sábado, 14 de febrero de 2015

LA VESTIMENTA DEL CAZADOR EN EL OJEO DE PERDICES

Tradición, cuero viejo, tonos verdes y camel, chaqueta Teba con corbata de lana, zapatos o botas estilo artesanal con Zahones repujados, éstos son los ingredientes para que un cazador vista con elegancia en un Ojeo de Perdices o en una tradicional Montería, las dos modalidades reinas de la caza en España”: José Luis Fernández Conradi

Durante los años de existencia de este blog habéis sido muchos los que habéis pedido que se escribiera sobre la vestimenta del cazador. Sin embargo, mi lejanía e ignorancia sobre el tema ha hecho que lo fuera dejando. Pero para suerte de los amantes de esta disciplina mi buen amigo y experto cazador José Luis Fernández Conradi, se brindó a escribirme el mismo. Y si ya de por sí no fuera esto toda una suerte, su hija, Lucia, licenciada en diseño de moda por el Instituto Europeo de Diseño, experta en ilustración y colaboradora habitual de diseñadores por todos más conocidos, se prestó a hacernos las ilustraciones que acompañan a este artículo. 

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE

Dice Ortega, en su célebre prólogo al libro Veinte Años de Caza Mayor del Conde de Yebes que "Cazamos para divertirnos o para alimentarnos". Nos quedaremos aquí con la faceta de diversión señalada por el genial filósofo y, dentro de divertirnos, entenderemos que hay muchos cazadores a los que les gusta divertirse sin olvidar la elegancia en su vestimenta.  
 La vestimenta del cazador debe cubrir unas necesidades específicas y aunar comodidad con elegancia.

La caza ha sido desde siempre una afición de Reyes, muy ligada a las monarquías europeas. Nuestro Rey Carlos III la practicó ya desde muy joven, aconsejado por su abuelo, el rey francés Luis XIV quien se la recomendó como actividad para combatir la hipocondría, que en aquél momento se consideraba un rasgo común y hereditario de los Borbones. Carlos III pareció tomarse muy en serio las recomendaciones de su abuelo, dejando muestra de su enrome afición por la caza y de su elegante indumentaria para estos menesteres, nada menos que bajo la magistral pintura de Goya, de quien podemos admirar el lienzo “Carlos III, cazador” en el que se ve al monarca perfectamente ataviado con casaca larga, color pardo, polainas y la banda del Toisón de Oro, con su perro y escopeta.  
Dicha tradición ha sido conservada por la mayoría de los Reyes españoles hasta nuestros días, alcanzado quizás su máximo exponente en S. M. El Rey Alfonso XIII. Es quizás este monarca quien inicia la “edad moderna” de la caza en España, hacia final del siglo XIX, época en que datan los primeros ojeos de perdices en fincas como la Encomienda de Mudela, Lanchar, Trasmulas o La Flamenca, para a partir de 1900 seguir en La Casa de Campo, El Rincón, El Castañar y bastantes fincas más en la zona centro de España. La caza Mayor es mucho más antigua en España, existiendo bibliografía que data esta actividad en el siglo XIII en Los Montes de Toledo y en Sierra Morena. 

Sin embargo, uno de los monteros más expertos de todos los tiempos, El Conde de Yebes, en el mencionado libro, en el año 1942 "da por sentado que hoy seguimos monteando con arreglo a las mismas normas y prácticas de hace cuatrocientos años, en los mismos terrenos, sin más diferencia a nuestro favor que el perfeccionamiento del arma que empleamos". Como veremos más adelante, en la caza mayor,  la tradición cobrara vital importancia, también en lo que a vestimenta se refiere.
Una combinación adecuada es jersey de cachemira, camisa de villela y corbata de lana, en tonos verdes y camel.

Si nos centramos en el período de 1900-1929, las grandes cacerías giraban en torno a S.M. el Rey Don Alfonso XIII, quien también marcaba las tendencias en la vestimenta de caza. Solía utilizar trajes de lana de tres piezas, con chaqueta amplia, chaleco y pantalón bombacho con brillante y acordonada bota hasta la rodilla. Sombrero en la cabeza y chaquetón tres cuartos o capa. La uniformidad era la nota dominante entre casi todos los asistentes a las regias cacerías de ese momento, copadas por la nobleza, entre los que destacaban grandes cazadores, como el Marqués de Viana, Montero Mayor del Reino. 

