sábado, 25 de enero de 2014

DECÁLOGO DE LA ELEGANCIA MASCULINA

Decía Oscar Wilde que la sola manera de adquirir una elegancia perfecta, era teniendo una educación perfecta. Y precisamente es esa educación perfecta la que debería ser la aliada de nuestro Gentleman y la que le debería guiar a la hora de escoger su armario. Sin ella de poco le serviría a este hacerse acompañar por un impoluto traje de chaqueta o por unos zapatos ingleses hechos a medida ya que nunca habría armonía en su conjunto.

Con seguridad el elegante dramaturgo británico estaría de acuerdo también con nosotros en que vestir de una manera cuidada es toda una muestra de educación tanto para nosotros como para los demás. 

Antes de enumerar las que consideramos las claves de la elegancia del caballero debemos apuntar que es importante diferenciar lo que es un caballero elegante de lo que podría es otro con estilo. El estilo además de ser algo subjetivo no deja de ser una característica que no siempre resulta fácil de adquirir de no haber nacido con ella o si no se ha cultivado desde una temprana edad. Por el contrario, la elegancia tiene la enorme ventaja de que siguiendo las sencillas pautas que a continuación se expondrán cualquier persona la puede adquirir sin por ello tener que contar con un don natural. 

No obstante, la verdadera elegancia llevará tiempo conseguirla ya que todavía hay muchas notas que diferencian al hombre que es elegante del que sencillamente se esfuerza por serlo. Por ello, intentemos a toda costa que nuestra forma de vestir no parezca forzada y, por el contrario, transmitamos naturalidad. Al final se trata de ser nosotros mismos y no de vestirnos intentando parecer alguien que no somos. 
La elegancia es siempre sinónimo de discreción. Todo proceso de cambio lleva su tiempo y si ese proceso se intenta acortar y consecuentemente innovamos en nuestra manera de vestir de forma rápida podremos vernos escogiendo prendas demasiado llamativas o combinaciones sencillamente muy forzadas. Casi siempre un sencillo traje azul marino combinado con una camisa lisa azul clara y una corbata azul oscura suele ser mucho más elegante que un conjunto recargado de colores y diseños. 

En definitiva, se trata de pasar desapercibido pero sin dejar a nadie indiferente a nuestro paso. No olvidemos aquello que ya decía en el S. XIX el gran árbitro de la elegancia masculina, George Bryan Brummel, de que si alguien se vuelve para mirar tu traje es porque no vas bien vestido. Y es que en el vestir masculino la discreción y sencillez son siempre preferibles a la exageración y al exhibicionismo. 

Por todo ello, este mes queremos enumerar las diez claves principales que deberían aliarse con el armario del Gentleman para hacer de él todo un icono del buen gusto, la clase y el saber estar. 

1. Hacerse con un buen abrigo es invertir en elegancia y distinción 

A pesar de que las modas hayan impuesto hasta cuando se viste de traje la conveniencia de llevar prendas de abrigo creadas para fines muy diferentes, todo caballero debería contar en su armario con al menos un abrigo de corte clásico. 
Si bien un buen abrigo debería extenderse más allá de la rodilla, los que no se atrevan con este sí al menos deberían escoger uno que llegara casi hasta ella. Un abrigo clásico nunca pasa de moda y nos puede sacar de innumerables apuros tanto a la hora de vestir de traje como a la hora de hacerlo de sport. 

A pesar de que en los últimos tiempos hayan predominado acompañando al traje abrigos creados para aficiones como la pesca o la motocicleta, ninguno de estos podrán competir con la elegancia intemporal de un abrigo tipo Chesterfield, Covert o Crombie. Y si además nos atreviéramos a escoger nuestro abrigo en versión cruzada este además de protegernos con elegancia del frio lo haría también con mucho estilo. 

