EMPIEZA LA PRIMAVERA, VUELVE EL SOMBRERO ECUATORIANO

No soy de llevar complemento si no le voy a dar uso.[...]

No soy de llevar complemento si no le voy a dar uso. De ahí que me parezcan ridículas modas como la de llevar los guantes en el bolsillo del abrigo, gafas de sol en el de la chaqueta o la pashmina en el de la parka. Más cuando ni guantes, ni gafas ni pashmina se piensan usar.

Dicho esto, algunos complementos, aún a sabiendas que no se usarán de inmediato, sí gusta conservarlos pensando en utilizarlos cuando así lo consideres. Un claro ejemplo es el sombrero de fieltro. En las latitudes en que vivo sacarlo a la calle es más un acto estético que de lógica. Sin embargo, esto no pasa con el conocido como sombrero “Panamá”. El calor que ya pronto empezará, unido al sol abrasante que nos acompañará los próximos meses, justifica sobradamente la adquisición de uno.

El que, efectivamente, sean varios meses los que podamos vestirlos anima tener más de uno. Modelos hay muchos, Havana, Homburg, Óptimo etc, sin embargo, es el conocido como Fedora, modelo que también se encuentra en invierno, el más polivalente y fácil de vestir. Son muchos los artículos que hemos dedicado al sombrero, tanto al de invierno como al de verano, y recuerdo que un lector decía del sombrero ecuatoriano que “era mucho más que otro sombrero, es moda, elegancia, estilo, practicidad e historia”. Imposible definirlo mejor.

Una de las ventajas del sombrero panamá es que puede vestir todo tipo de estilos y edades. Bastará con acertar en la medida de su ala y en la forma de su copa para transmitir una imagen más desenfadada o más seria. En principio, cuanto más estrecha sea su ala más juvenil será el aspecto, de ser ancha el efecto final será el de un sombrero más serio.

Dicho esto, hay ciertas medidas de ala que no deberían traspasarse ni por debajo ni por encima ya que el sombrero perdería todo su encanto. Las personas de reducida estatura agradecerán los sombreros tanto de ala estrecha como de copa contenida. Para estos, la cinta no debería ser demasiado ancha. Se tratará de evitar aparentar ser más bajo de lo que ya se pudiera ser. De escogerlo correctamente, no hay excusa tampoco en estos para no disfrutar de su aire jovial y relajado.

El sombrero ecuatoriano tendría que caer dos dedos por encima de las cejas y el ala frontal insinuarse hacia abajo. Es la cinta que rodea su copa la responsable del mensaje del sombrero. Negro, opción siempre segura, versátil pero más serio. Granate o verde, variedad y buen gusto. Cintas bicolores, estilo y personalidad. Dicho esto, la clave estará en la paja toquilla, el material con el que se confecciona cualquier buen sombrero ecuatoriano. Pocas cosas hay más desalentadoras que ver un sombreo panamá de cuestionable calidad sobre una persona, a priori, elegante.

Obligado para vosotros que sea un verdadero sombrero ecuatoriano. Nos contaba José Signes, que Ecuador es el único país que reúne las condiciones necesarias, por la riqueza de los minerales de su suelo, para el cultivo de la planta de paja toquilla. Quizás por ello no sea de extrañar que la Unesco reconociera finales del 2012 al tejido tradicional del sombrero de paja toquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

No es mi intención aburriros con el arduo proceso que conlleva realizar un sombrero de paja toquilla de manera artesanal, ya lo hice efectivamente hace años, sino centrarnos en cómo diferenciar un buen sombrero ecuatoriano.

Para reconocer su calidad habrá que contar el número de filas de paja-toquilla por pulgada. Un sombrero de unas veinte filas tendrá una calidad mucho mayor que la de la mayoría de los sombreros que se venden hoy en día. Si cuenta con 25 será de una gran calidad y si tiene treinta o más estará más cerca de una pieza de coleccionista que de un complemento creado para protegerse del sol.

Es cierto que hay, muy pocos pero los hay, sombreros Ecuatorianos con cincuenta filas de hilos de toquilla por pulgada pero estos además de ser objetos destinados a coleccionistas tienen un precio prohibitivo (siempre superior a 25.000€) y su construcción requiere de unas manos súper entrenadas.

Igualmente, el grosor y tamaño de las fibras determina a qué tipo de sombrero se destinarán unas y otras. Cualquiera sombrero Ecuatoriano de calidad superior necesitará de un tejedor a tiempo completo durante un mínimo de dos meses de trabajo. De hecho, los más reputados tejedores ecuatorianos no fabrican más de cinco sombreros al año.

En la confección de los sombreros Ecuatorianos intervienen tanto hombres y mujeres. Los primeros se especializan en la cosecha y el transporte de los tallos desde la montaña hasta el pueblo. Las mujeres se centran en el procesamiento de la paja-toquilla limpiando, desvenando, armando tongos, cocinando, secando y armando los bultos para la posterior venta.

