EL PROTOCOLO DEL SOMBRERO

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Semanas atrás nos hacíamos eco de un artículo de Arturo Pérez-Reverte donde apuntaba que “en estos tiempos de general desaliño, gorras al revés, chanclas y calzoncillos, el sombrero tiene un punto[...]
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest

Semanas atrás nos hacíamos eco de un artículo de Arturo Pérez-Reverte donde apuntaba que “en estos tiempos de general desaliño, gorras al revés, chanclas y calzoncillos, el sombrero tiene un punto complementario de desafío. De personal chulería” Y aunque sea por recordar tiempos pasados – teniendo en cuenta que no siempre lo pasado fue peor – y a las puertas de la primavera, y su sombrero ecuatoriano, vamos a repasar el protocolo de este intemporal complemento.

El buen vestir recomienda cuidar también los complementos, así como su correcto uso.  Hay algunos, como el mismo sombrero, que son capaces de imprimir un toque tan especial que fácil es que se convierte en el protagonista de todo el conjunto. Si en los años treinta y cuarenta, independientemente de la clase social, ningún hombre salía de su casa sin su querido sombrero, hoy éste parece ya solo verse en señores de una determinada edad o en personas que no prestando atención a las modas del momento conocen de la elegancia que aporta este práctico complemento.

El Aristócrata

Práctico porque es por la cabeza por donde más calor se pierde ayudando el sombrero a que dicha pérdida sea menor. Igualmente, protege a su propietario tanto del frío como de la exposición directa al sol. Si las ventajas estéticas del sombrero están claras – a pocas personas pudiera no añadirles elegancia y personalidad extra -, las ventajas funcionales lo están todavía más. El ala del sombrero proporciona protección a todo el rostro, algo que no hacen las gafas de sol. En épocas de lluvias permitir olvidar en casa el engorroso paraguas y evitar que se moje tanto la cabeza como una parte amplia del torso superior.

A pesar de esto, sus detractores encuentran razones, de no mucho peso, para ignorarlo. Son estos los que sitúan al sombrero como algo que forma parte del pasado o que hace del aspecto resultante algo anticuado. Si bien es cierto que los tiempos van cambiando, que el clima ahora es más benigno y que muchos hombres no quieren que su peinado se vea arruinado por el uso del sombrero, también resulta no menos cierto que al ser una prenda en extinción su uso requiere de alguien con gran seguridad y confianza. Es por todo ello por lo que hoy las marcas más tradicionales de sombreros se han adaptado a los nuevos tiempos y ponen a disposición de quienes quieran un abanico muy amplio entre el que escoger.

El Aristócrata

De lo que no cabe duda es que un sombrero fedora introduce un toque de elegancia a prácticamente cualquier conjunto, sea éste formal o casual. Igualmente, debido a su escaso uso, dependiendo del modelo de sombrero que se escoja éste puede hablar no ya solo del estatus social o cultural de su portador sino también de su buen gusto. Existen infinidad de tipos de sombreros entre los que elegir, aunque los más prácticos, y quizás también los más elegantes, sigan siendo los conocidos como fedora y trilby. Para las ocasiones más formales, de no querer correr riesgos con el sofisticado Top Hat, el homburg resulta una apuesta segura. Para la época de calor que en breve comenzará nada como los ecuatorianos para protegerse del sol.

Como el saber no ocupa lugar, y aunque lejos quedan los años donde las pautas de convivencia también englobaban a las del vestir, repasemos ahora las normas originarias de protocolo a cumplir por entonces en el uso del sombrero:

