sábado, 26 de marzo de 2016

VISITAMOS LA MANUFACTURA JAEGER LE-COULTRE

Quizás la mayor ventaja de tener un blog sin tener necesidad de vivir de él, sea el poder hacerte eco solo de aquellas marcas o productos en los que verdaderamente crees. La total libertad para decir no a muchas de las proposiciones comerciales que recibes – algunas de marcas francamente grandes – no la tienen aquellos blogs que de alguna forma u otra han hecho, muy lícitamente, del contenido de sus artículos su forma de vida.  

Desde hace unas semanas tengo la suerte de colaborar con la casa de relojes suiza Jaeger-LeCoultre. Y digo suerte porque no siempre uno en su trabajo, o incluso en su hobbie, puede trabajar con un producto con el que se siente tan identificado. Hace doce años me compraba mi primer Jaeger Le-Coultre, a los pocos me hacía con el segundo y hoy ya son tres los que con su ininterrumpido palpitar me dan mucho más que la hora. 
A pesar de que Jaeger Le-Coultre sea en nuestro país todavía una marca algo desconocida para el gran público, Jaeger Le-Coultre es de las pocas casas relojeras que puede presumir de ser una verdadera manufactura. En un momento donde los departamentos de marketing se las ingenian para unir la palabra manufactura a cualquier marca de relojes – incluso en aquellas cuyas cajas albergan mecanismos eta, sellita o soprod - se agradece el que ciertas marcas legendarias sigan produciendo el 100% del reloj, y no solo el ensamblaje de las piezas que compran a terceros, en sus propias instalaciones. 

Al margen de que a unos y otros nos puedan gustar más los diseños de una marca u otra, desconozco cuál es el motivo por el que Jaeger Le-Coultre todavía es solo valorado como se merece por los verdaderos amantes de la alta relojería. Curiosamente mientras en España marcas como Cartier, Rolex, Panerai o Hublot son de las más demandadas, en países como Francia, Reino Unido o Estados Unidos, Patek, Lange y la propia Jaeger-LeCoultre representan la “Santísima Trinidad” para los más entendidos. No obstante, esta situación se está revirtiendo y también aquí Jaeger-LeCoultre empieza cada día a valorarse más. 
Para conocer un poco más la forma de trabajar de Jaeger-LeCoultre, visité la manufactura situada en el Vallée de Joux, localidad suiza donde se encuentran otras grandes casas relojeras como Vacheron Constantin, Blacpain o Audemars Piguet. 

Historia de Jaeger-LeCoultre

En 1833, poco después de inventar la máquina para recortar piñones de un bloque de acero, Antoine LeCoultre (1803-1881) fundó un pequeño taller de relojería en Le Sentier, en el cual perfeccionó su talento relojero con el fin de crear guardatiempos de calidad superior. En 1844, inventó el instrumento de medida más preciso del mundo, el Millionomètre. En 1847, creó un sistema que eliminaba la utilización de llaves para dar cuerda al reloj y ajustar la hora. Cuatro años después, recibió una medalla de oro por su trabajo sobre la precisión y la mecanización en relojería e la primera exposición universal, organizada en Londres.
En 1866, cuando la industria relojera suiza todavía está estructurada en pequeños talleres, Antoine y su hijo, Elie LeCoultre (1842-1917), decidieron reunir bajo un mismo techo los diferentes oficios relojeros y fundaron la primera auténtica manufactura del Valle de Joux, LeCoultre & Cie. En 1870, la Manufactura desarrolló los primeros procedimientos de fabricación parcialmente mecanizados para movimientos con complicaciones.

