsillos…Vanitas, Vanitatis

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  2. La gala MET, o por mejor decir, sus invitados, no dejan de ser el reflejo de la sociedad superficial y en líneas generales mamarracha en la que vivimos.
    El mejor homenaje que muchos de los asistentes podían haber hecho al tema de este año, y visto lo visto, hubiese sido quedarse apartado en un recóndito jardín, tal y como el conde Axel. Así nos hubiesen evitado ver este carnaval de mal gusto. Y podrían, como el protagonista, aprovechar para leer, a ver si así…… Gracias por el artículo.

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  3. Y atendiendo a la pregunta que directamente nos hace a sus lectores: a la vista de las fotos que acompañan al artículo, no otras he tenido la oportunidad de ver, a buen seguro la dama que camina detrás del señor Dorman.

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  4. Señoras y señores
    El mundo de los entendidos es, por desgracia, una fracción microscópica de la sociedad. Tenemos que aceptar que somos como los dinosaurios. La mayoría, por desgracia, nunca lo entenderá. Ayer le preparé a mi amigo un café en una cafetera clásica italiana . El amigo me preguntó por qué me molestaba. Según él, el café se puede hacer con una máquina de cápsulas. Cuando le pregunté qué pasaba con la calidad del café: me dijo que no importaba. Lo mismo ocurre con la moda: la calidad y el estilo ya no importan. Sólo importa la etiqueta. Los conjuntos tienen ciertamente etiquetas conocidas, pero carecen de estilo y clase.

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  5. Hay dos fotos que destacan , jude law y huge jackman, evidentemente, sabéis lo difícil que es mantener una reunión de trabajo o de protocolo en una embajada, cuando alguien dice la famosa frase , ya nos podemos quitar la corbata, algunos miramos como si hubiéramos visto a la nina del exorcistas.
    La cultura viene por videos de youtube , recomendar leer, es garantizarte que te miren raro.
    Pensar que alguien que vive de intentar llamar la atención, actor o cantante, va a tener un mínimo de estilo, cuando lo que priman son los vaqueros por debajo del culo, es ser un iluso.
    Solo ha faltado un presidente de estado con la gorra puesta del revés.

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  6. Estaría de acuerdo con la crítica del artículo si se tratase de una fiesta en una embajada, pero se trata de una fiesta de disfraces temática. Cada disfraz será más o menos acertado y de mejor o peor gusto, pero son disfraces. Y viéndolo desde este prisma, en mi opinión quienes se equivocan profundamente son aquellos que no se disfrazan. El protocolo lo marca el anfitrión e incumplirlo me parece una falta de respeto (si te invitan a una boda ibicenca puedes ir vestido de blanco o no ir, porque presentarse con un excelente traje azul marino es una falta de respeto a los novios por muy bien que te siente). Y el respeto siempre va antes que la moda, sea o no clásica.

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    1. Es una fiesta temática, nunca de disfraces. Yo puesto a hacer el ridículo prefiero hacerlo con esmoquin que con transparencias como Damiano o con prácticamente todo lo que allí se vio. Si fuera de disfraces lo entendería pero es que no es una fiesta de disfraces, es una Gala de moda

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  7. Aún dando por cierto, a efectos puramente dialécticos, que fuera una fiesta de disfraces, el gusto brilló por su ausencia. Intuyo que una buena parte de los asistentes sólo quiso llamar la atención, no pasar desapercibido, lo que, ya de por sí, resulta inconciliable con la elegancia. Quizás no deberíamos prestarles tanta atención. No nos aportan nada.

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