sábado, 3 de enero de 2015

QUERIDOS REYES MAGOS...

Un año más la noche más bella llama a la puerta en forma de regalos para los más peques y de alegría para quienes tenemos la enorme suerte de poderlos hacer realidad. Aunque es cierto que para mi ya la vida es un regalo y de verdad que no necesito para ser más feliz nada más de lo que tengo, he decidido hacer una lista imaginaria de regalos con los que alguna vez mi subconsciente ha jugado. 

1- Un Morgan Three Wheeler
Aunque justificar la compra de este “automóvil” no se antoja tarea fácil, me parece el perfecto capricho para pedir a los Reyes Magos. Sus tres ruedas, su bicilíndrico en V de 114CV, su baja posición de conducción a cielo abierto y su tracción trasera seguro que garantizan sensaciones imposibles de alcanzar con otros coches de potencias muy superiores. 

Sin ser un gran amante de los coches sí reconozco sentir una especial debilidad por ciertos modelos pasados. Y dos de ellos también  son el 911 964 y el 993. Si bien es cierto que no tienen los avances tecnológicos de sus hermanos más jóvenes – ¡su refrigeración era por aire! - su encanto es, desde mi punto de vista, inmensamente superior. A pesar de no contar ni con lector de CD, ni GPS ni ayudas tecnológicas que consiguieran la conducción más rápida y segura, el sonido de su motor hacía de todo ello algo tan innecesario como secundario. 

2- Una Royal Enfield GT Contienental
Si bien es cierto que nunca he sentido gran interés por los coches, las motocicletas sí han llenado gran parte de mi tiempo libre desde prácticamente mis primeros años de juventud. El aprovechar los plácidos y largos días de primavera y huir en moto de los problemas cotidianos se convierte en un verdadero placer para los que nos gustan las dos ruedas. Aunque reconozco que hoy se fabrican deportivas de una gran belleza (basta ver los últimos modelos de los italianos-alemanes de MV Agusta), siempre me han atraído más las motos de paseo; y en concreto las motos americanas custom. Quizás por ello sea por lo que desde que descubrí las sensaciones que se siente a bordo de las pesadas, ruidosas, poco efectivas, faltas de potencia - y de frenos - Harley Davidson nunca haya vuelto a tener otra moto que lleve un nombre diferente en su depósito. 

No obstante, últimamente las conocidas como café-racer las veo no como sustitutas de aquellas pero sí como una muy buena compañera de garaje. Concretamente la Royal Enfield GT Contienental bien podría ser esa moto con la que moverte por la ciudad, con ese sabor inglés de los años cincuenta y ese aire de romanticismo que desconocen la mayoría de las motos que hoy se fabrican. 

3- Unos mocasines de Berluti 
Si tuviera que quedarme con una marca RTW de zapatos esa sería sin duda Berluti. Aunque en calidad todavía no he encontrado nada que se acerque a Edward Green, debo reconocer que los diseños de Berluti no tienen parangón. Esto unido a su gran calidad convierten a Berluti hoy por hoy, siempre en mi humilde opinión, en la mejor opción RTW. Es más, de visitar su gran tienda parisina uno se expone a enamorarse no solo de sus zapatos sino también de sus carteras, maletines, bolsas de viaje, agendas etc. Berluti, al contrario del resto de marcas que conozco, es capaz de hacer el más bello y clásico Oxford y además confeccionar unas botas de montaña de inigualable factura. 

Los mocasines con ropa de sport pueden dar un gran juego y los llamativos y diferentes colores que utiliza Berluti en sus estilosísimos castellanos unido a su inconfundible patina los convierten en algo único.

4- Una gabardina Mackintosh
Aunque cada vez sea menos común la vestimenta de este tipo de abrigo, la realidad es que no hay prenda más correcta para usar debajo de la lluvia. Su ligereza y su protección, no solo frente a la lluvia sino también frente al viento, le deberían hacer tener un sitio asegurado en cualquier buen armario. Esto unido a sus numerosos y grandes bolsillos hacen que nos debiéramos plantear, de no contar con ella, ponerla en un lugar privilegiado de nuestra lista de regalos.