  1. Cuando se esté sentado en sitios cerrados se permanecerá descubierto. Si no hay ropero específico para el sombrero se mantendrá sobre las rodillas o, en última instancia, debajo de la silla.
  2. De cruzarse por la calle con un conocido habrá que descubrirse un poco antes de estar a su altura no pudiéndose cubrir nuevamente hasta haberse alejado unos metros de él. Antes de abordar a un hombre, o mujer, habrá que desprenderse del sombrero cinco o seis pasos antes de llegar a él/ella.
El Aristócrata
  • Cuando vistiendo un sombrero se vaya a saludar toca tomar el sombrero por la mano derecha, quitárselo enteramente de la cabeza y estirar el brazo hasta abajo.
  • A la hora de acceder a un lugar donde se tenga conocimiento de antemano de que se encuentra un personaje relevante habrá que descubrirse antes de entrar en dicho sitio.
  • Toca mantenerse descubierto en el caso de entablar conversación con una persona de “rango superior” no pudiendo cubrirse hasta que éste lo indique oportunamente.
  • Si bien habrá que animar a cubrirse a aquellos señores que se han descubierto por considerarnos de una posición social “superior”, nunca se deberá hacer lo propio hacia otro de rango superior.
  • Descubrirse ante una mujer es siempre una muestra de cortesía que atender e, igualmente, ella aceptar. Esta muestra de etiqueta se ha observado durante cientos de años y no se debería abandonar su aplicación.
El Aristócrata
  • En definitiva, habrá que descubrirse cuando se salude a un conocido, especialmente si es mujer, al entrar en un lugar donde haya personas relevantes, al dar o recibir cualquier cosa, al dirigirse a personas con un cierto estatus social etc.  En todos estos casos, podremos cubrirnos nuevamente al alejarnos de ellos

Los más leídos se habrán rápidamente dado cuenta de que gran parte de este protocolo proviene del uso del sombrero que se hacía, y todavía se hace, en el mundo militar. Aunque la vestimenta del sombrero haya prácticamente desaparecido, hay países como Italia donde su uso todavía está extendido. En otros, como Estados Unidos, el sombrero está últimamente resurgiendo y hay casas de gran prestigio especializadas en su confección a medida.

Por mucho que las modas cambien habrá siempre hombres que valoren el gusto por lo intemporal y no dejen que la vestimenta de determinadas prendas, como el sombrero, sea sólo una foto del recuerdo. Y, para terminar, recuerde no cogerlo por la copa, además de estropearse, pondrá en evidencia poca familiaridad con en su uso.

El Aristócrata

ARTÍCULOS RELACIONADOS

SUSCRÍBETE

Regístrate en la newsletter de El Aristócrata y recibe en tu correo lo último en Ropa, Relojería, Vehículos y Estilo de Vida

COMENTARIOS

15 comentarios

  1. Buenos días a todos
    a mi personalmente, no sé si soy el único pero ver a una mujer con sombrero me encanta. Resulta muy elegante y por qué no, sexy también.
    Saludos

    7
    2
  2. Mi tipo de sombrero preferido es el fedora, es el más elegante. Siempre visto con trajes hechos a medida pero cuando llevo sombreros fedora todo el mundo me mira cosa que no ocurre tanto cuando no los utilizo. Para los que nos encanta ser siempre el centro de atención utilizar sombreros es esencial pues es un complemento muy elegante y que se ve mucho.

    Un cordial saludo.

    4
    21
  3. Don José María, me alegra que comente también los beneficios funcionales del sombrero, se lo dice un calvo con historial familiar de melanomas de piel en la cabeza. Es el complemento perfecto para cuidarse del frío y del sol, que en invierno muchas veces olvidamos de su peligrosidad.

    Soy un amante de los Fedora, tanto con cinta de seda/raso como con cinta de piel trenzada, y, por supuesto, del sombrero ecuatoriano para la época primaveral y estival. Por suerte, hoy se encuentran fácilmente sombreros de viaje de ambos modelos, viajar con ellos en tren o avión no es muy cómodo y pueden acabar destrozados por la falta de cuidado.

    Tengo la sensación que muy poco a poco se va recuperando su uso, cada vez veo más por la calle, aunque sea muy contado noto un ligero incremento.

    Gracias como siempre por el artículo.

