sábado, 18 de abril de 2020

LOS CLUBS PRIVADOS MÁS EXCLUSIVOS DE ESPAÑA

Si hace 12 años escribíamos sobre los clubs ingleses de más renombre, el White´s, el Boodle´s y el Brook´s, hoy toca hacerlo de los patrios. Aunque los clubs privados surgieron como sitio donde hospedarse los comerciantes de las zonas rurales alejados de tentaciones – el que las mujeres tuvieran la entrada prohibida hacía más fácil obtener el correspondiente permiso para alejarse de casa varios días – hoy son lugares donde las personalidades más destacadas e influyentes de la sociedad cultivan sus aficiones y comparten ocio, buena mesa y, en muchos casos, también deporte.

La semana pasada mientras subía el artículo que escribí para la Bilbaína me puse a recordar esos clubs de España en los que tan buenos momentos he pasado. Por ello, esta semana quería compartir con vosotros mis impresiones de los primeros cinco. En entrega futura lo haré de otros cinco. He escogido estos cinco clubs porque los conozco de primera mano, de dos de ellos soy socio, y porque creo que son más que dignos representantes del club tradicional inglés. Aunque recientemente han surgido clubs privados por casi toda España, muchos en Madrid, distan mucho en historia, instalaciones, motivo de fundación y perfil de socios con los que a continuación se nombran.
1. Real Club de Andalucía. Conocido como “El Aero”, fue fundado en Sevilla por pioneros de la Aviación sevillana en el año 1928, convirtiéndose en 1940 en un Club de recreo. La sede del Club está situada en el centro de Sevilla, concretamente frente a la Catedral, sitio privilegiado para ver el paso y de las cofradías en la Semana Santa. Ha tenido como socios de honor al Rey Alfonso XIII, Felipe VI, el Rey Guillermo de Holanda, el príncipe de Ligne o el archiduque Karl de Habsburgo. Es junto al Nuevo Club el club de la lista que cuenta con las instalaciones más modestas, pero posiblemente sea junto también al Nuevo Club el más elitistas de los cinco. En el caso concreto del Aero la limitación de sus instalaciones no es un gran problema para sus socios pues muchos de ellos son también miembros del Real Club Pineda, club de referencia en la ciudad para la práctica del golf y la equitación, así como de esparcimiento para los más jóvenes. 
Dicho esto, ni la majestuosidad de los edificios de los otros clubs ni los salones y dependencias de aquellos se encuentran aquí, tampoco cuenta con habitaciones, y no por ello deja de ser uno de los más difíciles para convertirse en socio. Quizás por dichas limitaciones se tenga la intención de dejar la sede actual de la avenida de la Constitución y trasladarse a unas nuevas dependencias, también en el centro de Sevilla, concretamente en el emblemático edificio de almacenes Peyré, en la calle Francos. El traslado permitirá a sus socios disponer de ochocientos metros de superficie en la planta baja de las antiguas galerías comerciales, doscientos más de los que tiene actualmente y, sobre todo, más ventanas a una de las vías más cercanas a la Catedral por la que pasan numerosas cofradías de Semana Santa. Además, se contará con un sótano de 500 metros que se destinará a un salón de actos para los eventos sin ya necesidad de pasar por las dependencias principales.
A pesar de los nuevos tiempos, las tradiciones se mantienen prácticamente inalteradas en el Aero desde sus orígenes y la corbata es requisito para acceder a sus instalaciones, costumbre que también comparte con el Nuevo Club, de hecho, ambos clubs tienen correspondencia. En una ciudad donde se celebra la Feria más conocida de España, la Feria de Abril, los socios del Aero tienen la suerte de contar con la que sin lugar a duda es la caseta más elitista.  Allí, previa reserva, sin agobio alguno y con el correspondiente traje se citan tanto para comer como para cenar sus socios. Las amistades son bienvenidas, aunque para guardar la privacidad y la comodidad de los socios cada socio debe solicitar con antelación la correspondiente invitación y pagar por la entrada de su acompañante. El número está limitado por socio – además deben ser de fuera de Sevilla - y tiene un coste elevado buscando precisamente evitar que se llene la caseta de desconocidos. Sus cuidadas tardes de flamenco son el colofón perfecto para la sobremesa. El servicio es excepcional y las maneras, cofia de por medio, de quienes lo sirven difícil de encontrar en cualquier otra caseta. 
2. La Sociedad Bilbaína. Con 180 años a sus espaldas es el club más señorial de todo el norte de España. Situado en Bilbao y calificado en el año 2000 como bien cultural con categoría de Monumento por el Gobierno Vasco, cuenta con una de las fachadas más impresionantes y señoriales de la ciudad. De puertas adentro su decoración y mobiliario recuerda al de los clubs ingleses de la época. Como club con solera, y a diferencia de los de nuevo cuño que surgen en pisos, cuenta a lo largo de sus estancias y cuatro pisos con pinturas, muebles y esculturas de gran valor artístico. Los salones son de enormes proporciones y la madera es abundante. Techos altos y vidrieras rematan muchas de sus dependencias. En el vestíbulo principal además de poder charlar con otros socios mientras se toma café, también en él se celebran las fiestas de sociedad más conocidas de la ciudad. 

