MEDITACIÓN SOBRE RUEDAS

Al igual que cuando hacemos deporte, salir a rodar en moto, como salir a correr, son momentos de intimidad que nos permiten desconectar de todo y centrarnos en el puro disfrute[...]

Al igual que cuando hacemos deporte, salir a rodar en moto, como salir a correr, son momentos de intimidad que nos permiten desconectar de todo y centrarnos en el puro disfrute de la experiencia. Hace más de 40 años que conduzco motos y les aseguro que nada, ni tan siquiera los deportivos más espectaculares que haya probado me han reportado las mismas sensaciones y satisfacciones.

Por Javier Arias

En más de una ocasión, cuando me han preguntado, siempre he dicho que uno de los secretos de la eterna juventud es seguir montando en moto. Entendamos que montar en moto es un ejercicio que requiere mantener la forma física, trabajar la coordinación y activar nuestro cerebro para que esté siempre alerta. Además, nos integra en el paisaje, convirtiéndonos en protagonistas excepcionales de nuestro entorno. Sentir el viento en la cara y, sobre todo, percibir los olores de los campos, los bosques e incluso de los pueblos, y grabar en nuestra retina paisajes excepcionales es una recompensa maravillosa. Me llena de alegría y eso se traduce en felicidad.

SIN EXCUSAS

Hay una moto para cada conductor y para cada ocasión. A mi me gustan casi todas y tras haber sido propietario de motos de trial, enduro, deportivas y ruteras, desde hace más de 20 años soy fiel a Harley-Davidson, a sus modelos clásicos que opino ofrecen un confort de marcha excepcional y una personalidad muy especial. He sido testigo de la evolución de estas máquinas desde el primer motor Evo que disfruté hasta ahora, y cada año no dejo de sorprenderme por la tremenda mejora de sus modelos más señeros. La introducción de las nuevas cajas de cambio, los sistemas avanzados de control de tracción y ABS y como no podía ser de otra manera, de digitalización son notables.

Sobre este ultimo punto, opino que no me gusta como se integra en la moto. No soy contrario, para nada, a estas moderneces, aunque siga siendo de mapas de papel. Cuando llegamos al destino, localizar el hotel a la primera es ciertamente más cómodo, pero nos priva de ese contacto maravilloso con los lugareños y sus, a veces, divertidas e imposibles explicaciones para encontrarlo. En los modelos touring, el cuadro de mandos es ahora una gigantesca pantalla, por supuesto configurable a los formatos de visión que deseamos que incluye hasta el Car Play (se debería llamar aquí Moto Play, ¿no? Está bien, pero nada como esa batería de relojes analógicos que ahora hecho tanto de menos en cualquier vehículo.

En el viaje de este año a la reunión Waves & Wheels pude disfrutar de la ultima evolución de la Harley-Davidson Road Glide y una vez más, pude ratificar las extraordinarias cualidades ruteras de este modelo. Así como la ida nos llevó dos jornadas por carreteras secundarias, el regreso desde Biarritz a Madrid fue directo por la A1, casi 500 kilómetros del tirón con una breve parada en Burgos para el imprescindible almuerzo en el Landa. Manteniendo cruceros a la velocidad que no te quitan puntos puedo afirmar que cuando llegué a casa, el cuerpo me pedía más. Ni rastro de cansancio. En este caso, tuve la suerte de que la combinación elegida de asiento y manillar parecía estar hecha a mi medida, aproximadamente 174 centímetros de estatura y con todo a mano, y una posición de conducción perfecta podría haber rodado durante cientos de kilómetros más.

Con un peso en orden marcha, con equipaje y piloto, rondando los 500 kilos, la agilidad de la Road Glide es extraordinaria, incluso en carreteras con curvas. Sin duda, por su longitud de ejes no es la moto ideal para jugar en puertos, pero en carreteras nacionales y autovías es imbatible y puede plantar cara a otras marcas consideradas como las ruteras por excelencia. En resumen, una moto exclusiva, elegante y muy capaz para disfrutar de cualquier viaje.

SIEMPRE BIARRITZ

Este año, como en cada edición introdujimos variaciones en la ruta desde Madrid para llegar a Biarritz, haciendo noche en el imprescindible hotel Astuy en Isla (Cantabria). No es la primera vez que disfrutamos de la hospitalidad de la familia Astuy, pero cada visita nos sorprende con novedades y si ya pudimos hace un par de años disfrutar de las renovadas habitaciones, este año hemos disfrutado con su nuevo comedor donde disfrutar de las mejores langostas del Cantábrico, además de otras muchas elaboraciones con base en su excepcional producto. No se olviden de visitar la gruta bajo el hotel donde se mantiene el mayor vivero natural de langostas de España.

Serpenteando por las maravillosas carreteras de la costa vasca, en esta ocasión cruzamos el puente y dormimos en Hendaya. Lo había hecho en numerosas ocasiones, pero nunca me había parado. Me gustó su paseo marítimo y el encanto de su viejo casino frente al mar, rodeado de villas que nos transportan a una época de opulencia y glamour. Y como no, contemplar esa estación de tren que fue escenario de aquel histórico encuentro entre Hitler y Franco. Hay buenas opciones para comer y beber vinos excelentes a precios razonables.