Ese año, la Manufactura contaba 500 empleados. En 1900, la Grande Maison del Valle de Joux, como la llamaban entonces, había creado más de 350 calibres diferentes, incluyendo 128 equipados con función cronógrafo y 99 con mecanismo de repetición. Desde 1902, y hasta los años treinta 1930, LeCoultre & Cie produjo la mayoría de los "ébauches" de relojes de la marca ginebrina Patek Philippe.
En 1903, Edmond Jaeger, relojero parisino y proveedor oficial de la marina francesa, propuso a los relojeros suizos el desafío de desarrollar y producir los calibres extraplanos de su invención. Jacques-David LeCoultre, nieto de Antoine y responsable de la producción en LeCoultre &Cie., aceptó el desafío y crea una serie de relojes de bolsillo ultraplanos. En 1907, LeCoultre &Cie. presentó el reloj más plano del mundo, equipado con un calibre LeCoultre Calibre 145. Ese año, el joyero Cartier, uno de los clientes de Jaeger, firmó con la marca un contrato que estipulaba que los movimientos Jaeger serían reservados exclusivamente a Cartier durante un periodo de 15 años. Jaeger confió la fabricación de esos movimientos a LeCoultre.

Como consecuencia de esta colaboración, la empresa asumió oficialmente el nombre Jaeger-LeCoultre en 1937. Sin embargo, las creaciones reservadas para el mercado estadounidense conservaron la firma LeCoultre hasta 1985. Según la información consignada en los archivos, la manufactura de Le Sentier envió el último movimiento utilizado para un reloj LeCoultre en Estados Unidos en 1976. La mención LeCoultre despareció definitivamente en 1985, y desde entonces los relojes llevan la marca Jaeger-LeCoultre. Desde la fundación de Jaeger-LeCoultre, la marca ha producido más de 1.242 calibres diferentes, depositado alrededor de 400 patentes y desarrollado cientos de invenciones.
Empieza la visita

Después de dormir en el hotel Richmond de Ginebra, donde por cierto nos cobraron veinte euros por una copa de vino, nos esperaba al día siguiente un viaje de una hora y media hasta las facilidades de la manufactura de Le Sentier. Debido a la escasez de tiempo para visitar toda la manufactura, el equipo de Jaeger-LeCoultreprefirió que conociera de primera mano el departamento de altas complicaciones (tourbillon, gyro-tourbillon, repetición de minutos etc). 

Fuimos recibidos por el Sr. Christian Laurent, máximo responsable de dicho departamento y quien lleva en la casa prácticamente toda su vida laboral. El Sr. Laurent, toda una institución no solo en Jaeger-LeCoultre sino en todas las manufacturas del valle, nos hizo un recorrido por todos los gyrotourbillón que se han realizado hasta la fecha. Sorprende escuchar como cada mecanismo de alta complicación lleva una media de cinco años desde que empiezan a definirse sus funciones hasta que ve la luz. En su diseño y creación intervienen físicos, matemáticos, astrólogos etc. Christian Laurent es de esos pocos relojeros tras el cual se sustenta toda una marca. Sin él con seguridad Jaeger-LeCoultre no habría alcanzado las cotas de reconocimiento y prestigio de las que goza hoy. 
En 2004, Christian creó el Gyrotourbillon I, el primer reloj de pulsera de Jaeger-LeCoultre con una gran complicación, dotado de un tourbillon que gravitaba alrededor de dos ejes y un calendario perpetuo con indicador retrógrado doble y ecuación activa del tiempo. En 2006, Jaeger-LeCoultre presentó el Reverso grande complication à triptyque, el primer reloj de la historia dotado de tres esferas animadas por un solo movimiento. En 2009, la marca lanzó en reloj de pulsera con más complicaciones, el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie, dotado de 26 complicaciones.

Christian Laurent nos contó que ya en 1866, primera vez en la historia de la relojería, LeCoultre & Cie comenzó la fabricación de calibres dotados de complicaciones en series pequeñas. En 1891, la manufactura creó un calibre dotado de una complicación doble: cronógrafo y repetición de minutos. A mediados de la década de 1890, LeCoultre & Cie. desarrolló relojes como grandes complicaciones, dotadas con tres grandes complicaciones relojeras, como el calendario perpetuo, el cronógrafo y la repetición de minutos.
Si el recorrer la historia de todos los modelos de gyrotourbillon fue apasionante, reconozco que lo que más me llamó la atención fue el amor y la pasión del Sr. Laurent. Escucharle hablar de la casa en la que pronto se jubilará y del equipo con el que ha trabajado con tal pasión fue francamente emocionante. De hecho, dudo que de haber durado un rato más la conversación la emoción no se hubiera hecho presa de él.