2. El traje cruzado es la mejor tarjeta de visita del auténtico Gentleman 

Aunque hoy en día los trajes de hilera sencilla se han apoderado de la mayoría de los armarios, un buen traje cruzado además de ser de una belleza muy superior es también infinitamente más estilos.
De darnos un paseo por alguna elegante calle italiana podremos comprobar como gran parte de ese inconfundible estilo que radian sus ciudadanos se debe a que estos no dudan en optar por este tipo de traje en su día a día. 

Hay muy pocos caballeros a los que el uso de una chaqueta cruzada les pudiera perjudicar. Si bien es cierto que a los señores altos y de espalda atlética les favorece más que a los de reducida estatura también estos últimos consiguiendo un corte acorde con su fisionomía, por ejemplo optando por una chaqueta cruzada del tipo 4x2, podrán disfrutar del placer que supone vestir un bonito traje cruzado. Y aprovechemos el frío que en breve se nos echará encima para dar entrada a conjuntos de tres piezas, conjuntos que también ponen de manifiesto el buen gusto de su portador. 

3. Los zapatos de cordones no solo son la base sino también los cimientos sobre los que descansa la edificación del palacio de la elegancia 

Si no dudamos en inaugurar esta sección hablando del imprescindible Oxford fue precisamente porque el zapato es la pieza clave de cualquier conjunto; bien sea este de sport o de chaqueta. Sin un zapato correcto y de calidad todo el esfuerzo puesto en el resto de las prendas será en vano y el conjunto final quedará deslucido. 
De querer buscar una elegancia intemporal, escojamos para nuestro traje un zapato de color negro. Y si además de esa elegancia le pedimos a nuestro conjunto que aporte un toque de frescura introduzcamos otros colores en nuestro calzado próximos al coñac o al chocolate. 

Dejemos los mocasines para las ocasiones menos formales y por el contrario otorguemos el protagonismo al siempre correcto Oxford y a modelos tipo Derby o de hebilla. Y nunca olvidemos que si en una prenda hay que hacer un esfuerzo económico extra esa son los zapatos. Un zapato de calidad, de cuidarlo con cariño, durará muchos años en nuestro armario por lo que tengamos siempre en cuenta la famosa frase de Sir Henry Royce, fundador de Rolls-Royce, “quality is remembered long after price is forgotten”. 

4. Elegancia y hechura personalizada son sinónimos en el diccionario del buen vestir 

El caballero elegante sabe que la marca que lleve su ropa es secundaria; es la hechura de esa ropa que se ajusta a él como solo lo haría una segunda piel a la única que le da importancia.
Una chaqueta que produzca una arruga al abotonarla o que tenga un largo excesivo, unas mangas que en su caída produzcan arrugas, un cuello desbocado o unos pantalones donde se abran las pinzas son prendas que no tendrán cabida en su armario. 

Por el contrario, un traje entallado, que no estrecho, un pantalón que caiga a lo largo de toda la pierna sin mostrar arruga alguna y que descanse sólo ligeramente en el zapato, unas mangas que permitan asomar un par de centímetros la camisa, un corte que disimule su hombro caído y una buena mano de obra que denote la calidad del trabajo son los detalles en los que se fijará al escoger las prendas de su guardarropa. 

5. Vestirse conforme la hora del día denota clase y conocimiento de las normas esenciales que aplican en la elegancia masculina 

Una de las cosas que elevaron la década de los años 30 al altar de la elegancia fue el conocimiento que los caballeros de entonces tenían de las normas que aplicaban a la vestimenta masculina y más concretamente su sapiencia sobre la paleta de colores a utilizar dependiendo de si vestían de día o de noche. 
Aunque hoy parece que no se hace ninguna distinción en la selección de colores haya o no luz solar, los caballeros más entendidos y elegantes pondrán de manifiesto con sus correspondientes elecciones en qué momento del día se encuentran. Intentemos por lo tanto no abusar del azul marino y reservémoslo para las ocasiones de tarde y para aquellas más formales. En su lugar demos entrada por la mañana a trajes grises, Príncipe de Gales o diplomáticos no muy oscuros. 