    11
    0
  4. Puede que efectivamente el protocolo del que habla no aplique hoy. Pero qué duda cabe que conocerlo nunca está de más. Gracias por su página José María

    3
    0
  5. Al margen de modas, lo cierto es que un buen sombrero en verano se agradece, si “lorenzo” aprieta. Por cierto, como curiosidad supongo conocida por la mayoría, en el ejército español no se saluda (saludo militar, se entiende) con la cabeza descubierta.

    Saludos.

    0
    0
  6. “Toca mantenerse descubierto en el caso de entablar conversación con una persona de “rango superior” no pudiendo cubrirse hasta que éste lo indique oportunamente” Espero que este siglo no le incomode mucho señor “Aristócrata”, si es así le espero en la fica donde se rodó Los Santos Inocentes. Si Dios se encarno en un obrero, ¿Porqué escribe usted estas majaderías?

    3
    11
    1. Me parece totalmente desacertado su comentario, Sr. Murillo. EA se limita a citar la norma consuetudinaria, el uso, que como puede suponer, no nació ayer. Le pondré un ejemplo: El Artículo 1967 del Código Civil (Año 1889) dice que prescriben a los tres años las acciones para cumplir la obligación de pagar a los “menestrales (ya que ha citado a un Carpintero), criados y jornaleros el importe de sus servicios”. El precepto está en vigor y su actualización se produce cada día con su aplicación, esto lo entendería hasta el mismísimo “Azarías”.

      3
      0
  7. No es necesario entrecomillar “superior”. Efectivamente, hay clases sociales, y siempre las habrá. Es pueril pretender que no las hay. Confunden muchos la igual dignidad que tiene toda persona, por el hecho de ser persona, con la dignidad aparejada al lugar que le haya tocado en la sociedad. Mi abuelo era agricultor, más pobre que rico, pero no lo recuerdo sino con traje (chaleco, por supuesto), y sombrero, por supuesto. No tuvo nunca automóvil: se movía en su bicicleta, y lo hacía con un porte que impresionaba. Ya ven, la dignidad no tiene que ver con la clase social. Ahora bien, hay lugares dentro de la sociedad: unos más altos que otros, y esa altura no siempre tiene que ver con el dinero. En la Edad Media, por ejemplo, un profesor universitario disfrutaba de un reconocimientos social muy alto. A veces, después de una clase magistral, los alumnos lo acompañaban a su casa, como en procesión triunfal. Un profesor así ocupaba una posición elevada en la sociedad, aunque su sueldo fuese bajo. En resumen: no entrecomille usted “superior”. Si hay quien no lo entiende, allá él.

    0
    1
  8. Me gustaría hacer una aclaración con respecto a la prenda de cabeza, término que se utiliza en el ámbito castrense, en las Fuerzas Armadas Españolas.
    El militar permanecerá cubierto en el exterior y descubierto en el interior, y siempre que vaya con armamento permanecerá cubierto.
    Saludos.

    0
    0
  9. Me encantan los sombreros y verlos puestos en las personas. Yo no me siento cómoda al ponérmelos, porque tengo mucho pelo e inmanejable y no me siento con la confianza suficiente y tendria que hacerme uno a medida. Aca en Argentina, como dice usted al principio de la nota, se usan mucho las gorras, o directamente nada. Los famosos quizas lo usan para algun evento, o alguna fiesta o por coqueteria, pero eso en los estratos sociales mas top. Sino, la gente comun, no es de usarlo.
    Pero como usted dice, es un complemento increible, y tiene muchisimos beneficios, que quizas la gente no conoce.
    Saludos !

    0
    0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Foto del día

Chica de la semana

Vanidades Culinarias

Vídeo de LA SEMANA

La enciclopedia del buen vestir

es Spanish

BIENVENIDO

Para acceder a nuestro sitio web tienes que ser mayor de 18 años.

La legislación española no permite la venta de bebidas alcohólicas ni productos del tabaco a menores de edad.

El Aristócrata recomienda un consumo moderado y responsable.