SER ELEGANTE TAMBIÉN EN PRIMAVERA

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Aunque el calendario indique que todavía quedan por delante alguna semana de frío, es precisamente en estas fechas cuando se debería empezar a planificar lo que será nuestro armario en la [...]
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Aunque
el calendario indique que todavía quedan por delante alguna semana de frío, es
precisamente en estas fechas cuando se debería empezar a planificar lo que será
nuestro armario en la temporada de entretiempo que se acerca.

Los
lectores mas fieles a esta página recordarán como el pasado año, al enumerar
las diez claves que rigen la elegancia masculina hacíamos gran hincapié en
aquella que hablaba de la importancia de vestir acorde a cada estación del año.
Esto es así porque precisamente cada estación se caracteriza por tener una
luminosidad, unos colores y unas circunstancias meteorológicas que se deberían
trasladar de alguna forma a nuestra ropa.

Si a
la primavera se la conoce por algo es, además de por sus hermosas flores, por ese
alegre mensaje que nos anuncia que se terminó el frío y que nos anima a
disfrutar de nuestro tiempo libre fuera de casa. Las terrazas, la vida en la
calle y las largas noches nos invitan a relajarnos y a gozar de los atuendos
más frescos, estilosos y cómodos.

No
obstante, a pesar de que nuestro estado de ánimo en esta temporada se vuelve
también más positivo, esto no se termina de ver reflejado en la ropa; algo que curiosamente
sí ocurre entre las mujeres. A diferencia de ellas, el hombre sigue escogiendo los
mismos trajes, idénticos colores y muy similares complementos a los que vestía cuando
los termómetros marcaban temperaturas cercanas a los cero grados. Y lo hace
todo ello olvidando que la primavera puede convertirse en el mejor aliado del Gentleman más elegante.

Con
la primavera llega ese cambio de armario que se alargará hasta prácticamente
concluido el verano. Ahora ya no hay excusas para no hacer acompañar a los
trajes grises y azules de otros más alegres. Los Príncipes de Gales, los azules
claros y hasta los mismos trajes de lino crudos deberán ir sustituyendo poco a
poco a los tejidos de Tweed, a los algodones más pesados y a las lanas más gordas.
La construcción de las prendas será menos armada y para ello se prescindirá de
marcadas hombreras, de entretelas y de forros gruesos. 

Las
corbatas de seda de punto desplazarán a las de lana. Igualmente, en contra de
lo que la mayoría de los caballeros pudieran pensar, las camisas a vestir en
esta época y en invierno no pueden ser las mismas. Y esto es así, en primer
lugar porque las camisas más gruesas de algodón deberían dejar paso a las de
hilo y en segundo porque los colores más oscuros deberían hacer lo propio con otros
mas claros y vivos.

Con
la llegada de la primavera la vestimenta de sport también experimenta un cambio
importante. Si el ambiente profesional impide vestir chaquetas con estampados
demasiados marcados, los restaurantes al aire libre y las templadas noches, por
el contrario, reciben a estas con los brazos abiertos. Los pantalones de pana o
los gruesos chinos de invierno toca ya cambiarlos por otros mas frescos y menos
pesados. Las tonalidades caqui, burdeos o azules marino se despedirán hasta el otoño
y su lugar lo ocuparán los colores calabaza, azul claro o incluso blanco. 

Los
jerséis de lana cederán su espacio en el armario principal a los de algodón en
pos de una frescura más acorde a la época en la que nos encontramos. A los grises
marengo o verdes militar seguro que no les importa cambiar de armario por unos
meses y dejar su lugar a los azules claro, rosas o lilas.

Los
abrigos cruzados de invierno serán sustituidos por las tan actuales gabardinas de
colores primaverales. Las parkas que
tanto estilo pueden imprimir a los conjuntos informales seguro que agradecen dejar
el protagonismo a los acolchados sin mangas que tan populares volverán a ser
esta primavera. 

Con
los zapatos de traje se observa una situación algo diferente ya que estos son
prácticamente los mismos que los que se vestían en invierno. En los de sport,
por su lado, ocurre algo similar ya que todavía no tenemos unas temperaturas tan
altas ni como para prescindir del calcetín ni como para vestir los modelos más
populares de verano. 

Los
complementos cobran un especial protagonismo en esta estación. Los pañuelos de
bolsillo de seda de alegres estampados reemplazarán a los siempre elegantes
pero invernales de cachemira. Los de diseños algo más atrevidos y con colores
más alegres como aquellos donde los verdes, violetas o rojos estén presentes resultan
una interesante opción. Las pashminas
de lino completarán de manera muy elegante y estilosa a los atuendos informales
sobre todo a la noche. Los calcetines de diseños divertidos, que no infantiles,
así como los cinturones de loneta y los de piel de colores más alegres que los vestidos
en invierno pondrán la nota final a nuestro atuendo.

Decía el telediario anoche que hoy Sábado se prevén lluvias intensas en prácticamente toda la península. Debido a ello, quizás diga el refranero popular que “Abril, aguas mil” y por ello no quisiéramos despedirnos
sin antes hacer un guiño a un complemento fundamental en estas fechas: el paraguas.
Aunque hoy apenas se le preste atención como demuestra el éxito de las opciones
callejeras que apenas llegan a ver la semana de vida, un buen paraguas con
seguridad rematará muy acertadamente un conjunto elegante.

Un
paraguas artesanal, además de garantizarnos que gozaremos de su compañía muchos
años, también nos proporciona una protección extra frente a la lluvia. Y si
este lo mandamos hacer según convenga a nuestra estatura y según nuestro grosor
de puño preferido no solo no será un estorbo sino que además se convertirá en
un perfecto aliado para los día lluviosos. 

Aprovechemos
que todavía queda algún rincón del buen vestir para hacernos con un paraguas a medida
y escoger nuestro color favorito, nuestro diseño de puño preferido así como el
peso y las medidas más indicadas para el uso al que lo
vayamos a destinar.

El Aristócrata 

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COMENTARIOS

5 respuestas

  1. Yo también pienso que son mucho más elegantes que los sencillos. Quizás un 3 piezas con chaleco pudiera estar a la misma altura pero aún así difícil.

    Raúl

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  2. Felicidades por sus siempre tan interesantes y oportunos apuntes. Me tenía por alguien algo entendido en paraguas (gozo de la compañia de algún Brigg y de un Manufaktur, entre otros) y aquí en mi tierra -Galicia- resultan de lo más necesarios; sin embargo, no conoía de la posibilidad de hacerse un paragua a medida. ¿Podría indicarme alguna referencia al respecto?

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  3. Hola a todos desde Barcelona. Me gusta este blog y sus come tarios. Ayudan a pensar y puedes hacer combinaciones nuevas con la ropa que tenias arrinconada. Y muchas cosas mas.

    Mii experiencia con la sastreria a medida no es buena. O el sastre estaba muy anticuado, o era moderno pero la confeccion y el patron un desastre o a la que te despistabas te colocaba un tejido que nunca habrias comprado en una prenda de confeccion. Y caros, con negocio en pleno centro de la ciudada -no dire nombres.

    La temporada pasada me hice un traje a medida industrial y la verdad es que salio bien, y el precio razonable. Y pensaba hacerme otro. Y no se bien que tejido escoger. El calor me agobia bastante.
    algodon, lino o lana fria? Y quisiera saber cuantos gramos, hilos o que referencia es la nas fresca y agradable para el verano.
    Muchas gracias, un abrazo y hasta pronto.

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