Tras la guerra civil, cuando vuelve a reactivarse la actividad cinegética, se abre un periodo extraordinario para la caza de la perdiz en España. Son los años del Gobierno de Franco, en los que la nobleza sigue teniendo gran protagonismo en las grandes cacerías pero también se incorporan políticos, altos militares, empresarios, ganaderos, toreros y profesionales destacados. Entre los años 40 y 80 la caza, tanto mayor como menor, cobra una gran importancia social en España. La vestimenta de los cazadores es siempre elegante y formal, siempre se lleva corbata, chaqueta e incluso trajes de tweed en cotos como La Cepilla, El Castañar o la Encomienda de Mudela.
LA CHAQUETA TEBA

Merece especial atención esta popular prenda de caza, que puede describirse como una chaqueta de lana, sin hombreras ni forro, con solapas continuas, puños similares a los de una camisa, tres bolsillos y una hilera central de cuatro botones. Debe su nombre a Carlos Mitjans, Conde de Teba, llamado familiarmente Bunting y probablemente el mejor tirador español de todos los tiempos. 
Nacido en 1907 con una gran facilidad para el deporte, cazó en muchas ocasiones con S.M. El Rey Alfonso XIII, con quien tuvo gran amistad, tanta, que en una cacería de perdices el Monarca regaló a Teba una chaqueta de lana inglesa. Era tan cómoda para tirar que el genial tirador encargó a un sastre de Zarauz que se la copiara con más bolsillos y una lana nacional. A partir de ahí se empezó a conocer como una Teba. Después el Conde de Teba encargó a la prestigiosa sastrería Bel y Cia de Barcelona, de donde era cliente habitual, que le confeccionara este tipo de prenda en color verde y azul.

Actualmente en su tienda del Paseo de Gracia de Barcelona, Bel tiene una foto dedicada del Conde de Teba, vistiendo la popular chaqueta mientras tira al pichón. La maestría de Teba en el tiro le llevó a ser campeón del mundo de tiro pichón y la chaqueta fue alcanzado gran popularidad. 
El Conde de Teba, el mejor tirador español de todos los tiempos, y Campeón del Mundo de Tiro Pichón, dio lugar a la mítica chaqueta de lana que lleva su nombre.

Hoy día se fabrica en lana, cashmere, paño, tweed e, incluso, en lino y algodón y en multitud de colores. Su uso ya no está reservado a la caza, sino que con corbata se utiliza mucho en vestimenta de sport. Además de Bel en Barcelona, en Madrid las confeccionan con gran estilo y calidad Jaime Gallo, Denis y Montelys. En Zaragoza, Justo Jimeno ofrece también unas Teba de espléndida factura que se venden hasta en New York o en Hong-Kong a través de la selecta sastrería The Armoury.

EVOLUCIÓN DE LAS PRENDAS DE CAZA

En los años 50 empieza a popularizarse el Abrigo Loden, de origen austriaco, en un tejido muy abrigado pero ligero, impermeable, con un maravilloso color verde que podía mimetizarse en cualquier bosque español. Además, las mangas, en la parte que se unen al cuerpo presentaban unas ranuras que permitían al cazador gran facilidad de movimiento en los brazos, para manejar la escopeta o el rifle con gran soltura. Todavía quedan nostálgicos que lo utilizan y no es raro en alguna montería ver unos o varios cazadores que conservan impoluto su abrigo Loden, con quizás más de cuarenta años de servicio. 
Después llegaron las chaquetas austriacas, marcas como Geiger pusieron muy de moda este tipo de prendas, de una lana muy compacta y abrigada, con una única fila central de botones metálicos, dos bolsillos y cuello cerrado en redondo. Incluso se pusieron de moda en llamativos colores y tuvieron gran aceptación entre aficionados a la caza y el campo pero para usarlas en la ciudad, cuando vestían de sport. 

Más tarde, ya en los años 80 aparecieron en España los chaquetones encerados, de origen inglés, cuyo máximo exponente lo encontramos en la marca Barbour, también una prenda mítica entre los cazadores, seguramente todos hemos tenido en algún momento uno, si no varios. Se trata de una prenda muy sufrida, impermeable con cuatro amplios bolsillos frontales más uno trasero, a modo de zurrón, que podía servir para guardar las piezas de caza. Su único inconveniente es que no abriga demasiado, aunque se le podía acoplar un forro interior con el que mejoraba bastante.
A la izquierda, la moda italiana, con Beretta como máximo exponente, ofrece llamativas chaquetas y diseños vanguardistas; a la derecha vemos un cazador que podría vestirse en Holland&Holland o Purdey, máximos exponentes de la sastrería inglesa en el mundo de la caza.