El proceso es sencillo en lo referente a las fases necesarias para terminarlo pero arduo en lo concerniente la técnica a emplear. Intentemos resumirlo: después de cortar los tallos, estos se abren para sacar de ellos las fibras, cuanto más finas mejor, y clasificarlas por grosor y tamaño. Después viene el periodo de cocción, donde se introduce la “paja” en una olla, que es calentada con leña, azufre y carbón, y que se hierve en pailas gigantes de cobre a 100 grados centígrados durante unos cinco segundos, siendo el humo lo que le da su color natural beige.

La finalidad de eliminar la clorofila de la planta es hacer desaparecer el color verdoso de la misma. Secando la paja esta se blanquea por la influencia de los rayos ultravioletas del sol, se requiere un mínimo de un día para que se seque bien; de lo contrario, por ser fibra vegetal, se podría podrir. Posteriormente, la paja es colgada al aire libre en cordeles para que se seque totalmente. Una vez seca se empieza a tejer.

El proceso de cosido comienza tejiendo las dieciséis pajas que forman la plantilla del sombrero. Para tejer estas se utiliza un trípode de madera donde se coloca la horma. La tejedora va tejiendo ayudada de otra horma que se pone en el pecho. Una vez formada la plantilla se coloca en un molde para seguir tejiendo la copa y la falda.

Concluido esto, los sombreros se dejan secar al aire libre y se apalean sobre una piedra con azufre que se muele a medida y que se apalea para suavizar los sombreros. Después de apaleado el sombrero, se limpia para quitar el azufre y se coloca sobre un molde para proceder al planchado y eliminar las arrugas que se pudieran haber formado.

Si a pesar de conocer lo especial que resulta tener una pieza así, no nos atrevemos a vestirlo, seguramente por vergüenza, nada mejor que probar como hacíamos cuando nos ocurría al principio lo mismo con el pañuelo de bolsillo. Usarlo todos los días. Al principio nos podrán mirar con cara de sorpresa. En unos días todos acostumbrados. Y, puestos a escoger, que sea nuestro primer sombrero un modelo Fedora.

El tiempo, la edad y la confianza se encargarán del resto.

Feliz semana

El Aristócrata

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COMENTARIOS

13 comentarios

  1. Es un gustazo protegerte del sol con la frescura y elegancia que proporciona este complemento, cada vez se ven más por la calle, buena noticia 🙂

    Tengo un Signes y un lado del ala se me ha deformado de su forma original quedando ahora prácticamente plano ¿Algún consejo para intentar devolverlo a su estado original? El sombrero lo tengo en la costa Tropical en Granada por lo que se mantiene fabulosamente, Gracias!

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      1. Un placer Jose Signes, es una suerte poder contar con su ayuda. El sombrero lo tengo desde hace unos 7 años y le tengo un cariño especial. Cuando lo tenga en mis manos, le enviaré unas fotografías. Muy agradecido, reciba un cordial saludo.

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  2. Estimado Sr. Galiacho:

    Discrepo profundamente con su párrafo “No soy de llevar complemento si no le voy a dar uso. De ahí que me parezcan ridículas modas como la de llevar los guantes en el bolsillo del abrigo, gafas de sol en el de la chaqueta o la pashmina en el de la parka. Más cuando ni guantes, ni gafas ni pashmina se piensan usar”.

    El muy italiano concepto de la spezzatura nos salva del aburrimiento de lo “políticamente correcto” en el vestir. ¿Molesta una hebilla de los double monkstrap desabrochada? ¿No es un toque diferenciador una pashmina saliendo del bolsillo de un abrigo? ¿Debemos todos ceñirnos al “no brown in town”, a la corbata lisa o de rayas y a un largo etc? Un toque de personalidad nunca molesta a quien sepa entenderlo.

    Saludos cordiales.

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    1. Pues yo estoy totalmente de acuerdo con la opinión del Sr. Galiacho. Llevar la pashmina en el bolso del abrigo o parka o los guantes en el del pecho del abrigo “si no se piensan usar” es, a mi juicio, como llevar cinturón y tirantes. La sencillez y el sentido común deben siempre inspirar cualquier atuendo. Y esto no es incompatible, en absoluto, con cierto aire sprezzante…

      Saludos.

      PD. Esto me recuerda un chiste, que ya tiene tiempo…Entra kung-fú a una zapatería y le dice al dependiente….quiero un par de carapijos… ¿de qué número?…..da igual, son para llevarlos aquí, colgando….Uno debe tener ciertos añitos para pillar la gracia y que le vengan a la memoria la cara y las pintas de David Carradine. Cambiemos a “kung-fú” por algún influencer y ya estaría…

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    2. Hay una diferencia entre lo “políticamente correcto” y el no llevar algo sin uso alguno. Uno puede discutir si debe ceñirse a lo “políticamente correcto” del “No brown in town” o no, o si tal prenda puede usarse en una ocasión distinta a la habitual, o si otra prenda es válida o no en un contexto normal… eso es discutir lo “políticamente correcto” en el vestir, y de ahí la moda va avanzando.

