sábado, 2 de febrero de 2019

BESPOKE LXXVII: LA CHAQUETA DE FUMAR, UN GUIÑO A LA MODA MÁS ATEMPORAL

“Nada es tan peligroso como ser demasiado modernos, corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado”- Oscar Wilde. Trajes cruzados, Oxfords negros, chaquetas de lino, pañuelos de bolsillo, sombreros Panamá… son todos ejemplos de cómo la moda clásica sigue hoy de plena vigencia. 

Buscar el motivo se antoja sencillo. Bastará echar un vistazo a revistas de moda de escasos dos años atrás para comprobar cómo la mayoría de lo que allí fotografiado está hoy en pleno desuso. Sin embargo, de recuperar fotos de los años treinta o cuarenta se verán conjuntos que, con ciertas actualizaciones, podrían vestirse hoy. Actualizando detalles en los trajes como solapas, bocas pantalón o talle se podrían volver a vestir estos conjunto sin parecer, en absoluto, alguien desfasado. Obsérvese la manera en que vestían actores como Cary Grant o Sean Connery en su papel de James Bond, para confirmar que aquellos “viejos” conjuntos siguen siendo, más de cincuenta años después, mucho más actuales que los que las pasarelas de moda vieron el año pasado. 
Decía también el escritor irlandés que “la moda es una forma de fealdad tan intolerable que es necesario cambiarla cada seis meses”. Unos Oxford ingleses hechos a medida, una corbata napolitana cosida a mano, un traje de tres piezas de lino, un abrigo beis cruzado de pelo de camello, un discreto reloj manufactura, una chaqueta de Tweed, etc. son todas ellas opciones que nunca pasarán de moda y que separan al amante del estilo atemporal de la víctima de la moda al que los diseñadores dictan qué vestir cada temporada. La ropa clásica – clásica no como sinónimo de anticuado sino de atemporal – no busca vestir al hombre con ridículos conjuntos, sino hacerlo con conjuntos que resalten su persona y la conviertan en el verdadero protagonista final. 
Si bien su ropa destaca por su belleza no lo hace por lo llamativo de su diseño, corte o color. Sirva ver un buen esmoquin centenario o un elegante abrigo de los años sesenta para descubrir una elegancia superior. Cierto que escogiendo estos no se pasará por la persona más moderna, pero tampoco se dará nunca la impresión de haberse quedado anticuado. De hacer lo propio con los conjuntos estrella de hace dos temporadas se será rápidamente blanco de miradas, tanto de los más tradicionales por estar ante algo excesivamente llamativo y de los más modernos por vestir algo ya pasado de moda. Repasemos fotos de familia y preguntémonos qué ropa de a allí fotografiada podría seguir vistiéndose hoy. Seguramente la respuesta sea la de aquellos conjuntos que ya eran clásicos entonces. 
La moda clásica es sinónimo de elegancia, atemporalidad, sencillez...y también de personalidad. En un mundo cambiante donde la llegada de tendencias es constante, con admirados personajes vistiendo de camisetas y vaqueros, mantenerse fiel a unos principios y a una forma de vestir denota una fuerte personalidad. La distinción que aporta un tres piezas artesanal es difícil de conseguir con los trajes que la mayoría de los hombres prefiere vestir hoy. ¿Significa esto que no hay que incorporar ningún cambio a las prendas más clásicas? ¡En absoluto!. De pasear por Savile Row se verán en los  escaparates de sus sastrerías prendas clásicas pero con un estilo de lo más actual. Innovar con elegancia y estilo y sin caer en lo estrafalario es perfectamente posible. Hoy las sastrerías, camiserías, zapaterías, así como las casas de lujo de complementos específicos para el hombre, viven un momento de auge solo comparable al que conocieron antes de la llegada de la confección industrial. Y ello es debido al interés creciente por una forma de vestir que persigue la elegancia y atemporalidad del armario y no la moda del momento. 
El ser esclavo de la moda exige disfrazarse según los dictados de unos señores que piensan en sus creaciones pero no en la persona que las vestirá. Sin embargo, la moda más atemporal tiene como objetivo sacar lo mejor del físico de quien a aquella acude dejando de lado un protagonismo excesivo de las prenda. Pensemos por un segundo en un conjunto de traje cruzado diplomático gris oscuro de franela a medida, camisa azul clara, semi-brogues marrones oscuros, corbata azul marino y pañuelo blanco, ¿acaso de escogerlo se vestirá pasado de moda?. No solo no se hará sino que además la elegancia de quien se haya decidido por él destacará por encima de la mayoría de las personas con las que se cruce, personas cuyas miradas serán, en su mayoría, de aprobación. Hagamos el mismo ejercicio con el conjunto último grito que la marca más vanguardista anuncia en su escaparate y fijémonos en la reacción de esas mismas personas. Con seguridad será muy diferente.  
Un chaqué o un esmoquin, por no hablar del frac, son prendas con una larga historia y que prácticamente no han sufrido variación alguna. Algunos diseñadores han intentado cambiar sus hechuras, sus colores o incluso sus estampados y, sin embargo, no han conseguido mejorar el aspecto original de ambos conjuntos. ¿Por qué? Sencillamente porque si bien el día del estreno puede resultar atractivo ese reinventado conjunto, al año siguiente ya estará obsoleto. ¿Se podría calificar al Príncipe Carlos como moderno en su vestir?. Claramente no. Y, en cambio, difícil es que alguien pueda no considerarlo uno de los personajes públicos más elegantes. Puede que no ocupe todos los años el primer puesto del ranking de las personas más elegantes del mundo, pero sí todos los años aparecerá en ellas. El Príncipe Carlos demuestra llevando el estilo clásico hasta sus últimas consecuencias los resultados tan favorecedores que con dicho estilo se puede conseguir, corroborando que la moda clásica masculina es la única moda intemporal. 
La ropa debe ser diversión debe hacernos disfrutar. Cuando uno se compra eso que lleva buscando un tiempo o estrena algo especial suele estar de buen carácter. Desde hace un tiempo me apetecía contar con un conjunto de fumar que completase los clásicos esmóquines. Cierto que no tiene la elegancia sublime de estos pero tampoco está pensado para vestir en las mismas ocasiones. El "esmoquin" que en próximas semanas os narraré en profundidad - foto de portada del artículo - está pensado para vestirse más en el exterior que en el interior y, sobre todo, en situaciones donde la formalidad no sea la nota imperante.
Sin embargo, para fiestas de primavera al aire libre este conjunto resulta muy apropiado pues su color combina con el mensaje de alegría de esta estación, además de diferenciarse frente al clásico, y siempre más serio, esmoquin negro.
El Aristócrata

