sábado, 20 de febrero de 2016

10 ERRORES A EVITAR SI VESTIMOS DE TRAJE

A pesar de su frecuencia, y que con el tiempo nos hayamos acostumbrado a ellos, hay errores que se deberían evitar cuando vistamos con de traje:

1- Un cuello desbocado. El cuello de la chaqueta debería estar en contacto permanente con la camisa. Ha de ser así tanto cuando estemos de pie, caminando o sentados. Para conseguirlo, una sisa alta se antoja obligatoria. 

2- Una arruga en el frontal de la chaqueta. Si al abotonarnos la chaqueta aparece en su frontal una especie de “X”, esta queda estrecha y deberemos pedir otra talla o, como pudiera ser recomendable, otro modelo de chaqueta de corte diferente. No olvidemos que una cosa es que la chaqueta quede entallada y otra muy diferente que nos esté estrecha.
3- Un largo de faldón incorrecto. Como norma general, la longitud de la chaqueta debería dividir el cuerpo en dos partes iguales. Otra forma de comprobar su largo correcto es dejar caer los brazos y comprobar que la chaqueta termina a la altura de los nudillos. Si preferimos una chaqueta algo más corta, asegurémonos al menos que oculta el trasero.

4- Unas mangas largas. Ni cortas ni largas. Las mangas del traje deberían dejar asomar ligeramente los puños de la camisa. Comprobemos que no se vean los gemelos y habremos acertado.

5- Un pantalón demasiado largo. El pantalón debe tocar levemente el frontal del zapato pero nunca descansar holgadamente sobre él. Cuando se marque el largo del pantalón es aconsejable que nos  dé la impresión de que queda algo corto ya que el pantalón a lo largo del día siempre termina cayéndose  ligeramente. Optemos por tirantes y olvidémonos de este punto.
6- Unos bolsillos del pantalón que se abren. Las modas han acercado, a mi parecer demasiado, el corte del pantalón de sport y el de traje. Consecuentemente, ahora se estila un pantalón de traje bastante ceñido de caja, algo que hace que muchas veces los bolsillos terminen abriéndose.

7- Unas solapas que no cubren los extremos del cuello de la camisa. No escojamos para nuestra camisa el cuello que más nos guste, sino el que más favorezca a las medidas de nuestro rostro. Decidido esto, asegurémonos de que las solapas de la chaqueta cubren sus extremos sutilmente. 

8- Un trozo de camisa que asoma entre la chaqueta y el pantalón. Inténtese evitar que, una vez abotonada la chaqueta, se vea  un trozo de camisa entre esta y la cintura del pantalón. Vístase el pantalón en la cintura y no en la cadera, y habremos dado con la solución. 
9- Una camisa demasiado ancha. Tan feo queda una camisa de traje muy ceñida al cuerpo como una camisa en la que se forman bolsas. Evítese igualmente que la costura del hombro quede más allá de la terminación natural de nuestro hombro. 

10- Hombreras con demasiado volumen. Estéticamente resulta favorecedor unos hombros naturales donde la manga de la chaqueta comience a descender justo al final de nuestro hombro. De extenderse más allá, se producirá un hoyo entre la hombrera y el hombro que afeará el resultado final.

El Aristócrata

13 comentarios:

Javi V dijo...

....muy acertados cada uno de los consejos para el resultado final del conjunto, siempre y cuando esten acompañados del calzado adecuado,,pero ese es otro tema, como tambien es otro tema para un resultado final acertado el asunto del peinado y el cuidado del cabello en el caballero,,,...sin duda un buen tema a tratar en algun articulo futuro... Saludos y muchas gracias por el blog.

Javier Martinez dijo...

.....por supuesto ue primero hay que adquirir un buen par d zapatos ...(hay que ponerle un traje a los zapatos y no unos zapatos a un traje)
Saludos

Pd .Tomo nota de los consejos.Un abrazo

Anónimo dijo...

Correctísimo todo, Aristócrata, salvo un detalle en el punto 2: esa X la puede hacer a propósito un buen sastre, sin que por ello la chaqueta sea pequeña. Otra cosa es un traje de confección; ahí sí.
Gracias una vez más por todo.

