EN ZAPATOS HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL NEGRO

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Si a excepción de con el frac y el esmoquin hay múltiples y mejores opciones que el negro para los calcetines, de escoger este color para los zapatos difícilmente se fallará.[...]
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Si a excepción de con el frac y el esmoquin hay múltiples y mejores opciones que el negro para los calcetines, de escoger este color para los zapatos difícilmente se fallará. Dicho esto, también es cierto que hay alternativas que no solo lo complementaran sino, de darse las condiciones, ser su digno sustituto.


Independientemente de gustos, es la hora del día en que se vayan a vestir la primera en guiar la elección. Un antiguo dicho inglés decía que “never brown after six”, y por ello la noche, así como las situaciones formales, prefiere colores oscuros y presenta al negro como la opción imbatible. Los tiempos cambian y el “never brown in town” deja paso al “brown is the new black”, las normas de convivencia se relajan – ¿quizás en exceso? – y el zapato negro, más si es de cordones, va perdiendo su protagonismo.

¿Quizás en exceso? Que cada uno juzgue por sí mismo. El relajamiento de las normas, o más que de las normas de las costumbres, ha traído cambios y esto también ha afectado a la ropa. De ahí que, por la mañana, más en sitios con mucha luz como los países mediterráneos, los zapatos marrones cobren lógica. Aunque obviamente no cualquier marrón, y por supuesto no cualquier zapato. Por ello, parece obvio que si por la mañana se elegía un zapato marrón por la noche se prefiera uno negro. Esto parece evidente pues el día y la noche desprenden una luz muy diferente y de ahí que el traje azul oscuro, como el zapato negro, tampoco sea siempre la mejor elección. Si no se vestiría un traje de lino claro por la noche, no parece lo mejor usar los mismos zapatos a la mañana que a la noche. Fijémonos en las mujeres. Ellas sí lo tienen claro.


Pocos zapatos hay más elegantes que un buen Oxford liso de color negro. Este modelo es fundamental, pues su enorme versatilidad permite vestirlo prácticamente con todo conjunto y a cualquier hora del día. Por su parte, el color negro es el color elegante por antonomasia, incluso con modelos Semi y Full-Brogue. Nadie desentonará cuando elija este color para sus zapatos, algo que no ocurre con ningún otro tono. Sin embargo, la luminosidad de países como España y el estilo relajado del sur de Europa animan a incorporar otras tonalidades.

Los zapatos marrones en tonalidades cercanas al coñac o al chocolate consiguen un resultado igual de elegante que el negro, pero añadiendo, además, un toque de estilo que rompe con su formalidad. Igualmente, los zapatos de color burdeos o vino, aun siendo menos formales que los negros, quedan francamente bien de combinarse con trajes en tonalidades grises. Estos tonos son muy bien recibidos en el día a día de la oficina.


Escoger colores diferentes al negro cuando la ocasión lo permite, introduce un toque de estilo al conjunto que, en contra de lo que algunos pudieran pensar, cumple con las pautas más exigentes del protocolo. Téngase en cuenta la seriedad del acto y vístase en consecuencia. Por ello, en bodas, entierros, óperas y recepciones oficiales siempre mejor decidirse por el zapato negro. En el día a día, en cambio, se podrán alternar los elegantes negros con tonalidades marrones, tanto oscuras como más claras.

El momento del día a vestir también es un factor clave a la hora de escoger un color u otro de zapatos. Si el día admite colores más relajados, prácticamente toda la paleta de tonos marrones a excepción de los más claros, la noche —para los ingleses después de las seis de la tarde o con ausencia de luz solar— exige vestir zapato negro independientemente del color del traje, aunque siempre oscuro para combinar acertadamente con el zapato.


Hoy hay zapateros artesanos, muchos de ellos asiáticos, que han empezado a coquetear con otros colores como el azul o incluso el verde. Nuevamente depende del zapato en concreto, del resto del conjunto, del lugar en el que estemos, de su seriedad y de la hora del día el acertar o errar en la decisión. Pero es de justicia admitir que hoy hay una gama lo más amplia de colores que bien puede dar como resultado un zapato de enorme belleza, sin ni siquiera tener que ser este ya marrón.


El Aristócrata

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COMENTARIOS

5 respuestas

  1. Buenas tardes y feliz Semana Santa a todos.

    Completamente de acuerdo con lo publicado. A mí, me encantan los zapatos marrones y los burdeos, lo que no termino de entender es la moda de los últimos años de ennegrecer la puntera del zapato. Llegando a ser complicado encontrar zapatos sin ese detalle.

    Un saludo,

    Eneko

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  2. El otro día fui a recoger unos arreglos a Sánchez Zapateros y estaba personalizando unos oxford negros abrillantado mediante cera la puntera y los talones. A mí personalmente no gusta mucho pero entiendo que para determinados momentos tiene su punto.

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    1. Hola Gonzalo, para ver la procedencia de cualquier fotografía pica la fotografía con el botón derecho de tu ratón, a continuación pica en ” Buscar en Google Lens”, y ahí seguramente encontrará lo que busca.

      Saludos

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