Finalmente, ya cerca de finales del siglo pasado llegan las nuevas fibras, sintéticas pero caracterizadas por su ligereza, flexibilidad y capacidad de abrigo. Estamos hablando de los forros polares y las botas con goretex. Al principio su estética no estaba muy lograda, pero últimamente firmas como Beretta o Aigle hacen algunas prendas francamente bonitas, además de muy prácticas de cara al frio.

Haremos una breve descripción de las dos modalidades “reinas” de la caza en España, el Ojeo de Perdices y la Montería, ya que, como veremos más adelante, el arma, la vestimenta y el equipo del cazador varían bastante de una a otra. 
EL OJEO DE PERDICES

En el Ojeo, un grupo que puede oscilar entre 12 y hasta 50 personas, llamados “ojeadores”, obligan a las perdices a volar por encima de la “línea de puestos” en los que se encuentran los cazadores (denominados “escopetas”) que pueden oscilar entre 6 y llegar hasta los 16/18.

 En el momento en que las perdices pasan por encima de los puestos pueden llevar una velocidad de 80 km/h (nótese que son más de 22 metros por segundo) e incluso más y una altura que puede llegar a los 40/50 metros, por lo que el tiro en esta modalidad es mucho más difícil de lo que algunos profanos en la materia podrían pensar, de ahí la gran pasión que genera entre sus adeptos. 
Clásico y tradicional estilo en zapatos y botas de los artesanos y talabarteros españoles, algo único en el mundo.

Normalmente, una cacería de perdices se practica en fincas que alternan el monte bajo (con tomillo, romero y encina) con terrenos cultivables que, según la época del año, pueden estar con la siembra nacida o en barbecho, unas veces secos y otras embarrados e, incluso con escarcha o placas de hielo. 

El ojeo suele empezar con un desayuno en el caserío de la finca, para después salir al campo, tomando un “taco” (aperitivo a medio día) y seguir cazando por la tarde, en ocasiones casi hasta la puesta de sol. Finalmente es normal una comida/cena también en la casa. Puede hacer mucho calor, mucho frio, llover e incluso nevar no muy intensamente; de ser muy intensa la nevada debe suspenderse la cacería.
Para el tiro en ojeo, el cazador, en esencia, necesita una gran libertad de movimientos en cuerpo y brazos, mucha flexibilidad de cintura, una estabilidad perfecta de los pies en el suelo y, en muchas ocasiones, protegerse del sol en contra (que le dificultaría la visión). A esto deberemos sumar, como norma general, que el cazador debe protegerse del frío, ya que la temporada de caza menor (modalidad en la que se incluye el Ojeo de perdiz) comienza a mediados de octubre y finaliza a primeros de febrero. Las zonas geográficas donde más tradicionales del Ojeo de Perdiz son Castilla La Mancha, Andalucía, Extremadura y algunas provincias de Castilla y León, como Burgos, sin olvidar la Comunidad de Madrid.

En el ojeo se caza con escopeta, normalmente del calibre 12, aunque puede haber quien utiliza el 16 o el 20. Lo tradicional es usar “una pareja de escopetas paralelas” (con los dos cañones a la misma altura) y que el cazador esté asistido por uno o dos secretarios, personas que le ayudan en la carga y en el cobro de las perdices.  Se suelen utilizan dos escopetas (aunque pueden llegar a ser hasta cuatro y seis) para que justo cuando el cazador ha disparado los dos tiros, de forma muy rápida y sincronizada, uno de los secretarios (llamado cargador) se la cambie por otra escopeta cargada. con el objeto de que de forma inmediata, pueda volver a tirar sobre otra perdiz.
Tras la caza en el campo,  el atuendo del cazador debe seguir a la altura de una reunión social, en muchos casos alrededor de una chimenea.