Anónimo dijo...

Si un " buen sastre " hace la "X" a propósito, le quedará estrecha de cruce y ya no será buen sastre. Eso se lo habrá contado su "dependiente". Que buen sastre conoce usted que haga eso queriendo? Lo digo por no ir...

dani dijo...

Aunque el artículo habla solo del traje y no de los complementos, creo con los abogados que "lo que abunda no daña" y añadiría el mil veces repetido mandamiento de que los mocasines, y entre ellos los que menos los "castellanos", NO deben llevarse con el traje.

Lo digo porque, a pesar de que se ha dicho una y mil veces, parece que hay quien no es capaz de introducirlo en su sesera. ¿Tan complicado es atar unos cordones o una hebilla? Teóricamente se supone una formación universitaria a quien viste de traje cada día (siempre que no sea guardia de seguridad)...

Luego está también la manía de de los grandes ejecutivos pretendidamente jóvenes y dinámicos de vestir de traje sin corbata. Sin palabras...

Gran artículo por lo demás

Saludos

Anónimo dijo...

A quien viste de traje a diario no debe suponérsele formación universitaria. Entiendo que nada tiene que ver una cosa y la otra. La elegancia y la formación académica son conceptos transversales.

jandilla dijo...

Agradecería infinito si alguien pudiera explicarme por favor en qué tablas de la ley está grabado el mandamiento de "No cometerás el acto de llevar mocasines con traje", o qué sacrosanto e inmutable precepto se rompe al llevarlos. No alcanzo a comprender de dónde viene esta fijación. Me imagino que como todo en la vida, y más en las "normas" de elegancia, será más bien un depende, según y cómo. También mi abuelo decía "no saldrás a la calle sin cubrirte la mollera" y ya ven...

Y qué quieren que les diga, entre unos zapatos de esos de "chúpame la punta" que tanto abundan, con sus cordoncitos, eso así y unos castellanos, yo tengo muy clara la elección.

Piensen, piensen por ustedes mismos, formen su propio criterio de lo que es correcto y lo que no, acierten y equivóquense pero háganlo ustedes solos, y huyan de librillos, recetarios, supuestos catecismos y reglas del 9, en el vestir y en todos los aspectos de su vida.

Paz y amor.

Anónimo dijo...

Ningún sacrosanto precepto se rompe. Es más, siempre habrá gente vulgar que no llegue a entender ciertas cosas. No se pretende que todo el mundo sea elegantísimo, por definición no puede ser...
A mi los castellanos no me pueden parecer elegantes y quien los porta de forma habitual (y casi exclusiva) tampoco. Pero que cada uno haga lo que considere oportuno y me deje a mi hacer, pensar lo que me parezca.
Igual que con los castellanos, me ocurre con quien se abotona todos los botones de la chaqueta, quien lleva las mangas hasta los nudillos, quien lleva la chaqueta dos tallas grandes...
Pero no es un mandamiento que esté grabado en tablas de la ley (afortunadamente). Es bueno que así sea por que la elegancia debe salir de la persona, si fuera obligatoria sería una faena para los elegantes de verdad.
Saludos,
Onofre.

Javier Martinez dijo...

No es correcto usar mocasines con un traje:Un mocasin (por muy caro que sea y de la marca más reputada) es "casual" y por lo tanto no es apto para el dia a dia vistiendo un traje.
Saludos

dani dijo...

Por supuesto, esto no es fijo y generalizar supone un riesgo; pero, por lo general, o por lo menos en el mundo en que me muevo yo (de oficina, empresa, etc.) los que visten de traje cada día son "los jefes". Y lo hacen por causa de trabajo. Pues bien, en el mundo actual tan sobresaturado de consultorías, accinariado, consejos de dirección, etc. el que quien ocupa un puesto de primer ejecutivo en una compañía grande sea una persona sin formación universitaria es posible, sí. Posible, aunque poco probable. No tengo por qué estar en lo cierto al 100%, pero creo que sí lo estoy por encima del 75%, lo cual lo considero aceptable como estimación.

