sábado, 12 de diciembre de 2015

BENTLEY Y SIGNES: ARTESANÍA Y LUJO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

Aprovechando los últimos días de sol del otoño, nos desplazamos a Gata de Gorgos, en la provincia de Alicante, a conocer de primera mano el proceso de confección de los sombreros Signes al volante de otra joya artesanal: el nuevo Bentley Continental GT V8 descapotable.

Con la realización de este artículo juntamos dos casas que si bien difieren en el producto ofrecido comparten una misma filosofía de marca: ofrecer un producto que se distinga por la calidad de la materia prima empleada, por la mano de obra empleada, por el cuidado de hasta el más mínimo detalle y el por el diseño más contemporáneo. Y si bien difieren en producto, no así lo hacen tampoco en cuanto al cliente final al que van estos dirigidos: aquel que es conocedor del verdadero valor de lo que compra y que aprecia los productos más exclusivos, mucho más allá de la marca que pueda adornar un capó o una etiqueta interior. 
Seguramente la mayoría de los seguidores de los coches deportivos al ver el nuevo Continental no tardarían en preguntar por su número de caballos, su motor o su peso. A estos decirles que el nuevo Bentley no solo no les defraudará sino que además les sorprenderá muy gratamente. 507 caballos de potencia, motor V8, 4,7 segundos de 0-100km/h, 301 km/h velocidad máxima, 2.470Kg de peso son solo algunas de las cifras que le permiten rivalizar con deportivos mucho más agresivos e inmensamente más incómodos. Para aquellos que buscan además de un gran motor otras cosas en un coche, seguro que disfrutarán del Bentley con la misma intensidad que lo hacen acelerando contemplando en parado.

Basta ver como está cosido su volante para comprender que nos encontramos con un coche que juega en una liga muy superior al de los clásicos deportivos italianos. Si además tuviéramos la oportunidad de ver cómo un equipo de experimentadas señoras cose en su fábricas inglesa dichos volantes seguramente no tendríamos prisa alguna en arrancarlo. Si el volante es lo primero que siente quien lo va a conducir, el pasajero disfrutará si cabe más de sus artesanales detalles al no tener que fijar su vista en la carretera. Sentarse en un Bentley es una de las sensaciones más placenteras que se pueden sentir sobre un coche. Independientemente de la enorme comodidad de sus sillones, el tacto que ofrece su piel es incomparable, una sensación muy parecida a la que se siente tocando una cazadora de piel de Hermés o, como más adelante veremos, un sombrero de pelo de castor de Signes. Todos los detalles en su asiento están hechos con enorme esmero y el remate de sus costuras, como no podía ser de otra forma, realizadas a mano. 
Repasemos las esquinas de los interiores de la puertas, reposabrazos y asientos para apreciar la enorme destreza que se necesita para coserlos, costuras que recuerdan al cosido del vivo del mejor esmoquin; todo limpieza y precisión milimétrica. Independientemente de que los sillones de nuestro Bentley disfruten de dos colores, algo que los hace mucho más atractivos, las costuras y los colores están perfectamente diferenciados e increíblemente ejecutados. Sentarse en sus sillones es lo más parecido a hacerlo en un sofá chester inglés con la comodidad de la más anatómica silla de oficina. Quizás por ello, Bentley lleve años comercializando con gran éxito una línea de sillas, sofás, sillones y artículos de piel para el hogar.

La artesanía no acaba en sus asientos, más bien es solo la puerta de entrada a este mundo de exquisitez. La calidad de la mano de obra se aprecia igualmente en la terminación del salpicadero. La grata sensación de acariciar su piel y sus costuras es solo comparable a la que proporciona la mejor seda o cachemira. No hay ninguna imperfección a lo largo de un salpicadero construido en una sola pieza y con la misma pieza de piel. En los reposacabezas encontramos el logo de Bentley cosido, como parece no podría ser de otra forma, también a mano y el cosido de la palanca de cambios sigue la misma filosofía. 
La calidad de los materiales empleados en su interior se aprecia también en la madera utilizada en el salpicadero. Maderas que siguen un complejo proceso de selección y acabado y cuyo color obedece solo al gusto del propietario. Aquellos que prefieran disfrutar del viaje desde el asiento trasero tendrán la opción de hacerlo como lo harían en la comodidad de su hogar pudiéndose incluso descalzarse para disfrutar de la suavidad de unas moquetas confeccionadas con lana de vicuña.

