ESCULTURA SOBRE RUEDAS

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Con un diseño único, sencillo y brillante, la pequeña Vespa revolucionó el sector de la moto proporcionando un medio de transporte ágil y económico a millones de personas en todo el[...]
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Con un diseño único, sencillo y brillante, la pequeña Vespa revolucionó el sector de la moto proporcionando un medio de transporte ágil y económico a millones de personas en todo el mundo. Hoy, convertida en un icono sobre ruedas, nos cautiva por sus líneas sensuales y sigue siendo la favorita de aquellos que quieren desplazarse por la ciudad con una buena dosis de estilo.

Para muchos, entre los que me cuento, el diseño industrial italiano es posiblemente uno de los más sobresalientes del mundo. Aplicado a cualquier aparato, desde una silla hasta un automóvil o motocicleta y por supuesto una imprescindible cafetera. Hablando con amigos transalpinos me argumentan que allí, muchos llegan a ese trabajo desde las escuelas de arquitectura, donde adquieren y conjugan los conocimientos técnicos y artísticos. Podría ser. Pero el hecho cierto es que hay una lista interminable de productos con el sello made in Italy que están en casas o garajes, al igual que podrían exponerse en museos. Y la Vespa, sin duda, es uno de ellos.

La historia de este éxito empresarial y comercial nace a principios del siglo XIX, cuando Rinaldo Piaggio funda una empresa para la construcción de locomotoras y vagones de tren. Los requerimientos de la primera Guerra Mundial, les lleva, por primera vez, a la construcción de aeroplanos, industria en la que se vuelcan durante la segunda Gran Guerra. Al termino de la misma, y como objetivo prioritario de los aliados, la factoría de Pontedera había quedado completamente destruida.

Toma el mando de las operaciones de reconstrucción el hijo del fundador, Enrico Piaggio. Sin recursos materiales y poco dinero, pelea por unos créditos que le permitan recuperar la actividad. Paseando por su ciudad en ruinas, detecta una necesidad inmediata más urgente que la de volver a fabricar trenes o aviones; el pueblo italiano necesita un medio de transporte cómodo, barato y de sencillo mantenimiento. Las primeras ideas no le convencen y se sienta con su ingeniero estrella Corradino D’Ascanio, padre de aviones y helicópteros, que un primer momento no comprende bien el encargo de su patrón, pero al que se entrega con entusiasmo utilizando piezas viejas del almacén aeronáutico. Y con un tren de aterrizaje delantero, varias chapas y un motor auxiliar de apenas 100 cc nace en 1946 la primera Vespa.

UN DISEÑO REVOLUCIONARIO

Ciertamente, la Vespa no fue el primer scooter que pisó las carreteras del mundo. Antes de la Segunda Guerra Mundial ya se pudo ver algunos intentos de motorizar patinetes, añadiendo poco más que un asiento. Aunque algún ejemplo fue mucho más que un juguete. Los Cushman fabricados en los USA tuvieron un cierto éxito, quizás más fuera del país y, de hecho, uno de los ejemplares que llegaron a Europa en manos de los militares, fue estudiado en profundidad por Piaggio y sus ingenieros.

Si bien el diseño de Vespa es mucho más potente que el de sus abuelas, no se puede obviar algunos detalles técnicos realmente innovadores para la época y que han prevalecido hasta nuestros días. La idea del chasis monocasco revoluciona la configuración del bastidor y la disposición del motor y las suspensiones. El escudo frontal con la barra de dirección monotubo pivotante, de evidente inspiración aeronáutica facilita ir sentado en una posición cómoda y que mujeres y hombres puedan acceder sin tener que vestirse de pilotos, protegidas las ropas y sobre todo los zapatos de las inclemencias del tiempo y del polvo de unas carreteras de las cuales la mitad eran caminos. Para facilitar aún su conducción, el manillar como el de una bicicleta e incorporar en el puño izquierdo los cambios de marcha, fueron definitivos para conquistar al gran público.

Pero el camino no fue sencillo y la primera serie se tuvo que vender con un gran esfuerzo comercial para convencer a los inversores de la viabilidad del proyecto.

