sábado, 11 de junio de 2016

BESPOKE XLIX, REILLO Y EL TRAJE CRUZADO DE VERANO

Dar con “tu sastre” no siempre resulta tarea sencilla. Toca probar y fallar hasta encontrar ese sastre que de con tus gustos y, lo que es más importante, con tu personalidad y estilo. De conseguirlo, aunque sea una cuestión de años,  llegará un momento en que te limites a escoger la tela y él decida el resto.

Con D. José María llevo haciéndome ropa casi diez años. Nuestro gusto ha evolucionado de la mano y cada día es más parecido. Como todo buen sastre, José María se sabe adaptar al gusto del cliente y por ello no es extraño ver en su probador tanto trajes de corte clásico como de corte más actual. No obstante, es cuando se deja al sastre libertad en la confección de la prenda cuando este expresa su concepto personal de sastrería.
Después de tantos años conociendo a sastres y su trabajo me resulta cada día más difícil enjuiciar quién es verdaderamente mejor. Al final es el estilo final del traje y cómo te sienta lo que termina decantando la balanza para un lado u otro. Indudablemente además de esto hay un componente, siempre muy importante, de calidad de mano de obra que sitúa a unos sastres y otros en diferentes niveles. Este componente es el que impide poder comparar los “sastres” que cosen a máquina y hacen medida industrial de los sastres que cosen a mano y hacen medida artesanal. 

Pero una vez tengamos la seguridad de que nuestro traje es 100% bespoke - algo que por cierto empieza a ser cada día más difícil – es la terminación global del traje, y sobre todo su estilo, lo que determinará que nos decantemos por un sastre u otro. Por muy puristas que seamos sobre lo referente a la mano de obra, toca reconocer que si decidimos acudir al sastre y no a la confección es porque pensamos que con el primero nuestro aspecto mejorará. Al final todos buscamos parecer lo más atractivos posibles. Y  si eso lo conseguimos con un traje industrial y no con uno a medida la terminación artesanal del traje no pesará tanto en nuestra elección; o al menos no pesaría tanto en la mía. Precisamente por esto es por lo que ciertas marcas y “sastres” mucho menos avezados con la aguja, tienen más éxito que sastres consagrados. En definitiva, la calidad de la mano de obra es muy importante pero el estilo lo es incluso más.
Indudablemente, el estilo intrínseco de cada uno de nosotros puede transformar radicalmente el aspecto final de un traje. Por ello, no debe sorprendernos de acudir al sastre que con tanto gusto viste a nuestro amigo o conocido que el resultado con nosotros no sea el mismo. Ni siquiera el físico es lo más importante, es nuestra actitud frente al espejo la responsable última de que nuestro traje transmita diferentes emociones. Sobran ejemplos de personas conocidas que teniendo un físico envidiable transmiten menos con su ropa que otras con un cuerpo menos privilegiado. 

Con la idea de incorporar todos los años alguna mueva prenda al armario de cada una de las estaciones, volvimos a la Calle Monte Esquinza para escoger un traje cruzado de la casa británica Harrison of Edinburgh de 300 gramos. Como ya hemos comentado, no hay que obsesionarse con el peso del tejido y una vez elegido uno de la temporada en la que estemos bastará jugar con la construcción de la prenda para hacerlo más fresco o más abrigado. Este luminoso azul es muy apropiado para las mañanas más alegres y su estampado diplomático con seguridad incorporará a todo el conjunto un toque especial imposible de conseguir con los tan populares pero igual de aburridos estampados lisos. 
La suerte de dejar en manos de D. José María el traje es que una vez escogida la tela de poco más te tienes que preocupar. Un repaso de mis medidas por si había cambiado de peso desde la última vez y el resto quedaba como de costumbre únicamente en sus manos. Cuando me llamó para la primera prueba, la del hilvanado, esta vez algo más tarde que de costumbre por su sana manía de no externalizar el trabajo, poco más pude adivinar además de que sería cruzado y los bolsillos serían tipo parche. Ya en la segunda prueba me quedó claro lo que sería el conjunto final y en la tercera, la que hoy os muestro, pude ver el traje prácticamente listo para entregarse. 

Los trajes cruzados siempre me han parecido más elegantes que los de hilera sencilla y aunque intento hacer un esfuerzo y entro en la sastrería con el convencimiento de que esta vez sí será de chaqueta de hilera sencilla, al final siempre salgo con un nuevo traje cruzado. Sin embargo, esta vez fue un poco diferente ya que José María decidió coserme un cruzado pero un cruzado de cuatro botones y no de seis como suele ser más frecuente. Los cruzados de cuatro botones suelen beneficiar bastante a las personas de reducida estatura pero quiero pensar a tenor del resultado que no perjudican, sino más bien todo lo contrario, a las personas de estatura normal. 
El traje apenas tiene construcción interior para intentar paliar el gran calor que ya anuncia su presencia en los termómetros. D. José María sí es partidario del uso de hombrera pero de una hombrera bastante particular que aparece cortada a lo largo por la mitad dejando esa mitad de hombrera para montar el hombro. Esto le da un aspecto a la chaqueta bastante relajado pero al mismo tiempo la viste y disimula cualquier variación de altura de hombros. Los bolsillos tipo parche son siempre una opción a considerar con los trajes cruzados, pero cobran especial sentido sobre todo en verano ya que de esta forma no se necesita forrar la chaqueta por dentro para disimular los bolsillos. Además consiguen una chaqueta más fresca y más estética por dentro.