Como la mayoría de los clubs ingleses los socios pueden cortarse el pelo en su peluquería mientras leen la prensa diaria, prensa no solo nacional sino también internacional que se deposita en la biblioteca de manera diaria. Mención especial requiere esta biblioteca, verdadero tesoro de la Bilbaína. La disposición de las estanterías, sus lámparas de época, sus sillas y un respetuoso silencio protegen una de las mejores colecciones privadas literarias. 35.000 obras distintas distribuidas en diferentes secciones entre los que destacan 6 incunables y unos 1.000 impresos del siglo XVI, catalogados como fondos antiguos. Pero la mayor parte de su fondo la ocupa monografías modernas en diferentes idiomas, especialmente del siglo XIX. En cuanto a la hemeroteca cuenta con cerca de 700 títulos de revistas y prensa diaria.
A las conferencias de personajes de la cultura hay que sumar su club de esquí, el club de los amantes de los automóviles clásicos, la sección de caza, el coro y el club de billar. Este último goza de unas magníficas instalaciones en el propio club con amplios salones de madera no dejando de sorprender ver a los jugadores con sus corbatas ocultas por dentro de la camisa jugando rodeados de un gran silencio. El resto de las instalaciones se completan con la sala de saunas y masajes, gimnasio y frontón. Igualmente, cuenta con su propia sociedad gastronómica y un local-restaurante donde los socios, como manda la tradición, pueden reunirse y ellos mismos cocinar. 

Al contrario que el Aero o el Nuevo Club, en la Bilbaína los fines de semana (viernes, sábado y domingo), festivos y fechas especiales no es necesario el uso de chaqueta ni corbata, aunque sigue sin estar permitida la camiseta sin cuello. Aunque las habitaciones agradecerían cierta actualización, otras dependencias como el bar inglés, donde no se necesita corbata, es de una gran belleza. En el restaurante se puede comer a diario y los hombres deben vestir chaqueta y corbata. En todo el club del 1 de junio al 30 de septiembre no es necesario el uso de la corbata, aunque es imprescindible utilizar chaqueta americana o chaqueta de punto. Los menores de 14 años pueden acceder al restaurante los sábados, domingos, festivos, fechas especiales y durante los meses de julio y agosto.
Como club de prestigio tiene correspondencia con más 50 clubes nacionales y casi con un centenar de extranjeros. Esto, también común al resto de los clubs aquí nombrados, permite a sus socios dormir en sitios céntricos y emblemáticos de las principales capitales europeas, norteamericanas y latinoamericanas. Y, además, a precios irrisorios. Al igual que la mayoría de los clubs de esta semana la edad media de los socios es superior a los 40 años. Esto personalmente pienso que es una pena pues en sitios como estos se puede disfrutar no solo de un interesante ambiente cultural sino también de mucha privacidad con tus amigos y de tranquilidad en todos esos momentos donde lo que te apetece no son solo copas y bullicio sino disfrutar de tus ellos, sin novias ni amigas que rompan la confidencialidad del momento. 
3. El Círculo Ecuestre. Situado en pleno centro de Barcelona y en otra contra fachada de referencia se funda el 26 de noviembre de 1856 por un grupo de ilustres barceloneses aficionados a la hípica que deciden constituirse como club privado para compartir su afición. Hoy, más de ciento sesenta años después, es uno de los clubs privados más influyentes y elitistas de toda Europa y en cuyas emblemáticas instalaciones descansan del ajetreo del día a día las personalidades más destacadas de la vida social y cultural catalana.