Igualmente, aprovechémonos de la relajación que se experimenta hoy en el vestir e incorporemos a nuestro armario conjuntos de dos piezas independientes. Si una blazer azul y un pantalón gris marengo es siempre una opción segura, la vestimenta de chaqueas de tweed en invierno aporta un toque de color y frescura muy bienvenido. Las de cachemira por su parte incorporan una nota de lujo y una pincelada de buen gusto. 

6. Mezclar correctamente los estampados no debería ser complicado de seguir con atención unas cuantas normas básicas 

El combinar correctamente los tres estampados principales, esto es, cuadros, círculos y rayas en las tres prendas principales, traje, camisa y corbata, no siempre resulta tarea fácil pero conseguirlo, sin embargo, termina siendo algo fundamental para dar con la correcta armonía del conjunto. 
Lo más sencillo es empezar combinando trajes, camisas y corbatas todos ellos lisos para poco a poco ir introduciendo algún diseño en alguna de estas tres prendas. Si más adelante decidiéramos, por ejemplo, escoger dos prendas con el mismo diseño intentemos que dicho diseño sea de diferentes medidas en cada una de esas dos prendas. 

Si por el contrario combináramos dos diseños diferentes, por ejemplo, círculos con cuadros o rayas con círculos, se debería intentar que estos diseños guardaran proporción en su tamaño. Así pues, las camisas con pequeños cuadros siempre combinan mejor con corbatas de círculos pequeños, los trajes diplomáticos de líneas marcadas y separadas siempre quedan mejor con corbatas de lunares grandes, acentuados y espaciados entre sí. No obstante, es importante recordar que si no se tiene una gran destreza combinando diseños el incorporar en un mismo conjunto varios estampados no siempre dará el resultado esperado. 

Y no olvidemos que las camisas a cuadros grandes se deberían reservar para el campo y no para la ciudad. 

7. Admitámoslo, sin pañuelo de bolsillo no hay elegancia posible 

Resulta muy difícil hablar de un conjunto elegante si este no se hace acompañar de un pañuelo de bolsillo. A pesar de que la timidez impide a muchos caballeros adornar su chaqueta con un pañuelo de bolsillo, parece lógico que si las chaquetas se siguen confeccionando con un bolsillo a la altura del pecho es para que estas se hagan acompañar por este intemporal complemento. 
Un sencillo pañuelo de lino blanco colocado en forma paralela a la costura del bolsillo y donde sus extremos, preferiblemente rematados a mano, se sobrepongan entre sí nos servirá tanto para vestir de forma elegante en el día a día como para hacerlo correctamente en un acto formal. Será solo cuestión de tiempo el acostumbrarnos a su vestimenta y el que poco a poco le vayamos introduciendo nuevos colores y diseños. 

Se escoja un color u otro lo que sí resulta importante es olvidarse de aquellos “packs” que se venden con una corbata y un pañuelo de idéntico color. Siempre resultará más elegante buscar una prenda del conjunto con el que hacer combinar el pañuelo o sencillamente hacernos con uno de un color y un diseño que, aun cuando no coincida con el de ninguna otra prenda, sí aporte un toque de estilo y complemente bien al atuendo final. 

8. El color de los calcetines sí importa 

Seguramente muchos de nosotros en algún momento llegamos a pensar que lo más sencillo, y seguro, era optar siempre por calcetines negros independientemente del color del que fuera nuestro traje. Otros a lo mejor han estado escogiendo el color de su calcetín según era el de sus zapatos. Puede que optar por una u otra opción nos quitara una preocupación pero ello no significa que alguna de ellas fuera la opción más elegante. 
Y no lo es porque siempre resultará más elegante que escoger un calcetín negro o del mismo color que el zapato el hacerlo coincidir con el color de nuestro pantalón. De no encontrar para nuestros calcetines exactamente la misma tonalidad del color del pantalón resulta recomendable elegirlos con un tono ligeramente más oscuro al de los pantalones. 

