sábado, 16 de septiembre de 2017

BESPOKE LXIX: RESOLADO POR LOS HERMANOS ZAPATEROS SÁNCHEZ

“Hoy resulta complicado encontrar un profesional que domine la técnica de reparación del calzado. Aunque este servicio sigue siendo demandado, el oficio de zapatero está desapareciendo por la falta de continuidad en el sector”. Raúl Sánchez, zapatero.

Desde bien joven me gustaron los zapatos. El ser de Albacete facilitaba colarse en las múltiples fabricas que todavía funcionan en Almansa y adquirir por precios irrisorios zapatos que con nombre inglés o italiano se exportaban, y exportan, a medio mundo. Hoy, habiendo llovido mucho desde entonces, muchas de sus centenarias casas siguen siendo las que hacen muchos de los zapatos que hoy compramos pensando que por su nombre vienen del Reino Unido o Italia. Zapatos que aquí se pueden adquirir a precios muy interesantes y que en el extranjero se pagan por ellos hasta cuatro veces el precio nacional. 
También son las fábricas de Almansa las que fabrican prácticamente la totalidad de los zapatos MTO que se venden en España; aún cuando sean luego firmados por prestigiosos zapateros artesanales. Esto en vez de ser algo negativo debería hacernos sentir orgullosos de la calidad de nuestros zapatos y no tener reparo en comprar marcas cuyo nombre tendría que dejar clara su procedencia española. Porque marcas como Martinelli, John Spencer, Sendra, Berwick, Lotusse, Cordwainer, Magnanni y un largo etcétera podrán no sonar muy españolas pero os aseguro que salen del mismo lugar donde se degusta uno de los mejores gazpachos manchegos del mundo: Almansa.
Pero esta semana no os quiero hablar del absurdo complejo español que da por hecho que lo que se hace fuera de nuestras fronteras es mejor que lo que se hace aquí. Esta semana quiero traeros un artículo que narra el complejo proceso de cambio de suela, puntera y rejuvenecimiento general de un zapato bastante maltrecho por su número de años y continuado uso. A los que tampoco os sobra el dinero, os gustan los zapatos y los cuidáis, compartiréis conmigo la frase que alguien una vez dijo de “soy demasiado pobre como para comprar zapatos baratos”. A esto tocaría añadir “y también demasiado pobre para no repararlos correctamente y así disfrutar más de ellos”. Porque no hay zapato más cómodo que el más usado.
Precisamente por ello, siempre que uno de mis zapatos ha necesitado de un cambio de suela – no de tapas ni de baratijas que no van a ningún sitio -, los llevaba a la zapatería Exerez del Mercado de la Paz. Si bien su trabajo era sencillamente excelente, la espera de varias semanas y el alto precio que cobraban por su trabajo hizo que cada vez con más frecuencia los empezara a enviar a la casa que los había fabricado para que por no mucho más dinero hicieran el trabajo. Cuando un zapato se resuelta siguiendo un método similar al del cosido de la suela original, el zapato resultante rejuvenece años y su aspecto mejora mucho mientras conserva la comodidad que ha adquirido durante años en nuestros pies.
En esas estaba cuando coincidí por casualidad en una presentación de una alta gama de zapatos con Raúl Sánchez quien me habló de su trabajo y de su taller de Chamberí. A las pocas semanas le acerqué unos de mis primeros Crockett & Jones – probablemente con más de veinte años -. Estos mocasines viajaban conmigo a muchas ciudades africanas donde el pavimento destacaba por su ausencia y el trato que soportaban no era precisamente el que he podido recomendar en algún otro artículo. Y como no sabía cómo sería el trabajo de Raúl preferí no arriesgarme con otros y probar con aquellos maltrechos C&J. Y si hoy escribo este artículo es porque el resultado fue muy satisfactorio, pátina incluida. 
Las reparaciones de calzado de alta gama siempre ha estado presente en casa de la familia Sánchez. El abuelo de Raúl y Mariano, cabezas visibles de Zapatería Sánchez, Pablo, fue quien inició esta aventura empresarial hace ya cuarenta años. Llegó a Madrid desde su pueblo e instaló un taller remendón en un pequeño y oscuro sótano en el Pozo del Tío Raimundo en Vallecas. En 1978, Mariano Sánchez, después de haberse formado y desarrollado en las mejores zapaterías de reparación de Madrid de entonces, decide abrir un taller de calzado en la calle Modesto Lafuente 6, en el barrio de Chamberí de Madrid. Hoy la empresa Sánchez la forman nueve personas y cuenta con tres establecimientos, todos ellos en Madrid.
Su hijo, de nombre también Mariano, siempre estuvo vinculado al oficio, pero es a la vuelta del Servicio Militar, con 21 años, cuando decide independizarse y abrir un pequeño taller en la calle Alonso Cano 61, donde durante cinco años fue desarrollando todo lo aprendido al lado de su padre. Años después se trasladó a un nuevo local en la misma calle que recientemente lo ha cerrado para abrir otro más amplio en el número 78.
Como comparten ambos, hoy resulta complicado encontrar un profesional que domine la técnica de reparación del calzado. El oficio de zapatero, como tantas otros oficios que se valen de las manos para hacer su trabajo, está desapareciendo. Después de tres generaciones dedicados en exclusiva a la reparación artesanal de calzado, los hermanos Sánchez deciden dar un paso más y ponen en marcha la primera tienda online dedicada a la reparación de calzado (www.reparacioncalzado.es), web desde donde adquirir los productos de limpieza Saphir, Saphir Medalla de oro o Tarragó. Tras encargar que te los reparen, te los recogen en casa y los reparan en uno de sus talleres de Madrid para una vez reparados enviarlos de vuelta a casa. 
Con casi 40 años de historia, esta familia ha decidido, además del servicio de reparación online, también emprender otra aventura ofreciendo el primer servicio a domicilio en el sector a través de su marca “Two Brothers”. Los dos hermanos Mariano y Raúl personalizan sus diferentes modelos además de eligiendo colores, pieles etc también mediante patinas artesanales. Si bien esta nueva gama es claramente MTO, su confección tiene como mínimo el mismo componente artesanal que las mejores marcas de RTW inglesas. 
Dentro de sus MTO se puede escoger entre cuatro modelos: Blucher con cordones, un clásico pero con un aire más moderno de pala lisa y tres ojetes que acaba en una punta semicuadrada y con ligera forma de pico de pato; un doble hebilla con solapa inclinada, de piel y forro de becerro francés y un Oxford y un Enterizo con una horma bastante diferente a la de los dos anteriores. 
Una de las cosas más interesantes es que el cliente puede convertirlos en únicos escogiendo su propia pátina, técnica que en Sánchez llevan trabajando muchos años y que en nuestro país hasta no hace tanto tiempo era algo desconocido. Aunque los MTO se pueden adquirir directamente desde su web,  mejor verlos en vivo. Digo esto porque yo que no soy muy del modelo Derby, después de verlos  todos y probarlos de quedarme con uno sería precisamente con este. 
PROCESO DE RESOLADO 

