sábado, 24 de octubre de 2020

BESPOKE LXXXVIII: LA “AMERICANA” DEFINITIVA

Aunque todos sabemos ya de lo erróneo de este término, esta semana quiero contaros la que será probablemente una de las mejores chaquetas que llegue a tener. Y con seguridad, a la que mayor cariño guardaré. La última chaqueta que saldrá de la sastrería de José María Reillo.

Como muchos ya conocéis, D. José María se jubila. Aunque seguirá ejerciendo el oficio que le ha dado todo desde casa, sin presión de entregas y en su tiempo libre, la mítica sastrería del 14 del Monte Esquinza cerrará sus puertas este mes. Y abusando de la amistad que tantos años hemos compartido, le pedí que la última prenda que de ella saliera fuese la mía. 

Pero no podía ser una más, tenía que ser la más especial, la más icónica. Aunque esto es difícil tras más de 50 años entregando prendas desde diferentes lugares, sí al menos quería que reflejara todas esas cosas y detalles que durante tantos años hemos discutido. Debía ser de una tela grandiosa, con detalles tanto del presente como del pasado, con un corte moderno pero atemporal y con detalles que de alguna manera permanezcan ya de por siempre en mi armario.

La tela escogida fue de Loro Piana, una cachemira 100%, de color azul marino, sin dibujo alguno y pensada para que nunca pase de moda. Con los años, experiencias acertadas y erradas, he llegado a la conclusión de que las cachemiras son muy diferentes y es más que recomendable comprar casas reputadas. Cierto que el precio puede ser muy dispar, pero también lo es su durabilidad y su manera de envejecer. Es una pena invertir en una chaqueta artesanal y observar como con el tiempo sus coderas – sobre todo si no te la quitas al trabajar – terminan rozándose o perdiendo su aspecto original. O como la caída pierde su alegría inicial. Y Loro Piana, como también otras casas como Scabal o H&S, es garantía de durabilidad. El correcto uso de la plancha con tejidos de pelo debe cuidarse con cierto esmero pero tampoco significa tener que ser un profesional con ella.

Respecto a los detalles del presente y del pasado encontramos detalles que hacen convivir ambas épocas. Por un lado, está el animado, aunque discreto, forro, forro este que no tantos años atrás era difícil de encontrar. Recordemos que antes solo podíamos acceder a un forro en color. El elegido es discreto y combina bastante bien con el azul. Sus hombros son bastante naturales, con hombrera, pero sin buscar la apariencia de una Teba. Mirando al pasado, encontraremos ese doble picado que si bien antes podía ser algo habitual hoy ya no lo es tanto. Su hechura no es del siglo pasado, pero tampoco es tan corta ni tan estrecha como se estila hoy. No lleva los actuales bolsillos de parche y en su lugar opta por el clásico tres bolsillos con el tercero por cerillero. Pero en vez de ser rectos lo serán en forma de media luna. 

Esta chaqueta, por su gran versatilidad, es posible que de usarse como fondo de armario termine ganando presencia, pero también, tarde o temprano, sea reemplazada por otra. Pero para siempre tener presente la original, una parte de ella irá pasando de chaqueta en chaqueta. Aldao, joyería fundada en 1911, vende unos botones de plata vieja replica de los realizados en corozo. Estos botones además de combinar correctamente con el aire de la chaqueta pueden pasar de una a otra chaqueta cuantas veces se quiera. Y, además imprimiendo, un carácter e imagen única a la chaqueta. 

Reconozco que pasar por Monte Esquinza y ver la que durante tantos años ha sido mi sastrería dedicada a otro negocio me dará pena. Pero saber que la última chaqueta que allí se cosió descansa en mi armario seguro que me evoca cantidad de risas y recuerdos allí vividos. 

El Aristócrata

5 comentarios:

Guillermo Saavedra Ch. dijo...

Bello y sentido artículo.

Anónimo dijo...

Claramente la pandemia va a acelerar ciertas vicisitudes.

Anónimo dijo...

No crea que vaya a ser el último. La ventaja de Reillo es que puede disfrutar de un descanso ganado. Pero mi pregunta es:¿qué va ser de los sastres jóvenes con decenios de trabajo por delante? ¿Sobreviran a esto? Ojalá.
Albert

Anónimo dijo...

....con toda la experiencia y sabiduría acumulada en tantos años de amor a un oficio tan digno como el de sastre , sumado a tantas anécdotas y vivencias con clientes y amigos que opino que darían para un buen libro del Sr Reillo.

Anónimo dijo...

Buena pinta se vislumbra según sus indicaciones Aristócrata y bonito homenaje al maestro Reillo, a buen seguro que se marcará unas prendas virgueras para su nueva vida y amigos desde casa.
Me encanta el detalle de los botones de plata envejecida. Si es la tela de cachemira que aparece en las fotos, seguro que será una chaqueta formidable, pero se ve más azulona o klein que marino, quizá por la luz.

Puestos a soñar... sueño con unas cortinas de cachemira en color marfil o arena y que salga de estar escondida tras ellas, juguetona y desnuda, la Ann Margret de "El rey del juego".

Me produce gran desencanto, que incluso Kiton, presente en sus colecciones cada vez más atuendos con zapatillas, es un espanto. Cuando abrió en Puerto Banús lloré no de emoción sino porque sabía de sobra que muy pronto iba a cerrar como así fue en escasos meses. Tantas veces pasé por su escaparate (no me atreví a entrar, es prohibitiva para mí y me basta por ahora gozar de mis Corneliani, Pal Zileri y Hackett) a maravillarme con esa ropa, qué tejidos, patrones y colores, ¡buah de ensueño! Hace 25-30 años hubiera triunfado. Brioni tuvo que cerrar también. Ya no se viste el personal, si acaso alguna chaqueta para salir a cenar. Y los hombres que se pueden permitir esa ropa, prefieren ir con vaqueros pitillos y roídos, costosísimos eso sí, aparentando tener 45 años menos.

Larga vida a su blog elegante, gracias.


(Estilo, farde y dandismo.)

Gonzalo