sábado, 3 de octubre de 2015

DIAMANTES EN LA SUELA

Una conocida canción de Paul Simon, Diamonds on the Soles of his Shoes, podría hablar de lo efímero del arte de pintar las suelas de los zapatos ya que estos al fin y al cabo están hechos para caminar. 

Como dice su autora, Virginia Frieyro, “el desgaste ira borrando el dibujo hasta que desaparezca por completo y de esta manera se completará la obra y la pieza volverá a ser lo que ha sido desde el principio, unas suelas de zapato”. La belleza del arte efímero radica en su temporalidad; temporalidad que te obliga a disfrutar de él contra reloj.
A Virginia Frieyro (www.frieyro.com), pintora madrileña, tengo el gusto de conocerla desde hace ya algunos años. La amistad de nuestras hijas me ha permitido descubrirla; tanto a la persona como a la pintora. En una de las múltiples veladas celebradas en casa de unos comunes amigos, les mostré a todos los zapatos que me había hecho a medida Norman Vilalta. 

Aunque Virginia no es ninguna apasionada de los zapatos de hombre supo reconocer rápidamente el gran trabajo y el tiempo empleado en ellos. Y hablando de la moda más reciente de pintar la suela de los zapatos, y con la inestimable ayuda que me brindaron las copas de más, me ofreció plasmar sobre sus suelas dos de sus pinturas.
Este trabajo conlleva principalmente una triple complicación. En primer lugar se trata de plasmar un cuadro en las medidas reducidas de unas suelas de zapatos. En segundo lugar aquí el lienzo no es cuadrado y por último la superficie requiere de un tipo de pintura y técnica muy alejada de la estándar.

Dormida ya una larga noche de excesos, el despertador esta vez emitía sonidos en forma de interrogantes. Como minutos después me contaba por teléfono Virginia taza de café en la mano no conseguía ver cómo podía adaptar su obra a este formato: Serena ya me preguntaba “¿por qué pintar en una suela de zapatos? si no se va a ver, si va a desaparecer..!”. Y seguía  cuestionándose y preguntándose “¿se convierte en diseño una obra que pasa a ser un objeto funcional?. ¿Dónde están los límites entre Arte y Diseño?. Y ¿entre Arte y Moda?”
A no ser que estos zapatos, tanto por su belleza exterior, interior como por la de las propias suelas, se convierta en una pieza de arte más en la casa, estaremos todos de acuerdo que no tiene mucho sentido dedicar semejante esfuerzo a una pintura que con solo un uso puede haber desaparecido. Quizás si solo se usan sobre una moqueta esto podría justificarse. Y aún así sería difícil ya que, aunque no se aprecie en las fotos, todos los trazos tienen relieve; relieve que se esfumaría incluso usando los zapatos solo sobre una alfombra.

Según me contó Virginia, ya Sonia Delaunay en los años 20-30 fue pionera en este concepto de Arte –Moda cuando empezó a adaptar sus cuadros y sus dibujos a los tejidos. Estos después se convertían en vestidos, capas, sombreros…vestidos-joya, vestidos-escultura, piezas de Arte sin duda, hoy expuestos en los más prestigios museos.
Frieyro dibujó la suela de los zapatos en unas cuartillas que le sirvieron para hacer pruebas antes de empezar su trabajo en las suelas. Igualmente, comprobó sobre otras suelas de zapatos el efecto de la pintura y su secado. Antes de empezar a pintar las suelas de los zapatos de Norman les quitó su color original dejándolas toralmente homogéneas y listas para plasmar su trabajo. 

A continuación protegió los zapatos y empezó a aplicar las diferentes capas de pintura. Primero esmalte y luego un largo proceso para adaptar una de sus piezas de la serie “Debris” al a nuestras suelas. Pinturas interpretadas a partir de imágenes que la artista saca de la prensa y la televisión donde se ven paisajes de escombros, de destrucción, restos de un tsunami o un terremoto devastador. Virginia Frieyro se sumerge en estas imágenes apocalípticas y busca la Belleza en el infortunio, en el caos, en la muerte.
Varios meses de espera y tras una agradable tarde de flamenco, whisky escocés y cigarros cubanos en el Club Bentley llegó la esperada entrega. Gracias Virginia y Diego por vuestro arte tanto con el pincel como con la guitarra.

…una canción de Paul Simon da título a la obra “Diamonds on the Soles of her Shoes”, llevas una joya, una pieza de arte en tus suelas de zapatos, pero… es una escombrera, no te asustes, sigue caminando! la artista no se olvida que como dice la canción These boots are made for walking, y me insiste en que los use, borre su dibujo y de sentido a los zapatos usándolos para lo que fueron concebidos: caminar y caminar… arte efímero.

El Aristócrata

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Espectaculares!

Enhorabuena a ambos.

Anónimo dijo...

Yo q usted querido amigo los exponía en una vitrina, Esa pintura no se merece pisarla.

Albert

Eneko dijo...

