sábado, 8 de febrero de 2014

LA ATEMPORALIDAD DE LA MODA MASCULINA CLÁSICA

Estimados lectores,

Mientras termino de preparar un apasionante artículo describiendo todo el proceso de fabricación de un Hunting Bowler me gustaría compartir con vosotros un artículo que escribí para el suplemento Fuera de Serie del periódico El Mundo hace unas semanas.

...Antes de empezar a llenar de apasionantes historias las hojas de nuestro diario, nos gustaría escribir un prólogo al que poder acudir cuando los fantasmas de la moda se acerquen a nosotros intentando convencernos de seguir sus deseos. 

El escritor británico Oscar Wilde se atrevió a apuntar muy acertadamente ya en el S. XIX que la moda era una forma de fealdad tan intolerable que era necesario cambiarla cada seis meses. Y a pesar del tiempo transcurrido desde que aquel gran dandi nos dejó, su afirmación sigue hoy plenamente vigente. 
Siempre me he preguntado qué sentirán los seguidores de las modas del momento al contemplar esas fotos suyas tomadas hace diez años. O incluso me inquieta, si cabe más, saber lo que pensaran en sólo un par de años los que hoy hacen suyas las propuestas que presentan los más conocidos gurús de la moda. Sin embargo, cuando uno observa aquella manera de vestir de actores como Cary Grant o Sean Connery en su papel de James Bond se da cuenta de que aquellos “viejos” conjuntos son hoy, más de cincuenta años después, mucho más actuales que los que se vieron el año pasado en cualquier conocida pasarela. 

Sin lugar a dudas aquellos trajes bien agradecerían una cierta actualización pero incluso sin ella todavía hoy serían mucho más ponibles que los que aquella moda pasajera de la que hablaba Oscar Wilde intenta imponernos. ¿Acaso se puede ver hoy ya una propuesta de un frac como los que lucía Fred Astaire en la gran pantalla?. 

Unos Oxford ingleses hechos a medida, una corbata napolitana cosida a mano, un traje de tres piezas de lino, un abrigo beis cruzado de pelo de camello, etc. son todas ellas opciones que nunca pasarán de moda y que separan al verdadero amante de lo exquisito de esa víctima de la moda al que le dictan qué tiene que vestir cada temporada. 
A pesar de que todo lo anterior pudiera conducirnos a pensar que es precisamente la moda la que decide el armario del hombre del S.XXI, los hechos nos regalan una realidad bien diferente. Hoy las sastrerías, camiserías, zapaterías así como las casas de lujo de complementos específicos para el hombre viven un momento de auge solo comparable al que conocieron antes de la llegada de la confección industrial. Los paladares educados y el hombre elegante saben diferenciar perfectamente la calidad, la personalización y la exclusividad de los productos artesanales e intemporales. 

Otro de los personajes que más influyeron en la vestimenta de su tiempo, el Conde de Chesterfield, decía que el estilo era el ropaje del pensamiento y que un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presentaba mejor. Y con seguridad el hombre de hoy se presentaría mejor de no exhibir llamativos logos, de conocer qué atuendo es el más apropiado para cada acto o de algo tan sencillo como diferenciar el modelo de zapato que mejor combina con su vestimenta. 
Antes de poner el punto final a este prólogo y empezar con el primer capítulo de nuestro diario me gustaría recalcar que la elegancia no es otra cosa, siempre desde mi punto de vista, que naturalidad, sencillez y saber estar. No es necesario sobrecargar absurdamente los conjuntos con infinidad de colores, diseños o complementos. Con un sencillo conjunto de traje y corbata azul marino y camisa azul cielo se puede ser francamente elegante y conseguir algo tan interesante, aunque difícil, como pasar desapercibido pero sin dejar a nadie indiferente. 

El Aristócrata

14 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad, qué decir que no se haya dicho. No puedo estar más de acuerdo con el artículo.

Y sobra comentar que a veces el gusto no depende tan solo de lo abultada que esté la billetera. ¿Quién no conoce a señores con una buena posición social y económica que van haciendo alarde de tal o cuál marca y resultan de lo más vulgar y extavangante?

Lo bueno tiene un precio, pero lo vulgar a veces lo supera.

Un saludo al bloger y seguidores.
Manuel.

P.D. Veo que añade últimamente muchas fotografías de sombreros. ¡Ojalá se recupere esta prenda tan elegante y descriptiva!

