sábado, 13 de abril de 2019

EL ZAPATO MTM

El zapato Made to Measure se sitúa un escalón entre el impersonal zapato de confección, aquel que encontramos en cualquier tienda y que no puede ser alterado, y el bespoke, un zapato hecho tanto a mano como a medida y con un diseño único. 

Aunque hoy se utiliza con demasiada frecuencia el término “a medida”, la realidad es que un zapato a medida requiere de un proceso de confección artesanal, desde la realización por parte de un hormero de una horma de madera hasta una toma de medidas muy exhaustiva, que solo un número reducido de zapateros pueden ofrecer. En España menos de cinco. 
Un verdadero zapato MTM no es aquel en el que quedamos limitados a escoger el color de los cordones, el tipo de suela, el tono del hilo con que se cose o el color de piel. Va mucho más allá. De hecho, la principal diferencia entre un zapato MTM y uno bespoke radica en que el MTM se monta sobre una horma estándar ya existente, normalmente de plástico, mientras en el bespoke la horma obedece a las medidas específicas de cada uno de los pies del cliente, siempre de madera. 

Si en el MTM la horma, efectivamente, es industrial y obedece a una talla concreta (41, 42 etc.) y a unos cuantos anchos, en el bespoke la horma es un reflejo del pie del cliente teniendo en cuenta todos sus ángulos y particularidades. 
Para que un zapato sea un verdadero MTM debe realizarse a mano pudiendo el cliente elegir incluso un diseño nunca creado. Sobre una horma estándar sí pero único. Un dibujo concreto sobre las palas, un número de ojetes determinado, terminación Oxford, derby o de hebilla, un tipo de tacón, un ancho de suela; en definitiva, todas las opciones que ofrece el bespoke donde es el lienzo, el lápiz y la capacidad del artesano de plasmar la idea del cliente lo que define la imagen del zapato. Y este diseño será montado de manera muy similar al zapato bespoke solo que, como ya hemos apuntado, no sobre una horma personalizada sino estándar. 

Diseñado el zapato este se sobrepondrá en papel o se pintará directamente sobre la horma. Se cortarán las diferentes piezas que componen la pala y el forro y se picarán los adornos haciendo las costuras y los adornos a mano. A continuación, se pasa a trabajar sobre el aparado, unión de todas las piezas de forro y pala, y se colocan los refuerzos…se monta el zapato sobre la horma, se estira por medio de las tenazas y se clavetea. Se martillea tanto la zona del tope como del contrafuerte para darle la dureza requerida.
Los contrafuertes se añaden de forma asimétrica, dando una mayor longitud en la parte del arco, lugar donde el pie soporta más carga. Estos son solo algunos de los pasos por los que debe pasar cualquier zapato hecho a mano, lo que demuestra la dificultad y la destreza que debe tener quien lo realiza, imposible de conseguir en una fábrica industrial.

Antes de entregarse al cliente su zapato este pasará al menos veinte días dentro de la horma sobre en que se construyó asegurando de que toda la humedad formada durante los procesos de armado desaparece de forma natural. Pasado este tiempo se retira la horma y se le colocan los pernitos correspondientes. Definido el tipo de cordón el zapato queda listo para disfrutarse.
Hay zapatos industriales de una enorme calidad y cuya longevidad y buen envejecimiento, de cuidarse adecuadamente, están garantizados. De ahí que de querer un zapato MTM es recomendable asegurarse que más allá de poder escoger un tipo de piel o un color determinado el zapatero ofrece la posibilidad de contar con un diseño único. Si se cuenta con unos pies de medidas estándar, los zapatos MTM son una magnífica opción, además de económica, frente a los exclusivos bespoke. 

El Aristócrata

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado Aristocrata,

Creo que aquí los términos ingleses nos llevan a mal entendimientos.

Como siempre esta materia (es decir en zapatería o en sastrería), a grandes rasgos hay que separar(i) la creación de un patrón personal para el cliente o si se usan patrones estándares, (ii) del proceso de creación/montaje, si es artesanal o industrial.

Partimos también de la premisa que la personalización de los detalles viene por defecto (elegir tela, pieles, colores, estampados, forma...).

Básicamente, podemos pensar en una matriz de 2 entradas, que da los siguientes 4 resultados:

1- patrón/horma personalizado/a / montaje artesanal = eso es el bespoke en inglés o medida artesanal en castellano. En zapatería significa como lo ha indicado, horma personalizada de madera con proceso de montaje artesanal, con uno o varios zapatos intermedios de prueba – son los menos de 5 que menciona que siguen haciendo este proceso en zapatería en España – Norman Villalta o Ramon Cuberta por ejemplo)...

2- patrón/horma estándar alterado/a / montaje artesanal = caso que se ve poco. Debería ser un caso de Made to Measure en inglés pero medida artesanal en castellano (en zapatería sí se puede ver, y creo que es el caso que describe en su artículo de hoy). En España, creo que solo Ramon Cuberta y Antonio Enrile lo proponen, pero puede que subsistan otros zapateros trabajando de manera artesanal con hormas estándares. Ellos, como los del caso 1, sí tienen derecho a decir que están "Handmade" o "Handwelted" porque el montaje del zapato es artesanal.

3- patrón/horma personalizado/a / montaje industrial = caso raro pero puede existir. Debería ser también llamado Made to Measure en inglés o medida industrial en castellano (en zapatería sería una aberración porque la inversión en una horma personal que da mucho trabajo ya justifica la inversión en un zapato hecho de forma artesanal). Igual se ve más en sastrería para clientes que piden patrones especiales pero un proceso de creación se hace via un taller industrial.

4- patrón/horma estándar alterado/a / montaje industrial = caso normal de Made to Measure en inglés o medida industrial en castellano (aquí entran muchas ofertas, tipo el MTM de Carmina, el de Justin Fitzpatrick que hace hacerlos en España, MrJohns, Glentshoes – que miden el pie con escáner). La verdadera diferencia será en la calidad de las pieles que proponen las marcas, de las hormas que habrán desarrollado, asi como del proceso industrial de cosido Goodyear (eventualmente con el empalmillado a mano).


Como se puede intuir, para los que son parte de los grupos 2 y 3, existe un verdadero problema de comunicación y de posicionamiento porque, a diferencia de los del grupo 4, ellos sí proponen un verdadero elemento cualitativo diferenciador, o bien porque el patrón esta muy bien personalizado o porque la realización de la prenda o del zapato esta hecha de manera artesanal. Pero como no cumplen los dos requisitos del bespoke o de la medida artesanal, no tienen la capacidad de revindicar la palabra bespoke.

La gran dificultad del mercado actual es que las marcas del grupo 4, con su comunicación, intentan atribuirse las calidades de los artesanos de la zona 1 o 2, usando palabras tipo "handmade" o "bespoke" par confundir al consumidor.

Y eso es lo que mata a este negocio, porque su aportación esencial y diferenciadora es la calidad de su producto, y ahora subsistan poquísimo de este oficio (sastres o zapateros).

Un lector francés.