sábado, 4 de mayo de 2019

MI SANTA TRINIDAD CUANDO HABLO DE RELOJES

Como a muchos de vosotros, si no a todos, me gustan los relojes. Estos, junto los zapatos, seguramente sean los bienes relacionados con la ropa y complementos de vestir en los que más dinero gaste el hombre. Los relojes, además, no son perecederos y con un correcto mantenimiento durarán tantas vidas como vidas los cuiden. 

Para el amante de la relojería resulta francamente difícil no tener siempre una nueva pieza por la que luchar. Acumular objetos es algo absurdo. Al final terminas cansándote de la mitad de las cosas y o resultan un incordio en el armario o, sencillamente, te desprendes de ellas. Sin embargo, coleccionar, que no acumular, ciertas piezas relojeras obedece a un acto mucho más racional – su importe también es más alto – y requiere de un conocimiento que otorga el tiempo, la lectura y el escuchar a personas entendidas.
The Holy Trinity o La Santa Trinidad es una expresión que se utiliza también en este mundo, pero en este caso para referirse a las tres marcas de relojes más reputadas. No obstante, cada amante de los relojes tiene sus tres marcas preferidas que, por cierto, no suelen coincidir con la de otros coleccionistas o en nombres o en lugar en escalón del pódium.

Cuando empezaba a leer sobre relojes añoraba ciertas marcas. Con el tiempo fui depurando mi gusto y esos nombres cambiaron. Finalmente, con los años, he buscado no solo una marca sino un movimiento dentro de cada casa. Por ejemplo, siempre quise poder tener un tourbillon de Breguet (pieza mítica de la historia de la relojería) y de tenerlo sí o sí subiría a este pódium. Al margen de este modelo y de infinidad de errores que he cometido, sobre todo en mis primeros años, creo tener muchos de los relojes con los que siempre he soñado. Espero que con el tiempo alguno otro “must” se una a la lista – . Este es el problema de los relojes; es solo cuestión de tiempo el volverte a encariñar. Y cuando lo tienes dices que ya te plantas….y meses después un nuevo reloj te despierta del letargo y pasa a la lista de tus deseos. 
A lo largo de los meses os iré contando algo de cada uno de mis relojes pero para esta primera entrega me detendré en los tres que me resultan más especiales. Son mis tres preferidos, mi Holy Trinity pero el orden es aleatorio.

1. Patek Philippe Calendario Anual 5035G. De los tres el que más tiempo lleva conmigo, más de veinte. Para los estándares actuales puede parecer muy pequeño, mide “solo” 37 mm, pero como las modas nunca me han importado en exceso si por el tamaño fuera me lo volvería a comprar encantado. Además, recordemos que en el pasado uno de los retos que se imponían a los mejores relojeros era hacer los relojes lo más pequeños y finos posibles. Los relojes joyas solo puedo entenderlos en las mujeres y las cajas de oro amarillo no siempre me gustan. De ahí que los relojes con caja de oro que pueda tener son la mayoría o en oro rosa o en oro blanco. Este en concreto es de oro blanco algo que, junto con su tamaño, hace pasar totalmente desapercibido al reloj excepto, obviamente, al entendido. 
Este modelo que vio la luz en 1996 fue el primer calendario anual del mundo algo que lo convierte de entrada en todo un objeto de culto. Su complejidad radica en que solo una vez al año (en febrero) se debe ajustar la fecha. El resto de los meses el propio reloj sabrá si el mes tiene 30 o 31 días y se ajustará automáticamente. Si bien esto hoy cualquier reloj de pila lo hace sin más transcendencia, en un reloj mecánico sigue siendo una auténtica proeza. Además del día numérico del mes, la esfera te dice el nombre del mes y el día de la semana. 
No deja de ser también llamativo que solo la corona quede por fuera de la caja del reloj, no hay pulsador alguno, algo que le da un aspecto muy limpio al reloj. Cierto que este reloj ha visto reinterpretaciones del mismo casi todos los años, pero quizás la belleza y la especialidad del 5035 es que fuera el primero de todos. Sea por este motivo o por cualquier otro la realidad es que es de los pocos relojes que cada año se revalorizan. Su trasera denota el periodo en que se fabrico con no toda ella visible. No obstante, tanto su volante de oro como su punzón de Ginebra bien merecen varios minutos al día de deleite.
Ojalá los derroteros que parecen estar tomando los nuevos diseños de la más legendaria de las marcas de cuantas existen, y han existido, no sigan ahondando mucho más en la idea de hacer relojes cada día más deportivos y similares a tantos otros. ¡El día que Patek parezca otro gran reloj dentro de una amplia vitrina se habrá acabado el mito!. ¿Alguien se imagina a un Rolls sin la clase y señorío de la que siempre ha hecho gala o compartiendo forma y líneas con modelos mucho más accesibles y populares? 