Tras comprobar la hora en el reloj de agujas de Breitling que adorna el salpicadero, encendemos un motor que nos saluda con un intimidante rugido, introducimos nuestras coordenadas en el navegador y ponemos rumbo a Gata de Gorgos. Aunque salimos con el techo cubierto, pronto el sol nos anima a disfrutar del convertible en todo su esplendor y no dudamos en descapotarlo, no sin antes comprobar lo difícil que desde el interior es adivinar que estamos dentro de un coche convertible al estar el techo rematado por dentro exactamente igual que el modelo estándar. Ya sin techo, subimos el volumen del equipo musical y las sensaciones se multiplican dejando cada vez más lejos n el retrovisor todos los problemas que hasta momentos antes rondaban por nuestra cabeza.
Si solo pudiera escoger un adjetivo para describir la sensación de conducir el Continental GT ese sería “fácil”. Solo necesitas de unos pocos minutos para sentirlo tan tuyo como tu propio coche. Ya sea en carretera o ciudad, el Continental es extremadamente sencillo de conducir y enseguida te haces a él. En ciudad lo sientes como un scooter con el que callejear por cualquier céntrica calle y en carretera el compañero con el que poder recorrerte cómodamente toda Europa. Una de las sensaciones que se percibe al volante del Bentley es su silencio y gran suavidad de marcha. 
 
Al contrario de lo que ocurre con los deportivos más agresivos italianos y alemanes donde el enorme ruido de su motor te puede cautivar los primeros kilómetros pero terminar molestándote, y mucho, pasados un rato, el Continental GT es todo dulzura y sigilo. Incluso cuando pisas el acelerador en su posición “Sport” y golpean a tu trasero 507 caballos, ni el sonido, ni tampoco la patada de su motor, llegan en ningún momento a molestarte. De hecho, habrá que bajar el sonido de la radio para poder percibir el liviano rugir de su motor. Sin embargo, los que hayan conducido un deportivo italiano o alemán con un número de caballos similar, seguro que les habrá tocado justamente lo contrario, subir la radio para intentar evadirse de los decibelios que emiten sus ruidosos motores. 
Al volante de un Bentley lo importante no es llegar a tu destino lo antes posible sino disfrutar del trayecto que te lleva hasta él. Se trata del placer de disfrutar de conducir y no tanto del que te pueda producir la velocidad a la que en escasos segundos te puede proyectar su motor. Y para disfrutar de este placer el modelo descapotable te ofrece muchas facilidades. Por ejemplo, en nuestro viaje justo después de descapotarlo todavía el aire se sentía algo frío. 

Por ello, activamos el radiador regulable en temperatura y fuerza que está oculto en el reposacabezas y que emite aire directamente a nuestra nuca haciendo desaparecer rápidamente la sensación de frío (con la sensación de una nuca caliente el frío en el cuerpo disminuye considerablemente siendo esta una de las razones por la que en países tan fríos como el Reino Unido se pueden utilizar este tipo de vehículos). Igualmente, los más frioleros disfrutarán de los asientos calefactables y los más calurosos preferirán encender la opción de aire frio que se transmitirá por toda su espalda y que es francamente agradable en verano al impedir, entre otras cosas, manchar la camisa de sudor. 
Los amantes de la personalización encontrarán en la casa británica a un buen aliado al no poner limite a sus sueños e imaginación. Curiosamente, cuando entras en un concesionario Bentley y preguntas por la gama de colores te muestran un amplio muestrario. Sin embargo, su último color es el más interesante: “any colour you could wish”. Esta opción ofrece al comprador de Bentley poder pedir cualquier tono de color. Las anécdotas son infinitas pero una de las más recurrentes peticiones entre cierto tipo de público es la que insiste en conseguir un color o bien para la carrocería o bien para la tapicería de los asientos exactamente igual al color del pelo de su mascota. No hay limites. Si lo puedes pagar lo tienes. 