En cualquier caso, estaba ilustrando una hipérbole humorística. Uno puede estudiar y ser brillante en derecho, ingeniería, etc. y, sin embargo, no recordar normas sencillísimas.

Anónimo dijo...

Conozco unas cuantas personas, a mi juicio, elegantes. Y algunos no visten especialmente bien. Tener buen gusto para elegir la ropa es una de las cualidades de la elegancia y no la más importante. A mucha distancia (por delante) se encuentran los modales, el nivel cultural...en eso creo que estamos todos de acuerdo; siempre es más interesante una persona con un gusto exquisito en literatura y música que alguien que diferencie un blucher de un derby a 100 metros de distancia y no sepa quién es Vargas Llosa aunque lo haya seguido desde siempre. El primer sujeto nunca será vulgar, como he leído más arriba, aunque lleve mocasines con traje, siempre será refinado.
En cuanto a los mocasines, pues en invierno con traje no me gustan; en verano, con un traje ligero, desestructurado, pueden pasar, siempre y cuando no sean llevados en cualquier acto medianamente formal.
Saludos.

Anónimo dijo...

A mí no me atiende ningún "dependiente", sino alguien que lleva muchos años en el oficio, al igual que antes lo estuvo su padre, con tienda en una calle no muy modesta precisamente en Madrid y miembro del Club de Sastres. Él mismo me perdonará si lee esto que no dé su nombre, ya que no me gusta hacerlo, pero le aseguro que no es ningún aficionado ni ningún tendero.

jandilla dijo...

En mi humilde opinión creo que hay mucho que discutir sobre la "casualidad" o formalidad de los atuendos. Para mí la formalidad la da la situación, no el ropaje. Es la ropa la que debe adaptarse a la formalidad de la situación y no al revés, y además, la forma de adaptación situación - vestimenta no es algo fijo, sino que evoluciona con el tiempo y las costumbres. Para complicarlo aún más, aparece la elegancia, que es un concepto adicional, subjetivo y ligado a los individuos, que no tiene nada que ver con lo anterior.

Para entendernos, y llevando el argumento un poco al extremo, puedo ponerme un frac para ir a la playa, pero no estaría vistiendo tal y como la formalidad de la situacion lo demanda, sólo haciendo el ridículo, quizás incluso de una forma muy elegante.

La falta de "formalidad" de estar en la playa requiere usar hoy día por ejemplo un traje de baño y un polo. Y con este atuendo uno puede ser (o incluso estar) elegante o no. Y en sentido contrario, la entrega de, por ejemplo, los premios Nobel es un acto formal, que requiere en consecuencia un atuendo formal, por ejemplo, un frac en el caso de los hombres. Otra discusión es si un determinado individuo vestido con un frac en concreto es (o está) elegante o no. No tiene necesariamente por qué. Lo que es claro es que estará vestido con la formalidad que requiere la ocasión.

Centrándonos en los trajes, en esta época que nos ha tocado vivir, se les puede (y debe) dar uso en situaciones más o menos formales, y es en ese contexto de formalidad variable en el que puede (y debe) adaptarse el uso de un determinado tipo de traje u otro, un tipo de calzado u otro, de una camisa u otra, de una corbata u otra, ... Creo que difícilmente se puede calificar como formal la situación en la que le dan uso a los trajes los empleados de banca en su sucursal de 8 a 3 o incluso un empingorotado abogado o bancario de inversión trabajando de sol a sol. Yo lo veo más bien como un uniforme de trabajo, consecuencia de una serie de convenciones, y no muy alejado del mono azul de trabajo de un mecánico.

Dicho esto, y seguro que para sorpresa de algunos, el lamentable duque de Windsor, que muchos lectores de este blog me consta que tienen en alta estima como paradigma de la elegancia, usaba con bastante frecuencia los mocasines con traje. ¿Qué lectura podemos hacer de esto? ¿Qué el susodicho duque no era (o estaba) elegante? ¿Que lo era salvo cuando se calzaba los mocasines? ¿O más bien que aplicaba el según y el cómo, no ateniéndose a normas ni librillos?