BESPOKE XCIX: PRUEBA FINAL, LA CAMISA A MEDIDA DE ÓSCAR MONTERO

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A pesar de que la toma de medidas se produjo en septiembre, por trabajo de uno y por tiempo de otro, no pude ver a Óscar hasta prácticamente finales de año. Fue entonces cuando probamos las camisas y se les hicieron ciertos ajustes. Hoy, pasadas unas semanas, aquí está el resultado.
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A pesar de que la toma de medidas se produjo en septiembre, por trabajo de uno y por tiempo de otro, no pude ver a Óscar hasta prácticamente finales de año. Fue entonces cuando probamos las camisas y se les hicieron ciertos ajustes. Hoy, pasadas unas semanas, aquí está el resultado.

Como siempre hemos comentado, la mayoría de los que terminan con un armario a medida empezaron probando con una camisa. Después de varias, probablemente fuera un traje o una chaqueta el siguiente pedido y solo luego llegaron los abrigos, el esmoquin, pantalones sueltos, zapatos etc. Precisamente por esto el resultado de esa primera camisa debería ser muy bueno y gustarnos más que el de las camisas de confección que ya tengamos. Bien sea por su hechura, por haberse confeccionado con algún detalle, por contar con una tela diferente etc. si el resultado nos gustó seguiremos años después aumentando la variedad, no ya solo de camisas, sino de otras prendas artesanales. Si no lo hizo, seguramente nos lo plantearíamos y hoy vestiríamos prendas de calidad, pero, muy probablemente, de confección.

Como comentaba al principio, la camisa, después de probarla, necesitó pasar nuevamente por el taller pues no se tuvo en cuenta la caída de uno de los hombros; algo que hacía que la camisa quedara visiblemente ladeada. Esto no fue un gran problema pues Oscar no entrega las camisas sin que el cliente se las pruebe antes. Sin embargo, al menos en España, las camisas, quitando la primera, no suelen probarse y solo cuando estamos en casa delante del espejo nos percatamos de que el resultado podría haber sido mejor. Por ello, yo aconsejaría a todo el mundo que no salga de la camisería sin su camisa probada… y aprobada.

En muchas camiserías, tanto normales como de prestigio, nos recomiendan acercarles una camisa con cuya hechura estemos cómodos y con su resultado satisfechos. Esto no debería sorprendernos y, de hecho, no es un mal consejo. Con esa camisa el camisero podrá hacer ciertos ajustes y nos entregará la definitiva. Aunque es una manera rápida de llegar a un resultado acorde a nuestros gustos, no es la forma más purista de hacerlo. Óscar, obviamente, no me pidió ninguna camisa y todo se empezó de cero.

A la toma de medidas le siguió la elección de la tela, explicación de composición y recomendación de las más adecuadas para la vestimenta formal incluidas, y la elección de cuello y puños. Como es de esperar se realizó un patrón único y se probó dos veces. Un proceso más largo y laborioso que el anterior pero que de llegar a un buen resultado se agradecerá. Y lo hará porque ya no habrá que volver a llevar ninguna otra camisa. Con nuestro patrón en la camisería, bastará con elegir una nueva tela para, muy probablemente, llevarnos la nueva camisa sin ni siquiera tenérnosla que probar.

Contábamos en el artículo de Turnbull & Asser que no era costumbre de la casa coser la camisa a mano o, al menos, no la mayoría de ella, ni siquiera los ojales. Aquí en España, no ya solo Óscar Montero, sino muchos más camiseros (Burgos, Langa, Sánchez Caro, Bel, De Grado etc) cosen, no solo los ojales, sino como vemos en las fotos, muchas partes de la camisa a mano. Poca practicidad tienen estos detalles, pero, qué duda cabe, que hacen de esas camisas prendas mucho más especiales.

Al menos una costura del hombro, los ojales, el rematado del faldón, las carteras o costuras laterales siguen cosiéndose a mano sin necesidad de tenerse que especificar cuando se encarga la camisa. Que los dibujos casen en la costura del hombro o que los botones sean de madre perla se da por hecho. Lo que sí me tocó recordar fue que tanto el cuello como los puños no fueran termofijados sino entretelados. Aunque a la hora de pasar por la plancha este detalle solo alarga el planchado y, de no saberlo hacer producirá arrugas, el efecto estético, al menos a mí, me gusta más.

Hace varios años, hablábamos de cómo debía quedar una camisa y unos más tarde lo hacíamos de los diferentes tipos de telas de camisa según fuera a ser su vestimenta. Pues sin entrar de lleno nuevamente de ello, si se trata de una camisa de vestir el algodón es el único compuesto a considerar y los estampados lisos y a rayas los dibujos entre los que escoger. Si se prefiere de rayas, a pesar de lo que puedan opinar los clientes de siempre de Turnbull & Asser, búsquense rayas que no sean llamativas, ni por grosor ni por color.

Nuestra tela de Thomas Mason es un popelín Súper 120, y de una raya que sin ser la más clásica tampoco destaca por su atrevimiento. Es decir, adecuada para un entorno laboral más o menos serio. Además, los fondos azules permiten jugar con una enorme variedad de tonalidades en las corbatas. Dicho esto, hoy los muestrarios son tan amplios y maravillosos que raro será no pasar varios minutos delante de ellos hasta llegar a escoger la tela para nuestra camisa.

Respecto a la hechura, esta vez solo apuntar que no debemos olvidarnos de que es una camisa y no una camiseta. Es decir, nos debe quedar suficientemente amplia para podernos mover con total libertad y tan larga como para podernos agachar o estirar las veces que haga falta sin que esta se salga por los pantalones. O, dicho de otra manera: nos debería quedar de tal forma que no reparemos en ella en todo el día. De estar demasiado amplia seguro que reclamaría nuestra atención pues tocará ajustárnosla por la espalda en varios momentos. Ojo a quienes vistan tirantes. La camisa les hará más arrugas que a quienes prefieran el cinturón. También estos deben escoger un largo algo menos extenso pues el pantalón de tirantes sube más que el de cinturón.

Hoy es relativamente fácil hacerse con una buena tela y, de tener un cuerpo estándar, también con una buena, que no perfecta, hechura de MTM. Lo que no nos resultará tan sencillo será dar con un camisero que meta horas de “hecho a mano” en nuestra camisa. Por ello, este debería ser nuestro principal objetivo: encontrar un camisero artesanal que no solo cuide la hechura sino que también sepa coser a mano la camisa.

El Aristócrata

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COMENTARIOS

9 comentarios

  1. En la primera foto se ve que no casa bien la raya de la manga con la del canesú, al estar cosida a máquina si la camisera no va tensando la tela al final descuadrarán las rayas.

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  2. En mi humilde opinión el trabajo artesanal de esta camisa está muy por debajo del que en esta misma página se ha mostrado de la camisería Burgos e incluso de Mariano Langa.
    Albert

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