Estimado EA,

Mire que cuando termino de leer su artículo, normalmente, siento una envidia muy sana. Pero si ya no me dío envidia el tener que estrenar esa maravilla de Norman, ahora ya ni le cuento. Tiene el doble de problemas. Muchísima suerte.

Feliz semana a todos.

Eneko

Anónimo dijo...

Sinceramente, menudo despropósito. Esos zapatos merecen el propósito para los que fueron creados, ser enseñados con la calle como museo y las pinturas merecen ser inalteradas... Así que usted verá, porque haga lo que haga la va fastidiar...

Un saludo...
Carlos López

dani dijo...

Muy buena la iniciativa de arte efímero. Quizá sea que, como músico, me gusta mucho el concepto de arte perecedero, pero, en cualquier caso, me gusta el concepto...

El summum del ars efimero lo cuenta Perec en su novela "La vida: instrucciones de uso". (Alerta Spoiler). Un millonario establece un plan para su vida: pasar 14 años recorriendo el mundo y pintando acuarelas de marinas (1 por semana). Posteriormente esas acuarelas se enviarían a un maestro de rompecabezas que elaboraría con los originales puzzles de madera (a la manera antigua, sin foto para comparar). Terminado el trabajo de pintar, el mismo millonario pasaría 14 años resolviendo cada uno de los rompezabezas de sus propias obras, a razón de uno por semana; resueltos todos se volverían a enviar al maestro para que del rompecabezas extrajera el papel original recompuesto. Con todas las marinas reconstruidas, el gran final era retornar cada acuarela al paisaje original y disolverla en el agua que se pintó.

No estropeo el libro con esto; no es más que una de las millones de historias y metahistorias que confluyen en esa obra maestra de la literatura. Y, por supuesto, no diré si lo consigue o no...

Como absurdo es el máximo. La idea del millonario era llevar una vida totalmente ocupada y no dejar nada tras de sí, haciendo lo que más le gustaba.

Anónimo dijo...

Tio, se te esta yendo un poco la pinza...

Anónimo dijo...

La fotografía del día 5 derrocha clase y distinción. Esos magníficamente cortados chaqués acompañados de sus protocolarios bastones y chisteras son un ejemplo de elegancia magna.
A buen seguro que la estampa ya cuenta varias décadas, aunque yo opino que, en un atuendo tan clásicamente vetusto como el chaqué, el corte y patrón se mantienen prácticamente inalterables con el paso de los años. Es más, creo que el chaqué, el frac, y el esmoquin habrían de ser recuperados en sus versiones más auténticas para su uso más o menos cotidiano, a imagen y semejanza de los tiempos pasados.

Saludos.

Anónimo dijo...

Un ejemplo muy ilustrador y muy propio para la cuestión del arte efímero. Es en verdad un plan brillante el del
millonario.

Anónimo dijo...


Sólo cabe decir una cosa: felicidades. Una increíble colaboración entre un artesano y una artista (o directamente entre dos artistas), Norman Villalta y Virginia Frieyro, que sube, una vez más, el listón de este blog. Maravillosa la discusión sobre el arte efímero. Gracias, EA, por promoverlo y difundirlo.

En la misma dirección, ya me interesó mucho en su día un post del Shoe Snob Blog sobre un zapatero inglés que se dedica a decorar las suelas de los zapatos que repara: http://www.theshoesnobblog.com/2015/08/worn-to-reborn-the-decorative-sole-repairer.html; que planteaba la misma discusión sobre el sentido que tiene esforzarse tanto en algo tan fugaz como la superficie de la suela. Pero, honestamente, el trabajo que EA nos presenta está a años luz. De verdad, enhorabuena.

Anónimo dijo...

El tema de hoy es, como concepto, acorde al fondo del blog. En la época de las catedrales, los arquitectos solían ser preguntados sobre si compensaba labrar con todo detalle los ornamentos de pináculos, gárgolas y demás elementos situados a gran altura y por tanto no apreciables con detalle. La respuesta era la siguiente. Los adornos de las zonas cercanas al suelo son para deleite de los hombres, mientras que las otras son para deleite de Dios.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con la frase de hoy: siempre existe una mejor alternativa a los calcetines negros.
Guillermo

Anónimo dijo...

Siempre me han encantado los detalles que no se ven, bien sea en los forros, suelas, bolsillos. En este caso, esos zapatos son algo precioso, particularmente no creo que pudiese usarlos.

Saludos.

Anónimo dijo...

Sublime. En ocasiones la moda y el arte se entrecruzan, y esta es una de esas bonitas ocasiones. Ambas son expresiones del ser humano y en ocasiones efímeras. Un buen traje o un abrigo de sastrería no son perpetuos, son hechos para usarse y pueden gastarse, deteriorarse, igual que unos zapatos. Un buen perfume puede ser un arte, igual que unos fuegos artificiales, unas creaciones gastronómicas, una performance o una simple obra de teatro. Todo eso es efímero. Y es así, para eso está. Disfrútelos.