El círculo ecuestre probablemente sea el más completo de todos los de la lista. Por un lado tiene el señorío de la Bilbaína o el Real Círculo de Labradores en cuanto a edificio, salones, mobiliario, pero por otro lado el concepto de club es el que más está en concordancia con los tiempos actuales. A pesar de esos 160 años se nota que sus instalaciones están en constante renovación. Basta como ejemplo sus habitaciones, habitaciones más parecidas a las de un hotel de lujo que a las de un club centenario. La conservación y limpieza de sus cortinas, sillas, sillones, tapizados e, incluso la vestimenta del servicio y camareros es nuevamente más propia de un exclusivo hotel que de un club privado centenario. El mismo restaurante es otra prueba de ese aire contemporáneo. Decorado casi como un restaurante moderno los salones privados están más cerca de un restaurante de diseño que de uno tradicional. Si lo que busca el socio para él o para su acompañante es un ambiente todavía más informal dispone de una terraza cubierta a la que se puede acceder sin corbata. Esta terraza, con su propio chef, se convierte en uno de los lugares más privilegiados de Barcelona para cenar por la noche durante el verano. 
Probablemente sea esta nueva forma de entender el club tradicional por su actual órgano de gobierno lo que haya conseguido que el Círculo Ecuestre cuente con 1.565 socios de los cuales 400 tengan una edad inferior a los 40 años. 

Este aire más contemporáneo quizá sea una de las cosas que más lo diferencia del también barcelonés Círculo del Liceo. Sin entrar a valorar lo acertado o no de esta concepción, sí es cierto que el Ecuestre es en este sentido el más diferente de los cinco. Igualmente, es uno de los clubs con más movimiento, no solo en lo referente a charlas y encuentros de todo tipo sino también en cuanto discurrir de gente. Si los otros cuatro clubs están pensados para el disfrute prácticamente en exclusiva de sus socios, en el Ecuestre se realizan múltiples encuentros empresariales, conferencias donde además de los socios puede acceder gente externa, cesión de su auditorio para jornadas etc. Claramente la intimidad es algo menor, algo que pudiera verse por los socios con antigüedad como un inconveniente. 
Los salones vuelven a recordarnos esa mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Si las dependencias principales nos recuerdan el señorío inglés de los clubs de la época con pinturas, tapices y maderas de gran belleza, en sus salones podemos encontrar ambientes diferentes. Si, por ejemplo, el salón veneciano Gris o el salón Dorado mantienen su aire burgués, el salón Espuela está más pensado para realizar reuniones o presentaciones disponiendo de todo tipo de avances informáticos. 

Salvando su majestuosa escalera de piedra, quizás sea el bar coctelería el entorno donde se encuentra uno de los lugares más especiales de todo el Club. De aspecto inglés, pero con un toque chic cuenta con unos taburetes de madera por si en la propia barra quieres disfrutar de tu aperitivo - obligado es su Mint Julep. Si prefieres hacerlo relajadamente leyendo el periódico también podrás hacer uso de sofás más que confortables. Aunque tiene su biblioteca privada esta no es lo más destacable.
La vida interior del Ecuestre es de las más activas de los cinco clubs y quizás eso sea uno de los motivos por los que sea uno de los clubs con más correspondencias: 180
4. Nuevo Club. En Madrid, al contrario de lo que algunos pudieran pensar, los Clubs privados, al menos en su concepción más purista, no han tenido ni de lejos el mismo arraigo que tuvieron en Barcelona. De hecho, exceptuando La Gran Peña, en la capital no existe ningún club similar en tamaño, historia, edificio e instalaciones al Ecuestre, al Liceo, a la Bilbaína o a Labradores. Quién sabe si es por el hecho de que en el S. XIX la actividad empresarial, tuviera a Barcelona y Bilbao como sus dos puertos más importantes. 

