Harley-Davidson RoadGlide ST

UNA RUTA ELEGANTE

Nos fuimos a la reunión de motos más singular de Europa, el Wheels and Waves en Biarritz a los mandos de una Harley-Davidson RoadGlide ST y descubrimos una ruta de paisajes[...]

Nos fuimos a la reunión de motos más singular de Europa, el Wheels and Waves en Biarritz a los mandos de una Harley-Davidson RoadGlide ST y descubrimos una ruta de paisajes maravillosos en una ambiente que se parece poco a los habituales encuentros de entusiastas de las dos ruedas.

Desde su creación hace ya 12 años, seguí con atención el desarrollo de este evento que no me atrevería a calificar como una concentración motorista, o al menos, es mucho más que eso. Escuché con atención los comentarios de amigos que acudieron a las primeras ediciones y que me explicaban maravillas del encuentro y del ambiente tan especial que rodeaba la cita. Se convirtió en una peregrinación que atraía por igual a los motoristas más exquisitos del colectivo custom, a los amigos de Harley-Davidson, Triumph, Indian, Royal Enfield, BMW y por supuesto, a los pequeños constructores, muchos de ellos puramente artesanales y otros como Brought Superior que han devuelto a la vida a la mítica marca de principios del siglo XX. Y para terminar de completar la experiencia, se suman surfers, skaters y demás entusiastas de la vida sobre dos y cuatro ruedas y, por supuesto, de la exclusividad.

Tanta heterogeneidad me cautivó y lamentablemente, por unas causas u otras, mi primera vez se ha retrasado hasta la presente edición y tras vivirla, les puedo asegurar que haré todo lo posible para volver. En la aventura, además de nuestro Aristócrata se sumó un buen amigo y sobre sendas HD nos lanzamos a la carretera. Para la ocasión yo disfruté de una increíble Road Glide ST, que me cautivó en la toma de contacto que hice con ella (ver la prueba publicada el 24 de noviembre del 22) y que para este viaje fue la montura perfecta por confort y prestaciones.

PUEDE QUE LA LÍNEA RECTA SEA LA MÁS CORTA, PERO CASI NUNCA LA MÁS DIVERTIDA

En los años que llevo montando en moto, y mucho más desde que lo hago en Harley, mi objetivo siempre ha sido huir de las autovías y autopistas, salvo causa mayor, y descubrir esas maravillosas y olvidadas nacionales de la red nacional o las comarcales de toda la vida que te sumergen en paisajes increíbles, te descubren pueblos bellísimos y rincones olvidados de España.

Desde Madrid, tomamos rumbo norte cruzando la Alcarria para adentrarnos en tierras de Soria y pernoctar en su capital la primera noche. Allí descubrimos el Kiosko de La Alameda que nos encantó. Le había echado el ojo en una ruta anterior, pero fue imposible conseguir mesa. En esta ocasión fue más fácil, al ser entre semana y para menos comensales. Y desde luego la espera mereció la pena, con una carta de productos de la tierra de excelente elaboración y una oferta de vinos notable, todo a unos precios más que razonables. Merece la pena la visita.

El segundo día nos llevó hasta la capital de La Rioja por una imprescindible carretera Nacional 111. Con diferentes paisajes, pero igualmente recomendables son la N234 y la N124 que nos llevaron desde Logroño hasta Vitoria cruzando los mejores viñedos de España. Enfilamos hacia Bilbao y nos desviamos para atravesar el precioso parque de Urkiola, con una naturaleza que nos envuelve y una carretera que se retuerce constantemente y nos obliga a trabajar duro para conseguir que nuestras máquinas entren en cada viraje. Definitivamente, las Harley-Davidson se diseñaron para carreteras más amplias, aunque el tremendo par de sus motores nos ayuda a gestionar la marcha.

Entrando en territorio vasco acertamos a comer en una joya escondida, en la villa de Mendaro, el Landa. Producto, producto y producto, con elaboración tan sencilla como sublime en carnes y pescados. Otro restaurante para anotar en la guía del EA.

Superados los engorros de las nuevas fronteras que son los peajes, conseguimos llegar al lugar del encuentro, la villa de Biarritz.

LA PERLA DE LA COSTA VASCO FRANCESA

Biarritz es una villa con un encanto especial, con estrechas callejas que descienden hasta su recoleto puerto, Villa marinera con tradición en la pesca de ballenas, fue elegida por la nobleza del siglo XIX para punto de retiro estival y cuando la reina Victoria se construyó un imponente palacio frente al mar (hoy un hotel delicioso) fueron muchos los que se acercaron a Biarritz para construirse mansiones y arrimarse a los monarcas. La familia real británica y española fueron habituales de aquellos veraneos y un buen número de empresarios, siempre a la vera del poder.

La consecuencia fue un engrandecimiento arquitectónico que se ha sabido mantener hasta hoy en día, cuando turistas de alto poder adquisitivo vienen buscando un turismo relajado y elegante y un ambiente íntimo y exclusivo. La paz del verano se rompe con torneos de golf o tenis, carreras de caballos, la tribu del surf y la locura de unos chalados en moto.