Si bien es cierto que hoy hay marcas como la propia Montezemolo que hacen preciosas gabardinas, siempre he preferido, sobre todo para las prendas con algo de historia, apostar por las marcas que las crearon. Y si hay tres nombres que siempre estarán indisolublemente unidos al del abrigo de trinchera esas serán Mackintosh, Burberry y Aquascutum siendo la más antigua, Mackintosh, la que lo puso a la venta por primera vez en en 1830. 

5- Un equipo de música Bang & Olufsen
Entre la locura de vida que todos llevamos – o que hemos querido llevar – cada vez resulta más difícil encontrar tiempo para dedicárselo a uno y saborear un buen libro mientras se escucha la música preferida sin importarte la hora que marque el reloj. Los equipos Bang & Olufsen aunque no sean los mejores según los más entendidos, sí fueron en algún modo los responsables de dar un nuevo aire a los equipos de música de lujo. Su espectacular sonido unido a su inconfundible y modernista diseño lo sitúan como una de esas piezas intemporales que difícilmente pasarán de moda

6- La Lounge Chair de Eames 
Y que mejor para leer y escuchar buena música que hacerlo de la manera más cómoda y relajada posible. Si ya se cuenta con la otra gran pieza del mobiliario mas rompedor e innovador, la LC4 Le Corbusier, la silla de Eames se presenta como la pieza con la que conseguir esto. Cuando sus creadores Charles y Ray Eames se preguntaron “¿por qué no hacemos una versión actualizada del antiguo sillón de club inglés?” quizás no eran todavía conscientes de que ese sillón que crearían en 1956 se convertiría en pleno S. XXI en todo un clásico de la historia del mobiliario moderno. Fabricado artesanalmente en piel y en carcasa de madera, se caracteriza por sus generosas dimensiones y por su inigualable comodidad. Una buena lámpara de pie cerca de ella seguro que consigue el rincón con el que disfrutar de nuestros momentos más recogidos.

7- Una semana de descanso en el Castillo de Ashford
El Castillo de Ashford es una fortaleza medieval construida en 1228 que respira paz y tranquilidad. Es el sitio perfecto al que retirarse uno solo y entregarse a placeres, a priori, nada lujosos pero necesarios como la lectura, la escritura o la propia meditación. Quedarse con uno mismo unos día es algo tan necesario como positivo. Y este idílico lugar anima, y mucho, a ello ya que además de poder evadirnos en nuestros pensamientos también podremos pasear por sus enormes bosques y su lago. Como todo buen lugar de descanso que se precie cuenta con infinidad de tratamientos estéticos y  un spa en el que seguir entregándonos al más absoluto relajamiento. No obstante, un paseo o, incluso mucho mejor, una carrera matinal preparará nuestro espíritu para afrontar con imaginación e ilusión esa temible hoja blanca que quiere ser llenada de historias.

8- Un Remontoir de François-Paul Journe
Como muchos amantes de la alta relojería siempre he añorado custodiar hasta esa famosa siguiente generación un PP. Sin embargo, conforme aprendes y conoces otros conceptos te das cuenta de que hay casas que si bien no cuentan con la hoy obligatoria generosa cuenta de marketing hacen cosas de manera si cabe más artesanal y sin la obligatoriedad de hacer frente a unos agresivos objetivos de ventas. Qué duda cabe que, por ejemplo, John Lobb tiene una gran calidad y nombre, pero con seguridad hay otras marcas de zapatos, muchas de ellas desconocidas por salir de las manos de pequeños y desconocidos artesanos, que consiguen zapatos más artesanos y con terminaciones más cuidadas.

Y eso es lo que también, desde mi punto de vista, ocurre con la alta relojería. Indudablemente PP es y será la marca a la que todos mirarán y a la que toda marca manufacturera siempre soñará en llegar.  Sin embargo, hay relojeros que sin tener ese nombre le ponen un cariño, pasión, personalización y tecnología a cada pieza que salen de sus manos que alejan a estas de las nacidas para dar respuesta a una cuenta de resultados.

