El Aristócrata

CARLOS III, EL ESTILO DE UN REY

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Hace bastantes años, allá por el 2009, dedicábamos probablemente el artículo más extenso escrito en nuestra lengua al estilo del entonces Príncipe Carlos. Hoy, convertido ya en Rey, vamos a repasar aquellas prendas de su armario que le han hecho ganarse por méritos propios el galardón del Rey en vida mejor vestido.
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Hace bastantes años, allá por el 2009, dedicábamos probablemente el artículo más extenso escrito en nuestra lengua al estilo del entonces Príncipe Carlos. Hoy, convertido ya en Rey, vamos a repasar aquellas prendas de su armario que le han hecho ganarse por méritos propios el galardón del Rey en vida mejor vestido.

Cierto que nuestro Rey Felipe VI viste casi siempre correctamente, pero toca ser honestos y reconocer que Carlos de Inglaterra siempre ha estado un paso por delante, si no dos, en lo que se refiere a estilo, variedad de conjuntos, uso de colores, abrigos, complementos, zapatos etc.

Aún con miedo a repetir lo ya escrito entonces, creo que no mejor momento que este para volver sobre una de las personas más elegantes en vida. Aprovechar también para recordar a periódicos, periodistas, colaboradores etc. que si de lo que van a escribir no tienen el suficiente conocimiento y acuden a informarse a páginas como la nuestra, lo mínimo que pueden y deben hacer es citar la fuente. Ha sido impresionante leerme a mí mismo en varios medios, sin haber sido yo quien escribiera el texto.  

Si hacemos un repaso a los más de 70 años de vida de Carlos de Inglaterra podemos observar que su forma de vestir apenas ha cambiado haciendo oídos sordos a las modas del momento. Y mantenerse fiel a un estilo tantos años es digno de admiración; más cuando ese estilo ha ido poco a poco cayendo en desuso.

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Una de las personas que más tuvieron que ver para que esto se mantuviera así fue su padre, el Duque de Edimburgo. Este, a pesar de ser testigo de otra época, supo trasmitir a su hijo la elegancia británica en su máximo exponente. Si observamos los trajes del Duque Felipe de Norton & Sons rápidamente se puede entender la influencia en el vestir de este sobre su hijo. Los sastres de Felipe de Edimburgo presumen que este vistió los trajes que ellos le cortaron cuando tenía 36 años hasta su muerte, entre otras cosas, por su estilo atemporal.

Hay quienes califican a Carlos III como una persona aburrida a la hora de escoger su vestuario, pero esta afirmación es más que discutible de ver la enorme variedad de trajes, chalecos, abrigos o ropa de campo con la que ha vestido tanto en su tiempo oficial como privado. Si Anderson and Sheppard y Gieves and Hawkes han estado detrás de sus trajes, Budd y Turnbull and Asser son los responsables de sus camisas.

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Sus trajes obedecen a patrones clásicos; cortes amplios que no insinúan demasiado la figura, solapas anchas y de corte bajo, faldones con dos aberturas cuyo largo coincide exactamente con el de los nudillos de la mano, pantalones sin vuelta en los dos y tres piezas y con vuelta en los cruzados (este es uno de los escasísimos detalles que no es bien visto por los más puristas ingleses quienes hasta en el traje cruzado optan por pantalones sin vuelta; su padre también optaba por la vuelta) etc.

Aunque ha sido frecuente verle vestir trajes de hilera sencilla o con chaleco, en los últimos años la imagen más frecuente de Carlos de Inglaterra ha sido el traje de chaqueta cruzada y con todos sus botones abotonados, así como chaquetas siempre acompañadas de un pañuelo de bolsillo. Independientemente de con quien se reúna, y en contra de lo que aconsejan los nuevos tiempos, no le veremos ni con traje sin corbata ni sin pañuelo de bolsillo. Es claramente una prueba de que está por encima, al menos en lo que se refiere a saber vestir, de modas, personas o recomendaciones. Una sensación de que es Rey y no tiene por qué cambiar para satisfacer a la gran masa vistiendo como ellos.

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Un detalle, por cierto, bastante acertado, es su negativa a desabotonarse el primer botón de la botonadura de la manga. Sus trajes son la mejor prueba de que un buen traje bespoke no necesita de ese absurdo detalle esnob para parecer artesanal. Si bien antes era más proclive a lucir una flor en el ojal de chaqueta, últimamente se le ve ya en actos de diversa índole sin ésta.

Siempre ha huido del colorido excesivo en sus conjuntos. Sus trajes monocolor o diplomáticos son su elección más frecuente. Algo parecido sucede con sus camisas. Estas suelen ser también monocolor o en todo caso con alguna fina línea. Será difícil verle con camisas a cuadros o de rayas llamativas o marcadas. Su color preferido para estas es el azul claro. Este tono le facilita la correcta combinación de los pañuelos, además de permitirse de vez en cuando un estampado más alegre.