Concluida nuestro encuentro con el Sr. Laurent pasamos a conocer el departamento de engastes y esmaltes. Una gran mesa redonda te recibe a su entrada. En ella se puede observar en tiempo real en lo que cada uno de los profesionales está trabajando en ese momento. Desde ver cómo se está realizando un grabado de una pintura de Van Gogh hasta cómo se están incrustando cientos de pequeños rubís simulando una luna en un dial de mujer, es posible en esta avanzada mesa. Las diferentes cámaras situadas en los puestos de trabajo de los empleados de este departamento permiten ver sobre esta mesa el nivel de destreza y precisión necesario para traer a la vida una de estas maravillosas creaciones.  

La visita continua…

Tras disfrutar de una buena comida, y mejores quesos, pasamos a conocer cómo se monta el que sin duda es el reloj más emblemático de la casa: el Reverso. Uno de los trabajadores del departamento de “Grandes Complicaciones”, concretamente un chico de no más de treinta años y especializado en la repetición de minutos, desmontó la caja de un reverso para, con una facilidad increíble, volverlo a montar en escasos segundos. 
Como no podía ser de otra forma, teníamos reservada una hora con nuestro querido Reverso. Las dos personas responsables de su diseño; curiosamente dos italianos, chico y chica, responsables respectivamente de los modelos de hombre y mujer, nos explicaron la historia de este modelo y como sus líneas, tamaño y forma han ido cambiando a lo largo de sus ochenta y cinco años. El Reverso, cuyo nombre en latín significa "Darse la vuelta", fue creado en 1931 para soportar los golpes durante los partidos de polo, mediante un mecanismo de giro de la caja que protege la esfera. Hoy el reverso es considerado como un objeto emblemático de la estética Art Déco y uno de esos modelos que todo amante de la relojería debería tener. 

Los locos de los postres sabemos que lo mejor siempre llega al final. Para hacer extensiva esta frase a otras realidades, nos habían reservado una entrevista con el director artístico de Jaeger-LeCoultre, el Sr. Janek Deleskiewicz, máximo responsable del diseño de todos los relojes de la casa, tanto de hombre como de mujer. 
El Sr. Janek nos comentó la importancia que tiene conocer las inquietudes de uno y otro sexo a la hora de diseñar los relojes. Si bien el hombre busca relojes con mecanismos complicados, la mujer le da más importancia a la estética. Antes de sentarse a diseñar un nuevo reloj pasea por las principales ciudades del mundo buscando inspiración. Paris suele ser siempre su primera parada. Con una idea algo aproximada del diseño del reloj se reúne con seguidores de la marca para saber la aceptación que tendría ese nuevo modelo y conocer qué es necesario modificar, desechar o incluir. Solo luego habla con el equipo técnico para ver si es posible llevar su idea a la práctica y con su visto bueno presenta a la dirección de Jaeger-LeCoultre el nuevo reloj. 

Al contrario de otras marcas, para él la belleza debe ser atemporal y por ello prefiere que sean otros los que hagan los diseños más atrevidos y vanguardistas. El estilo que imprime a sus creaciones tiene normalmente un toque de Pop Art, como demuestra el hecho de que en su concepto de belleza hayan influido mucho artistas como Andy Warhol o James Rosenquist. “Quizás lo más complicado del diseño sea dibujar el reloj pensando que verá la luz como pronto tres años después de haber definido su diseño”. “No es sencillo saber si lo que hoy piensas que puede tener aceptación seguirá gustando de igual manera en tres años”. 
Aunque también participó en la creación del Atmos y de la línea Master, si a alguien se le debe la evolución que ha experimentado el modelo Reverso en los últimos veinticinco años, tiempo que Janek lleva en el Departamento de Diseño de Jaeger-LeCoultre, ha sido sin lugar a dudas a él. Solo su pasión por el saxofón rivaliza con amor por el modelo Reverso. 

