sábado, 3 de febrero de 2018

¿CÓMO ES UN BUEN PARAGUAS?. EL PARAGUAS ARTESANAL

Pocos son los paraguas que hoy llamen la atención por su bonito diseño o por contar con una gran calidad. En un sector propiedad casi en exclusiva del negro y de baratos modelos, este complemento se sigue fabricando artesanalmente en unos pocos talleres del mundo, ofreciendo infinidad de alternativas entre las que escoger. 

Aunque hoy el paraguas sea utilizado únicamente para protegerse de la lluvia, en sus orígenes, S. XI antes de Cristo, este servía para mostrar estatus social y solo las mujeres lo usaban a modo de parasol. Habría que esperar hasta el S. XVIII para que empezara a ser usado también por los hombres quienes hasta la fecha se valían de la capota de los coches de caballo para llegar lo menos mojados a su destino. 
Fueron los ingleses quienes vieron en el paraguas el mejor aliado para su lluvioso clima y empezaron a elaborarlo artesanalmente. En 1852, Samuel Fox confecciona en un pequeño taller de Stocksbridge un paraguas artesanal cuyas medidas definirán para siempre la forma que este todavía hoy conserva. 
Sea porque termina perdiéndose o porque no se sabe valorar el trabajo realizado en un buen paraguas artesanal, la realidad es que no muchos hombres le prestan atención adquiriéndolo en sitios baratos u optando por largos modelos negros con puños de plástico. Sin embargo, un paraguas de calidad es fácil de diferenciar. 
Más allá de que el paraguas negro sea excesivamente formal y debiese estar destinado solo a actos como bodas o entierros, el hacerse con un paraguas a medida permite optar por infinidad de colores y estampados. Además, se podrá contar con diferentes modelos para los conjuntos de sport y formales. Igualmente, como todos los productos con mimo elaborados, un buen paraguas artesanal durará muchos años pudiéndose reparar llegado el momento. 
El bastón, mejor si todo él es una pieza entera, deberá ser de bambú, material muy duro y además lo suficientemente elástico para resistir el viento que muchas tormentas traen consigo. El puño podrá estar recubierto en piel o fabricado en materiales tan diversos como plata, ébano o  cuerno. 
Hoy tejidos como el algodón son impermeabilizados lo que permite escoger entre infinidad de telas. No obstante, la clave de un buen paraguas, y de su durabilidad, son los materiales con los que se ha confeccionado y la calidad de la mano de obra empleada. Unos buenos rayos, de número nunca inferior a ocho varillas, de calidad bien cosidos y fuertemente unidos a los tacos, y un cuidado armazón de costillas son las claves de la longevidad del paraguas. 
El cosido de las varillas, opciones para la longitud de las mismas, el propio clavado de las pestañas, la unión de los rayos o un único tallo de madera hablarán de la calidad del trabajo del paragüero. Otros detalles como la terminación de costuras de ojales y pestañas o la calidad de la contera definen al paraguas artesanal de calidad. Y si además ha sido elaborado a medida y a gusto todos los detalles del cliente, difícilmente se nos olvidará en el taxi. 
La mayoría de las tiendas de paraguas de calidad han tenido su sede en Inglaterra. No obstante, como también ha ocurrido en la sastrería, ciudades como París o Milán vieron una oportunidad de negocio reinventando el estilo sobrio inglés pero manteniendo su alta calidad  en la confección. Hay casas paragüeras que vieron cumplir los ciento cincuenta años como Thomas Brigg & Sons en Londres, Boutique Bétaille en París, comprada en 1919 por la propia Thomas Brigg & Sons o la italiana Francesco Maglia quienes han estado detrás de los paraguas de las Casas Reales de medio mundo.  
Aunque hoy la propia Thomas Brigg & Sons forma parte de Swaine & Adeney habiendo perdido sus paraguas en la oferta final del comercio la importancia de antaño, todavía hay casas como las italianas Ombrelli Maglia y Mario Talarico que elaboran paraguas como se hacía hace casi doscientos años. Estas dos casas paragüeras son hoy probablemente las más reputadas del mundo por contar con el mayor grado de especialización en los diferentes procesos. Esto les ha permitido estar detrás de muchos de los paraguas fabricados por otras conocidas marcas paragüeras. 

PD Recordad que el paraguas cerrado debe llevarse con la contera siempre por delante. Es la mejor forma de asegurarse de no molestar a los que caminan por detrás. 

El Aristócrata

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Aristócrata:
Muy interesante el artículo. Me gustaría saber si entre los fabricantes españoles podrías recomendar alguno.
Por lo que he podido indagar me parece que entre los mejores están los coruñeses de Paraguas Carballo y los vascos de Ezpeleta. Pero me imagino que no deben de ser artesanales y desconozco su auténtica calidad.
muchas gracias,
Dr Johnson

Anónimo dijo...

Muchas gracias por hacerse eco de profesiones en extinción. Curioso que a la gente le interesen tanto cosas como zapatos o camisas, y no muestren el mínimo interés por algo tan elegante y personal como un paraguas artesanal.

Albert

Anónimo dijo...

Como siempre, un placer de lectura.
Andrés

Acerico dijo...

Echo de menos en su artículo mencionar la Casa De Diego, en la Puerta del Sol de Madrid, y sus excelentes paraguas y bastones fabricados a mano desde hace tantos años. Producción netamente española y de gran calidad.

Saludos

Armando Pardo Tejeda dijo...

Sr. José María, poco tiempo ha descubrí su blog, y con interés lo he leído, no todo, porque veo que es desde 2008, pero si bastantes de sus reportajes. Noto que habla, sobre la elegancia de Inglaterra, Italia, Francia, obviamente de España y algunos comentarios ocasionales, como el del Congo, sin embargo tristemente me doy cuenta que nos ignora a la mayor parte de América, a excepción de los gringos ....perdón, estadounidenses. Soy mexicano, y puedo asegurarle que en nuestro país no solo hay artesanos, también uno que otro artista, no solo en la sastrería, también en la confección de zapatos. Creo sinceramente que usted ha visitado México y ha disfrutado de nuestras comidas y otros placeres. Si fuera su voluntad le solicito un comentario al respecto. Tomándome el atrevimiento le pregunto dos cosas: tiene entre sus recuerdos el del mejor traje o, el favorito (el que mas le ha gustado), que se haya mandado a hacer, y otra pregunta: cuando inició su pasión por el buen vestir, es innato, es de la niñez, de la adolescencia, de la madurez? Agradezco su atención y me despido quedando a su disposición desde Xalapa, Veracruz, México. Atentamente Armando Pardo Tejeda