sábado, 30 de noviembre de 2019

PISTAS PARA SABER SI SU TRAJE ES A MEDIDA

Mientras me probaba la chaqueta que acompaña este artículo y un traje que tendría que haber visto la luz el verano pasado, ambos de José María Reillo y de Holland & Sherry, reflexionaba sobre la dificultad del trabajo del sastre y sobre cómo hoy aficionados a la sastrería, sin formación teórica y escasa práctica, intentan apoderarse de esta profesión. Y lo que es todavía peor: engañan vilmente a su cliente haciéndoles creer que no solo son sastres, sino que, además, el traje que les está entregando es a medida artesanal. 

Con la proliferación de tiendas y comercios que ofrecen trajes a medida a precios francamente interesantes, es bueno conocer las claves para saber si el nuestro es uno de ellos o, por el contrario, un verdadero traje a medida:
1- Una toma de medidas concienzuda. Ni disponer de una enorme variedad de telas, ni tampoco siquiera de una persona que recomiende sobre el corte más conveniente para nuestro físico resulta lo más importante. Esto todo vendedor con un poco de práctica lo puede conseguir. 
Por el contrario, hay que saber estudiar la asimetría del cuerpo y darle a todo él fluidez compensando las variaciones que todos tenemos. Si la toma de medidas se limita a la medición de pecho, cadera, cintura, largo de brazos y piernas la cosa no pinta bien. Si, en cambio, esta entra a analizar, además de todas las anteriores, clavícula, tiro, variación de cadera, curvatura de la espalda, lo adelantado o no de cada brazo… entonces la cosa ya es diferente.
2- La realización de un patrón. No lo dude. Exija a su sastre que le enseñe el patrón que le ha realizado tras la toma de todas estas medidas. No valen excusas. Si no hay patrón no hay traje a medida. 
3- La prueba. Debe haber al menos dos pruebas y una tiene que ser la conocida como de hilvanes. En ella el cliente verá una chaqueta llena de hilos, hilos que unen las diferentes partes de esta y que una vez hechas las correcciones se quitarán. También unas solapas llenas de picados de hilo y sin cubrir de tela serán visibles. Si por el contrario, el cliente ve en su primera prueba un traje prácticamente terminado a falta de unas mínimas modificaciones en el largo de la manga o en el talle de la cintura, el traje claramente no es a medida. 
En la segunda prueba las solapas aparecerán ya cubiertas, pero todavía habrá cosas por terminar de definir, como el largo de la manga o la altura definitiva del botón central. Por ello, no se sorprenda si no ve ojales ni en mangas ni en frontal. Tampoco lo haga si el sastre solo presta atención al lado izquierdo de su chaqueta, es una muestra de experiencia y oficio.  
4- El traje debería estar siempre en la sastrería; el lugar donde usted escogió la tela y lo encargó. Pase en unos quince días por la sastrería y pida ver la marcha de su traje. Si este no está no compre milongas; su traje lo están confeccionando en el mejor de los casos en un taller externo, o, como suele ser hoy corriente, en una cadena de montaje industrial. Aunque hoy la mayoría de las sastrerías, también en las más reputadas internacionalmente, externalizan la confección del pantalón a una pantalonera, exija verlo en prueba de hilvanes junto la chaqueta. 
5- Cosido a mano. No dé tanta importancia a los ojales abiertos. Estos hoy los hace cualquier marca industrial. El mérito no está en ello, sino en observar esa mano artesanal en picados, forros, hombros, encuentros, tapeta, bolsillos…en definitiva que su traje haya sido cosido a mano y no a máquina.  
6- Taller propio. No solo una mesa de corte es necesaria, sin taller no hay sastrería. No tenga reparo y pase al taller. Allí, sobre bajas sillas, verá a las personas que coserán su traje. Unos cosiendo, otros planchando, otros afinando pero todos presentes en dicho taller.
7- El precio. Que no le engañen. Los trajes a medida a 1.000€ no existen y me atrevería a decir que tampoco por debajo de 2.000€. Si los dos metros de lana que se necesitan para una chaqueta o los más de tres para un traje rondan no menos de 300-500€, es difícil que con 1.000€ se pueda pagar tela, cortador, oficiales, luz, alquiler…
Hay más cosas a tener en cuenta, pero estos son los puntos básicos para que usted pueda presumir de contar con un verdadero traje a medida artesanal. 

Compre aquello que desee, pero sea consciente de lo que está comprando. Igual que no es lo mismo ponerse un delantal que ser cocinero, tampoco un vendedor, un tomador de medidas o un composturero es un sastre. Ser sastre, sencillamente, es otra cosa.

El Aristócrata

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran articulo !!! Hay muchas tiendas de medio pelo que pretenden engañar a sus clientes , diciéndoles que hacen trajes a medida, cuando son trajes de confección industrial adaptados. Sastres artesanales de verdad quedan muy poquitos en España y ninguno tiene una tienda de moda. En las tiendas de moda no hacen trajes artesanos a medida. Que no os engañen!!!

Misac dijo...

La profesión de sastre es preciosa y una lástima que el buen vestir salvo afortunadas excepciones está cayendo en desuso.
Añado que nadie ponga la excusa del precio porque cualquiera porta un móvil último modelo que no baja de los 1.000€

Anónimo dijo...

Gracias José María por poner a cada uno en su sitio. ¡Ya está bien de engaños!
Ni Scalpers, ni Belgrave, ni Anglomanía, ni Pugil... y ni tantas otras son sastrerías; aunque lo digan. Sastrería es como bien dices: otra cosa.
Albert

Anónimo dijo...

Después de muchas experiencias con supuestos sastres me decidí a probar la auténtica medida confeccionada por un sastre de los verdad y es que no tiene nada que ver con lo que yo conocía, ahora me doy cuenta de la falta de cultura que tenía. ¡¡¡Enhorabuena buen artículo informativo y cultural!!!