El Nuevo Club situado en la calle Cedaceros 2 – el local de la camisería Burgos es propiedad suyo – es, uno de los dos Clubs, junto a la ya mencionada La Gran Peña, de referencia en la capital. Aunque el edificio no nació como el club que es ahora fue a finales del siglo XIX cuando constituida como sociedad se compra el edificio en el que ahora se ubica. Concretamente, fue fundado en 1870 por hijos de familias nobles madrileñas. A finales del siglo XIX se constituyó la sociedad “Casa del Nuevo Club”, como una escisión del Veloz Club, un club de carácter deportivo que reunía a la alta sociedad aficionada a los velocípedos. Con aire y enfoque similar al Aero de Sevilla el perfil de sus socios es menos variopinta que el de Labradores o Ecuestre siendo principalmente un lugar de encuentro de empresarios, abogados de postín, banqueros y aristócratas. Sus instalaciones no están al nivel de Labradores, Ecuestre o Bilbaína, aunque cabe destacar el maravilloso edificio donde se encuentra. Club centenario es importante recordar que si bien la zona de Cedaceros hoy esta un poco en decadencia, en el S. XX, sobre todo durante la primera mitad, la calle Cedaceros era una de las principales calles de Madrid. Solo unos números más allá se encontraba la sastrería donde más trajes a medida de alta calidad se han cortado de España: López Larrainzar. 
La puerta de acceso al Club es de las más bonitas e históricas, puerta donde el socio es recibido, recogido su abrigo y acompañado a un ascensor, también centenario, que puede llevarte directamente al comedor o a esperar a tu acompañante en el bar del club. Pero si no te importa dedicar unos segundos a subir un par de pisos podrás disfrutar de una ancha escalinata circular de hierro forjado. El bar tiene claro aire inglés con pinturas y amplios sofás donde disfrutar de una copa de manzanilla mientras esperas la llegada de tu visita. Hay tanto salones donde celebrar una comida privada como salones donde leer o disfrutar de una agradable conversación; todos ellos con unas vistas privilegiadas. Aunque sus dependencias respiran un señorío similar al del resto de los clubs no los alcanza ni en pintura, esta es sustituida por fotografías que repasan lo que fue el S.XX de España ni tampoco en mobiliario - ni en cantidad ni en calidad. Sin ser tan amplios sus salones, y apreciándose en algunos de ellos el inexorable paso del tiempo no están concurridos y son más que suficientes para buscar un momento de paz entre el caminante variopinta de la zona. Tanto estos salones como los reservados disfrutan de unos los típicos techos altos de las edificaciones señoriales de la época. El restaurante es, con diferencia, el más bonito y especial de los cinco y donde mejor se come de todos ellos. Los huevos poché son todo un espectáculo y dicen los que disfrutan del cocido que este no tiene igual en todo Madrid. La vajilla y la cubertería, así como la forma de servir, bajo la supervisión del siempre sonriente José Antonio, es la más cuidada de los cinco clubs.  
Las tertulias, así como diferentes actividades animan un club donde la edad media de sus socios es elevada. Si bien cuenta con su propia biblioteca carece de instalaciones deportivas y de los grandes salones presentes en el resto de clubs. No obstante, quizás la diferencia más importante con el resto de los clubs sea que el socio de Nuevo Club no acude a él para disfrutar de sus hobbies (caza, golf, automoción etc.) sino principalmente para comer, descansar o encontrarse con un amigo en la sobremesa. Dicho esto, tanto por el tipo de socios como por su propio número el Nuevo club es, como ya hemos apuntado, junto a El Aero es el más elitista y privado de los cinco. Impensable es ver, como frecuente es, por ejemplo, en el Ecuestre, acceder a él a alguien sin corbata y perfectamente vestido. Igualmente, mantiene la consigna de que las mujeres aunque pueden utilizarlo no pueden ser socias.
5. Real Circulo de Labradores. Con 160 años a sus espaldas se encuentra en pleno centro de Sevilla. Fue Convento de Agustinos bajo la advocación de San Acasio para posteriormente ser sede de la Academia de Bellas Artes. Tras convertirse en edificio de Correos fue adquirido por el Círculo en el año 1951. Por concesión de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, ostenta el título de Real. Si llamativa es su fachada, todavía lo es más su interior teniendo un patio francamente impresionante rematado con una vidriera igual de llamativa. Distribuido rodeando el patio y en diferentes galerías se encuentran los salones, el restaurante, el bar salón de actos, los comedores, salones de descanso, tertulia, bar-cafetería, sala de lectura, biblioteca, sala de exposiciones y peluquería. Cuenta al igual que la Bilbaína y el Ecuestre con habitaciones.  

Su biblioteca posee un fondo bibliográfico de 10.000 volúmenes de diferentes temáticas, como Historia, Arte, Literatura, Religión, Ciencias Sociales o Derecho, datando algunos libros del siglo XVIII. Con el previo permiso, no socios pueden acceder a ella a consultarlos. Su concepto y vida interior guarda mucha similitud con la Bilbaína, club con el que tiene correspondencia, no guardando sus socios un patrón tan definido como en otros clubs. Al igual que en la Bilbaína el paso de los años se puede apreciar en sus instalaciones y queda lejos de la pulcritud del Ecuestre. Los salones están decorados con pinturas, retratos de históricos socios, tapices y mobiliario noble. Los salones centenarios con sus enormes sofás son ideales para descansar estando el silencio garantizado. La peluquería, en estas semanas con servicio a domicilio, está siempre abierta para los socios. Su vida interior es más relajada que en otros clubs apreciándose esto, por ejemplo, en la permisividad en la vestimenta – no se requiere corbata para acceder – o en el uso informal del bar. Igualmente, muchos de los conciertos de música clásica, charlas, exposiciones etc. que se celebran en su patio están abiertos a personas externas al Club. 
Sin embargo, si en algo no tiene parangón este Club es en su vida deportiva contando con las mejores instalaciones, y de lejos, de los cinco clubs. En 1962, el Club  inauguró en la margen derecha del Guadalquivir unas magníficas instalaciones deportivas. 15.000 metros cuadrados donde los socios pueden disfrutar de salón de tenis de mesa, sala de pesas, pistas de baloncesto y futbito, pistas de paddle y casa de botes. Además, cuenta con un edificio social dentro del cual hay un restaurante, bar-cafetería, salones de estar, de estudio, salas de juego, otra peluquería, salones para celebraciones, solárium, un salón de chimenea, terraza de verano y amplias piscinas. La importancia del deporte en Labradores va mucho más allá compitiendo en remo, piragüismo y tenis de mesa a nivel nacional e internacional. Aquellos que no quieran llevar su pasatiempo a estos niveles siempre pueden disfrutar de los edificios del Club a pie del río y resguardarse del calor del verano sevillano en un ambiente distinguido y con unas increíbles vistas a los más importantes monumentos de la ciudad.