CÓMO VESTIRSE PARA UN OJEO

El genial Miguel Delibes, en “Diario de un Cazador”, hace el siguiente comentario, la noche anterior a salir de caza: “He sacado a la cocina las botas, los pantalones de dril, la camisa vieja, la canana, la percha y la escopeta. No quisiera despertar a la vieja cuando sala de madrugada”. Tras leer este párrafo podemos pensar que qué más hace falta para cazar.

No podemos olvidar que la caza es diversión, relax, evasión, disfrute y otra serie de sensaciones muy personales que conducen a pasarlo bien. Cazar en ojeo hoy día es un privilegio (más aún si se trata de perdiz roja autóctona) y una excelente oportunidad de disfrutar de un estilo de moda que mezcla lo informal con lo tradicional, lo práctico con lo bonito y lo cómodo con lo útil.
Para ir a un ojeo de perdices el cazador deberá procurarse una vestimenta y equipo que le cubran las necesidades ya mencionadas, pero además deberá sentirse a gusto, disfrutar de todo lo que rodea a la pura actividad cinegética. Un caballero que valore la elegancia en el vestir y, además, sea cazador, tendrá una doble oportunidad de pasarlo bien asistiendo a una jornada de esta exquisita modalidad de caza. Es muy normal que la mayoría de los participantes suelan reunir esas dos premisas, gusto por el buen vestir y por la caza, aunque siempre hay excepciones.

Si empezamos por la cabeza, la gorra tipo inglés, con visera es lo más cómodo. El calzado más elegante pueden ser los zapatos de cuero que ofrecen los artesanos tradicionales, con cordones o hebilla y con dibujos repujados a mano, normalmente tratados con grasa de caballo, lo que los hará impermeables. Estos zapatos en muchos casos se hacen a medida y son caros, pero su durabilidad, resistencia y comodidad una vez “domados” los hará baratos a la larga. Una bota baja también es una buena opción si se tiene algún problema de tobillo, ya que irá mucho más protegido.  Deberemos elegir un calcetín abrigado y si optamos por los pantalones bombachos o knickers, las medias altas de colores vistosos son una bonita elección. 
La gorra con visera, tipo inglés, es muy adecuada para la caza en ojeo, ya que evita ser deslumbrados por el sol.

La corbata será siempre bienvenida en estas ocasiones. Lo más recomendables son las de lana, tanto las lisas, las lisas con algún estampado como las que llevan dibujos o motivos cinegéticos. En cuanto a color deberemos buscar la sintonía entre camisa, que debe ser de villela o lana fina y el Jersey, donde el cashmere es una buena opción por lo abrigado y cómodo que resulta. Una camisa de cuadro pequeño en color crudo, con corbata en tonos verdes y jersey beige puede ser una acertada combinación, aunque hay muchas posibles.

Si llevamos chaqueta para los momentos más formales de la jornada, que suelen ser el desayuno y la comida, una Teba en verde o camel siempre quedará bien. Es muy normal, cuando se va a los puestos, cambiarse la chaqueta por una prenda más abrigada y que deje más libertad de movimientos, como puede ser un chaleco sin mangas y amplios bolsillos.
Los pantalones deben abrigar si el día se prevé frío, siendo la lana, pana, franela o incluso los de canutillo son una buena opción. Se deben evitar los que tienen bolsillos exteriores a media pierna y los de tipo pitillo, no son estéticos.

En cuanto a protección contra el frío, los chaquetones tres cuartos de lana (tipo inglés) con amplias magnas son cómodos, sin olvidar los Barbour y otros tipos de acolchados. 

La tradición y elegancia de la sastrería inglesa están presentes también en la vestimenta de caza. Son dos marcas armeras, verdaderamente legendarias, las que a sus escopetas y rifles suman un amplio catálogo de todo tipo de ropa y accesorios para el cazador. Se trata de Holland & Holland (hoy día propiedad del Grupo Chanel) y de Purdey (perteneciente actualmente al Grupo Richemont, dueño de grandes firmas del mundo del lujo), ambas afincadas en el centro de Londres y que ofrecen desde gorras y sombreros, chaquetones, trajes de dos y tres piezas, pantalones bombachos y knickers, botas y zapatos, corbatas y múltiples prendas específicas para la caza, como chalecos sin mangas que incluso llevan una protección extra en el hombro derecho, para amortiguar el golpe del retroceso del arma sobre el hombro.
Tampoco la moda Italiana queda fuera del mundo de la caza. Su máximo exponente es la firma Beretta, en origen fabricante de escopetas, que ofrece elegantes y atrevidas chaquetas, calzado muy abrigado y un gran surtido de jerseys, camisas y corbatas, siempre en colores llamativos que no nos harán pasar desapercibidos.

