sábado, 10 de diciembre de 2016

DE RUTA POR LAS MEJORES SASTRERÍAS, CAPITULO II: LISBOA, PAULO BATTISTA

Paulo Battista es uno de los máximos representantes de la conocida como nueva sastrería. Su aspecto, cercanía, maneras o la repercusión de su trabajo en internet y redes sociales le convierten en todo un referente de la sastrería 2.0. Pero no nos equivoquemos, Paulo es sastre, sastre de los de verdad, que con la tradición más antigua siempre presente se vale de las técnicas más avanzadas para ver como su trabajo traspasa fronteras.

¿Qué hace diferente los trajes de Paulo de los de otros sastres? “Me gusta la moda y las tendencias y no veo porqué no se pueden hacer trajes a medida y a mano actuales y modernos”. 
Pero vayamos por partes. Conocí a Paulo de la mano de nuestra común amiga Eva, de Holland & Sherry España y Portugal. Se encontraba en España visitando a clientes cuando coincidí con él en la sastrería de Joaquín. Allí pudimos charlar algo y empezar a conocernos. Allí también tomó las medidas de lo que sería mi primer traje a medida “portugués”. Horas después Paulo atendía a mi presentación de la chaqueta Bentley Madrid en el concesionario que la marca tiene en la Calle Alcalá. Allí ya pudimos charlar más tranquilamente y poner los cimientos a lo que sería ese primer traje. 
El que a sastrería está resurgiendo es un hecho contrastable no ya solo en España sino también fuera de nuestras fronteras. “¡Ya hasta algunos futbolistas de vez en cuando visten de sastre!”, algo que confirman las fotografías de conocidos futbolistas que adornan la cómoda sastrería de Paulo. Situada en un tercer piso de una de las principales arterias comerciales de Lisboa, Paulo nos recibe con su estilo rompedor de pies a cabeza. Un tres piezas diplomático de línea muy marcada que combina con una camisa blanca y una corbata tipo tricot color mostaza. De la escuela de que el aspecto del sastre debe ser el primer vendedor de su producto, difícil es verle desalineado o vistiendo un traje serio o aburrido. 
Su sastrería consta de varias estancias en donde sobre todas destaca el taller en el  que cuatro oficiales (tres mujeres y un hombre) son los únicos responsables de traer a la vida sus trajes. Y solo trabajan para él. Al contrario de lo que es habitual, Paulo prefiere hacer pocas prendas – hace una media de doce trajes al mes - pero hacerlas todas con su equipo y solo en su taller. De hecho, aun cuando habíamos quedado para un día después, me pasé antes por su sastrería a saludarle y allí estaban trabajando en mi pantalón, mientras la prueba de la chaqueta descansaba en un maniquí. 
Junto al taller encontramos una estancia que hace las veces de oficina y donde se pueden ver los últimos números de las principales publicaciones relacionadas con la moda de hombre (The Rake, GQ...) y los libros principales de dicha temática. Esto es algo que a nadie debería llamar la atención ya que alguien que se dedica a vestir a hombres es lógico que lea los principales magazines y libros que tratan sobre ello para mantenerse informado y al día. Sin embargo, animo a los que aquí me leéis a visualizar dichas revistas y publicaciones en las sastrerías españolas de más renombre. Seguro que habría alguna sorpresa.
En otra estancia se encuentra únicamente una gran mesa de madera de cortar y en otra la dedicada a probar. En esta última encontramos tanto primeras y segundas pruebas como trajes terminados y listos para entregarse. Mientras Paulo prepara la prueba te da tiempo a revolver entre ellos y ver tejidos o cortes que seguro despiertan el interés del cliente quien muy posiblemente termine encargándose al concluir la prueba directamente un nuevo traje. En dicha habitación también encontramos una cheslón inglesa en donde poderse sentar cómodamente un acompañante. Aunque trabaja con otros telares, confiesa que se siente particularmente cómodo con Holland & Sherry y quizás por ello es por lo que encontramos todos los muestrarios de la casa escocesa. 
Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los sastres que suelen probar en la primera e incluso en la segunda prueba la chaqueta sin el pantalón, Paulo prefiere probar ambas siempre juntas. La primera prueba de Paulo está más cerca de la segunda de uno de nuestros sastres que de la propia de hilvanado. Según nos cuenta él prefiere avanzar la prenda incluso a riesgo de equivocarse para evitar hacer venir al cliente más de dos veces a la sastrería; más como en su caso una gran parte de su clientela es extranjera (tiene bastante clientela angoleña). Para los clientes de Lisboa sigue la rutina de las tres pruebas: hilvanado, ajuste y retoques finales. Prefiere hacer patrón a probar en alfalfa, pero solo realiza dicho patrón al cliente que le pide un segundo traje. “Solo así me aseguro conseguir un patrón con las medidas y líneas que sé que ya le gustan al cliente”. 
Aunque entre risas comenta que mi cuerpo es bastante sencillo y que por eso la chaqueta caía ya en esta prueba de forma casi perfecta, lo cierto es que apenas requirió de retoques más allá de ajustar un poco el largo de hombro y su entallado. “La única clave de esto es cortar exactamente la medida del cliente. Lo normal es que el sastre corte al menos un centímetro de más para en la prueba ajustar la prenda y no correr riesgos. Yo prefiero arriesgarme, algo que si el cliente ha cogido peso o yo me he equivocado me obliga a hacer la prenda nuevamente desde cero”. 
Si esto reconozco que me llamó la atención – tendremos que esperar a ver el resultado final -, más me chocó el que no cosiera costura central trasera a la chaqueta. Como él nos explicó, en los estampados a cuadros evita hacer costura para que el dibujo no se parta en ningún punto. Por su parte, el pantalón sí necesito de un ajuste severo tanto de cintura como de ancho de pierna. Este destaca por su ancha cintura, su abotonadura marca de la casa y su boca estrecha. Respecto al chaleco prefiere dejarlo más largo por su parte trasera ya que con el paso de las horas la parte trasera de este suele subirse quedando expuesta parte de la camisa. 
A diferencia que en estas ocasiones, en este traje quería que fuera Paulo quien definiera el estilo del mismo, o mejor dicho que lo cortara pensando que sería para él. Solo así podemos entender mejor su filosofía sartorial. Si al final nos empecinamos en exigir al sastre que nos haga exactamente lo que queremos podemos terminar en nuestro armario con prendas demasiado parecidas sin un sello identificador.  
Mientras nos prueba nos cuenta que estudio en La Confianza y empezó a trabajar en Massimo Dutti en la sección a medida. Poco después marchó a la sección de sastrería del Corte Inglés de Lisboa de la mano de Domingo (procedente de la sastrería de Preciados de Madrid) donde pasó cuatro años. Sin embargo, el hecho de no poder involucrarse en la realización de toda la prenda y hacer más labores pequeñas hizo que pusiera rumbo a Rosa & Teixeira, una de esas sastrerías “de toda la vida” de Lisboa, donde permaneció ocho años. El no poder tratar con clientes hizo que se montara por su cuenta en su propia casa y al cabo de un año abrir su propia sastrería. 
“Mi sastrería es una sastrería a la moda. Por eso me encanta ir a Pitti y seguir a diseñadores como Kiton, Brioni, Tom Ford etc”. “Me gustan los pantalones estrechos, los chalecos en U, las solapas anchas, altas y terminadas en pico. Me encantan las cinturas gruesas en los pantalones, corte alto”. “Para mi es tan importante la mano de obra como el estilo del traje. De nada sirve tener un traje con una magnífica calidad de mano de obra si luego no te ves atractivo frente al espejo. Creo que esto lo han sabido bien entender los sastres italianos, pero no así tanto los sastres europeos”. “No me gustan ni los trajes azules lisos ni tampoco los trajes pesados, esto último era algo sobre lo que constantemente discutía con Domingo. A él le gustaban mucho los traje muy pasados”. “Me gusta ver a la gente joven vistiendo a medida. Ellos son nuestro futuro y por ello intento cobrar precios competitivos y verles disfrutar con su traje y volver a los meses a la sastrería a encargarse otra prenda”. 
Como yo tampoco soy particularmente amante de los trajes azul marino lisos escogimos un cuadro ventana azul oscuro y con raya blanca de Holland & Sherry del muestrario de su 180 aniversario, un super 180´s de lana y cachemira. Igualmente, el forro utilizado también fue de Holland & Sherry. 