Como en el último artículo donde Agustín describió el proceso de confección de un traje a medida, serán los hermanos Sánchez quienes nos describan ahora los diferentes pasos a seguir para el resolado de unos Allen Edmonds, meterlos en la máquina del tiempo y vuelvan a disfrutar de una segunda juventud. Concretamente se trata de resolar el piso con suela (cuero), tapa suela (cuero) y goma de Joh. Rendenbach (JR). Cosido a cerco, incorporación de puntera metálica recta y tratamiento de rejuvenecimiento de la piel. 
“Para proceder al resolado de los zapatos lo primero es retirar el piso deteriorado o gastado, empezando por levantar los tacones. Con el banco de finisaje se procede a comer la puntada que une la vira al piso  y así poder retirarlo más fácilmente ayudados de una mano de disolvente sobre toda la superficie.
Una vez retirado el piso se procede a retirar los hilos antiguos del cerco y se analiza el encorchado que caracteriza a los zapatos de construcción Goodyear. Nosotros, ya que la comodidad de este tipo de calzado es la huella de nuestro pie sobre la palmilla y que lo ocasiona el encorchado que aparece entre el piso y dicha palmilla, somos partidarios de mantener en lo posible el original y es por ello la aplicación de disolvente para levantar la suela vieja con la mayor limpieza posible. En caso contrario se procede a rellenar con pasta de corcho y alisar con paleta.
Ya con el piso viejo retirado, limpio de antiguas puntadas y con el encorchado en perfectas condiciones se procede a preparar los nuevos pisos, en este caso JR, y el propio zapato para su unión. Para ello se procede al raspado con el banco de finisaje tanto de la planta del zapato como del nuevo piso. Se procede al encolado de ambas partes, de forma generosa y se deja, aun sin unir, ambas partes para su correcto tiempo de secado. Este oscila en base a la temperatura ambiental, pero hablamos de entre veinte y treinta minutos. 
Posteriormente se procede a la unión de ambas partes, para ello, y antes de su contacto (en invierno reactivamos con pistola de calor el pegamento), se da cierta forma al piso para nos desvirtuar la horma original. Una vez unido el zapato al piso lo unimos con fuerza he intentamos preservar sin agresividad la forma de la huella y por ello solo unimos con las manos y con el rodillo de unión de vira y piso. En nuestro caso, antes de continuar con el proceso y con el fin de que el pegamento realice correctamente su función dejamos que tire 24 horas antes de continuar.
Se continua rematando, sin necesidad de ser fino, con el banco de finisaje al canto del piso para proceder a realizar un canal correcto donde unirán las piezas mediante el posterior cosido a cerco.

