BESPOKE CVI: UNA CHAQUETA BESPOKE PARA MONTAR EN MOTO

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Los hay que visitan por primera y última vez el sastre para hacerse el chaqué de su boda y los hay que confían en él para prácticamente toda su ropa de[...]
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Los hay que visitan por primera y última vez el sastre para hacerse el chaqué de su boda y los hay que confían en él para prácticamente toda su ropa de calle. Menos son los que van un paso más allá y hacen a su sastre el responsable de su ropa de campo e, incluso, de gran parte de su ropa de sport.

Hablábamos hace ya algún tiempo de las características que diferenciaban a un buen sastre de otro excepcional. Y una era que este último estaba capacitado, y acostumbrado, a trabajar no solo sobre trajes y chaquetas, sino sobre prendas hoy menos habituales. Capotes de caza, chaquetones, breeches, gabardinas y un sinfín de prendas que suelen entrar solo en las sastrerías de los sastres más experimentados. Pero quizás aquí radique el encanto de la buena sastrería: es capaz de vestirte para prácticamente cualquier ocasión y, como en este caso, para prácticamente cualquier afición.

Hobbies, desgraciadamente, no me faltan. Pienso que la felicidad no es fácil de conseguir pero que hay pequeños momentos que te acercan a ella. Un desenlace apasionante en tu libro, esos kilómetros corriendo donde llegas a olvidarte de que efectivamente estás corriendo, una ruta un automóvil clásico por tu carretera preferida, escuchar mientras aceleras por un túnel a tu V8 italiano…momentos, algunos fugaces, que justifican muchos de los malos.

Si de todos estos placeres sigo disfrutando, del que lo hago más intensamente es de montar en moto. O, para ser más precisos, de hacer kilómetros con una Harley Davidson. Kilómetros no pensados para unir un punto con otro sino trayectos sin más sentido que pasar un rato disfrutando del placer que produce sentirte totalmente libre y sin el trabajo en la cabeza. Si bien el bicilíndrico americano que hace, o hacía, la gente de Harley no tiene igual no así su ropa. Ropa normalmente negra, con dudoso gusto y que te acerca más al perfil de presidiario que a una persona medianamente “respetable”. No solo yo, sino muchos otros que también ruedan en Harley, nos preguntamos por qué la marca de Milwaukee no incluye en su muestrario una línea de ropa menos agresiva y más estética al estilo de sus colegas de Triumph.

Como no parece que vayan a cambiar de opinión y con la clara intención de hacerme con una chaqueta verdaderamente especial visité a Agustín García Montero, sastre por todos conocido, y quien desde hace más de diez años está ya detrás de Sastrería Serna. Desde allí ha cortado, probado y cosido no solo a quienes han demandado uno de sus uniformes de gala o Tebas– dos de sus especialidades – sino también a quienes se atreven con prendas tan locas como esta. Pero reconozcámoslo, los que vestimos de sastre por disfrute, y no por necesidad física, nos gusta hacernos con prendas que vayan más allá del típico traje gris o azul marino.

Y esta chaqueta es un claro ejemplo. Nada convencional, pensada para usarse de manera intensiva, con una finalidad práctica y con un diseño único. Y he aquí la maravilla de la sastrería artesanal: poder disponer de una prenda única, diseñada por y para ti y que nadie más que tú tendrá. Una chaqueta sublime que adquirirá valor según recorra kilómetros y que una vez descanse por siempre en el armario te recordará al verla los magníficos momentos con ella vividos.

El mismo concepto de moto, pero aplicado en la sastrería. Desde bien pequeño me enganché a las Harleys algo que hizo que los primeros sueldos se destinaran a comprar mi primera HD. Desde entonces más Harleys se han ido incorporando al garaje, sin por ello haberlo abandonado ninguna. Cada una es tan especial que resulta imposible encontrar una excusa lo suficientemente convincente como para dejarla ir. La moto para la que Agustín y Lucía están realizando esta chaqueta era originariamente un Softail Deluxe, un modelo mítico de la casa americana. Un modelo tan especial como el motor de carburación que monta mi unidad, uno de los últimos que se vendieron antes de que por ley se impusieran los motores de inyección, mejores técnicamente, pero con un encanto infinitamente menor.

Aquella Deluxe sufrió una enorme transformación siendo hoy irreconocible. Si solo unos meses me llevó plasmar en papel lo que hoy es la moto, dos años se necesitaron para que uno de los mejores preparadores de España pasara aquel dibujo a realidad. El tener que traer la mayoría de las nuevas piezas de EE. UU., y que no pocas no fueran exactamente las que yo quería, ralentizó mucho el trabajo, además de incrementar increíblemente la factura final.