El trayecto hasta Alicante se vio solo interrumpido por la obligada parada en el Nueva York de la mancha donde una vez más recordamos aquel poema que el gran Azorín dedicó a mi querida ciudad (“….frio y navajas de Albacete…. Nueva York; todo a máquina, todo con máquina. Trigo; molinos con maquinaria extramoderna. Trigales inmensos; caminos; Don Quijote y Sancho. Y la vertiginosidad del expreso, que deja un remolino de polvo en la llanura”). Y ese polvo fue el que levantó como un leopardo asustado el rabioso V8 de nuestro motor mientras veía alejarse por su retrovisor a velocidad infernal la silueta de una de las ciudades más acogedoras y alegres de toda nuestra geografía nacional. 
A nuestra llegada a la fábrica de Signes el sol brillaba con toda su fuerza y se aliaba con nosotros para más tarde disfrutar de una de las piezas más emblemáticas de esta pequeña pero entrañable fábrica de sombreros artesanales: el Montecristi. Allí nos esperaba José Signes, dueño y CEO, y su cuñado y mano derecha Carlos. Para aquellos que no estén familiarizados con esta casa comentarles que Signes está especializada en la confección artesanal de sombreros de pelo de castor, cachemira, lino y, sobre todo, sombreros ecuatorianos. Fabrican 38.000 sombreros al año de manera totalmente artesanal de los que más de la mitad se venden en el extranjero; principalmente Reino Unido y Estados Unidos. 

El hecho de estar en Gata de Gordos no es casualidad. Los amantes de la historia del comercio en España sabrán de la importancia de las localidades de Denia y Jávea a comienzos del S. XX como puertos de salida para diferentes rutas que terminaban en Inglaterra y América. Dentro de este comercio Gata de Gordos destacó siempre por la confección de muebles de mimbre existiendo además treinta talleres relacionados con la fabricación de sombreros. 
El padre de José empezó a fabricar sombreros mexicanos en 1968 en una casa de campo desde donde se trasladó años después junto con sus hermanos a un almacén donde realizaban los sombreros. El negocio empezó a florecer y llegaron a tener ocupados cuatro almacenes. Sin embargo, al estar la materia prima y los complementos repartidos por estos cuatro almacenes de Gata de Gordos decidieron hace ya dos años mudarse a unas instalaciones mucho mayores donde todavía permanecen hoy. Y son estas instalaciones, modernas por fuera y con  maquinaria centenaria por dentro,  las que nos reciben a nuestra llegada.

Empezamos nuestra ruta por Signes de la mano de José Signes por las oficinas de la empresa de la planta primera. Ya en una sala colindante, rodeados de todo tipo de sombreros, tanto de pelo como de paja-toquilla, empieza hablándonos de la historia de la casa y de su trabajo sobre ambos tipo de sombreros. Si en los sombreros de fieltro la calidad y el tipo de pelo repercute enormemente en el producto final, en el caso de los sombreros panamá, la paja-toquilla es la misma. En estos lo que hace que un sombrero sea mejor que otro es la manera en la que se ha tejido. La forma en que se teje y el grosor de la fibra da lugar a un tipo de sombrero u otro. Por ello, cuanto más fina es la fibra el sombrero final es mejor, y obviamente también más caro. 
Aunque Sombreros Signes es muy conocido por sus sombreros de fieltro y por diseñarlos con unas formas muy estilosas, son sus sombreros panamá los que le han dado fama mundial. Al igual que en los sombreros de fieltro donde reciben el cono de pelo – principalmente de Portugal y República Checa – encargándose de todas las fases de construcción, en los sombreros ecuatorianos reciben la base tejida de Ecuador realizando la totalidad del resto del proceso de confección. 
 
En este proceso destacan los cuatro prensados que dan lugar a la copa, el corte de la paja-toquilla en su ala y la costura de su extremo. Igualmente, son los responsables últimos de coser la badana interior, la cinta exterior y realizar el cepillado. Aunque la cinta negra sigue siendo muy demandada, hoy juegan con otros colores como el granate, el verde oscuro o el dorado siendo todos estos últimos cada día más demandados.
Otra de las preguntas más recurrentes que les hacen sus clientes de panamá es la referente a cómo diferenciar un sombrero de calidad. En cuanto a calidades, primero tendríamos que diferenciar entre los distintos estilos de tejidos, donde hoy existe una gran diversidad de diferentes dibujos, “péndalo, torcido, mariposa, randado….” pero los más populares son los llamados “Brisa “ y “Llano o Cuenca”. El brisa es un tejido 1/1, con un look semejante a un grano de arroz.

