LOS PEQUEÑOS CAPRICHOS QUE DAN SENTIDO A LA VIDA

Muy cierto es que, a ciertas edades, los caprichos son necesidades. La vida es corta y hay que exprimirla hasta el ultimo minuto; trabajamos duro, pero nos divertimos con igual intensidad. Nos gustan las cosas bellas y además de la ropa, los complementos masculinos son una genuina seña de identidad. La cartera es uno de ellos y aunque la oferta es muy amplia, opciones como Hermés, Goyard o Moynat son siempre apuestas ganadoras.

Muy cierto es que, a ciertas edades, los caprichos son necesidades. La vida es corta y hay que exprimirla hasta el ultimo minuto; trabajamos duro, pero nos divertimos con igual intensidad. Nos gustan las cosas bellas y además de la ropa, los complementos masculinos son una genuina seña de identidad. La cartera es uno de ellos y aunque la oferta es muy amplia, opciones como Hermés, Goyard o Moynat son siempre apuestas ganadoras.

Por Javier Arias

Estas firmas francesas forman parte de nuestra colección de imprescindibles. Por varias razones, en primer lugar, la calidad de los materiales con las cuales producen sus exquisitas carteras, bolsos, mochilas y demás complementos. La terminación impecable, las posibilidades de personalización, una atención al cliente maravillosa y el hecho de que sigan siendo empresas independientes de los grandes grupos de moda. Todo ello son puntos a favor indiscutibles. En contra, la no muy extensa red de distribución, que por un lado garantiza la exclusividad. Pero que, por otro, nos obliga a desplazarnos para adquirir cualquiera de sus artículos. A excepción de Hermés, ninguna de las otras dos marcas tiene boutique en España, y los puntos de venta más cercanos están en Biarritz para Goyard y Mónaco para Moynat, vamos, que tampoco están nada mal como destinos de fin de semana, aunque ya puestos, lo ideal es desplazarse a París y visitar las matrices.

UNA HISTORIA PLAGADA DE ÉXITOS

Las tres nacieron a mediados del siglo XIX, Hermés en 1837, Moynat en 1849 y Goyard en 1852, aunque bien es cierto que el origen de la misma estuvo en la acreditada Maison Martin nacida en 1792. Y las tres comparten el origen de su trabajo en la necesidad de fabricar maletas y baúles de viaje para la elite de la sociedad, que con la llegada del ferrocarril y los viajes transatlánticos se lanza a descubrir otros países.

En 1892 Goyard lanzó por primera vez el diseño de sus canvas con la repetición de la letra Y central de su apellido. Ese diseño lo aplicará Moynat años más tarde, siendo una seña de identidad que a partir de ese momento copian otras muchas más marcas de lujo y que las hace mundialmente famosas y plenamente identificables allá por donde te muevas. La H, la G y la M, tres letras para la historia.

Centrándonos en Moynat, que sin duda es la más exclusiva de las tres en cuanto al verdadero numero limitado de espacios donde adquirirla y más limitada producción, aprovechó como ninguna la llegada del invento del automóvil para especializarse en baúles para coches, haciendo adaptaciones únicas para las formas curvas de las carrocerías e incluso, patentando un sistema de railes en el techo que evitaba que el equipaje rayase la pintura y al permitir el paso del aire, no alteraba demasiado la aerodinámica, aunque creo que por aquel entonces, el coeficiente de penetración del vehículo no era lo más importaba.

GRAN EXPERIENCIA DE COMPRA

Aprovechando un reciente viaje a Doha (Qatar), tuve la oportunidad de acercarme a conocer el espectacular centro comercial llamado Plaçe Vendôme, que como su nombre indica, sin lugar a duda, rinde homenaje al célebre espacio de la capital francesa. La arquitectura del centro es cien por cien réplica y allí se concentran las boutiques de las mejores marcas del mundo, en dimensiones colosales. Relojeros, joyeros y por supuesto, todo el quien es quien del mundo de la moda.

Me llamó la atención el coqueto espacio de Moynat y me sorprendió su presencia porque no tenía constancia de que tuvieran tienda abierta por aquí. Posteriormente, también he podido comprobar que tiene otra sucursal en el Dubai Mall, como no podía ser de otra manera.