Continuará….

Texto: José Luis Fdez. Conradi - Ilustraciones: Lucía Conradi

El Aristócrata

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué disfrute de lectura!
Estoy deseando leer el siguiente capítulo.
No soy cazador y creo q nunca lo seré pero he podido sentir gran emoción leyendo este artículo.
Este blog es único!
Enhorabuena a todos los implicados.
Manu

Anónimo dijo...

Una pregunta para el Sr. Fernandez:

Quienes son más elegantes los cazadores ingleses o españoles? Se lo pregunto xq viendo la serie inglesa Downtown Abbey se ven pocos Barbous y sí muchos abrigos largos y trajes de Tweed completos. Eso por no hablar de cómo vestían a caballo en la caza del zorro.
Y abusando de su conocimiento quería preguntarle si hay alguna finca en Edpsña donde se exija un determinado protocolo a la hora de vestir y cuál de ellas sigue exigiendo la vestimenta más purista.

Muchas gracias
Daniel

Anónimo dijo...

Yo tb quería preguntarle al Sr. Fernandez quién es en su opinión el cazador español más elegante.

Un abrazo y me sumo a la enhorabuena
P.G.T.

Anónimo dijo...

Muy interesante artículo.

Personalmente lo q me gusta de esta página es q independientemente de los temas q se traten, todos son expuestos con minuciosidad. Y este creo q es otro buen ejemplo. El q sea solo uno a la semana desmerece la página pero tb hace esperar q llegue el domingo con más ansias.

Saludos desde Argentina.
MO

Anónimo dijo...

Yo de esto no tengo ni idea. Nunca me ha llamado lo más mínimo la atención este deporte. En cambio, sí debo decir q me han encantado las viñetas y sobre todo las expresiones difuminadas de los rostros.
JL

dani dijo...

Como otros que escriben, yo tampoco soy ni seré cazador.

Pero me gustan los tweeds, corbatas de lana, gorras...

Recomiendo, al hilo de Downtown Abbey, la película Gosford Park como un auténtico tratado de elegancia masculina (tanto para el té o el desayuno, para las evening clothes y para la caza). Seguro que muchos de Vds ya la han visto y disfrutan

Anónimo dijo...

Muy buen artículo, tan documentado, que nos da la sensación que estamos en una de esas cacerías.
Creo que dos de las fincas a las que se refiere son las fincas del duque de ciudad Rodrigo (duque de Wellington)que posee en los pueblos de la provincia de Granada: Lachar y Trasmulas.
Las Cortes de Cádiz se las regalaron en recompensa por su actuación en la guerra de la independencia (1808-1814)

Ismael dijo...

Muchas Gracias por el artículo, magistralmente escrito y magníficamente ilustrado.

Pero me gustaría preguntarle su opinión personal sobre el uso (o sobreuso) de muchas de las prendas descritas en ambientes estrictamente urbanos independiéntemente, además del día de la semana y la hora del día.

Un saludo.

Ismael Agudo

Anónimo dijo...

Muchos de los atuendos extendidos hoy en día en el contexto urbano provienen del ambiente rural, véase el brogueado o un tweed para un casual friday.


Un saludo.

Conde de Sant Llorens del Munt dijo...

Buenos dias
Para empezar dire que yo i voy a cazar, no tanto como me gustaria pero voy
En cuanto a la pregunta de si todavia se recomienda el uso de camisa y corbata
Depende de donde y con quien vayas
si es una caceria organizada por lo qu llaman una organica puies la verdad es que no abunda el cuidado en el vestir si es una monteria u ojeo particular normalmente si.
Aunque todo se va a la porra con los obligatorios chalecos de colores vivos que desde hace unos años hay que llevar

Anónimo dijo...

Muy buen artículo. Se nota el amor por el tema tratado.

tiopepe dijo...

