COMO LA ROPA AFECTA A LA QUÍMICA DE TU CEREBRO, A TUS RELACIONES Y A TU VIDA

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La neurocomunicación nos enseña que nuestro cerebro está programado para captar y juzgar apariencias de manera inmediata.[...]
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La neurocomunicación nos enseña que nuestro cerebro está programado para captar y juzgar apariencias de manera inmediata. El hombre primitivo debía captar y distinguir rápidamente cualquier peligro o amenaza que le pudiera acechar para sobrevivir y lo primero que nos llega al cerebro es la apariencia, pero es que hoy en día, la mayor parte de nuestro cerebro, menos el neo cortical que ha evolucionado más, actúa prácticamente de la misma manera que antaño.

Por eso nos pasamos el día juzgando a los demás desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y los juzgamos como amigos o enemigos, oportunidad o amenaza, me cae bien o me cae mal, y ahí, nuestra imagen como vamos a ver a continuación prevalece.

Y, ¿Por qué es tan importante nuestra imagen?

¿Qué tipo de comunicación es la primera que llega a la amígdala del cerebro?

¿Qué crees que es más importante: ¿lo qué dices?, ¿el tono con el que lo dices o tu imagen personal, tus ademanes, tu fisiología?

Pues, según un estudio del profesor Albert Mehrabian de la Universidad de UCLA, el mensaje verbal (lo que dices), apenas participa en la comunicación.

Si tenemos que ponderar el orden de importancia entre los tres tipos de comunicación, la clasificación quedaría de la manera siguiente:

55% Lenguaje corporal: nuestros ademanes, nuestra imagen, nuestro envoltorio

38% El Tono de voz

7% El Mensaje verbal: lo que decimos

Es decir, no importa tanto lo que decimos, cuanto como nos ven, o cómo lo decimos.

Además, nuestro cerebro, no tarda más de 1,5 segundos en llevarse una primera impresión de alguien, en ponerle una etiqueta y da un peso desmesurado a las primeras impresiones. Somos de una mirada y ¡zas!

Por eso es tan importante la primera impresión que causamos en los demás, porque la mayoría de las veces no tendremos una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión.

Al cerebro le gusta predecir y acertar, y llega a deformar la realidad con tal de que se cumpla su primera impresión, por lo que para que nos valoren, nos quieran y tener éxito profesional y personal, deberíamos entrenarnos en dar buenas primeras impresiones.

El Aristócrata
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Y aquí como hemos visto, nuestra imagen personal, nuestro estilo, nuestra fisiología, la seguridad que proyectamos, es fundamental y tenemos que utilizarla a nuestro favor.

Desde siglos pasados la ropa ha sido sinónimo de estatus, estilo y personalidad.

Al final, el estilo de una persona es la suma de todos los elementos que componen su imagen externa, es la manera de entender la vida de un individuo, y tiene que ver con su personalidad y sus emociones.

Todos, lo queramos o no, tenemos una Marca Personal. Siempre comunicamos. No podemos ‘no comunicar’ y lo importante es que eso que comunicamos, nos sirva para lograr nuestros objetivos.

Y, por eso es por lo que decimos que somos como los demás nos ven, y antes de que tengas tiempo para abrir la boca y decir algo, ya los demás te han juzgado y te han etiquetado, tanto de forma consciente como inconscientemente.

Porque la ciencia dice que la atención que prestamos a los estímulos visuales es 25 veces superior a la que prestamos a los estímulos auditivos. Por eso tu apariencia y tu forma de vestir afectan a la química del cerebro de las personas con las que te relacionas y a tu propia química cerebral.

La autoestima es la percepción que se tiene de uno mismo y el vestir bien juega ahí una baza muy importante. Si te sientes empoderado cada vez que usas tu mejor traje o tu reloj favorito, no es tu imaginación, es que la ropa, sí influye en tu comportamiento.

Existen varios estudios que demuestran que la ropa puede cambiar el funcionamiento cerebral, así como nuestros niveles de autoestima y confianza. En marzo de 2016, Forbes replicó un estudio realizado por un equipo de investigadores de las universidades de Notre Dame, Penn State y Kentucky. En este se demostró que las personas que usan ropa de alto nivel tienen más confianza en sí mismas, transmiten más credibilidad, tienen más éxito y desempeñan mejor sus tareas profesionales

 Lo que usas no solo afecta a cómo te perciben los demás. Tu atuendo también puede modificar tu personalidad, tu estado de ánimo y tu salud mental, tu apariencia y tu estilo, son un reflejo de tu propia autoestima.