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Las camisas son de puño doble. A veces pueden dar la impresión de que son puños sencillos habiéndose sustituido el botón por un ojal sobre el que se pasa el gemelo, pero no es así. Los gemelos se caracterizan por su sencillez y discreción sintiendo especial debilidad por los de formas redondas y con una parte de ellos en oro. Esta discreción se puede observar también en sus corbatas. Colores nuevamente clásicos y no llamativos con pequeños motivos suelen ser los que gozan de su confianza. No obstante, su predilección todavía hoy de vestir corbatas a rayas con bandas anchas y de colores denota, una vez más, su gusto por lo intemporal.

En cuanto a calzado se refiere, sigue optando por los Oxford clásicos con la conocida horma ancha inglesa. Con los trajes oscuros y diplomáticos elige calzado negro y con sus trajes grises prefiere las tonalidades marrones oscuras o las de color vino. Ha vestido desde John Lobb hasta Crockett & Jones. Conocedor de lo cómodo que son los zapatos viejos, no ha dudado en remendar sus pares más usados.

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También merecen una especial atención su amplio armario de abrigos; todos ellos obedeciendo una vez más a los patrones y colores clásicos ingleses. El abanico es tan amplio: Polo, Chesterfield, Covert… que bien merece su propio artículo.

En múltiples ocasiones nos hemos hecho eco de dos premisas importantes para vestir correctamente: la utilización del color y la proporcionalidad de las prendas con el cuerpo de quien las viste. Si nos fijamos en el conjunto formado por el cuello de la camisa, el nudo de la corbata y las solapas de la chaqueta (conjunto que conforma la primera imagen de todo aquel que nos mira) apreciaremos que todas estas partes no cobran relevancia alguna y es el rostro de Carlos de Inglaterra es el principal protagonista del retrato final. Al final se trata de que la vestimenta consiga resaltar rostro y físico. El protagonista deberíamos ser nosotros y no nuestro nudo de corbata o nuestro abrigo.

Si vistiendo un determinado corte el resultado es beneficioso debemos trabajar con esos parámetros y no intentar que aquello que nos gusta, pero que no nos favorece, se apodere de nuestro armario. Seguro que todos estamos cansados de ver cuellos full-cutaway en personas de rostro delgado o de fisionomía estrecha que solo consiguen con acentuar dicha delgadez. Los conjuntos del Carlos III guardan una total proporcionalidad entre todas las prendas y con su físico. Si alguna pega podemos poner a estas es su insistencia en seguir vistiendo el nudo sencillo que se anudaba de pequeño. El tiempo pasa para todos y los Reyes no son una excepción. El rostro de Carlos III se ha ensanchado con los años y quizás una segunda vuelta a la corbata conseguiría un resultado final más acorde con su fisionomía actual.

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Sinceramente creo Carlos de Inglaterra será el último Rey al que veamos vistiendo tan bien, y durante tantos años, acorde a los cánones clásicos y dando el máximo sentido a la palabra elegancia. Él es una clara muestra de que no es necesario sucumbir a las tendencias más modernas o convertirse en una víctima de la moda para poder ser un exponente de la elegancia y el estilo.

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COMENTARIOS

14 comentarios

  1. Bajo mi punto de vista no es elegante llevar utilizando los mismos cuatro abrigos desde hace 30 años como ha estado haciendo el Rey Carlos III. Eso es algo que me parece todo lo opuesto a elegante, lo elegante es no repetir nunca los trajes ni abrigos de vicuña ni nada como es mi caso.

    Un cordial saludo.

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    1. ¿Por qué no repetir? ¿Acaso no repetimos cada uno de nosotros? Bajo mi punto de vista la elegancia es ajena a repetir o no los trajes.

      Lo que en este foro se defiende es la adquisición de prendas atemporales donde prime la calidad, dejando de lado la tendencia altamente contaminante de “usar y tirar”.

      La moda pasa, el estilo es eterno y, eso encarna con la repetición de conjuntos Carlos III.

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    2. Muy buen artículo sobre una de las personas más elegantes del mundo. Amigo Pablo, Creo que está muy confundido. Vd confunde elegancia con petrimetrismo y la lechuguinez. El Rey Carlos III es un tipo elegante, aún estando desnudo. En Balmoral era frecuente verle con jerseys viejos, con los puños desgastados, algo impensable para los horteras que creen que la elegancia es vestir ropas y zapatos nuevos, como si fueran dependientes de unos grandes almacenes. La elegancia es innata, un estado de ánimo que transciende ante los demás, sin artificio ni zapatos nuevos, con abrigos de hace treinta años y zapatos resolados, como es mi caso. Pulase un poco.