Tras conocer el arduo y meticuloso proceso de fabricación de un reloj 100% manufactura así como los conocimientos necesarios para ello, es cuando uno  entiende la verdadera diferencia entre el verbo “costar” y “valer”. Solo paseando por toda la línea de fabricación del más sencillo reloj manufactura se puede llegar a valorar esa pequeña cosa que nos da la hora. Es como la artesanía más fina pero que requiere de una técnica y conocimientos a disposición solo de las mentes más aventajadas.

Os recomiendo este video para entender mejor lo que digo:

El Aristócrata

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimados Srs.:
En España hay magníficas casas relojeras que luchan día a día, no sin dificultades, por salir adelante. Se trata de una apuesta complicada por la situación general del mercado mundial en la que se valora poco lo artesanal, pero también por las firmas del lujo que lo engullen todo.
Resulta doloroso comprobar que incluso quienes en otros ámbitos como el de la sastrería defienden el producto nacional, viajan a otros países para promocionar productos que rivalizan con los nuestros.
Así nos va como nos va...
Saludos,
Jaime P.

Anónimo dijo...

Magnífico artículo José María y muchas gracias por compartir las impresiones de tu visita. Por cierto, fue un placer escucharte en Casa Club. Enhorabuena aunque sea con retraso.

Jaime, me temo que no sabe usted de lo que está hablando.

Saludos para todos.

El Aristócrata dijo...

Hola Jaime,

Aquí no defendemos el producto nacional. Defendemos lo que nosotros pensamos es lo mejor. Por eso efectivamente hablamos muy bien de la mano de obra de la sastrería española. Y por eso hablamos tb de zapateros húngaros e ingleses. Y por eso tb lo hacemos de la alta relojería de Suiza. España tiene productos increíbles pero no creo q la relojería forme todavía parte de ellos.

Un saludo.
EA

Sin Abrochar dijo...

Un gran artículo Jose María.

Efectivamente en España se sigue siendo muy marquista en algunos sectores, y un gran número de usuarios se deja llevar por el marketing antes que por el verdadero valor del producto. Por suerte, no siempre es así.

Como aficionado a la relojería que soy, considero a JLC como una firma de prestigio y con esencia propia. El Reverso, por ejemplo, me parece un hito de la historia de la relojería. Y los Master Compressor me parecen de los relojes de sport más equilibrados que se pueden adquirir.

Cambiando de tema, y en relación al párrafo de comienzo de este artículo, he de decir que algunos bloggeros, que si vivimos de ellos, también nos empeñamos cada día por ofrecer contenido con rigor y bajo una línea editorial lógica y con criterio. No todos nos vendemos (la mayoría si).

Saludos
Salvador Godoy

El Aristócrata dijo...

Ya sabes Salva q siempre he sido un ferviente seguidor de tu blog :) No me pierdo ningún artículo!

Eneko dijo...

Buenas tardes y feliz semana santa,

Si ya me gustaba el reverso ahora ya no puedo esperar a tenerlo. Que maravilla.
Que alegrís de artículos.

Saludos

Anónimo dijo...

Buanos Dias Amigos:
Me parece muy importante, que existan polemicas sobre los artículos , pues el blog esta vivo, pero creo que como siempre en el punto medio esta la virtud, hay empresas de todo el mundo, incluso en España, que abogan y se centran en la manofactura, y por supuesto JLC es una de ellas.
Lo que creo que no despertara polémica, es que 20 euros por una copa de vino, es un tanto excesivo, ¿ no os parece?
Saludos a todos

Juanca

Anónimo dijo...

Buenos días.
De JLC a mi siempre me ha fascinado la línea Atmos, a la que sólo se hace una referencia de pasada en el artículo. Hubiera estado bien haber podido profundizar un poco en ella, pero supongo que la premura de tiempo en la visita no lo permitió, espero que si repite el viaje en el futuro nos pueda trasmitir algunos apuntes sobre su creación.
Respecto a los 20 euros por una copa de vino, habría que ver de qué vino se trataba, aunque imagino que desgraciadamente no sería una de las creaciones de Raúl Pérez, elegido recientemente mejor enólogo del mundo. Además, seguro que no le pusieron tapa...
Saludos, JDA.

jandilla dijo...

