UN ARMARIO PARA LOS NUEVOS TIEMPOS

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El hecho de que los nuevos tiempos hayan cambiado los códigos de vestimenta de manera significativa y que sea en otoño cuando se planifica el armario de invierno, acertar con los[...]
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El hecho de que los nuevos tiempos hayan cambiado los códigos de vestimenta de manera significativa y que sea en otoño cuando se planifica el armario de invierno, acertar con los nuevos imprescindibles resulta importante.

Todos nos habremos fijado como tras el covid prácticamente en cualquier entorno laboral la rigurosidad en el vestir se ha relajado, pasando a ser el traje un mero uniforme con el que cubrirse – que no vestirse – durante el horario de trabajo. Este llamativo relajamiento hace que dicho uniforme llegue a ser el mismo incluso días seguidos cambiándose solo la camisa y, esperemos, la ropa interior. De la corbata mejor ya ni hablamos.

Frente a este espectáculo algo desolador, no recuerdo ningún otro tiempo donde se haya prestado menos atención al vestir, parece necesario contar con un armario que, sin caer en la dejadez más absoluta, permita convivir con estos nuevos tiempos.

Seguro que muchos pensaréis que se debe hacer oídos sordos y seguir vistiendo como siempre lo hemos hecho. Obviamente estoy de acuerdo, sin embargo, también hay que entender que no todo el mundo puede o debe vestir destacando sobre sus colegas o entorno.

Ni destacar llamativamente ni dejarse llevar por la dejadez imperante debería guiar la elección de nuestra ropa. He aquí unas prendas y conjuntos que evitan ambas cosas además de seguir apostando por una cierta elegancia:

  • Una chaqueta azul. Si antes eran unos oxfords negros, un traje azul artesanal o un buen abrigo cruzado las primeras prendas en las que pensar, hoy es la “americana” azul marino la pieza con la que empezar. Su enorme versatilidad, su facilidad de combinar tanto con pantalones como camisas, así como su aceptación generalizada en todos los ámbitos de trabajo la sitúan como la prenda clave de estos nuevos tiempos. Y solo por ello, parece más que aconsejable el dejarla en manos de un buen sastre. Para el trote del día a día mejor lana merina que cachemira, antes Super 100 que Super 180 y de peso más cercano a los 300 gramos que a los 150.
  • Un traje gris. Todos sabéis que, exceptuando las ocasiones muy formales, el traje gris suele ser la mejor opción. Además, en un país tan soleado como el nuestro y con tantas horas de sol los diferentes tonos de grises funcionan mejor que los azules más oscuros. Cierto que hoy los trajes grises sin gracia alguna son el uniforme más extendido. Pero cierto también que con un mínimo de gusto se le puede sacar mucho más partido que a los trajes azules. Un pata de gallo, un POW disimulado, un forro algo diferente, una bonita raya diplomática etc. añaden cierto carácter y personalidad frente al gris liso. Aunque hoy se vista este traje, y todos los demás, sin corbata a mi me sigue resultando muy difícil entender el traje completo sin ella.
  • Un dos piezas. Precisamente por la obligatoriedad estética de que al traje le acompañe la corbata, el conocido como dos piezas permite prescindir de esta si así se desea. Una chaqueta azul y un pantalón gris es una combinación relajada difícil de batir. Hay otras opciones invernales, como aquellas donde una chaqueta más abrigada, con algún diseño y de un tono más alegre está presente – como las de un Tweed fino. En estos casos raro será no acertar también con el pantalón gris, aunque otros más informales igualmente pueden quedar bien. Ojo con el cinturón que escogemos pues una gran hebilla puede romper el encanto de todo el conjunto.
  • Zapatos. Para estos dos piezas, así como para los trajes grises los zapatos marrones resultan una opción imbatible. En este primer armario mejor oxfords que de hebilla y semi que full-brogue. Y siempre de calidad. En ninguna otra prenda se aprecia más la baja calidad que en unos zapatos. Los nuevos conjuntos ultrarelajados agradecen también los mocasines, pero no los tan extendidos mocasines de ínfima calidad, sino otros donde tanto el cosido como los materiales empleados, sobre todo la piel, sean de gran calidad. Además, hoy tenemos la suerte de encontrar infinidad de modelos con terminaciones preciosos.

  • Nuevas camisas. El quitar la corbata prácticamente de un día para otro hace que se sigan vistiendo las mismas camisas que la acompañaban solo meses atrás. Y esas camisas no contaban con botones en el cuello y solían llevar puños para gemelos. Si definitivamente vamos a apostar por el sin corbata toca pasar por la camisería y hacer un encargo generoso de camisas con botones en el cuello y, preferencias aparte, de puño con botón. Si las rayas más serias combinaban perfectamente con corbata, ahora sin ella podemos dar entrada a diseños algo diferentes o menos serios. ¿Os acordáis de los estampados que aparecían en el artículo de Turnbull & Asser?

  • Calcetines. Si se ha decidido que la corbata es demasiada seria y reservarla para los momentos más formales parecería lógico hacer lo mismo con los calcetines más oscuros. Si ni con corbata estos parecían la mejor alternativa, ya sin ella mejor cambiarlos por otros más acordes en color y estampado al resto del conjunto escogido. El que sigan llegando hasta la rodilla es fundamental, como también lo es el que al primer síntoma de desgaste se descarten.
  • Un covert. Seguro que alguno se pueda ver sorprendido por incluir un abrigo tipo covert en esta lista de los nuevos tiempos. No obstante, un abrigo cruzado azul y con una buena hechura y que quede algo por encima de la rodilla puede vestirse todos los días “formalizando” de alguna forma el resto del conjunto. Si, desgraciadamente, cada día va a ser más difícil cruzarse con un buen traje, más todavía lo será con un buen abrigo. Los chaquetones que hoy se visten ni son bonitos ni disimulan el pobre interior que hay tras ellos. Si podemos permitírnoslo, no lo dudemos hagámonos un abrigo artesanal y al menos con él pongamos nuestra nota personal frente al aburrido panorama.
  • Un paraguas. Si los paraguas plegables y los automáticos pueden evitar en nuestra ropa un chaparrón inesperado, para los días que sí sabemos que lloverá mejor protegernos con el paraguas largo tradicional. Y como ya se ha comentado aquí en diversas ocasiones, como con los calcetines, mejor con algún estampado y no negro.

 

Si estas prendas y complementos seguro que hacen que sigamos vistiendo mucho mejor que nuestro entorno, si por lugar de trabajo, cultura o puesto podemos disfrutar de la elegancia atemporal del traje y la corbata no lo dudemos y sigamos sintiéndonos bien con ellos.

El Aristócrata

 

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