Agradeciendo sus comentarios sobre el Artículo y pidiendo perdón por el retraso, me atrevo a escribir, todas juntas, algunas reflexiones, por lo que ruego disculpen la extensión total de mi Post.
En cuanto a la elegancia de los cazadores ingleses o españoles, yo, personalmente, me quedaría con los españoles. Los ingleses, por supuesto, utilizan un atuendo clásico y elegante, quizás demasiado estricto y encorsetado, casi "uniformados" con tonos verdes y marrones y poco más.
En una cacería en Andalucía o en La Macha, podemos ver a Caballeros perfectamente ataviados, pero con un aire más divertido y más variado, en el que si, por ejemplo, hay doce cazadores, podemos ver doce estilos diferentes y, por supuesto, todos ellos elegantes.
No creo que en ninguna finca de España se "exija" una vestimenta determinada. Normalmente, son los propios cazadores los que conocen cada finca, a sus dueños y la ocasión en que van a cazar.
Andalucía es quizás una zona más tradicional en el vestir, y Jerez posiblemente sigue siendo el reducto más elegante. Sin embargo, existe fincas de La Mancha en las que en la cena los Caballeros deben llevar Smoking.
No quería ser yo quien designase al cazador más elegante de España, sugiero consultar la Obra "100 años de la perdiz en ojeo", de Roberto Medem (III Tomos) en las que aparecen estupendas fotos desde 1900 hasta casi nuestros días y en las que salen muchos cazadores españoles, casi todos muy bien vestidos.
Según mis datos, en el año 1900, las fincas Lachar y Trasmulas eran propiedad de Don Julio Quesada-Cañaveral, Duque de San Pedro de Galatino, quien había sido muy amigo de S.M. Don Alfonso XII y quien también prolongó esa amistad con su hijo, S.M. Don Alfonso XIII, quien cazó bastantes veces en esas fincas entre 1900 y 1910, junto con los Duques de Alba, Medinaceli y el Marqués de Viana, entre otros.
Es totalmente cierto que hoy día vemos a muchos hombres que parecen "ir vestidos de cazadores" por la ciudad. Probablemente se sienten tan a gusto con ese atuendo que disfrutan con él aunque sea en paseando por su barrio. Pienso que cada uno debe saber hasta dónde puede llegar la informalidad o deportividad de su vestimenta. Quizás una Teba y pantalón beige, con una corbata de lana, no desentone en un aperitivo de domingo.
Finalmente, como comentario al post del Conde de Sant Llorens del Munt, añado que lleva toda la razón en que en la mayoría de las cacerías actuales no se lleva corbata, incluso en muchas se utiliza la ropa de camuflaje, pero eso, con todo el respeto que merecen esos cazadores, no es el target de este Foro.
En cuanto a las prendas de señalización de colores vivos, últimamente he visto unos brazaletes y unas cintas para el sombrero que por su discreción no "destrozan" del todo la indumentaria de un caballero cazador.
Jose Luis Fdez. Conradi

Anónimo dijo...

Muchas gracias por su respuesta. Además, estoy de acuerdo con lo q dice.
Daniel

Anónimo dijo...

Siendo que la caza es una actividad que se puede considerar como deportiva, reitero mi demanda (que ya hice en aquel post en el que nos comentaba usted sobre su amor por la bicicleta), de la vestimenta en deportes mayoritariamente o más bien, de origen británico, como son el golf, el polo, el cricket, y el más degradado en cuanto a vestimenta se refiere últimamente, pero que es una de las pasiones de mi vida, el Rugby.
Muchas gracias. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Matar por diversión nunca podrá ser calificado como elegante. La elegancia, además del vestir, viene determinada por una actitud que, quien mata por diversión, nunca podrá alcanzar.
Saludos,
Onofre.

Anónimo dijo...

Detesto la caza. No entiendo que en pleno siglo XXI con las distracciones que existen salga la gente a cazar.
El hombre ha de pensar según el siglo que le ha tocado vivir.

Anónimo dijo...

Muy buen articulo. Soy cazador y monteo desde Andalucia hasta Castilla y Leon y si que es verdad que unas zonas se cuida mas la estética por así llamarlo, mientras mas al sur, mas "postrero" como se dice ahora. He ido a monterías en el norte con knickers y la verdad es que me miraban raro... Pero bueno es mi forma de vestir y es lo que hay. En cuanto a las prendas reflectantes es verdad que son obligatorias, pero sólo se ponen cuando estas en el puesto.

El Aristócrata dijo...

No entremos por favor en una discusión que no nos llevaría a ningún acuerdo y solo enrarecería la discusión. Centrémonos, por el contrario, en el título y contenido del artículo.