 En definitiva, la forma en que te sientes por dentro y tu actitud, afectan a tu imagen, pero también lo es en sentido contrario: tu imagen, también condiciona tu actitud, y como decimos en Coaching, mientras que la aptitud suma, la actitud multiplica

 Al final la vida y tu éxito va de cómo eres percibido y de cómo te relacionas con los demás. Entonces, si lo que vistes influye en cómo actúas, piensas, sientes y te relacionas, la buena noticia es que puedes modificar la química de tu cerebro, aumentar tu autoconfianza y generar más dopamina (la hormona de la felicidad) utilizando tus prendas y tus accesorios preferidos.

Julio Marco Barroso es economista. MBA y Máster en Corporate Finance por el IE Business School y Máster en Comercio Internacional por ESIC. Uno de los tres Top Business Coaches de Europa, según la Comisión Europea.

www.juliomarco.com

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COMENTARIOS

6 comentarios

  1. ¡Qué reflexiones más interesantes!. Me hace recordar las sabias palabras de Wilde de “No hay una segunda oportunidad para una primera impresión” Claramente la ropa, como la sonrisa o como los modales, habla tanto o más que las palabras.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con este último post, es totalmente cierto e interesante. La ropa es lo primero que se ve de alguien sin que tenga que decir nada por eso yo siempre visto con suma elegancia y decoro, excepto en verano por qué todos sabemos que en verano no se puede vestir elegante y más para los que somos muy calurosos. Al vestir sumamente elegante todos te tratan de forma exquisita. Buena presencia y modales abren puertas principales. Por eso yo siempre visto de forma sublime.

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  3. Al margen de la jilipollez de comentario de Jorge, al cual por cierto imagino caminando ahora por su casa en pantuflas, cierto es que la ropa es lo primero que se ve y lo que primero habla de ti. Todos, de manera consciente o inconsciente, nos formamos una opinión de la persona con la que hablamos según esta vista; sobre todo si es la primera vez que hablamos con ella. Una persona en camiseta inspira poca confianza, a no ser que esté tomando con nosotros la salida de una prueba de fondo. Otro lleno de logos pero de cubierto por ropa tipo chandal no manda un mejor mensaje. Claramente la ropa habla de nosotros. Conozcámonos y vistamos en consecuencia.

    Me ha gustado el artículo, mas si cabe, por estar escrito por un profesional en la materia. Gracias por compartirlo.

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  4. Buenas tardes,

    Efectivamente me temo que no nos vamos a librar de las gilipollez del amigo Jorge.

    Respecto al artículo me parece estupendo el texto, pero en cuanto a las imágenes, no me parece un buen reflejo.

    Feliz semana a todos.

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  5. Magnífico artículo. Sí, el buen vestir condiciona la conducta, para bien; y el modo en que uno es percibido.
    Magnífico cinturón nos muestras que, si no me equivoco, es de La Mansa: tengo hasta 7.
    Un saludo a todos y felicidades de nuevo por el artículo y por el blog.

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  6. A mi hijo de 9 años le dije el año pasado en la estación María Zambrano de Málaga, mientras esperábamos el AVE en una cafetería: -Mira hijo, ves a esas dos mujeres, son carteristas y descuideras. Y eso que es papi?(muy interesado) pues que abren los bolsos de otras mujeres, arrimándose mucho aprovechando situaciones de multitud, para robarles y se quedan con objetos personales de otra persona por descuido de ésta.
    Y por qué te lo digo? por el absoluto desprecio por el decoro tal y cómo van vestidas, con esas mallas de ciclista a reventar de lo gordas que están, esas camisetas de finos tirantes sudadas, ves como arrastran los pies con las chanclas una y las bambas baratas y sucias la otra? Fíjate en el pelo grasiento y recogido de cualquier forma… (todo esto mientras ya las perdíamos arriba de las escaleras mecánicas)

    A lo que voy con esto es que al delicuente de “guante blanco” por la apariencia costará descubrirle, pero al común es bastante sencillo a nada que se sea un poco observador. Las pintas no fallan, los movientos, los andares, el conjunto no deja lugar a dudas.

    Vamos a otra cuestión bastante grave; desde que llegaron los podemistas al Congreso, como buenos gañanes y rancios comunistas, tratan de igualar por bajo, por lo miserable; y por dónde empiezan?, por esas pintas innobles, la dejadez, el aspecto de sucio aunque vayan recién duchados, el tuteo sin piedad, si no queda más remedio que colocarse una chaqueta americana, ya saben ellos bien cómo desgraciarla con camisetas, zapatones o botas de treking para dejar otro atuendo marca de la casa.

    A mí siempre me inspira confianza una buena camisa, la ropa limpia, alguien con zapatos(ojalá de suela) zapatos limpios, prendas relativamente nuevas que no están roídas, sucias y que se deberían haber tirado hace mucho.

    Vestirse, gozar con lo que uno lleva, molestarse un poco en elegir el atuendo para cada ocasión, denota respeto por los demás, educación, dignidad y a partir de ahí una actitud de esa persona ante la vida y el prójimo que no diferirá en exceso de nuestra carta de presentación.

    Un saludo y que estén muy bien.

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