17 comentarios:

Manuel de Alba dijo...

¡Siempre vengo a coincidir con su criterio!. Hoy aplaudo su cita del gran Oscar Wilde, como no podía ser de otro modo.

Pienso, por otra parte, que una de las maneras de ir a la moda es no ir a la moda en el sentido de seguir esos dictámenes, a mi entender dogmáticos y ridículos, impuestos por unos criterios que no se adaptan a la persona y su carácter y también, ¡como no, sus características!

En mi caso, por ejemplo, con una edad nada juvenil, pues son ya 61 años los que cargo, como daño colateral a una enfermedad superada he resuelto un problema de sobrepeso que me permite vestirme de un modo que antes no podía, obviamente, y aquello que no hay mal que por bien no venga ha hecho efecto real en mi. La ropa de calidad y corte clasico puede ser eterna si se conserva bien y en este caso he recuperado un excelente fondo de armario de mi padre, que tenía mi misma estatura y pesaba lo mismo que yo ahora, trajes de una época que son perfectamente utilizables, chaquetas, prendas deportivas, zapatos, camisas....
Hoy, al recibir la página me he quedado de piedra porque la chaqueta de terciopelo que aparece es idéntica a una que he podido recuperar en tono granate, que era de mi abuelo, de los años 2 del pasado siglo y que tras pasar por la tintorería ha quedado perfecta.
Los zapatos ocurre igual, no había mirado nunca y por suerte que en casa de mis padres no solo lo guardaban todo sino que lo hacían con todas las precauciones de conservación, nunca vi esos mismos zapatos en tres tonos combinados con el blanco: negro, marrón y bordeaux, en sus cajas y perfectamente utilizables, con su horma puesta y hechos a mano por un zapatero de Lisboa. Pantalones de talle alto que sin duda alguna favorecen, y colores arriesgados, pues mi padre usaba tonalidades azuladas, verdosas y grises mas allá de los tristes típicos colores cuasi de uniforme de la España de aquellos tiempos, ¡Hasta una gabardina amarillo pastel!
Creo que hay que animarse a buscar por los baules porque se pueden encontrar maravillas. Un esmoquin, un chaqué o un frac, que ya casi nadie tiene como no sea académico, pecheros, etc. Unas corbatas de lazo americanas con un sistema de "clip" curiosísimo para quitar y poner en un segundo con su pañuelo a juego, y todo perfectamente utilizable... ¡Otras cosas no lo son! ¡No se usan los ligueros de calcetines de tiempos de mi abuelo!
Ciertamente, la ropa antigua, de calidad bien conservada de 1.940 hacia adelante y algunas prendas anteriores on perfectamente utilizables, adaptables, bonitas y a lo mejor las tenemos al alcance de la mano. A lo sumo un pase por la tintorería o un reajuste de aguja y, por lo menos en mi caso, producen una reconversión sorprendente.
Manuel de Alba

Anónimo dijo...

Esa chaqueta de fumar tiene un pintón.

La vi cómo la hacían en Langa y luego durante meses evolucionar los detalles en el maniquí y la verdad que era la atracción del lugar.

Reconozco que tiene usted mucho gusto, además de cierto atrevimiento.