Nuestros días en Biarritz discurrieron entre los espacios de la reunión con el centro ubicado en la Ciudad del Océano y donde se instalaron las tiendas, el escenario de conciertos y exhibiciones varias y otros puntos calientes, como la mítica carretera del monte Jaizkibel donde se celebraron pruebas de velocidad o el hipódromo de San Sebastián que albergó las carreras de dirt track.

En la village del evento pudimos disfrutar de algunas tiendas únicas de ropa motorista vintage, cascos y accesorios exclusivos. No hay un denominador común y se pueden encontrar cosas muy curiosas y de gran calidad, así como un montón de piezas de recambio o para transformación. Un espacio para ver en diez minutos o diez horas.

Pero como suele ocurrir en la mayoría de estos eventos, lo ideal es juntarse en los puntos de encuentro habituales, léase bares y demás espacios canallas. Y Biarritz no es una excepción. El chiringuito de Etxola Bibi es uno de los imprescindibles para ver y dejarse ver. Colgado sobre la playa de la costa vasca es ideal para pasar la tarde y ver la puesta de sol. Por la noche, nuestra mejor opción es el Edem Rock Café sobre la preciosa cala del puerto viejo.

Para el picoteo hay que pasarse, sí o sí por la plaza del Mercado y disfrutar de una fabulosa tabla de embutidos y quesos en Les Contrabandiers. La oferta gastronómica en Biarritz es estupenda y muy amplia. Desde pequeños bistrós hasta lujosos restaurantes de estrella Michelin. Nosotros apostamos por el Chez Albert, en el mismo puerto de la ciudad. Con unas vistas estupendas y una selección de pescados y mariscos del día fantástica. Sencillo y suculento, pero es imprescindible reservar con tiempo.

Por supuesto, una excursión por Biarritz no quedaría bien si no le dedicáramos un tiempo a los comercios locales de toda la vida. Desayunar en Miramont y teletransportarse al siglo pasado con unos croissants que conquistaron a nobles y plebeyos, un dulce de pistacho en la Chocolaterie Henriet y un gintonic en la terraza del Hotel Du Palais son visitas obligadas.

Como también lo es comprarse unas alpargatas en algunas de sus innumerables tiendas y ya puestos, un capricho en Goyard, sabiendo que son piezas excepcionales y que sólo se pueden adquirir presencialmente en sus boutiques de París, Mónaco o Biarritz.

Por todo esto, por el ambiente del Wheels and Waves y, como siempre, por esos kilómetros gloriosos de ruta, si tienen la oportunidad, no dejen de conocerla. A mí, esta reunión, me ha conquistado.

Javier Arias

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COMENTARIOS

7 comentarios

  1. Buenas tardes,

    Que lástima no haberlos sabido. Me hubiese encantado haberos saludado y en especial dar las gracias a EA por su blog. Espero que Juan Mari y Axier os hayan tratado como os merecéis. Mi empresa está a 500m. Huevos trufados y el lenguado, que no es uno de mis pescados favoritos, pero allí es otra cosa. Seguro que disfrutasteis, son muy Jatorras, como se dice aquí. Sin tonterías y producto de 10. En Itziar tenéis otro que merece mucho la pen, Salegi, Maribi es un encanto, así como Anize, el besugo está de muerte.
    Un abrazo y graciasg por la ruta. V.

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  2. ¡Qué planazo! Aunque W&W ya no es lo que era en sus primeras ediciones, sigue siendo la mejor concentración de café racer de Europa. Una concentración donde la gente cuida su aspecto, no como las típicas de HD donde la gente produce una mezcla de rechazo y espanto (nunca entenderé por qué tienen que ir todos de cuero y camisetas negras, además de mal tatuados y mal olientes). De estos poquitos en Biarritz. De lo que sí hubo mucho este año, tristemente, fue de BMW GS. ¿Soy solo yo el que no puede ni verlas? ¡Qué plaga, por Dios!

    Ráfagas desde el sur

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    1. Totalmente de acuerdo. Yo fui usuario de una GS100 del 89 hace muchos años y tenía sentido si salías por pistas. Las GS actuales son una moda, com los SUV. Tampoco me entusiasman.

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  3. Lo de las GS es tremendo. Imposible de salir a dar un paseo y no cruzarte con cientos de ellas. Y sus conductores no siempre los más avezados. Eso sí, todos con lo último de lo último.

    Si han llegado ya al W&W intuyo el final prematuro del evento.

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  4. Buenas tardes.
    ¿Hay que ensalzar a las Harleys o similares atacando a las GS y a sus conductores, que por lo visto en su totalidad carecen de habilidades en la conducción?
    No hay necesidad ni tampoco datos para avalar esa afirmación.
    Qué poco me gustaron los insultos dirigidos a los protagonistas de esa boda que tan poco gustó a El Aristócrata.
    No me pareció elegante.
    Gracias

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