Aunque en ocasiones puede conseguir resultados muy estilosos combinar el color de los calcetines con los de otra prenda del atuendo, por ejemplo, con los de la corbata, asegurémonos antes de hacerlo en que ese tono del calcetín combinaría con el del traje aun cuando no se llevara ninguna otra prenda de su mismo color. Y si la elección del color de los calcetines es importante no lo es menos asegurarse de que estos no estén viejos y lleguen siempre hasta la rodilla. Pocas cosas resultan menos estéticas que al sentarse mostrar unas piernas “desnudas”. 

9. Conozcamos aquellos colores que más nos favorecen y disfrutemos con ellos 

Es curioso observar como las señoras antes de comprarse un vestido se sobreponen este con el objetivo de que el espejo les chive si ese color les favorece o no. Sin embargo, nosotros, los varones, nos limitamos a escoger nuestra ropa prestando solo atención a su diseño o a su corte pero sin pararnos a pensar si su color nos beneficia o no. 
Como norma general indicar que deberíamos intentar trasmitir los colores de nuestra piel y de nuestro pelo, así como el contrate entre ambos, a las diferentes prendas de nuestro atuendo. Una persona rubia quedará favorecida escogiendo corbatas de tonos cercanos al amarillo o al crudo, camisas blancas o de un azul pálido y trajes claros. Por el contrario, a una persona de pelo moreno le favorecerán más los tonos oscuros en su corbata como, por ejemplo, el verde militar o el burdeos, camisas donde predominen los tonos azules marino y los trajes grises y azules oscuros. 

Una vez se tenga claro cuál es la paleta de colores más adecuada para nuestro caso se deberá prestar atención al contraste de colores entre, principalmente, el traje, la camisa y la corbata. Los caballeros con un contraste acentuado, por ejemplo, los señores de pelo oscuro pero de tez clara, deberán asegurarse de transmitir dicho contraste a estas prendas.

Una camisa blanca o azul clara con una corbata de color oscuro será siempre una opción que les favorecerá. Por el contrario, de ser de tez oscura pero también de pelo oscuro se deberá optar por tonos oscuros en estas prendas y siempre con un contraste similar al que hay entre el oscuro de nuestra tez y pelo. Esta regla aplica igual, pero a la inversa, a los señores de pelo y tez clara. 

10. Conozcamos nuestro físico y escojamos el corte que resalte nuestras virtudes mientras oculta nuestros defectos 

El que las personas altas no deberían vestir el mismo tipo de corte que las de contenida estatura y el que las personas gruesas no deberían fijarse en la hechura de las prendas de los señores delgados es una de las reglas básicas del buen vestir.
Como norma general apuntar que las personas de complexión gruesa deberían seguir las mismas pautas que las personas de reducida estatura, es decir, ambas categorías de caballeros deberían escoger cortes y diseños que crearan un efecto óptico de figura alargada. Así pues, camisas a rayas, trajes diplomáticos, colores sólidos y oscuros y prendas sin diseños marcados deberían ocupar la mayoría de las perchas de su armario. Ambos perfiles de caballeros deberán olvidarse de los diseños a cuadros. 