Sobre el disparatado precio de los vinos en los hoteles podríamos escribir una tesis doctoral. A mí sin ir más lejos me endosaron el otro día en un hotel (español, que conste, no suizo, aunque muy frecuentado por suizos, alemanes, ...), una botella de un tinto del montón que me consta cuesta 7 eur en supermercado por el módico precio de 40. Vale que era un hotel de lujo, vale lo del marco incomparable y el servicio... pero todo tiene un límite. Aunque como siempre, la culpa no es tanto de quien pone el precio como de quien lo paga.

Aunque poco tiene que ver con este blog, efectivamente, fantásticos los vinos de Raul Perez. La verdad es que los vinos del Bierzo en general, y estos en particular, son cada vez más interesantes, cada vez más al nivel de otras regiones "atlánticas" con mucho más renombre. A ver si en esto somos capaces también de ganar la batalla del marketing con nuestra industria del vino, donde por desgracia tenemos problemas similares a los de nuestros artesanos sastres.

Anónimo dijo...

Estimado Jandilla:

Yo creo que en este blog sí que se puede hablar de vinos, salvo que D. José María diga lo contrario, puesto que hay un apartado llamado LifeStyle donde entre otras cosas se habla de whiskys o restaurantes, por ejemplo.

Por cierto, y como curiosidad de JLC, me he encontrado con un reloj colaboración de Vacheron Constantin con Jaeger Le-Coultre:

http://www.setdart.com/subasta/displayimage/cat=19/relojes-pulsera/pid=532946.html

Saludos, JDA.

Jose GARCIA ALVAREZ dijo...

Buenas noches,
He leído uno de los comentarios, en los que se habla de una colaboración entre JLC y Vacheron C. Obviamente, y dado que se omite de la historia de JLC que a partir del año 2000 entra a formar parte del Grupo Richemont, de los que forma parte Cartier y Vachero C, entre otros, se trata de una colaboración entre filiales.
No tengo nada en contra de los Grupos empresariales, pero cuando se trata de artesanía, creo que se desvirtúa un poco el concepto de producto. Creo que existen artesanos propiamente dichos, que siguen funcionando autónomamente. Lo que quiere decir que viven fuera de grandes conglomerados del lujo, como LVMH o Swatch Group. Pero yo prefiero los que montan calibres únicos, como Audemars Piguet, como ejemplo en el gran lujo u Oris, en la gama media.
Por lo demás, un placer leer y compartir gusto por lo bonito y especial, ya sea en la sastrería, la relojería o el estilo de vida. Saludos a todos,
Chema

Anónimo dijo...

JLC es para mí la manufactura de verdad más purista. Además dentro de las grandes es la más accesible. Por menos de 6.000€ puedes tener un reloj 100% manufactura. Patek o Lage, por ejemplo, por ese dinero no te dan ni la esfera. Aunq coincido q en España está infravalorada. O mejor dicho, más q infravalorada es bastante desconocida.

Tengo un Deep Sea y de haber tenido la oportunidad de conocer cómo se hace hubiera sido súper afortunado.

Enhorabuena por su artículo.
Edu

Anónimo dijo...

Efectivamente, Amancio Ortega, español propietario de uno de los mayores imperios de moda y uno de las mayores fortunas del mundo no es un hombre elegante. Me quito el sombrero ante EA por la valentía demostrada al reconocerlo públicamente sin temor a represalias.
Fantástico blog.
Pablo.

Anónimo dijo...

Pablo, me temo q no entendió el comentario de EA.
Andrés

Anónimo dijo...

Yo no me quito el sombrero ante semejante descalificación. Subrayemos la elegancia, pero no la falta de la misma.

Víctor Naves dijo...

Respecto al primer comentario: hay sastres españoles que pueden estar al nivel de los mejores sastres ingleses o italianos. Cuestión de gustos.

Sin duda hay vinos españoles que están al nivel de los mejores vinos mundiales.

Pero ni de lejos existe ningún reloj español que esté al nivel de la alta relojería internacional. Tal vez lo que más se acerque sean los Franc Vila, cuya gama más alta pasa escasamente de los 25.000 euros y sus complicaciones están a años luz de las de un Frank Müller Mega 4 Aeternitas de 2 millones de euros. Universos paralelos.