Este tejido suele ser más fresco y ligero por ser más abierto, además de dejar un look muy fino mientras que en el tejido llano o cuenca, esta tejido 2/2 hebras, con lo que queda un sombrero más compacto y regular. En ambos , la finura de las hebras, reflejara la calidad del sombrero que aunque en Brisa, con un look más fino, el máximo de calidad se pueda encontrar entre 18-20 hebras por pulgada (midiéndose en diagonal en la zona entre la cinta y la corona del sombrero). En sombrero Llano, se puede conseguir entre 25-30 hebras por pulgada, pero en este caso se mide  en horizontal.
Otra cosa ya son los Montecristi, que siendo tejidos 2/2 como en el Llano, hay que tener en cuenta que es un sombrero completamente diferente. En estos hay que fijarse en los “engires”, nudos interiores que forman dibujos en círculos en el interior de la copa, debido al añadido de hebras en el inicio del tejido del sombrero. Para comparar, en un sombrero Llano de una calidad 23 hebras, puede tener entre 4-5 “engires” mientras que en un sombrero Montecristi de la misma calidad, podremos contar entre 7-10 “engires”. Esto le da al sombrero mejor consistencia y  los precios y los tiempos para el tejedor se triplican. Estas manos expertas de los tejedores de Montecristi, y en  concreto en la aldea de Pile, con esta técnica tan laboriosa, consiguen tejer sombreros de hasta 45-50 hebras por pulgada y 22 “engires”, auténticas obras de arte…….. 
Otra pregunta muy recurrente es la referente al mejor mantenimiento del sombrero. José recomienda algo tan sencillo como usarlo lo máximo posible y no guardarlo nunca húmedo.

Mientras José nos explica la utilidad de las diferentes máquinas que hay en sus instalaciones, hace un paréntesis para comentarnos que curiosamente fueron los españoles que vivían en  Montecristi quienes a comienzo de 1700 convencieron a los ecuatorianos para dejar de lado el gorro andino y empezar a tejer un sombrero con copa y alas. José nos sigue contando que si bien en Cuenca es donde se empieza trabajar este tipo de sombrero de manera industrial, es en Montecristi donde siempre ha estado la esencia del sombrero panamá. “En Montecristi, concretamente en Pile, hay cuatro magníficos tejedores que dedican de ocho a diez meses a tejer un solo sombrero. Estos sombreros se venden prácticamente en su totalidad en las sombrerías de Londres y sus precios van de 18.000€ a 24.000€”. Y concretamente uno de esta última calidad se encuentra en Signes esperando ser terminado y ligeramente barnizado para enviarse a su cliente. 
Aunque cada día venden más sombreros con su propia marca, una gran parte de su producción se vende bajo otras marcas, marcas por todos conocidas. Su destino principal es Londres aunque el mercado norteamericano cada vez gana más fuerza. De los sombreros que venden en España, José nos comenta que la mitad los compran extranjeros. “Estos saben distinguir las diferentes calidades y son conocedores del competitivo precio de nuestros sombreros al comprarlos en España”. Aunque los sombreros ecuatorianos son su producto estrella, también trabajan otro tipo de artículos. Por ejemplo, desde hace mucho años confeccionan gorras inglesas con tejidos de Holland & Sherry o Scabal los cuales tienen una gran acogida. Además de sus sombreros de estas gorras, sus sombreros panamá y los de fieltro de pelo de castor, liebre, conejo y cachemira, también hacen otros sombreros como los sombreros cordobeses. 
Aunque en un futuro artículo hablaremos detenidamente del proceso de construcción de los sombreros Signes, decir que dicho proceso es totalmente artesanal, asimilándose mucho en destreza, calidad de materiales y confección totalmente artesanal con la de Bentley. La intemporalidad de líneas de los dos protagonistas de nuestro artículo y el auge y popularidad que ambas marcas y los productos que fabrican están teniendo, refuerza que el concepto de nuestra página “Style in a Classic Way” tiene cada vez más seguidores. Igualmente, los diseños de ambas casas demuestran la elegancia intemporal de sus líneas y lo bien que combinan entre sí con un cliente que apuesta por la máxima calidad de materiales, por la confección artesanal y la elegancia más discreta y atemporal.
 
El Aristócrata

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso reportaje. Y me parecen dos marcas muy acordes a la filosofía de este blog. Con un Bentley de momento solo puedo soñar, pero creo que este año en cuanto llegue el frío de verdad me voy a atrever con sombrero. ¡Me parece un complemento súper elegante!

Enhoabuena...y a ver cuando me deja una vuelta :)

Saludos
Luis C.

Anónimo dijo...

Muy interesante, como prácticamente todos tus artículos. Debe ser q no estoy muy puesto en sombreros porque es la primera vez que escuchaba SIgnes. Conocía ISESA pero no Signes. Sin duda una compra que queda apuntada en mi lista de regalos de los Reyes Magos.

Gracias por compartirlo.

Anónimo dijo...

Pues yo tampoco tenía ni idea que los Montecristi se hacían aquí en Alicante. Es la primera vez que leo sobre Signes. Nunca entenderé esa maná tan española de no dar a conocer nuestros productos. Con un poco de inversión en marketing nos iría mucho mejor.