El tramo final hasta Biarritz sigue siendo un puro deleite para los sentidos, los acantilados, las playas, el verde que tapiza hasta la propia arena y los numerosos pueblos que jalonan la ruta invitan a rodar con relajo y disfrutar del paisaje.

Y de Biarritz que les vamos a contar que ustedes no sepan. La elegancia de esta villa, que ha superado el acoso del turismo de masas, nos cautiva. Sus calles, comercios y restaurantes parecen un escenario de película. Todo encaja perfectamente. Por supuesto, no faltaron las visitas imprescindibles a los locales de copas sobre el mar, los restaurantes marineros en el puerto, las copas en el Hotel du Palais y la visita a la mítica boutique de Goyard, cuya experiencia y compra les contaré en otro próximo artículo.

Disfruten de la vida y si puede ser sobre rudas, pues mucho mejor.

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COMENTARIOS

11 comentarios

  1. Gracias Javier por su reseña de viaje, que espero amplíe más pronto que tarde. Hermosa moto la Glide, que he tenido la suerte de poder probar. Me anoto con su permiso la ruta que ha hecho y que confío en poder hacer yo, más pronto que tarde, en mí ya añosa pero no por ello menos querida BMW. Saludos y nuevamente, gracias por compartir con todos su pasión, compartida, por disfrutar de las dos ruedas.

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  2. Me llama muchísimo la atención estas motos, por estética, sonido, clase…me parecen preciosas, si bien, no acabo e atreverme por “miedo” a perder cualidades dinámicas con respecto a mi BMW K1200s…

    Por cierto tengo pensada una ruta por la costa de Portugal desde Faro a Lisboa, alguna recomendación???

    Gracias por el artículo, Javier.

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    1. Buenos días tocayo, en un tiempo pasado, sin duda. Las HD de finales de los 80, que son las primeras que probé eran unos hierros muy hierros. Las ultimas generaciones no tienen nada que envidiar a cualquier otra marca, incluidas las BMW. Sus cualidades dinámicas son excepcionales y opino que sus diseños, para mi gusto, tiene más personalidad.
      Por lo que respecta a la ruta, he hecho dos variantes y las dos son muy bonitas. Por la costa, aunque hay mucho trafico, sobre todo si viaje en temporada estival, hay puntos de parada obligada como Sagres, Sines o la península de Comporta. Por el interior, subiendo por la N122 es una carretera de montaña espectacular, que posteriormente cruza el Alentejo para finalmente virar al oeste rumbo Lisboa.
      Imprescindible una vez allí, hacer la subida a Sintra y bajar hacia el Cabo da Roca, con parara obligada en la Praia da Adraga y comerse unas sardinas y unos percebes en el chiringuito de la playa. La vuelta por Cascáis es una tramo inolvidable.
      Buena ruta.

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      1. Gracias!!! Ya tengo la ruta planificada con todas tus notas, no pinta nada mal!! Jejeje.

        Por cierto…una ruta en moto para los lectores de este foro….??? Ahí lo dejo!

        Saludos a todos!!!

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  3. Estimado Javier:

    Muchísimas gracias por su artículo. Montar en moto, más si se trata de una HD, es más que una experiencia, una filosofía de vida. Triste el derrotero que la marca está tomando, cada vez más moto japonesa y menos HD. No obstante, perfectamente entendible pues hoy su comprador presente, y sobre todo, el del futuro ya no busca lo que buscaban sus generaciones anteriores. Ya no hay plus alguno en un motor que vibre, en unos frenos que no te den seguridad, en un chasis que dificulte entrar en curva, en unos relojes analógicos, en una pantalla sin información fácil y rápida…

    Evolución triste…pero necesaria si de subsistir se trata.

    Ráfagas para todos.

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    1. Muchas gracias por su comentario. Sin duda, la reflexión que usted hace daría una buena tertulia. Le pasa a HD ya otras muchas marcas de coches y motos. Estoy de acuerdo que sin esa necesaria evolución, habrían quedado fuera del mercado. También es verdad que si te gustan los modelos clásicos, las motos modernas son mas refinadas pero mías impersonales.
      Hay una bonita solución, me encantaría tener un garaje con mucho sitio para tener varias. La clásica para el paseo cercano y sin prisas y una nueva para los viajes largos.

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  4. Gracias por compartir esta maravillosa experiencia Javier , todavía no se con que quedarme, si con la moto , con las langostas del Cantábrico o con las maravillas de Biarritz .
    A seguir sumando kilómetros, abrazos

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  5. Muchas gracias Javier, por el artículo y la experiencia. Mi amado Biarritz, la estancia en isla..Todo perfecto.

    Respecto a monturas, todos tenemos filias y fobias. Yo personalmente, adoro sentarme sobre esas Harley de carburación y notar su factoría trabajar debajo de mi. me gusta notarlas con esa voz de barítono alcoholizado. Maravillosa y atronadora experiencia motera que te hace pensar que estás cabalgando una Panzer-división en lugar de una moto.

    No obstante soy un absoluto seguidor, perseguidor y coleccionista de esa loca italiana que te hace sentir piloto: Ducati.

    Y de ahí, no me bajo. 🙂

    Gracias por el articulazo.

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