Aunque la mayor oferta de producto está dedicada al público femenino, sus tentadoras carteras llamaron mi atención. Su amable vendedora nos explicó con todo detalle los orígenes de la marca, su exclusivo diseño y las posibilidades de personalización. Nos invitó a un café y a sentarnos para poder disfrutar más tranquilamente de la presentación.

Finalmente, y como siempre hay un motivo para celebrar la vida, me decanté por un porta tarjetas de la colección black and white que rinde homenaje a los primeros diseños de Moynat en esos colores. Ciertamente soy un enamorado de los porta tarjetas. Cada vez, he reducido el tamaño de las carteras, que antes abultaban como un fardo y me molestaban en el pantalón o en la chaqueta. Con espacio para el documento de identidad y el carnet de conducir y un par de tarjetas, voy más que servido. Guardo un billete de emergencia plegado y hasta la llave de mi casa, que ahora es en formato magnético. Antes, esa configuración la usaba sólo en verano, pero ahora, me ha cautivado para todo el año.

Una vez seleccionado el modelo de cartera comienza el proceso de personalización. Puedes elegir entre diferentes tamaños de letra, la tipografía es la misma siempre, y con plancha de oro o de plata. Para que mantuviera el estilo del propio logo de la marca, elegí la terminación en plata. En menos de cinco minutos, la señorita hizo la prueba y aprobada por mí comenzó el marcaje con la maquina que a tal efecto tienen en la propia boutique utilizando láminas de plata de ley. El resultado es fabuloso y aporta ese detalle exclusivo que realza la belleza de la cartera y la convierte en una pieza única. Como no podría ser de otra manera, el empaquetado y la bolsa están a la altura de la marca y cumpliendo el protocolo, nos acompañó hasta la puerta para hacernos entrega del paquete antes de salir. Una maravillosa experiencia que merece la pena disfrutar.

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COMENTARIOS

9 comentarios

  1. Son esos detalles los que aportan un valor añadido muy apreciado. Celebro que las marcas mencionadas sigan siendo independientes y manteniendo sus valores.
    Saludos a todos y sigan disfrutando del fin de semana.

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  2. Gracias Javier por tu artículo y por traer a la página una marca no por todos tan bien conocida. Viendo tanto logo aquí y allá de LV se agradece doblemente el que persistan marcas como esta y Goyard.

    Invertir en estas casas es hacerlo en tradición, en buen hacer, en la exclusividad más verdadera y en oficios centenarios que en medio de tanta marca masificada destacan todavía más.

    Yo doy mucho mérito a Goyard, Moynat aun conociéndola no se tanto de ella, que pudiendo abrir muchísimas más boutiques por el mundo no lo hace en pos de mantener una reputación y unos increíbles estándares de calidad. Todo lo contrario a Louis Vuitton que si bien a su dueño lo ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo, a la marca como marca exclusiva y de lujo se la cargaron hace ya muchos años.

    Un saludo a todos
    EA

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  3. Buenos días:

    Muy interesante esta experiencia de compra, sin duda, aunque hecho en falta un poco más de información sobre los materiales usados, como el tipo de piel, el tipo de curtido, etc., así como la mano de obra implicada. Es decir, algo que justifique el precio (que calculo que estará alrededor de los 400 euros). Entiendo que la atención, personalización… también hay que pagarlo, y el coste de tener la tienda en un centro comercial de Doha también. Pero me pregunto en qué es mejor ese tarjetero que uno de, digamos por ejemplo, Carmina, hecho de piel cordovan de Horween, que cuesta 180 euros en la web.

    En mi caso suelo comprar los pequeños accesorios de piel en una pequeña antigua tienda de Logroño que vende marroquinería desde hace más de 100 años. Suelen tener cosas de fabricación española. En concreto, hace poco compré una cartera de Blas Ríos que me encajaba por tamaño, color y diseño, fabricada en Ubrique. No recuerdo el precio, pero no creo que llegase a 40 euros. No sé qué resultado me dará, pero la piel y los acabados parecen bastante decentes.