Con esta moto en mente pasamos a diseñar esta chaqueta. Una chaqueta que, además de cumplir con la función de protegernos en caso de caída, contara con un diseño que no solo me gustara, sino que también hablara el mismo lenguaje de la moto. Es decir, que el diseño de ambas compartiera unas líneas y formas acordes con la de su compañero. Para ello empezamos escogiendo el tejido, un tweed de la casa Porter & Harding, muestrario Glenroyal de la casa Harrisons of Edinburg, de peso 435 gramos.

El diseño del tejido destaca por su cuadro POW combinado con un cuadro ventana, todo en tonos rojo, ocre y marrón. Aunque barajamos un tejido liso, lo cierto es que los cuadros se crearon para disimular las manchas. Y todos los que montamos en moto sabemos lo difícil que es bajarse de ella después de unos cientos de kilómetros sin que los más variados insectos se hayan estampado contra ti.

Aunque profundizaremos en su diseño más adelante, las líneas nos recuerdan a las chaquetas de los años 70. Larga como para que cubra todo el torso, con aberturas traseras para que no se vuelque sobre nosotros cuando nos sentemos, grandes bolsillos donde guardar desde los guantes o la cartera y un cinturón que, además de aportar confort en la zona de los riñones, funciona como doble seguridad para evitar que se abra la chaqueta. Sobre la manera en que se está confeccionando para aportar seguridad frente a caídas hablaremos en próximos capítulos.

El Aristócrata

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COMENTARIOS

5 comentarios

  1. Estimado Ea,

    Que apasionante inicio de curso, que cantidad de nuevos proyectos lanzados y cada cual más apasionante.

    Por cierto, perciosa chaqueta de cuero. ¿Es de Loewe?. Sobre los pantalones rotos, eso es algo que no he comprendido ni comprenderé jamas, lo mismo me pasa con el reloj en la derecha, cuando está diseñado para ir en la izquierda. No todo iban a ser alagos. 😉

    Lo dicho, apasionante inicio de curso.

    Muchas gracias y feliz semana a todos.

    Eneko

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  2. Es la primera vez que comento, aunque soy lector habitual, y confieso que estoy muy intrigado. Como aficionado a las motos, soy totalmente contrario al mundo “vintage” que las rodea; mundo al que le reconozco su elegancia en relación con la ropa de moto que habitualmente llevo yo, pero que se queda muy lejos en temas de seguridad.

    Y es que con las motos, para mí, no hay negociación posible. “Vístete como si te fueras a caer” es una máxima muy repetida en el mundo de la moto, pero es verdad. Prefiero una chaqueta menos elegante, pero con una resistencia a la abrasión notable, con protecciones de nivel, con capacidad incluso de ponerle airbag a una elegante chaqueta de cuero elegante que, más allá de librarte del arrastrón, no ofrece protección adicional. Lo mismo pasa con los cascos, donde los cascos que uno ve en tiendas de moda, aunque bonitos, sirven para poco más que para que el agente de turno no te multe.

    Por eso mi intriga, porque estaba leyendo con cierta desconfianza hasta esa frase final en la que se dice que en los próximos capítulos se hablará de las medidas de protección frente a caídas. Y oye, igual se ha encontrado un compromiso razonable con esta chaqueta que abra, en cierta medida, un nuevo mundo de ropa para llevar encima de la moto.

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  3. Hola a ambos:

    Eneko, efectivamente la chaqueta es de Loewe. Respecto a los vaqueros rotos, yo creo que todo tiene su momento. Bajé a ver a Agustín en moto y creo que, además con este tipo de moto, no es una BMW, tiene cierto sentido. Obviamente, no los llevaría en un ambiente mínimamente formal, pero en moto, más en Harley me gustan. El reloj siempre lo he llevado a la derecha, ni idea del por qué pero ya me acostumbré a ello.

    Manuel, esta chaqueta llevará protecciones así como entretelas específicas contra la abrasión. Dicho esto, no es una chaqueta pensada para recorrerse Europa en moto. Para eso, como bien dices, hay opciones mucho más seguras. Sin embargo, sí creo que es una buena alternativa para moverte por ciudad o en desplazamientos cortos. Es una pena que ninguna de las grandes marcas haga chaquetas o pantalones con un mínimo de gusto.

    Muchas gracias a ambos por comentar

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  4. Preciosa moto. Nunca he visto nada igual. La idea de la chaqueta me parece un planazo porque, efectivamente, la ropa de moto será muy segura pero no puede ser más fea, todo negro y, muchas veces, hasta macarra.

    Guille

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