UN RELOJ ETERNO

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Aunque hemos mencionado en algún texto nuestra predilección por los relojes de sobremesa y la necesidad de recuperarlos como signo inequívoco de elegancia en la decoración de nuestra casa o despacho[...]
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Aunque hemos mencionado en algún texto nuestra predilección por los relojes de sobremesa y la necesidad de recuperarlos como signo inequívoco de elegancia en la decoración de nuestra casa o despacho, lo cierto es que nuestro modelo favorito es el Atmos de Jaeger-LeCoultre. Un reloj que se acerca al siglo de historia y que tiene como cualidad esencial y excepcional, que es un reloj eterno.

Desde el siglo XVII diversos maestros relojeros exploraron la posibilidad de hacer funcionar un reloj aprovechándose de los cambios de presión y temperatura ambiente. Cornelius Drebbel, un ingeniero neerlandés al que por cierto se le atribuye el mérito de la invención del primer termómetro, presentó un reloj de estas características y se lo regaló al rey Jaime VI y I de Inglaterra con el nombre de Eltham Perpetuum.

Hubo otros intentos en años posteriores que no tuvieron mucho éxito, entre otras cosas porque la calidad de los materiales con los que se construían las piezas no aseguraba la precisión de los modelos. Tenemos que avanzar hasta principios del siglo XX cuando un ingeniero suizo, Jean-Leon Reutter presentó en 1928 el primer Atmos utilizando una capsula de presión donde mezclaba amoniaco y mercurio. En 1935 Jaeger-LeCoultre se hace cargo de la producción y desarrolla la tecnología para sustituir esa mezcla por un producto a base de cloroetano.

El producto está dentro de la cápsula herméticamente cerrada que es el corazón del reloj y que permite transformar las variaciones de temperatura ambiente en energía mecánica para hacer funcionar el mecanismo clásico del reloj. Ésta se dilata y se contrae como el fuelle de un acordeón. La genialidad del sistema radica en su extrema sensibilidad. A una temperatura de entre 15° y 30° grados celsius, una variación de un grado garantiza una reserva de marcha de dos días.

Cada vez que la cápsula cambia de tamaño, arrastra la cadena que arma el movimiento del péndulo. Esta proeza es posible únicamente si el péndulo funciona sin ninguna fricción y en posición de estabilidad absoluta. El volante está suspendido de un hilo particularmente largo, plano y extremadamente fino, desde la parte superior del péndulo. La torsión del hilo es suficiente para retener y arrastrar el volante sucesivamente en uno y otro sentido.

El hilo es por tanto esencial para su funcionamiento. Elaborado a partir de una aleación insensible a los cambios de temperatura, invención del suizo Charles-Edouard Guillaume, premio Nobel de física, este hilo es envejecido artificialmente en la Manufactura, gracias a un procedimiento secreto. Además, se necesitan aproximadamente seis años para garantizar el aprovisionamiento de metal de calidad, por lo que es natural que se conserve en la caja fuerte de un banco.

Su eficiente volante consume 250 veces menos energía que el de un reloj de muñeca tradicional. Se necesitarán 60 millones de relojes Atmos para consumir la misma cantidad de energía que una bombilla de 15 vatios.

EL RELOJ DEL PRESIDENTE

Bueno, del presidente y de cualquier alto mandatario que visitara Suiza puesto que el Atmos se convirtió en el regalo oficial de la confederación helvética a presidentes, papas, reinas y reyes. Desde la Reina Isabel II, Winston Churchill, Charles de Gaulle, John F. Kennedy, Ronald Reagan o Juan Pablo II han adornado sus despachos con un Atmos.

Y por supuesto, no sólo de altos mandatarios, muchos amantes de la relojería han apostado por un Atmos por su ingenio y simplicidad a parta iguales. Lo único que ha cambiado del Atmos en todos estos años ha sido sus diseños. Muy clásicos durante décadas hasta que hace unos años, la manufactura suiza nos fue sorprendiendo con modelos de absoluta vanguardia estética, como por ejemplo el diseño de Marc Newton. Aunque se mantienen bellos ejemplos de trabajos en marquetería como el Cherry Blossom, la gran novedad de este año en la feria Watch and Wonders ha sido el Atmos Infinite.

El nuevo diseño, una oda a la transparencia y el minimalismo, constituye una creación de asombrosa pureza y modernidad que se mantiene fiel a la identidad intrínseca del Atmos. Reinterpretando la elegancia atemporal de la cúpula de cristal art déco clásica el Infinite también recuerda sutilmente a los primeros modelos.

El mecanismo del Atmos está sostenido por unos soportes de cristal diseñados para ser prácticamente invisibles. Esto permite una visión completa de todo el mecanismo desde cualquier ángulo, con los fuelles, cadenas y engranajes que hacen que el reloj funcione. El enfoque minimalista se extiende a las funciones del reloj: el movimiento Jaeger-LeCoultre Calibre 570 es un movimiento con horas y minutos. Su construcción también se reduce a lo esencial, aunque abundan los acabados de Alta Relojería, como las superficies cepilladas, los bordes pulidos y las líneas Côtes de Genève. La esfera lacada en negro se compone de dos círculos concéntricos en los que se han incorporado índices pulidos con forma de bastón y se completa con agujas que hacen juego con el acabado rodiado y plateado del mecanismo. Los minutos están marcados con pequeños puntos dentados en el anillo exterior de metal. Su forma evoca las muescas redondas del volante anular, que gira con un ritmo lento e hipnótico bajo el cuerpo del movimiento.

HACER DE NUESTRO TIEMPO, UN TIEMPO MEJOR

La relojería manufactura, como las prendas de sastrería están hechas para perdurar en el tiempo. No sabemos si nuestros trajes nos sobrevivirán, pero desde luego estamos seguros de que sí lo harán nuestros relojes y sí les llegarán a nuestros hijos.

Hoy en día no hay marca, de cualquier sector que no escape a la palabra clave, sostenibilidad. Realmente todos debemos comprometernos para mantener nuestro planeta en perfectas condiciones de uso y disfrute para las generaciones venideras.

Jaeger-LeCoultre nació en el bello paraje del valle del Joux y quizás, ese escenario les ha inspirado desde siempre para apostar por la sostenibilidad que se refleja en sus producciones de relojes y cuidado de la naturaleza. En su programa, dicho compromiso se extiende a los proveedores que les sirven, así como a todos sus empleados. Y a nosotros nos corresponde disfrutar de sus realizaciones exquisitas y sumarnos a sus valores.

Amando Martínez

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COMENTARIOS

4 respuestas

  1. Es una de las maravillas de la relojería. Junto al Reverso lo mejor nunca creado por JLC. Y por fin los Atmos empiezan a ser bonitos porque los pasados olían a naftalina que te pasas. Pero los de ahora son de perder la cabeza.

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