El siguiente paso es el cosido a cerco para unir la vira al nuevo piso JR. Procedemos con nuestra maquina tipo Rapid II de la marca Persen. Lo hacemos desde, más o menos, la mitad trasera del tacón acabando en su lado opuesto y a la misma altura para que la costura una lo más posible y no se vea, una vez puesto los tacones, nada de canal sin costura.. Cortamos hilos y marzamos los mismos mediante presión no muy aguda para no dañar la superficie del piso pero si suficiente para asentar la costura.
El siguiente paso es la puesta de los tacones originales, salvo que estuvieran dañados y hubiera que restaurarlos, y para ello procedemos a marcar en el piso la posición correcta de los mismos, teniendo en cuenta que en algunos casos hay diferencia entre el tacón izquierdo y derecho, y para ello raspamos con el banco de finisaje ambas partes. Es decir, raspamos la parte interna de los tacones y la parte trasera del piso que hemos marcado con anterioridad.  
Damos pegamento a ambas partes, tacón y piso, esperamos el tiempo de secado adecuado y procedemos a la unión de ambas partes. Primero colocamos a mano para luego unirlo con golpes de martillo y posteriormente ir a la máquina de prensa durante un par de minutos cada tacón. Evaluamos la idoneidad, antes de poner la tapa suela, de clavar los tacones con el fin de unir las entresuelas al piso. En algunos casos, aquellos que tienen taloneras internas, podemos realizarlo mediante pistola a presión con clavos de dentro fuera del zapato. En otros casos, como es el que nos ocupa, el zapato solo consta de palmilla y por ello, sí clavamos para unir, lo hacemos de fuera a dentro.
Procedemos ahora a poner la tapa suela goma JR y para ello raspamos con el banco de finisaje ambas partes, el tacón y la tapa, aplicamos pegamento, esperamos tiempo de secado y unimos mediante maquina de prensado.

Una vez que el resolado y la tapa suela goma están en perfectas condiciones procedemos al rematado del trabajo. Con el banco de finisaje se comienza a desvirar el piso mediante fresa planta, posteriormente con lija de grano fino, se remata el canto de los pisos y de las tapas de suela goma. Una vez que apreciamos que la vira y los tacones unen perfectamente al piso y la tapa, se procede al refinamiento mecánico mediante el apomazado del canto del piso y los tacones.
Para colocar las punteras metálicas lo primero es elegir la medida adecuada de la misma. Una vez que tenemos las punteras correctas se marca en el piso su colocación con el fin de cajear la suela para su encaje correcto. Para ello se procede con la lija fina del banco de finisaje y con cuchilla manual. Antes de atornillarlas al piso las sujetamos con pegamento de contacto y así facilitar el proceso de atornillado.
Una vez sujeta se procede al rematado de las mismas mediante lija del banco de finisaje y posterior apomazado como terminación definitiva. Por último vamos a proceder a la terminación manual del canto del piso y los tacones y a tratar la piel con el fin de rejuvenecerla, limpiarla, nutrirla y abrillantarla.
Con una lija de mano de 360 pasamos finamente todo el canto del piso y los tacones con el fin de obtener un poro lo más fino posible. Luego procedemos a la limpieza de la piel del zapato. En este caso, y debido a sus condiciones de manchas externas y ceras anteriores, procedemos a aplicar con un paño Renomat de Saphir y dejamos secar. Se trata de un limpiador que deja la piel y el poro limpio y abierto.
Como el limpiador deshidrata la piel y las ceras penetran poco en el por, aplicamos una crema más untuosa, en este caso pommadier Medalla de Oro de Saphir de color marrón medio. Dejamos unos minutos y ceillamos enérgicamente con un cepillo de crin de caballo. 