2. F.P. Journe Chronomètre Souverain. Los lectores más fieles recordarán aquella entrevista que desde esta página hicimos en el año 2012 a François-Paul Journe, para mi el relojero genio de los genios en vida. Allí la encontrarán quienes deseen repasarla o saber algo más de su vida y de la historia de la marca que creo en 1999. 
Muchas de las marcas que hoy más se valoran y se reconocen son como mínimo centenarias. Y muy pocas son las que han podido rivalizar con ellas con una historia mucho más reciente. Tras las “burbujas” de Frank Muller, solo fue un golpe de gas, Richard Mille y FP Journe han sido los dos relojeros que con más soltura y desparpajo han podido jugar de tú a tú con las casas relojeras más exclusivas. Hay otras casas, también en esta página nombradas, cuya calidad de mecanismos es digna de mención pero que no han alcanzado la repercusión de estas dos. 
Si bien siempre renuncié a hacerme con un Calatrava hasta poder conseguir el calendario anual que un par de años atrás había visto la luz, con FP Journe, fuera por capricho o, sencillamente, limitación económica disfruté enormemente consiguiendo el que es uno de los modelos de entrada de gama: el Souverain. Este modelo es bastante más grande que el Patek, concretamente 3 milímetros más. Aunque 40mm es para muchos de los nuevos amantes de los relojes la medida mínima a la que prestar atención, la realidad es que es solo una preferencia personal y dependerá también del tamaño de cada muñeca. En mi caso, más de 40 milímetros empieza a ser un reloj demasiado grande y llamativo. El fino grosor de la caja lo convierte en un reloj tan austero como majestuoso.
Recuerdo una encuesta que se hizo a los poseedores de al menos tres Patek en la que contestaron que su segunda marca era FP Journe. Y es que la complejidad de sus mecanismos y la belleza de sus relojes, tanto en esfera como en trasera no tiene igual. Algo tan difícil de innovar como pueden ser las manecillas de la hora, Journe consiguió las que para mi son, junto con las agujas Breguet, las  más especiales de todo el mercado. En este modelo en concreto las agujas azules se han conseguido con el uso del fuego que es quien proporciona ese color. La corona, de tamaño diminuto y sin marca o logo alguno, no entorpece nada la visión de la caja. La esfera no puede ser más limpia y el guilloche realizado a mano se aprecia muy fácilmente.
Este reloj, al contrario que el Patek cuya carga es automática, tiene una reserva de marcha que necesita volverse a cargar pasadas 56 horas. Obviamente, al verdadero amante de la alta relojería no le importará darle carga cuando este lo necesite. Esta reserva, al contrario de lo que es habitual, aparece cargada cuando su aguja apunta para abajo. Verlo por su trasera, con muchas de sus piezas en oro rosa, es todo un placer. Y como suelen ser todos mis relojes, el reloj en su conjunto pasa desapercibido y muy poca gente, solo quienes interesan, se paran a observarlo. 

3. Grand Lange 1. A. Lange & Söhne es una marca que aunque nació en 1845 vio como su fábrica era destruida en 1945 y renacía de sus cenizas en 1994. A pesar de su nueva corta vida, Lange es indiscutiblemente una de las marcas más prestigiosas de la alta relojería. Al contrario que la mayoría de las casas centenarias suizas, Lange conserva su ADN germano y sigue con su manufactura en la localidad de Glashütte, localidad donde se asientan varias casas relojeras, la más conocida Glashütte Originale. 
Al contrario que esta, Lange no realiza relojes en acero, lo que obviamente significa que sus precios son ostensiblemente superiores. Si Lange es una marca obligada en toda colección, su número 1 es una pieza por la que bien merece la pena esperar hasta poderla vestir en la muñeca. Lange tiene varios modelos de una complejidad pasmosa pero ningún otro modelo tan legendario e histórico como su número 1. Fue este modelo con el que volvió a nacer la marca y el que más reconocimiento a lo largo de los años le ha dado. 