UN SCOOTER DE ÓSCAR

Nunca lo ganó, pero bien que se lo merecía. La Vespa ha tenido un papel protagonista en el mundo del celuloide. Aunque no fue la primera ocasión de ver una en pantalla, si que podemos asegurar que fue la más destacada, con ocasión del rodaje de la película Roman Holiday (Vacaciones en Roma). Su director Willian Wyler no quiso recurrir a escenarios prefabricados y la producción de desarrolló en la ciudad eterna. Enterado Enrico Piaggio del rodaje, se plantó en los estudios de Cinecittà con su equipo y algunas Vespas para convercerles de que se usaran durante la filmación. El paseo de Audrey Hepburn (que si ganó el Óscar) y Gregory Peck es una escena mítica del séptimo arte y desde luego la mejor promoción posible para la marca y para la ciudad.

Además de participar en muchas más películas, la Vespa conquistó el corazón de grandes estrellas que no dudaron en hacerse con una. Desde Paul Newman a John Wayne y hasta el Rey del Rock, Elvis Presley, aparcaron la belleza italiana de dos ruedas en sus garajes.

Con el paso del tiempo, el público fue siendo cada vez más joven y películas como Quadrophenia conquistaron a millones en todo el mundo, por su banda sonora, su estética y, cómo no, por su flamantes Vespas llenas de faros y retrovisores. Y para que no pare la conquista de futuros usuarios, la última producción de Disney y Pixar, ‘Luca’ tiene como medio de transporte para sus protagonistas, una flamante Vespa.

DE CARRERAS Y AVENTURAS

La Vespa tenía como objetivo principal facilitar la movilidad urbana. Aunque ello no era óbice para que los mas osados disfrutaran de estas pequeñas máquinas en competiciones y viajes de larga distancia. Recuerdo que mi padre me mostró muchas revistas de motos de los años 60, con las Vespas corriendo en el circuito de el Parque de El Retiro en Madrid y durante años, varios de mis amigos del gremio participaron en las míticas carreras de resistencia organizadas por la filial española.

La pasión por las carreras de los italianos los llevó, casi desde el mismo lanzamiento de la Vespa a promover carreras y así vimos preparaciones realmente espectaculares para elevar la potencia y mejorar la estabilidad y frenada. De hecho, la marca, con los modelos posteriores como la 150S buscó superar a la creciente competencia de marcas como Lambretta y satisfacer a los clientes más deportivos. 

En paralelo y de la mano de los números clubes de aficionados que se fundaron por todo el mundo, se organizaron multitud de reuniones internacionales y un buen número de gestas imposibles que probaban que el pequeño scooter era capaz de micho.

Quizás, la que más me ha llamado la atención por su excepcionalidad y por el hecho de estar protagonizada por dos jóvenes españoles, es la hazaña de dar la vuelta al mundo en 79 días. Un reto claramente inspirado en la novela de Julio Verne y que lograron saliendo el día de Santiago y regresando el 12 de octubre, día de la Hispanidad, del año 1962. Santiago Guillén y Antonio Veciana eran de Albacete, compañeros del Instituto y que, estudiando sus carreras universitarias en Madrid, con 20 años, decidieron abordar la magnífica aventura. Su Vespa 150, a la que bautizaron Dulcinea y que fue bellamente pintada por Dalí antes de partir les transportó durante casi 19.000 kilómetros atravesando Francia, Italia (en el Vaticano les recibió el Papa Juan XXIII), Grecia, Turquía, Irán, Afganistán, Pakistán, India, Malasia, Hong Kong, Japón, EE. UU., Gran Bretaña y de nuevo por Francia a España.

Les recomiendo la lectura del libro que hay editado contando la gesta, delicioso por sus anécdotas y fotografías. Y por el listado de su equipaje, en el que no faltaron las navajas de Albacete como regalo institucional y sus dos trajes de gala para las recepciones. Ahí es nada.

Javier Arias

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COMENTARIOS

3 respuestas

  1. Me encanta la nueva página. Y artículos como este la hacen todavía más especial. Siempre pensé que incluir nuevas temáticas sería un acierto, más, si como es el caso, van en la misma línea que la temática principal.

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  2. Claramente la moto pequeña con más estilo que circula por nuestras carreteras. Tan atractiva para ellas como para ellos, tan fácil de conducir… y todo con ese charming especial. El diseño italiano demuestra en esta moto por qué está tan por encima de todo lo que los japoneses y alemanes producen. Y no solo Vespa. También MV Augusta, Ducati…

    Artículo inspirador

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