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  2. Excelente artículo Don José María. Si me permite una sugerencia de artículo, creo que sería una continuación excelsa si escribiera una segunda parte haciendo mención a sus complementos (especialmente sus relojes).
    Muchas gracias. Reciba un saludo,
    Carlos

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  3. Repetir trajes y demás es algo indecoroso al igual que lo es llevar a arreglar zapatos u otras prendas cuando se rompen en vez de tirarlas algo que es muy típico de los británicos que son los más tacaños del mundo.

    Yo jamás repito los trajes ni nada, es la antítesis de la elegancia, existimos personas anónimas que vestimos muchísimo más elegantes que las personas que nombran como los más “elegantes” del mundo.

    Un cordial saludo.

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    1. Pues enviar unos Allen & Edmonds a un refurbishing para disfrutar de unos buenos otros treinta años no me parece ninguna tontería. “Cuida el penique que la libra se cuida sola”

      Saludos

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  4. Excelente artículo. Si yo le tuviese que poner una pega al estilo del rey Carlos es su gusto por combinar trajes gris o beige claro con camisas celestes, en mi opinión un look demasiado apagado, pero no deja de ser una simple cuestión de gustos.
    Don Pablo Landrau, claro que sí hombre. De hecho el próximo artículo es sobre usted, era una sorpresa de don José María, pero seguro que le va a hacer la misma ilusión.
    Saludos

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    1. Cierto, precioso traje y mejor chaleco. El cruzado de Tweed tb tiene un pintón y es súper diferente. ¡Es precisamente el que le de igual lo que se lleva o se deja de llevar lo que hace a su vestimenta tan especial!. Fiel a una forma de vestir guste o disguste al personal

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  5. Excelente artículo.
    En lo tocante a las corbatas de rayas, o “regimental”, el ahora Rey Carlos III siempre lleva corbatas “regimental” de aquellos regimientos de los cuales es “Coronel en Jefe”, (un cargo puramente honorario).
    Por ejemplo, en la cuarta y en la última fotografía del artículo lleva la corbata del regimiento escocés “Black Watch”, (Royal Highland Regiment”); y en la sexta fotografía lleva la corbata de la “Brigade of Guards – Household Division”.
    Todas las corbatas a rayas que utiliza son siempre de “Regimientos” de los cuales es “Coronel en jefe”. Sin excepción.
    Creo que nunca lleva la ningún Club ni Colegio. Al menos nunca le he visto con las corbatas de “Cheam School”, “Gordonstoun School” ni de la Universidad de Cambridge, lugares en los que estudió.
    Y respondiendo al usuario que dice que, y cito textualmente, “Repetir trajes y demás es algo indecoroso al igual que lo es llevar a arreglar zapatos u otras prendas cuando se rompen en vez de tirarlas” o “o jamás repito los trajes ni nada, es la antítesis de la elegancia”…..
    Permitame el atrevimiento de decirle que lo siento mucho por Usted.
    Cuando una pieza de ropa es “Buena”, es de rigor “repetirla” y cuando más tiempo lleve con uno, mejor. Señal que la pieza es de calidad y atemporal. Por ejemplo, yo tengo algún que otro traje hecho por el sastre de mi padre y abuelo y me lo pongo de vez en cuando; o mis “Teba” de Bel & Cia llevan conmigo más de una década y tan contento..
    Repetir traje lo hace Carlos III, lo hace el Rey Juan Carlos, lo hacía Agnelli, etc… pero claro, no se puede ser todo en la vida. O se es “elegante” de por si, o se es un nuevo rico que cree que todo lo “nuevo” es mejor.
    Un Saudo y enhorabuena por el artículo

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  6. Muchas gracias por el artículo. Es un personaje que fascina por el arraigo y solera con que ha vestido siempre.

    Como sugerencia para el próximo artículo, uno de anécdotas relacionadas con Carlos y su vestuario, como la sahariana celeste que usaba siendo más joven o cuando le mandaron a casa a cambiarse por presentarse en Ascot con chaqué gris.

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  7. Carlos III es elegante y lo será siempre porque arriesga en los detalles y por la variedad de indumentarias de todo tipo que lleva con gran estilo. Seguro que repite traje de los más de cien que tendrá, pero nunca parece que repite. Viste clásico, pero no cenizo, que es muy diferente. Militar, de smoking, cena de gala, en la campiña, de escocés, de boda, en Ascot, en cualquier evento menor… va muy bien vestido.

    Las corbatas, siempre del mismo tamaño de pala y nudo simple, seguro que se las hace el mismo artesano y es incapaz de ponerse otras aunque sean de calidad. Aquí, como bien dice López-Galiacho, no le doy la razón. Yo también tengo dos corbatas con más de 20 años, una con topos y la otra con pequeños Land Rover muy divertida, inglesas, extraordinarias por su calidad y también hacen ese nudo tirando a pequeño, porque son finas.

    Mi top 3 de hombres más elegantes de la historia lo componen por este orden Roger Moore, Gianni Agnelli y el Rey Carlos III (Príncipe Carlos hasta hace nada). Destacaría como español al desaparecido actor Carlos Larrañaga.

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