El 1 es el más fácil de identificar por el ojo entendido. Su particular forma de diseñar la esfera lo hace reconocible muy rápidamente. Dentro de dicha esfera la hora se coloca en solo una mitad del reloj, dejando la otra mitad al marcador de la reserva de marcha, el segundero y la fecha. De todas estas funciones es la fecha grande su nota más distintiva. A través de una doble ventana y con ruletas independientes los días del mes se suceden. La caja, de casi 41mm, es de oro blanco y al ser el bisel muy fino y, en mi caso de oro blanco, el protagonismo recae prácticamente en su totalidad en la esfera. 
Al igual que los dos relojes anteriores tampoco en este se ven grandes pulsadores para ajustar la fecha o la hora. Mi obsesión por la limpieza de líneas es sobradamente cumplida. Solo una corona y un pulsador para ajustar el día que sobresale muy disimuladamente en el otro extremo es lo que el ojo humano puede observar. Un cierre de hebilla, como también en los anteriores, al ser, desde mi punto de vista, los más elegantes, cierra el brazalete de piel de cocodrilo; brazalete de coco que también tienen los dos anteriores.  

El modelo Grand 1 aparece en 2013 como complementario, que no sustituto, del modelo de 37mm. Si bien es más grande también es más estrecho lo que lo sigue haciendo muy elegante. Debo reconocer que el modelo de 37 es súper especial y no resulta fácil decantarse por uno u otro. El mecanismo es el mismo pero al contrario de lo que ocurre con muchas casas relojeras que al agrandar un modelo existente introducen en él el mecanismo del pequeño, en este Grand 1 el mecanismo se ha hecho en ex profeso para él, no quedando ningún espacio dentro de la caja por rellenar. 
La trasera es menos impactante visualmente que en los dos anteriores relojes pero basta con entender la filosofía alemana de la alta relojería y recorrer su manufactura para entender el porqué. Al igual que el Sovereing se necesita darle cuerda para mantener su corazón latiendo pero su reserva de marcha, en este caso dibujada de arriba abajo, avisa con tiempo. Aquellos que cuenten con relojes automáticos les animo a probar uno de cuerda para ver lo especial que es. Siendo algo más tosco que el FP Journe y con apenas decoración, su ADN alemán está patente, es claramente uno de los relojes más especiales y con mayor personalidad de la alta relojería.
Esperando conocer vuestra opinión sobre estos tres relojes en un próximo capítulo hablaremos de otras de mis tres marcas preferidas: Jaeger LeCoultre, Glashütte Original y Zenith. 

El Aristócrata

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante, como siempre. Los tres relojes destacan por su sobriedad. De nobis ipsis silemus.

P.S. Solo un pequeño apunte sobre las unidades de medida. Es una errata sin duda, pero los diámetros de la esfera supongo que están expresados en mm no en cm.

El Aristócrata dijo...

Corregido. Muchas gracias

Anónimo dijo...

Por fin alguien que habla de relojería de verdad. Siete marcas se nombran y ninguna es Rolex, Cartier o similar. Efectivamente estas casas, y estos mecanismos en concreto, están en otra liga.

Gracias, gracias por decir verdades como puños. Y eso que tengo entendido que Rolex ha empezado a entrar en los blogs y páginas especializadas para situarse como la marca más de lo más.

Lo dicho, ole tus cojones!

Andrés

Anónimo dijo...

¡Qué equivocado está amigo Andrés!. Ninguna marca se deprecia menos que Rolex. Los que salen esta semana en esta página, aún siendo maravillosos relojes, valdrán la mitad en solo cinco años.

Anónimo dijo...

¿Acaso alguien ha dicho que los compraría para venderlos? Si los compra para venderlos usted no es coleccionista, es solo un compraventa.
A.

Anónimo dijo...

Gracias Aristócrata,
Creo que cambiaría Journe por Vacheron pero las otras dos totalmente de acuerdo
Guille

Anónimo dijo...

Coincido con usted. Hasta que no tenga un tourbillion de Breguet no tiene "el reloj"

Gracias por su artículo.

PPS

Anónimo dijo...

