120 años y tan joven…HARLEY-DAVIDSON

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La mítica marca americana de motocicletas está a punto de celebrar su 120 cumpleaños y pese a todos los devenires de su historia, se mantiene con el mismo espíritu transgresor y[...]
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La mítica marca americana de motocicletas está a punto de celebrar su 120 cumpleaños y pese a todos los devenires de su historia, se mantiene con el mismo espíritu transgresor y rebelde con el que nació y se hizo famosa durante décadas.

Los hermanos Davidson y su amigo Willian Harley se juntaron el garaje de la casa familiar de los primeros para construir una motocicleta propia. Desde finales del siglo XIX cuando aparecieron las primeras bicicletas motorizadas, la pasión por los nuevos engendros de dos ruedas fue creciendo en todos los países, tanto por su utilidad como medio barato de transporte como por sus posibilidades de diversión y una incipiente afición por las carreras.

De hecho, su primer modelo, la Silent Grey Fellow (así conocida porque salieron todas pintadas del mismo color) fue utilizada en las carreras más populares de la época en pistas ovales de madera y sus buenos resultados fueron la mejor publicidad para promover las ventas. Los fundadores trabajaron duro en los primeros meses para terminar unos prototipos cuyo carburador se mecanizó a partir de una lata de tomate. En septiembre de 1904 se lanzó el modelo de producción con todas las mejoras probadas y a través de su primer concesionario oficial sito en la ciudad de Chicago.

Cuatro años más tarde, fue la policía de esta ciudad la primera que compró motocicletas Harley-Davidson para el servicio de sus agentes, iniciándose así una relación comercial con las fuerzas de seguridad que se mantiene hasta hoy en día. De hecho, esa habilidad de sus directivos para conseguir contratos públicos salvó a la compañía de varias situaciones comprometidas. Ya en la Primera Guerra Mundial, HD consiguió vender decenas de miles de motos al ejército americano y más de la mitad de su producción se pintó de caqui. Tuvo tal trascendía esas unidades motorizadas en la contienda, que el primer soldado americano que entró en Alemania lo hizo a bordo de una Harley-Davidson.

CON UVE DE VICTORIA

La uve no sólo fue el símbolo de la victoria. También era la imagen del emblemático motor de la marca, con dos cilindros opuestos a 45 grados. Tras la guerra, Harley-Davidson se convirtió en la marca de motos con mayor volumen de ventas en el mundo y una red de casi un centenar de concesionarios. Sus éxitos también se extendían a la competición, donde su equipo conocido como ‘The Wrecking Crew’ dominaba las ya muy populares carreras de dirt track. La mascota elegida, un cerdito, les bautizó como HOG’s. Un apodo que sigue vivo al representar esas siglas al popular club de la marca, el Harley Owners Group.

Pese a todo, el crac del 29 también golpeó muy duramente a la compañía y fue, de nuevo, una desgracia, la Segunda Guerra Mundial la que ayudó a la Motor Company a superar el trauma de la bajada de ventas suministrando al ejército las míticas WLA. Fue una década muy dura, que vio también como fallecían dos de sus cuatro fundadores, Willian Harley y Walter Davidson.

Después de la guerra, se abrió un periodo que cambió por completo la historia de la marca y del motociclismo en general. En términos técnicos se presentó un nuevo motor denominado Panhead por la forma de cazoleta de las tapas de los cilindros. Un genuino big twin que hizo las delicias de los usuarios por su potencia.

Pero, quizás, lo más importante es como cambió el perfil del usuario de las motos Harley-Davidson y a partir de entonces se generó una mítica alrededor de los mismos, en parte cierta y en parte bien vendida que fue fundamental para los éxitos de ventas posteriores.

Muchos de los soldados que regresaron de la guerra, y que poco después se vieron inmersos en las batallas de Corea y más tarde Vietnam, arrastraron su estrés postraumático por las carreteras del país. Auténticos nómadas de la vida que encontraron en las motos el medio de transporte ideal para expresar su libertad. Como un siglo antes ocurrió con los jinetes aventureros que descubrieron los rincones de su inmenso país, pero cambiando las monturas por unas más rápidas y sobre todo más ruidosas.

Para diferenciarse unos de otros comenzó el fenómeno de la customización, entre cuyos ejemplos estuvo la tendencia minimalista a reducir la moto a lo esencial, recortando mucha chapa para dar a luz a los primeros ‘chopper’. Un par de películas de éxito catapultaron la fama de rebeldes de los motoristas y como decíamos, con parte de verdad y con parte bien inventada, esa imagen se asoció de por vida a los usuarios de Harley-Davidson. Las bandas de motoristas se convierten en grupos de presión, algunos dentro de la Ley y otros claramente fuera de ella, pero todo sumó al fenómeno imparable de asociar el uso de una moto (mejor si era Harley-Davidson) con la libertad.

RODAR MALDITOS

El camino no fue siempre de rosas. A finales de los años 70, la situación económica supuso la venta al holding American Machine and Foundry Company (AMF) muy popular por su producto estrella, las bolas para jugar a los bolos. Esa etapa es maldita para los puristas que aseguran que fue un periodo donde el producto no alcanzó el nivel deseado. Fue una década compleja hasta que 1981 un grupo de ejecutivos, liderado por Willian G. Davidson, nieto de uno de los fundadores, consiguieron el soporte económico para recomprar la empresa.

A partir de ahí se vivieron tiempos gloriosos con el lanzamiento del motor EVO, la presentación de modelos tan emblemáticos como la Road King o la primera Harley-Davidson con motorización refrigerada por agua, la V-Rod diseñada en una joint venture con Porsche. La puesta en marcha del HOG, el mayor club de motoristas del mundo y la activación de actividades como concentraciones y excursiones por todo el mundo ayudó a popularizar la marca.

El siglo XXI ha puesto en un brete a este histórico fabricante que vive esencialmente de modelos de aspecto muy clásico y mecánicas que, aunque se han actualizado siguen estando basadas en conceptos muy antiguos. A la dificultad para enganchar a las nuevas generaciones se han unido las restricciones por medidas anticontaminación, control de ruidos, etc. Tras un periodo de incertidumbre, Harley-Davidson ha contraatacado con dos modelos sorprendentes, la Live Wire, cien por cien eléctrica y una Trail, la Pan America que muy pronto ha conseguido un nivel de ventas notable. ¿Será lo que nos espera en el futuro? Quién sabe, de momento en esta casa seguimos rodando con dos modelos originales, con su mítica horquilla springer, pura obra de orfebrería y una música celestial producto de sus motores EVO y unos escapes Screaming Eagle que son gloria bendita. ¡Rock&Road!

Javier Arias

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COMENTARIOS

3 comentarios

  1. Interesantísimo artículo. Para los amantes de las motocicletas de verdad siempre será la referencia. Ojalá no siga perdiendo su esencia y mantenga todos aquellos atributos que la hicieron famosa. ¡Aupa ese bicilíndrico!

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  2. Cuando la supuesta rebeldía es elogiada y comprada sólo por autodenominados aristócratas quizá se ha convertido en fraude, igual que su producto mecánico obsoleto desde hace al menos medio siglo.

    Las canas también dejan de peinarse y hasta sus cabezas terminan convirtiéndose en polvo, luego si de verdad eres bueno encontrarás la forma de que sus herederos y no sólo ellos gasten su dinero en ti.

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