9- Una silla de montar Hermes
Los que me seguís sabéis de mi pasión en general por los caballos y en concreto por la disciplina de la doma clásica la cual practico desde hace años. Además, pocos placeres se pueden comparar al de salir con tu caballo a pasear por el campo sin hora ni rumbo. 

Aunque ciertos fabricantes y guarnicioneros alemanes tienen toda la razón al echar en cara a Hermes que en muchas de sus sillas se siguen todavía hoy utilizando clavos y tornillos para fijar el arzón y que conceptos como la fibra de carbono y el titanio le son desconocidos a la casa francesa, también es cierto que poseer una silla de montar de Hermes es poseer un trozo de la historia de la equitación. De hecho la marca francesa nació hace 170 año como guarnicionería especializada en la fabricación de sillas de montar. Todavía hoy su imagen corporativa conserva un dibujo de un caballo. Si bien la elaboración de una silla estándar de Hermes requiere de unas 25 horas, de quererla a medida – algo muy recomendable tanto para el jinete como para el caballo – el trabajo necesario duplica dichas horas. Aunque la piel utilizada tiene procedencia argentina el tratamiento de la misma y la montura de la silla se hace al 100% en las dependencias francesas de Hermes. 

10- Un bolso Amazona Loewe
Desgraciadamente a la que fuera nuestra marca más reputada poco o nada ya le queda de su sello español. Sea por esto o por la nueva estrategia impuesta desde la matriz LV, la realidad es que hoy pocas piezas – casi ninguna de la línea de ropa de hombre – siguen despertando el mismo interés que antes. 

La marroquinería sigue siendo su línea más interesante y hasta en cierto modo más cuidada. Aunque es cierto que sus bolsos ya no son lo que eran, y me temo tras conocer de primera mano la facturación totalmente industrial de los mismos que esta situación sólo tiene visos de empeorar, hay piezas como el famoso bolso amazona que forman parte de la historia de la marroquinería moderna de la misma forma que lo hacen los archiconocidos Birkin o Kelly. Y pensando en nosotros la casa “española” ha confeccionado un bolso amazona en piel de ante de grandes dimensiones perfecto para utilizarse como bolso sustitutivo de una maleta; algo muy cómodo y estiloso para los viajes de pocos días.

Subconsciente, subconsciente… no dejes que estos pensamientos dejen nunca de ser lo que son: meros pensamientos que paseen de vez en cuando por mis sueños más placenteros. 

El Aristócrata

3 comentarios:

Pablo dijo...

Interesantes deseos EA. Me ha llamado especialmente la atención lo que comentas de Loewe. Es una verdadera pena, tanto el que ya no tenga sello español, como que vaya cada vez a peor su manufactura.

Por cierto, aquí tienes otro amante de las motos desde que soy niño, aunque aún no he podido materializar ese sueño. Espero que algún día nos deleites con fotografías de alguna de tus monturas de dos ruedas.

Un saludo.

El Aristócrata dijo...

Hola Pablo,
Loewe como otras muchas marcas de lujo q producen grandes cantidades han apostado por la cantidad y dejado de lado algo la calidad. Pero no solo Loewe. Si pensamos por ejemplo en LV ocurre si no lo mismo algo incluso peor. Casi todos sus productos, por mucho q en sus campañas de marketing saquen las manos curtidas de un artesano, salen de enormes cadenas de montaje. Pocas, muy pocas, son las marcas de lujo conocidas q de verdad sigan trabajando todo a mano conforme lo hacían en sus orígenes. Y parte de la culpa la tiene el comprador q ni entiende ni tampoco exige.

Yo te disfruté durante muchos años las motos de verdad solo en papel.

Un abrazo
EA

dani dijo...

Lo bueno de las Royal Enfield es que, al ser Made in India y de baja cilindrada, su precio no es prohibitivo. De hecho, son bastante más asequibles que cualquiera de los infames scooters que nos rodean por todas partes (y que yo por herencia poseo, desgraciadamente). Gracias a EA conocí Royal Enfield y tiene modelos muy interesantes a precios "asequibles"