      Pero el tema que señala EA es, se esté de acuerdo o no con él, otro. Es si tiene sentido llevar un complemento que no se piensa usar. Puede ser muy canónico llevar guantes con un abrigo, pero el punto es si tiene sentido llevarlos si no se le va a dar uso.

      Y yo coincido con EA. Si no lo usas, ¿para que lo llevas? Si no hace frío para llevar guantes, o si no vas a usarlos porque no quieres, ¿por qué ponerlos en el bolsillo, asomando? ¿Cuál es su función, o incluso su estética? Ojo, distinto es que los lleves por si acaso, y los uses cuando los necesites y, cuando no, al bolsillo. Lo mismo con las gafas, tiene todo el sentido llevarlas en el bolsillo de la chaqueta porque se está paseando por una zona con sombra (un parque, por ejemplo), o porque se ha entrado en el interior, pero existe la idea de usarlas de nuevo cuando tengamos el sol encima. Pero si no existe intención de uso, ni guantes ni gafas son accesorios decorativos, sino funcionales. Y tener algo funcional para no darle su función es extravagante.

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      1. Claro!! Y los ejemplos son muchos. Me hace, particularmente, gracia el siguiente: Vemos foto de un hombre con traje o dos piezas, camisa o jersey cuello cisne, abrigo pesado, gorro, guantes (puestos o en el bolsillo), bufanda o pashmina (puesta o colgando) y…SIN CALCETINES…automáticamente piensas…este tío tiene que ser, forzosamente, gilipollas…:)

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  3. Tengo varios sombreros de este tipo y los uso desde abril hasta finales de septiembre ( si hace buen tiempo en Mallorca , donde en parte vivo) . En relación con los sombreros he notado dos regularidades en las Islas Baleares. Los sombreros desgraciadamente los llevan sobre todo los turistas y el hecho de que en general los mallorquines han adoptado un estilo de vestir relajado de los turistas y después de la pandemia incluso en el teatro de Palma la gente viste de manera informal. Sé que a menudo hace calor en las islas pero no hace mucho tiempo había mucha más gente vestida elegantemente. Intento resistirme a esta tendencia .
    Otro problema es la disponibilidad de sombreros ecuatorianos de mejor calidad. Predominan los productos baratos y la calidad se ha deteriorado aún más con los años.

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  4. buenos días Sr. Galiardo.

    En este momento me este momento me encuentro residiendo en centroamerica por motivos laborales, me sorprende que a pesar del clima, a pesar de estar aquí, es muy raro encontrar a alguien con sombrero, salvo la gente del campo, que un 70% usa gorra y el resto sombreros de paja o de cowboy , nadie usa un panamá, salvo yo, le aseguro que en el tiempo que llevo aquí, no me he cruzado con nadie que lo use, y me miran como si fuera extranjero, de echo lo soy, pero mas que por mi por el sombrero.
    Entiendo que para todo el mundo hacer publicidad gratuita de una marca de bebidas, o de una marca de deportes es lo razonable, lo irrazonable es un sombrero de calidad fabricado en ecuador, que solo sirve para protegerte del sol, perdone la ironía.
    Me salto lo de la elegancia, es como intentar explicar a la gente de la calle porque lo de ir con vaqueros camiseta y saco no es elegante pero informal, es sencillamente ser un …. (lo dejo a su elección), que conste que uso vaqueros a veces.
    No le resulta curioso que en este blog, todos nos tratemos de usted, cuando lo normal es que en España todo el mundo te trate como si fueras compañero de juergas.
    Tengo la suerte de usar sombrero todo el tiempo, incluido el tiempo que vuelvo a casa en España.
    Un saludo

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  5. El de Robert Redford es sencillamente maravlloso, Nunca he tenido uno, no soy de sombreros (menos aún de pashminas o bufandas, alfileres de corbata ni gemelos) ya que poseo una buena melena que llevo limpísima y al límite de lo correcto para mi edad;, pero ese me lo pondría o lo compraría sin dudarlo.
    Magnífico estilo el Anthony Hopkins.
    Y el artículo, como acostumbra López-Galiacho, una verdadera gozada.

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  6. Hace más de diez años , mi hermano me regaló un precioso sombrero Ecuatoriano. Debo confesar que, inicialmente, por mi limitada experiencia y conocimiento acerca de cómo portarlo adecuadamente, rara vez lo utilizaba. Esto a pesar que me encantan los sombreros, y su indudable utilidad durante los soleados veranos en Andalucía. Me quedo con el consejo de usarlo todos los días y así familiarizarme con el.

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