sábado, 6 de junio de 2020

BESPOKE LXXXIII: LA CHAQUETA DE CAMPO, SEGUNDA PARTE

La principal ventaja de la sastrería artesanal es la hechura. Pero no hay que olvidar todas esas posibilidades de personalización que igualmente brinda. Y en este artículo hablamos de ellas. 

Muchos clientes que acuden a la sastrería industrial lo hacen por efectivamente esos detalles. Además de poder escoger un tipo de corte – cruzado, sencillo, boca de pantalón etc – y una tela en concreto, disfrutan añadiendo detalles a su prenda en forma de personalización. Una tapeta de color, un ojal de color diferente al resto, un forro divertido, unas iniciales escondidas…, detalles todos superficiales pero importantes para ellos. Seguro que muchos de nosotros recordamos también alguna cadena de camisería – hoy casi todas ya cerradas – donde se era feliz escogiendo una tela, un tipo de cuello, unos puños y unas iniciales. 
Sin embargo, la personalización de la que hoy hablamos nada tiene que ver con un ojal a color o un tipo de botón. La personalización de la que hablamos va mucho más allá y propia no de la sastrería industrial sino de la artesanal. Un sastre experimentado no tendrá inconveniente alguno en incluir ningún detalle a nuestra chaqueta, pantalón o abrigo y aunque puede llevarle más tiempo no encontrará mayor problema técnico que las horas a dedicar en el taller.

Lo que ya no es tan común es encontrar a un sastre que lo reciba de buen agrado o que incluso, como es este caso, te acompañe en el proceso de diseño y, basado en su experiencia, te anime a incorporar detalles que consigan una prenda verdaderamente única.
Recordar rápidamente el porqué de esta chaqueta. Esta chaqueta de campo se concibe como una prenda irrompible, enormemente duradera y pensada para ser disfruta en el campo bajo la lluvia e incluso afrontando el viento en el pescante del coche de caballos. Como la intensidad del frío seguro que agradece más prendas de invierno, está cortada para albergar debajo de ella un grueso jersey de lana. De ahí, que no se busque que quede tan ceñida como las chaquetas de calle y que sea lo suficientemente amplia, que no grande, como para movernos con ella con la misma libertad, o mas. que si lleváramos un Barbour.  

Muchos son los sastres que disfrutan cuando un cliente escoge una tela diferente o un abrigo poco común. Y también los hay, menos pero los hay, que no tienen problema en recoger todas las peticiones diferentes de ciertos clientes y darles forma. Y Joaquín siempre ha sido uno de ellos. Aunque de entrada puedes observar en su rostro alguna mueca de desaprobación, termina aceptando. Fuera la más loca chaqueta vaquera nunca realizada, la chaqueta para conductores Bentley o el traje más ligero conocido, la realidad es que siempre está dispuesto a hacer cosas diferentes. Y lo está porque no tiene inconveniente en corregir las veces que haga falta hasta conseguir el resultado perseguido.
Nunca me han gustado los detalles superficiales en la sastrería industrial – ojales o tapetas a color, iniciales etc. En cambio, incorporar detalles sartoriales me encanta. Por ejemplo, este cinturón (todavía pendiente de coserse) reminiscencia de las chaquetas Norfolk, creo que si bien se pudiera prescindir de él tampoco pasa nada por incorporarlo; es más, pienso que favorece el estilo campero de la chaqueta. Un cinturón que va al aire y no está cosido, algo fundamental si efectivamente queremos que nos recuerde a los cinturones con que se cerraban inicialmente a aquellas chaquetas.

Los bolsillos, además de su efecto estético, tienen una clara finalidad práctica. El espacio aumenta considerablemente con el uso del fuelle, algo fundamental cuando los vas a usar continuamente y vas a llenar de todo tipo de objetos. El bolsillo de pecho tiene dos vivos, lo que lo hace más especial. Por la parte trasera, además del ya nombrado cinturón, encontramos también fuelles en ambos extremos. Su finalidad no es otra que ganar en libertad de movimientos y podernos mover con más comodidad sin sentir que tira en ningún momento la chaqueta. 
Recordemos que esta chaqueta, como seguramente deberían hacer todas, estará siempre abotonada y si vas a correr con ella, subir, bajar, agacharte etc. esos centímetros extra en los brazos son muy bienvenidos. Aunque el movimiento sea más apreciable al mover los brazos a la altura superior de la espalda, el fuelle se alarga hasta el cinturón. Los botones puede que no sean del gusto de muchos de vosotros pero a mi su aspecto rústico y hasta “de otra época” me parecieron la mejor opción para este concepto de chaqueta. El forro, con la finalidad de abrigar, es entero y sin mayores pretensiones más allá de estar cosido a mano. Ahora sí cobra sentido el picado de refuerzo en los extremos de los bolsillos, pues pudiera ocurrir que de meter y sacar cosas terminara rompiéndose.

Realizamos un video de esta y la chaqueta de primavera que lo compartiré en semanas próximas. Aprovecho también para comentaros que la marca de corbatas y complementos Cencibel, uno de los primeros lectores de esta página, ha desarrollado unas mascarillas francamente divertidas con fines solidarios. Podéis encontrarlas en este link: 
mascarillas cencibel

Esperando os haya gustado, tened una maravillosa semana. 

El Aristócrata

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Por lo que se adivina en el espejo de la tercera foto le queda francamente bien.
Y me gusta esa idea de una chaqueta para siempre.
Santi

Anónimo dijo...

Esta es una de esas chaquetas que al verlas en alguien a quien no - o a penas- conoces, piensas...Qué pedazo de chaqueta lleva el muy cabrón!..Si es alguien cercano se lo dices (risas) y da para un rato de conversación...Estupenda!!

Saludos.


Javier.

Anónimo dijo...

Preciosa americana, aplomada perfectamente. Espectacular.

Benet Pluvinet
Tailor

Anónimo dijo...

Tengo que decir a día de hoy y con conocimiento de causa,que ya he pasado por varios sastres, decir que Joaquín el cual ha sido un descubrimiento puedo decir que nos es una promesa es una realidad y uno de los grandes maestros que hay a día de hoy.


Juan Francisco.

FERRUZZO dijo...

Espectacular Halle Berry, creo que saliendo de la playa de la Caleta de Cadiz en el rodaje de Muere otro dia, de Bond, James Bond. Buena eleccion para la un viernes de la normalidad de toda la vida.

FERRUZZO