La vestimenta en las instalaciones deportivas debe ser estrictamente correcta y para mantener la tradición y buen nombre de la Sociedad, durante los días de Semana Santa, y cuando por razones de protocolo así lo determine la Junta Directiva, se exigirá chaqueta y corbata para los hombres y vestuario adecuado a las señoras. Queda terminantemente prohibido acceder al edificio social en pantalón corto o en ropa deportiva. Se autoriza la estancia a socios y beneficiarios en la zona de barra del bar-cafetería en ropa deportiva adecuada (pantalón largo), durante la temporada de invierno. Otro de los privilegios que tienen los socios del Real Círculo es poder disfrutar de una gran caseta en la Feria de Sevilla. Situada a solo unos metros de la del Aero, sin contar con la exclusividad de esta, tiene una zona reservada para los jóvenes y disfruta de más metros cuadrados. La corbata, aún siendo obligatoria a partir de las 9 de la noche, está presente en la caseta todo el día. La tradición taurina de la ciudad hizo que el Real Círculo de Labradores mantenga cedido onerosamente un Palco en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla a disposición de sus socios y beneficiarios.
Espero poder haber transmitido con este artículo el que ninguno de los cinco clubs es mejor que los otros sino diferente. Cada uno destaca en algo y son muchas más las cosas que los acercan que las que los separan. Además de disfrutar de lugares maravillosos en el centro de nuestras ciudades uno puede hospedarse y disfrutar de magnificas correspondencias en medio mundo. Importante es recordar que no conviene confundir rancio con tradicional, que estos clubs no reciben subvenciones, los pagan los socios, y que, además, no hacen daño a nadie. Igualmente es importante recordar que, aunque alguien pueda pensar que estos clubs están alejados de los tiempos modernos, en todas las ciudades importantes del mundo encontramos clubs similares. Clubs donde se mantienen ciertas tradiciones y se abre la puerta a personas con inquietudes culturales. Clubs donde se disfruta de la presencia de personajes destacados de la cultura, la política, la empresa, la música, la aristocracia, el arte o la literatura. Clubs donde sus miembros acuden movidos por un interés alejado del puro negocio y con el único objetivo de relajarse entre amigos o dedicarse un rato solo a ellos alejados del bullicio – entendiendo bullicio mucho más allá que decibelios – sin que nadie les moleste ni perturbe su paz. 

El Aristócrata

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me resulta magnífico que sigan existiendo sitios como estos. Ojalá sigan con nosotros muchos años.
Gran trabajo de redacción.
Gracias por compartirlo.
Albert

Anónimo dijo...

Un artículo al más puro estilo Aristócrata de sus inicios. Una delicia leerlo.
JS

Anónimo dijo...

Por lo que leo parece que el Ecuestre está un peldaño por encima del resto. ¿Es así?
Gracias

Anónimo dijo...

Desde Portugal

Como Siempre muy bueno

Máximo dijo...

Fabuloso artículo. Qué maravilla de lugares.

Unknown dijo...

Hola a todos, parto de la base de que yo soy un Feliciano, entendido por un típo feliz. Siempre he sostenido que tengo mucha suerte, tengo familia, trabajo, salud, pocos amigos de verdad y muchos conocidos. Pues bien siempre digo que la mayor suerte que tengo es que tengo todo para ser feliz y lo se. Tengo la capacidad de darme cuenta de la bendición que supone saber, tener conciencia de la felicidad y de uno mismo (van unidas).

Pues no les doy mas la lata buena saludo y buen Covid 19.