Para terminar los cantos de los pisos y los tacones aplicamos una tinta marrón de ceras para posteriormente introducirla en los poros de la suela mediante la aplicación de los cepillos de rodillo del banco de finisaje. Primero se aplica el cepillo de pelo, posteriormente el de algodón y acabamos con el de suela.
Para terminar con el proceso de abrillantado de la piel y terminado definitivo de los cantos y pisos aplicamos cera de Medalla de Oro. Comenzamos, con una gamuza de algodón, a trabajar los cantos de los pisos JR con cera marrón oscuro. De igual manera aplicamos una ligera capa de cera color amarillo en la planta de los pisos y de las tapas goma suela de JR para obtener brillo. Aplicamos cepillo tanto a los cantos como a la planta de los pisos.
Por último procedemos al abrillantado de la piel de los zapatos aplicando cera color marrón medio a toda la superficie de los zapatos, con gamuza de algodón y mediante círculos con el fin de que la cera penetre en el poro. Cepillamos enérgicamente y damos un cierto abrillantado en la punta y los talones mediante la técnica de glaseado con cera y agua, En este caso no hemos glaseado del todo ya que el cliente no lo ha solicitado”.

Antes de despedirnos os dejo un video resumen del proceso de limpieza y rejuvenecimiento descrito:
Aunque con seguridad a muchos nos hubiera gustado que el cosido de la suela se hubiera realizado a mano, y no a máquina, y en la suela final la costura apareciera oculta, espero que los menos amantes de los zapatos entiendan la gran diferencia que existe entre este tipo de resolado y los servicios que ofrecen muchas zapaterías de barrio. Si tenemos la suerte de contar con un buen par de zapatos, y que además sea cómodo, hagamos un esfuerzo económico, resolemoslosy no lo jubilemos antes de tiempo. Aunque puedan no lucir como el primer día nuestros pies lo agradecerán. 

El Aristócrata

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la informaciòn

Anónimo dijo...

A quienes les gusten las pátinas, las suyas son espectaculares y con precios razonables.

Anónimo dijo...

Reparaciones Sánchez y Tintoreria Everest son dos sitios muy recomendables para el cuidado del calzado y la ropa.

Anónimo dijo...

Bueno bueno, este año parece que vamos a aprender y mucho.

Muchas gracias a estos grandes profesionales y a E.A

M.G

Leo dijo...

Buenos días, estimado Aristócrata:
Un placer leer el artículo, especialmente el reconocimiento a los zapatos de Almansa. Aunque de momento acudo a los remendones de barrio (por cercanía y resultado aceptable), me apunto la dirección de los Sres. Sánchez para en el futuro.
Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Sin duda unos grandes profesionales .
Sanchez ofrece seriedad , compromiso y un trato exquisito ,,

Néstor Valiño Puigcerver dijo...

Interesante. No obstante, no queda muy claro en qué medida difiere el cosido que realizan del cosido goodyear original y si es posible un ulterior cambio de suelas.

Aparte de eso, curioso que se reivindique lo español y a continuación se presente la marca "Two Brothers".

Anónimo dijo...

Antes de nada muchas gracias por compartir: A Sánchez por tomarse la molestia de narrar todo el proceso y a EA por contárnoslo".

Dicho esto, yo creo que debemos ser objetivos y no comparar y no denominar a Sánchez como un gran reparador ya el gran zapatero de reparaciones además de hacer bien su trabajo debe cuidar la estética del trabajo resultante. En reparaciones Exerez nunca te entregarán una suela donde se vea el cosido. Además, para mi, el cosido de un resolado debe ser realizado a mano; al menos si queremos referirnos a él como un cosido artesanal. Sinceramente creo que en Sánchez hacen un gran trabajo pero no se puede calificar como excelente.

Al menos esta es mi opinión.
Andrés

Anónimo dijo...

También cosido a maquina se puede esconder la costura lo que pasa que lleva más trabajo

Antonio garcía Enrile dijo...

Buenas tardes.

Me ha gustado el post. Hay muy pocos zapateros en España que realicen este trabajo. Sin embargo me llama mucho la atención algunos comentarios, incluso EA en su post dice que muchos habrían preferido la costura a mano.

Y yo pregunto.
-Si el zapato originalmente va cosido a máquina ¿por qué ha de coserlo a mano el reparador?
-Si el zapato originalmente deja vista la costura en la suela¿por qué ha de hacerse hendido que esconda la costura en la reparación?

Néstor, el montado goodyear lleva dos costuras(realizadas a maquina) una es la interior que une la vira(welt) al corte y a la planta de montado.
La exterior se llama punteado y esa es la que une la vira (welt) a la suela. Esa es la que se ha hecho en este caso, si no se deteriora la vira al hacerla, la suela se podrá cambiar cuántas veces sea necesario.
Un saludo
Enrile