FELIZ NAVIDAD

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Estimados lectores: Nuevamente nos acercamos al final de un año, y ya van once, y no quiero despedirlo sin agradeceros que aquí sigamos leyéndonos.  Aunque siempre he intentado tener muy presente [...]
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Estimados lectores:

Nuevamente nos acercamos al final de un año, y ya van once, y no quiero despedirlo sin agradeceros que aquí sigamos leyéndonos. 

Aunque siempre he intentado tener muy presente lo que verdad importa y lo que es un mero divertimiento – este blog se engloba en el segundo apartado, la Navidad parece ya ser prácticamente el único momento del año en el que reflexionamos sobre sobre ello. El día a día ha llegado a ser tan frenético que difícil es encontrar el momento, o incluso las ganas, de hacer un alto en el camino y redirigirlo en la dirección correcta. Nos levantamos, salimos disparados para el trabajo, un sinfín de reuniones y proyectos que atender, deporte contra el reloj, ducha, una hora de lectura y enseguida vuelve a sonar el despertador. 

¿Y qué pinta en medio de todo este ajetreo la ropa? Nada importante o, mejor dicho, nada verdaderamente importante. La ropa no puede ser en ningún momento una preocupación, de podernos vestir cada mañana no debería ocupar ni un segundo de nuestros malos sueños, ni tampoco dedicarle más del tiempo estrictamente necesario. La ropa debe ser diversión, disfrute, el pasatiempo con el que completar un buen plan de sábado. Sentir a comienzos del otoño el tacto de un buen jersey de cachemira o vernos reflejados en el espejo con un elegante abrigo cruzado de pelo de camello debe solo hacernos sentir mejor, más alegres o felices si cabe. La misma excitación que le produce al amante del cine la llegada de la nueva película de su director preferido debería producir en nosotros la llamada del sastre para recoger la nueva prenda encargada meses atrás. Pero no debería ser más que eso, una agradable sensación que nos hace salir de casa con una bonita sonrisa y listos para enfrentarnos con buen ánimo al primer quehacer del día. 

Pero nada de esto debería hacernos olvidar lo que de verdad importa: nuestros amigos y familia, siempre esta última en primer lugar. Es ella la que estas fechas nos recuerda. Ella es la que permite que todo lo demás fluya. Sin esta el resto carecería de sentido. Levantarse, enfrentarse a los sinsabores del competitivo mundo de ahí fuera, la lucha por ser el mejor, el tener, el mejorar… Concluir una maratón no sabe igual si en algún momento del recorrido no los has visto o escuchado su voz. Hemos llegado a un punto, al menos yo, en el que incluso los fines de semana son cada vez más un cúmulo de obligaciones. Apenas nos reservamos tiempo para nosotros mismos y llega el lunes como una prolongación natural del viernes. Las vacaciones son cada vez más cortas, o mejor dicho son cada vez menos vacaciones. Los emails no descansan y siguen llegando sin diferenciar si es febrero o agosto, disfrutar de los nuestros más de dos semanas seguidas de descanso es cada vez más difícil y desconectar totalmente del ruido es prácticamente imposible. Esta es la vida que hemos o nos ha elegido. Y salirse de esta rueda exige de una determinación y arrojo que no está al alcance de todo el mundo.

Por ello, dediquemos este tiempo a ellos, a nuestra familia. Dejemos el móvil olvidado en algún cajón, cerremos el libro – siempre podremos volver sobre él cuando no estén -, volvamos sobre el ritual de la mesa con su tiempo y forma, planifiquemos el día alrededor de ella y recuperemos al menos algo del tiempo que la debemos. 

Aunque a penas nos paremos a pensar sobre ello, se vive solo una vez y en cuanto nos demos cuenta la vida se habrá pasado y ya no habrá forma de rebobinar la cinta y sobrescribir en ella la vida que de verdad nos hubiera gustado vivir.

¡Feliz Navidad!

El Aristócrata

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COMENTARIOS

6 respuestas

  1. Estimado José María:
    Suscribo todo lo dicho.
    Muchas gracias por darnos un año más tanto aprendizaje y entretenimiento.
    Muy feliz Navidad y mis mejores deseos para el año que empieza a usted y a los suyos.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Mi más sincero agradecimiento a este año tan interesante en contenido y novedades de este mundo de la moda masculina clásica que nos hace sentir mejor y más felices por supuesto después de la familia y los amigos como se ha comentado. Tratemos de disfrutar de la vida y de los nuestros como si fuera el último día de nuestro camino en este mundo. Un abrazo a todos y Felices Fiestas.

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