Solo decir que me encanta este blog. Cuando por fin me quedo solo abro la página y empiezo a soñar y volar pensando que un día tendré los magníficos trajes que salen aquí y que en mi muñeca llevaré uno de estos relojes. Me permite marcarme retos y luchar por ellos. Hace diez años leí precisamente aquí que los zapatos Albaladejo eran una magnífica opción. Dos años más tarde me hacía con unos. Sé que no es lo mismo unos zapatos que un reloj pero tampoco me importa esperar sino q2 años cuantos hagan falta por hacerme con uno de estos tres relojes. Y créame que lo conseguiré.

Gracias por hacerme soñar!

Anónimo dijo...

La verdadera fuerza de las marcas se ve en el mercado de segunda mano y la depreciación que tienen sus productos. El resto no es más que posicionamiento de producto vía precio y marketing de marca.
De todas formas, si alguien esta dispuesto a pagar un sobreprecio de un 100% ¿Por qué no vendérselo? :D
Eso sin hablar de los centros de servicio.... Si el reloj se estropea y necesita reparación ¿Hay servicio de atención al cliente en donde vives o donde estás de viaje?¿Cuanto tiempo tardan en repararlo?
"Si no quieres complicaciones, cómprate un Rolex y si las quieres, cásate"

R.

Vicente dijo...

Amigos de EA, y por supuesto al amigo que el blog y los productos del blog le hacen soñar, le proponen retos, le hacen luchar para conseguirlos. Gracias por exponernos su realidad. Modestisimamente opino que hay que luchar, puestos a luchar por algo, por
unos ideales, por ser generoso con nuestros semejantes,.... por tratar de ser feliz. Y se lo digo con toda la cordialidad del mundo,
eso no lo consiguen unos zapatos, unos trajes, unos relojes... Y se lo dice alguien que posiblemente esté sobrado de este tipo de
cosas, y que disfruta con ellas, pero nada más. Nada más y nada menos que eso. Pero solo eso.
La vida es mucho más. Y tengamos claro una cosa : el hombre feliz no consume. Un cordial saludo a todos

El Aristócrata dijo...

Efectivamente si miramos el valor residual de la mayoría de los modelos o echamos un vistazo al mercado de segunda mano, con seguridad Rolex es la marca que menos se devalúa. No obstante, una marca que vende todos los años 1.000.000 de relojes es difícil considerarla verdaderamente artesanal; manufactura sí, pero manufactura realizada en una fábrica de producción masiva. ¿Significa esto que Rolex es una marca mala? ¡Para nada! Simplemente, que no se puede comparar con otras como Breguet, PP o la misma Vacheron. ¿Es BMW un buen coche? Por supuesto! Pero no es ni Rolls ni Bugatti. ¿Si se te rompe el BMW es fácil encontrar un taller cercano para arreglarlo? Seguro! ¿Y si te pasa lo mismo con un RR? ¿Pero por ello prefieres un BMW o un Bugatti?

En definitiva, si compras un reloj para disfrutarlo unos años y luego venderlo sin perder mucho dinero ese reloj puede ser perfectamente un Rolex. Si compras para no vender o sencillamente para tener una pieza mucho más especial me temo que Rolex solo representa el primer escalón de acceso a la verdadera relojería.

Al menos esta es mi experiencia después de muchos años aprendiendo de relojería.

EA

Anónimo dijo...

En USA: Una regla no escrita en el mundo financiero: Solo el CEO de la compañía puede llevar un Daytona.



Anónimo dijo...

En Madrid también pasa, en un equipo médico, el que lleva el Rolex Daytona, es el jefe.


;)

Anónimo dijo...

Buenas noches,

Excelente artículo!! Que opina Sr Galiacho sobre el Patek nautilus con fase Lunar? Le parece una buena compra como pieza para tener en la coleccion?

Muchas gracias.

Un saludo,
Fernando.

El Aristócrata dijo...

Me parece una excelente compra y mejor inversión.

Anónimo dijo...

Todos los expertos en alta relojería saben que Patek Philippe juega en otra liga distinta a Rolex, es la firma de relojes más exclusiva.

Si uno quiere llevar algo artesano y no masificado tiene que hacerse con un Patek Philippe, un Vacheron Constantin y firmas de ese estilo, Rolex veo todos los días varios, parece que los regalan.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Un Nautilus: El 5711. No se lie.
Si quiere rascarse el bolsillo, puede comprar el aniversario en paltino.
En los concesionarios de Patek le dirán que hay otros modelos de Nautilus simplemente porque solo del 5711 hay lista de espera.

Con un Nautilus y un Daytona no se necesitan más relojes, se marca el territorio ¡EL PUTO AMO!


Fr