Un abrazo y muchas gracias
EA

Anónimo dijo...

Estimado José María, estimados comentaristas,

Me presento antes de nada por ser éste mi primer "post" en este blog (que no obstante sigo desde hace ya tiempo). Soy un español de 45 años de edad que les escribe desde Montevideo, donde resido desde hace un par de años después de haber vagabundeado por varias ciudades europeas durante casi veinte.

Habrá, seguro, más oportunidades en el futuro de aportar e intercambiar opiniones con Vds. Entretanto, sólo quería decirle, José María, que su blog es un soplo de aire fresco y mostrarle mi reconocimiento por su labor, que yo considero de mucho más calado de lo que a primera vista pudiera parecer.

A Vds, comentaristas (o a la mayoría de ellos al menos), mi sincera enhorabuena por su sentido de la estética. No cesen en la persecución de lo bello. Espero poder intercambiar opiniones con Vds en el futuro.

Con el respeto que éste blog merece, reciban un cordial saludo.

Ricardo.

Anónimo dijo...

Fantastico! Totalmente de acuerdo con el autor desde mi propia experiencia y conocimiento del campo y la caza...
Evitemos, en todo caso, esos "colorines" llamativos y tan de moda hoy dia en el campo, existen posibilidades magnificas de aunar la tradicion y el sabor campero de un atuendo de caza de toda l vida con la necesaria seguridad que los tiempos imponen, por ejemplo, existen brazaletes reflectantes que se pueden poner en el brazo o el sombrero en el momento de estar en el puesto, y que no rompen para nada la estética y tradición...
Por otra parte, creo que también ha de decirse que en esto del vestir en la caza y el campo, tampoco es muy elegante ni bueno el ir siempre "hecho un pincel" con ropa nuevísima y maravillosa. Uno puede ir de maravilla con su teba su chaqueta de tweed o sus botas y zahones, pero 1) todo junto a veces puede resultar demasiado 2) creo que llevarlo todo nuevo impecable no es lo suyo, asi que aunque uno no deje de ser elegantísimo, la ropa de caza suele adquirir un sabor a usado, a campo y a viejo, que no debe desecharse sino por el contrario, folentarse... Creo que de nada sieve llevar las mejores chaquetas y corbatas al campo y luego no saber distinguir una encina de un alcornoque. Hay que saber que todo lo que uno compra es nuevo en algun momento (el zurrón o morral, o la funda de la escopeta/rifle) pero todo nuevito, y muy peripuesto, en el campo y cazando: NO. Y sino, vean esas fotos de toda la vida en las que alfonso xiii o teba o quien sea, siempre tienen ese sabor a viejo, a usado, a gastado. Nada de cursilerías impecables y perfectas. Es mi opinion, nose si el autor la compartirá? Me gustaria conocer la suya! Gracias a todos y al aristocrata por este pedazo blog! Y, como recomendacion, me encantaria saber su opinion sobre las chaquetas austríacas (trachtenjackets) que a mi juicio son muy bonitas

Anónimo dijo...

En Camiseria Burgos en Madrid tienen tambien las tebas de Justo Gimeno sin necesidad de ir a Ny ni a HK y a precios españoles. Tambien camisas de viyela y chalecos tweed

Anónimo dijo...

Mil gracias por el artículo. Hay alguna inexactitud, pero agradezco la intención.
Nadie en una boda se viste en vaqueros... es una ocasión especial.
A nadie le gustaría que un torero toreara en chandal... aunque fuera más cómodo...
La. irbata en la caza es un símbolo de respeto hacia los animales que se van a cazar, y parte del ritual.
Cuando el resto de los cazadores, no la lleva, a veces optó por no llevarla...
así es cuando es una cacería "popular" y los cazadores no han utilizado una corbata desde el día que se casaron.
Pero si es de gente que puede permitirse un gasto, me parece inaceptable el romper una. Irma no escrita (las más férreas) por modernidad, pereza o simplemente por pésima educación.
Nadie se presentaría a una entrevista de trabajo en ropa de deporte, Ni a comer en un buen restaurante en pantalón corto. Por respeto a los demás...
A mi la naturaleza y los animales me merecen mi respeto y admiración. Y ante ellos me visto como creo que merecen.
Pero... hay gente "pa too"