Javier LG

El Aristócrata dijo...

Efectivamente Manuel una de las cosas de la ropa atemporal es que tiene una vida muy larga. Claramente más que la más moderna del año pasado.
Muchas gracias por comentar.
EA

Anónimo dijo...

Deseando conocer más de ese esmoquin,
Albert

Anónimo dijo...

Ayer estuve viendo las chaquetas de B-Corner. Me parecieron un auténtico timo. Su calidad no justifica su precio. Tienen también sastrería a medida, pero los precios son no ya desproporcionados sino salvajes.


Ricardo

Anónimo dijo...

Ricardo , nos puede orientar sobre precios de pret a porter y bespoke de B-Corner? Muchas gracias

Anónimo dijo...

Las chaquetas pret a porter rondaban los 3500 euros, tenían dos estilos, uno normal y otro que llamaban "napolitano" que era básicamente lo mismo pero con las célebres arrugas en las mangas; Medio forro o sin forrar. El patrón era muy ajustado. El bespoke se encarecía notablemente y dependía (como es natural) del tejido.




Ricardo

Anónimo dijo...

¿Alguien sabe quien es el sastre que les cose los bespoke a B-Corner?

Anónimo dijo...

Con esos precios les auguro un futuro del color de un frac. Precios en pret a porter que duplican los de la mejor medida artesanal de Madrid. Y su “medida” ¿a cuanto la van a cobrar? ¿A cuatro veces los de la mejor medida artesanal de la capital? Aunque parafraseando al Gallo “ hay gente (hortera e ignorante) pá tó”

El Aristócrata dijo...

Ojalá les vaya fenomenal aunque no creo que España esté preparada para este tipo de producto.
EA

Anónimo dijo...

España y MADRID en particular cuenta con oferta de producto de mucha mayor calidad del que ofrecen estos señores. Para lo que no estamos preparados es para pagar precios desorbitados por un producto de menor calidad. Pero como en España no cabe ni un tonto ni un hortera presuntuoso más, igual hasta les va bien.

Anónimo dijo...

Querido amigo, no todo en este mundo es calidad. Es diseño, es actualidad, es un trato cercano, es innovación. Tiendas de estas las tienes a patadas en NY porque su ciudadania es mucho más cosmopolita y arriesgada. Y por esto mismo es por lo que yo tp les auguro un gran futuro en Madrid. Madrid, los madrileños y los españoles en su conjunto son el perfil claro del comprador de El Ganso y los más pudientes todo lo que se permiten son trajes de Hackett. Esto sí es España

Anónimo dijo...

Buenas tardes.

Y no es posible que ofrecer a un cliente sastreria artesanal a un precio totalmente desmesurado, a sabiendas que no te lo van a encargar?, de este modo puedo decir que hacemos artesanal..... aunque no lo vendo?

Yo creo que esto es una campaña de marketing innecesaria, para dar forma a una firma que vive del marketing y contactos. También es cierto que es totalmente lícito hacerlo.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola!. Esto de cobrar altamente desproporcionados precios no es ni mas ni menos que lo que esta tratando de justificar la AES con su sello de calidad A. No hay mas que fijarse en algunas fotos de instagram del sastre de Langa, por ejemplo, donde se puede ver cómo las solapas de algunas de ellas van picadas con una máquina(y no A Mano). También se ve como una tirilla de esa entretela de pegar que utiliza la confección. Y si eso lo hace alguno delos miembros...Señor Aristócrata,¿Cómo puedo fuarme de que un autentico Bespoke está hecho totalmente A Mano?. ¿Cómo puedo hacer una xompra xon totales garantías?. Un saludo y Gracias. Estupendisimo su trabajo.

El Aristócrata dijo...

Entiendo su preocupación. De hecho, yo no conozco ninguna sastrería en Madrid donde se cosan solapas a mano pero muchas otras se hagan a máquina.
Saludos
EA

Jorge dijo...

Si uno quiere hacerse un traje de sastrería artesana lo más acertado es hacérselo en Brioni, Pal Zileri o ir a la sastrería Henry Poole de Savile Row dependiendo de si prefiere la sastrería italiana o la británica.

En España poquísima gente sabe diferenciar un traje Pal Zileri de su línea Etiqueta Blanca, Sartoriale o hecho a medida, y ya si les dices que tu reloj llevan calendario perpetuo o tourbillon no tienen ni idea de qué estás hablando.

Un distinguido saludo.

Anónimo dijo...

Estimado Jorge el que no sabe diferenciar un traje de sastrería artesana es usted.

Brioni y Pal Zileri son firmas de confección donde también tienen un servicio MTM con pruebas y detalles a mano, nada que ver con bespoke.

Sobre Henry Poole decirle que ha elegido al sastre con el estilo más rancio y que trabaja tejidos muy gruesos con unas entretelas muy gruesas, vamos que la chaqueta la pone en el suelo y se queda de pie.

Un saludo