Continuará… 

El Aristócrata 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Como de costumbre un artículo interesante y de los que te hace reflexionar. A Paulo le visto dos veces en el Pitti y aunque su estilo a veces extravagante no va del todo conmigo, reconozco que la nueva sastrería va en esta onda. La gente, sobre todo la joven, que quiere vestir de sastre quiere trajes artesanales pero no por ello casposos. Quieren vestir de manera diferente a como hacen sus padres y quieren sentirse jóvenes y actuales. Y por ello creo q Paulo ha dado en la clave.

Deseando ver terminado ese traje.
Albert

El Aristócrata dijo...

Estimado Albert,

Que la sastrería tal y como la hemos conocido hasta ahora tiene sus días contados, al menos en España, es una realidad. Pero disfrutemos de esta hasta que desaparezca del todo pues me temo que todos estos nuevos "sastres" que aparecen de debajo de las piedras no van a tener ni idea de ni siquiera imitar los grandes gabanes, esmóquines, trajes de caza, brichis de montar y un sin fin de virgerías que estos "casposos" sastres han sido capaces de hacer durante años y años.

Tampoco comparemos a los sastres que de repente abren una tienda y te toman una serie de medidas q luego mandan a no sé donde con esos sastres jóvenes, que como Paulo y otro tantos, llevan ya casi veinte años dando puntadas e intentando labrarse un futuro en una profesión no siempre valorada.

Dicho esto, tiene usted razón: la gente joven, y no ya tan joven, busca hoy un concepto de estilo y elegancia que la sastrería tradicional no siempre es capaz de cubrir. Pero esto no significa, ni mucho menos, que esta nueva sastrería sea mejor. Como todo, dependerá de a quien preguntemos. Al final es un lo de siempre: ¿calidad de mano de obra o estilo? Ojalá ambas terminen en nuestro país fusionándose más pronto que tarde.

Un abrazo Albert y gracias por siempre comentar.
EA

Anónimo dijo...

Qué interesante esa chaqueta sin costura central. Esperando verla terminada, aunque ya se ve en un par de fotos cómo va a ser. Me gustan también mucho las solapas en pico en trajes "single breasted" (como se hacía también hace años, recuerdo alguna foto antigua con trajes así). He visto en las fotos que Battista tiene querencia por ellas.

Un saludo y feliz Navidad a todos los lectores (y al autor, obviamente)

V.

Anónimo dijo...

Mucha gracias EA por dar cabida en su página a un sastre moderno q mira mucho más allá de si una solapa está cosida a mano a máquina. No le conocía pero me gusta, y mucho el estilo de ese traje suyo diplomático.
Un saludo

Anónimo dijo...

La falta de costura central en la espalda, probablemente la aprendiera en su paso por La Confianza, donde su director, el sastre Manuel Nuñez, la aplicaba en sus trajes. Por cierto otro "casposo" que hacia unis magnificos trajes de caza, abrigos y esmóquines, etc.

Torre Augusta dijo...

LA ESPALDA SIN COSTURA ,LA SOLAPAS DE PICO,EN LA SASTRERIA SIENPRE SE HA HACHO ,DONDE ESTA LO MODERNOEN DE ESTA PRENDA EN SU COLORIDO ,EN SUS CUADROS NCREO QUE PARA DAR OPINIONES CERTERA SOBRE LA SASTRERIA TRADICIONAL OS FALTA MUCHO.