Para guardar cierta lógica y proporción, D. José María decidió coser también el bolsillo de pecho con la misma línea y forma que los bolsillos laterales. Si bien este bolsillo es más informal y más propio de las chaquetas de sport, este traje no está ni pensado ni cortado para ser el típico traje formal y busca un estilo más desenfadado para vestirse por el contrario en situaciones lúdicas, alegres y desenfadadas. 
Indudablemente no aconsejaría este tipo de bolsillo, y ni quizás los laterales tipo parche, para alguien que se vaya a hacer su primer traje de sastre. Sin embargo, para aquellos que ya tengan bastantes trajes a la “vieja usanza” con este tipo de detalles seguro que alegran y diversifican sus armarios. Los botones son francamente interesante al ser de un corozo azul mate oscuro que combina muy bien con el tejido. Los bolsillos, están rematados con tela de camisa (marca de la casa) y como siempre debería ser de esperar los vivos están cosidos a mano. 

El pantalón está cortado para tirantes apreciándose las clásicas trabillas laterales que aunque buscan sobretodo un efecto estético, sirven para ajustarse algo el pantalón. Un corte trasero en forma de V que sube ligeramente más por la parte trasera y una boca de 20 centímetros rematan el conjunto. 
Son pocos los nombres que quedan en nuestro país con tantos años de experiencia y saber a sus espaldas como Reillo, Calvo de Mora, Alonso, Puebla o Reventún. Disfrutemos de ellos porque el futuro podrá ser mejor o peor, pero con seguridad será muy diferente. 

El Aristócrata

13 comentarios:

David Pardo dijo...

Precioso. En las fotos da la sensación de que las mangas son algo más cortas de lo habitual ¿es posible?

En todo caso, un traje envidiable.

Anónimo dijo...

La verdad que ese traje tiene un estilo incredible. De lo mejorcito que he visto por las redes.

Una pena que las fotos no se vean con más luz.

Enhorabuena!
David

Anónimo dijo...

Efectivamente, una pena q no se vean mejor las dos fotos finales pero por lo q se ve el traje le queda estupendamente. Aunque si yo tuviera ese cuerpo tb me animaría ir al sastre. Pero si después de hacerle a usted ese traje entro yo a la Sastreria con mi metro setenta y mi ilustre barriga seguro q me echan a patadas.

Dicho esto, estoy de acuerdo en q el corte del traje es espectacular.
Saludos
G.

Anónimo dijo...

Una línea preciosa.
Enhorabuena a los dos.

Anónimo dijo...

G. el cuerpo del Aristócrata está delgado únicamente, poca espalda poca cintura y mucha pero mucha cabeza. Aunque para gustos hay colores.

Anónimo dijo...

Buenas tardes.
Definitivamente necesita un fotógrafo a la altura de las circunstancias. Esas fotos a contraluz no dejan ver demasiado detalle en el traje.
Saludos cordiales.
N.B.

Anónimo dijo...

Lo q hace la envidia.
Para mí está como un tren. Vaya, que me lo comía enterito.
Y soy mujer.
C.

Anónimo dijo...

El traje tiene una pinta estupenda y me encanta el detalle de los bolsillos.

Me imagino q no pero hay alguna diferencia en cuanto a comodidad entre el 6 botones y el 4?

Muchas gracias
Borja

Anónimo dijo...

Después de haberlo leído, me arrepiento enormemente de mi comentario respecto a su figura, he sido descortés y maleducado. Le solicito encarecidamente me perdone usted y los contertulios. Me siento enormemente ridículo.

Anónimo dijo...

Parece un traje precioso, aunque ciertamente las fotos son mejorables

Néstor dijo...

Ciertamente las fotos no hacen justicia al traje. Personalmente no combinaría raya diplomática con bolsillos de parche pero el corte es bonito, si bien, y siento repetirme, un tanto corto y entallado.

Los comentarios acerca del físico del autor la verdad es que no sé a qué vienen y flaco favor le hacen al blog.

Anónimo dijo...

El tamaño de la cabeza de EA me parece correcto.
Saludos,
Onofre

Anónimo dijo...

Se ve mal, pero aún así se aprecian los volúmenes. Veo una clara evolución del estilo personal a mucho mejor. Antes se conformaba con el acabado de los encargos y ahora denota un mayor cuidado al estilo de todo el conjunto. Mucho más contemporáneo. Bienvenido al siglo XXI