Anónimo dijo...

Qué grandes verdades!!!Admiro tu valentía y es encomiable el que no te dejes arrastrar por esas marcas de moda q seguro te habrán intentado llevarte a su terreno y te hayas mantenido siempre independiente y crítico con ellas.

Esa creo q es la gran diferencia de tu blog. Mientras el resto hablan de marcas y diseñadores tú lo haces solo de lo verdaderamente excepcional y exclusivo.

Estoy deseando leer ese artículo del proceso de fabricación de ese sombrero. Ánimo
A.E.

Anónimo dijo...

Y quiero ese esmoquin de lino crema!!!!

Anónimo dijo...

Y yo ese postre de la foto de tres chocolates. ¡Menuda pinta! Ana

Anónimo dijo...

Pues puestos a pedir yo la de arriba del postre; o mejor incluso la "chica del viernes" pasado.
Edu

Anónimo dijo...

Grandes verdades. Sí señor.

Antonio Portillo dijo...

Buenos días,
he ido estos días con retraso en la lectura de los artículos. Sin embargo parece que el destino me guardaba este fantástico escrito tras la entrega de los Premios Goya 2014 de ayer.
Sin duda todo un acierto tras la multitud de horribles visiones de chaquetas anchas o hechuras no adaptadas, bajos de pantalón que dañan la vista, o zapatos aptos para ir a bordo de un velero pero no de una gala.
En fin, parece que la sociedad avanza pero no progresa.
Enhorabuena por el blog.
Recibe un cordial saludo
Antonio

FERRUZZO dijo...


Buenos días;

¿Las botas de la foto del día son unas Crockett?


FERRUZZO

El Aristócrata dijo...

No lo se Ferruzzo. Lo siento. Pero están chulas, verdad?
EA

FERRUZZO dijo...

Son muy bonitas, muy British y a pesar de su clasicismo muy actuales, me parece que las vi en el stand de Crockett en el Pitti pasado y si son las que yo digo son muy vendidas, el color es el típico de Crockett.

Un saludo,


FERRUZZO.



Antonio Batllori dijo...

Estimado Ferruzzo,

Las botas que salían en la foto son unas Grenson Balmoral Oxford Brogue.Es verdad que son del estilo de Crockett & Jones, pero en este caso no lo son. En mi opinión... me gustan mucho mas las C&J Somerville o las C&J Stowe (modelo nuevo que venden en Francia...) Por otro lado las botas Balmoral de Alfred Sargent son un espectáculo.... Creo que ambas marcas están por encima en calidad de piel y acabados comparadas con Grenson.

FERRUZZO dijo...

Pues Don Antonio hubiera jurado que eran unas Coniston de C&J.
La horma de Grenson me gusta bastante en general, no solo para estas botas en particular que también. En cuanto al modelo Somerville de C&J y Balmoral de Alfred Sargent son muy parecidos de estética y aunque me parecen bonitos y me gustan, no son mis favoritos, no conozco el modelo, Stowe de C&J que usted propone.

Estoy de acuerdo con usted, Grenson esta por debajo en calidad de la piel, en acabado y por lo tanto también en precio.

Creo que el año próximo compraré unas Coniston o Skye de C&J, le comentaré cuando las compre.

Anónimo dijo...

hola, mi nombre es luis tengo 18 años y soy un ferviente seguidor de este blog. Adoro la ropa clásica masculina y visto siguiéndola desde los 15 años por extraño que parezca, tengo la esperanza de algún día dedicarme a algo relacionado con ella, estuve pensando hacer sastrería, pero en Barcelona es complicado. si pudiera darme alguna directriz sobre donde acudir le estaría muy agradecido, también me a salido la oportunidad de ir a Savile Row a aprender, ¿que me recomienda? Y también tengo la intención de estudiar la carrera de diseño de moda para complementarlo.

Anónimo dijo...

¡Hola!

En la cuestión de la moda y los modismos, veo muchos hablando que las prendas hoy deben ser “slim fit”. Lo que veo en las calles son personas con ropas muy apretadas solamente para que se dijeren actualizados con la moda.
¡A mí gustan demasiado las prendas ajustadas para mí! Ellas me quedan bien y no me aprietan. Puedo hacer los movimientos naturales para subir o bajar de una escalera, puedo sentarme con tranquilidad. No creo que la intención del “Slim Fit” sea solamente el "Slim", el foco debería estar en el “Fit”.