    A veces me da la impresión de que valoramos más marcas con nombres afrancesados que marcas cercanas, aunque aquellas acaben fabricando en nuestro país, como hace la propia Loewe en Ubrique, y posiblemente otras.

    Es sólo una pequeña reflexión, en absoluto es una crítica hacia nadie, sobre lo que pagamos por las cosas y el valor (y coste) diferencial que tienen unos productos frente a otros.

    Un saludo.

    Óscar

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    1. Muy interesante comentario Oscar. El mi caso suelo usar las de Montblanc MEISTERSTÜCK y la verdad que estoy encantado. Aunque ahora cuestan el doble que hace unos años, por exactamente lo mismo.

      Gracias Javier por el artículo y la experiencia compartida. En mi caso desconocía completamente esta marca.

      Feliz semana santa a todos.

      Eneko

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    2. Por experiencia le puedo decir que efectivamente las carteras de Carmina son de lo mejorcito que hay. Nada que envidiar a las de Goyard o cualquier otra marca top. Dicho esto, hay otras muchas connotaciones que influyen en el precio, más allá de la calidad. Labrarse un nombre y mantenerlo en la cima cientos de años repercute también en el precio. Pero si solo buscamos calidad es difícil justificar el precio de infinidad de marcas, desde carteras, zapatos, gafas e incluso trajes artesanos. ¿Por qué pagar por unos zapatos RTW de Lobb o una chaqueta bespoke de Cifonelli tres veces lo que por unos Carmina o un bespoke de Calvo de Mora? Definitivamente en la ecuación del precio intervienen muchas más variables que solo la calidad.

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  4. Y factor deteterminante es la marca, exclusividad y el prestigio que aporta al usuario. Y si hay un sector donde se refleja claramente es el del automóvil, del que creo que Javier Arias es un experto.

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    1. Efectivamente es así como usted dice. Hay muchos ejemplos, de los que ya hemos hablado en alguna ocasión. El mismo automóvil, por lo que respecta a diseño, chasis, mecánica, etc, pero que vendido por una u otra marca del grupo llega a doblar su precio. Hay podríamos tener una aproximación del valor de marca.

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  5. Mi agradecimiento a Javier A. por la lectura que me ha regalado en un lugar de asueto, donde estoy disfrutando esta Semana Santa.

    Degustando un té blanco (variedad Silver Needles, origen Fujian), me he animado a compartir estas reflexiones sobre el mismo. A saber:

    1) Está claro que a la gente le gusta el lujo, ya sea por una razón aspiracional o para acreditar que se forma parte de un status social, pero emplear un producto asequible de una marca de lujo como puerta de acceso a la misma está sobrestimado. Los márgenes que se manejan en la industria del lujo para este tipo de artículos, según datos publicados en diversas fuentes, pueden llegar al 500% u 800%. Por lo tanto, plenamente conforme con los comentarios de mi estimado colega Oscar en su análisis coste/calidad del producto.

    2) No equiparable en términos de red comercial Hermés, que dispone de 300 tiendas en el mundo, frente a las 31 boutiques de Goyard y 34 de Moynat. Esta variable se ha obviado en el artículo cuando se concluye la relación causal entre la exclusividad y reducida red comercial en el espectro de las tres marcas referenciadas.

    3) Si bien me ha encantado como ha focalizado el artículo en las firmas francesas (Hermés, Goyard y Moynat) por su denominador común en el origen y valores que transmiten, no debemos olvidar los pequeños caprichos que ofrecen:

     Montblanc, carteras minimalistas con cuero de altísima calidad y proporciones perfectas. Alineando mis gustos al comentario de Eneko con su colección MEISTERSTÜCK: ¡bellísima!
     Ettinger, uno de los fabricantes de artículos de cuero de lujo más reconocidos de Inglaterra;
     Smythson de Bond Street, carteras y billeteras cargadas de personalidad;
     Bally por la simple elegancia y la calidad; y
     evidente un giño a los italianos Tod´s y Ferragamo, con sus colecciones de carteras de piel de vacuno plena flor de curtido vegetal. La suavidad que estas marcas impregnan en sus carteras es algo que nunca te cansarás de sentir cuando vayas a pagar un café.

    Saludos,
    Cándido

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