La última foto del artículo con todos los Panamás es impresionante.
Yo quiero uno!!!

Eneko

Anónimo dijo...

El COntinental GT es un cochazo y por supuesto como bien deja entreveer nuestro Aristócrata nada tiene q ver con la paletada de los Ferraris y demás coches para sentirse visto. Creo q tiene unas líenas discretas y sobre todo rezuma elegancia lo veas por donde lo veas.

Gran maridaje. Enhorabuena y Feliz Navidad
Felipe

Anónimo dijo...

Estimado Aristócrata,

¿Podría decirme de qué marca son sus gafas de sol?

Muchas gracias y muy interesante columna

Anónimo dijo...

Pelo de castor? Que yo sepa, el castor no es un animal destinado a la alimentación, por lo que su muerte para mero ornato no me parece digna. No puede pues compararse con la piel de ternera o las crines de un caballo. El respeto por los seres vivos, como la buena educación y la cultura, también forma parte de una concepción amplia de la elegancia.

Anónimo dijo...

Querido Felipe: discreto el Bentley...? Me parece que no mucho. A mí me da un poco de corte -y he probado la experiencia de un viajecito-. Not for me, thanks.
Alguno de los gorros, muy bonito.
Rijs

Anónimo dijo...

Rijs,
Si lo comparamos con un Ferrari, un lamborghini, un McLaren etc sí creo q es un coche discreto.
F

Anónimo dijo...

Si lo comparamos con un Seat León, se trata de un coche indiscreto.
Saludos,
Onofre.

El Aristócrata dijo...

Yo tb pienso q es bastante discreto de compararlo con otros coches deportivos de su mismo nivel. Y a mi particularmente me parece menos agresivo q su competencia aunque tb más elegante. Dicho esto, la belleza siempre tendrá un componente alto de subjetividad.
Un saludo
EA

Anónimo dijo...

Preciosos sombreros Panamá. Dónde se pueden comprar en España? No he visto la opción de comprarlos por la web.
Andrés

Eneko dijo...

Buenas noches,
Para mi gusto solo es comparable a Aston Martin y a pesar de ser un gran fan, me declino por el GT, aunque lo prefiero sin descapotar y con uninterior, algo más discreto jeje. Me gusta tanto el GT que no me he fijado ni en los sombreros ;-).

Un saludo,

Eneko.

Jose Vte Signes dijo...

Hola a todos,
solamente comentaros sobre el tema de las pieles, ya que dudamos mucho antes de potenciar esta calidad en nuestro mercado, por los motivos que aquí se han cuestionado y también herían nuestra sensibilidad, por ello realizamos nuestras investigaciones para no influir en el equilibrio natural, e intentar si es posible, colaborar con los que intentan ayudarle.

En algunos países los castores son capaces de cambiar el ecosistema con los diques que construyen, cambiando el curso de los ríos. Entonces, es necesario controlar la población para que no se conviertan en "plaga". Es de ahí, de donde se consiguen las pieles que se utilizan para obtener el pelo para la producción de nuestros sombreros.

Hay que decir también, que nuestros fieltros se producen con pieles que son importadas de Canadá y que aun no siendo un animal en vía de extinción, así y todo, queremos que sean sometidas a los controles de mercado de estas pieles CITES.

Espero con esto, que no dudéis en adquirir un sombrero de 100% castor, si es que es lo que os gusta cuando lo toquéis, ya que es lo mejor en fieltro que se ha conseguido producir hasta ahora....

una brazo a todos y felicidades por el blog

Anónimo dijo...

Muchas gracias José por su explicación y sobretodo enhorabuena por sus magníficos sombreros. Son una preciosidad.

Y gracias a ti EA por traer a tu página una marca como Signes, marca que yo tampoco conocía hasta ahora y q no sé como me la he podido perder.

Viva lo hecho por la mano del hombre!!
Albert

Jose Luis Fdez dijo...

Buenas tardes.
Acabo de leer su artículo. Muy interesante y muy técnico en cuanto a los sombreros. Enhorabuena.
Si me permiten una corrección.. El precioso pueblo alicantino del que habla en su artículo sobre los sombreros Signes es Gata de Gorgos (no de Gordos) haciendo su nombre referencia al río que pasa por esta localidad y desemboca en las Aduanas del mar (Puerto de Jávea). Recomiendo su visita a todos los lectores de este blog.
Saludos
Jose Luis