Igualmente, los caballeros de baja estatura deberían abusar de alguno de los secretos de los mejores asesores de imagen y hacerse con corbatas que no terminaran más abajo del comienzo de la cintura del pantalón, con pantalones que no descansen de forma visible sobre el zapato ni que cuenten con vuelta, con chaquetas más cortas que lo normal y con corbatas que no acentuaran su reducida estatura no debiendo ser estas más anchas en la pala de ocho centímetros.
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Por su lado, los caballeros de complexión fuerte deberán huir de las prendas entalladas, escogerán trajes con chaleco y no olvidarán nunca unos tirantes para hacer que su pantalón no termine descansando por debajo de la barriga dejando esta expuesta al exterior. De tener también un rostro grueso sus camisas tendrían que contar con un cuello con puntas alargadas.
Si estas diez normas son el ABC del Gentleman de hoy, este tampoco debería olvidarse de la importancia de buscar un equilibrio entre la elegancia, la naturalidad, el buen gusto y la sobriedad. Igualmente, vestir según el lugar y las personas con las que se compartirá el espacio o la estación del año resulta de vital importancia. Y por supuesto recordar siempre que la elegancia se pone de manifiesto no solo cuando se viste de traje sino también cuando de hace de sport. 

El Aristócrata

18 comentarios:

Ignacio dijo...

Buenos días,

llevo ya varios meses siguiendo y aprendiendo con su blog, enhorabuena.

Muy de acuerdo con este decálogo, que lógicamente por ser un decálogo y no una lista interminable deja temas fuera que se me antojan vitales en un caballero: gemelos, reloj, cuello de la camisa, por ejemplo.

Me da la impresión que usted considera la moda inglesa como bastión de las buenas costumbres y la italiana como algo más innovadora, con respeto y saber por supuesto. En qué lugar colocaría a la española?

Y, ya por último, una petición. ¿Recomienda alguna tienda online para calcetines y pañuelos?

Un saludo,
Ignacio

El Aristócrata dijo...

Estimado Ignacio,

Efectivamente hubiera sido mejor utilizar la palabra "decálogo" ya que estas normas son solo algunas de las que marcan la elegancia en el vestir. Es más, me he tomado la libertad de siguiendo su consejo modificar el texto.

Yo creo que los ingleses históricamente han tenido como objetivo la calidad de sus productos y los italianos han prestado más atención al estilo. No obstante, como se podrá imaginar existen muchas excepciones y de generalizar con seguridad nos equivocaríamos. Si está interesado en el tema le recomiendo de la lectura del artículo "British Style vs Stile Italiano" que encontrará en el link:http://www.elaristocrata.com/2009/01/british-style-vs-stile-italiano.html

Calcetines muy buenos son los Gallo q los puede encontrar en la web de Mis Calcetines Rojos. Pañuelos interesantes tiene en Drakes, en Rubinacci y en Simonnot Godard
Muchas gracias
EA

yprh dijo...

Oiga, que estamos en el año 2014. Si bien algunos de sus mandamientos siguen siendo de actualidad: como invertir en un buen abrigo; otros parecen sacados de un manual del caballero de hace 60 años. La elegancia no es sinónimo de rancio, ni de alcanfor. No hay más que echar un ojo a algunas (pocas) pasarelas masculinas llenas de elegancia y actualidad.

Anónimo dijo...

José María,
Yo creo q este señor tiene razón. Para q vea q no le mentimos le recomendamos q no se pierda la próxima pasarela Cibeles. Es todo elegancia!!

Anónimo dijo...

Obviamente espero q se entienda mi anterior comentario en tono humorístico ya q si en las pasarelas las propuestas de hombre son elegante apaga y vámonos!!!
Enrique

Anónimo dijo...

Obviamente espero q se entienda mi anterior comentario en tono humorístico ya q si en las pasarelas las propuestas de hombre son elegante apaga y vámonos!!!
Enrique

Ignacio dijo...

Hola de nuevo,

muchas gracias por su respuesta, miraré las tiendas que me comenta.

Muy de acuerdo con el artículo que me menciona. Al final, un caballero no deja de ser un reflejo de la idiosincrasia del país y en este caso se ve de manera más que manifiesta.

Un saludo,
Ignacio

Marcos Arbeloa dijo...

Estimado José María, sólo una corrección: Oscar Wilde no era inglés, sino irlandés, ya que nació en Dublín en 1854. dado que la totalidad de Irlanda pertenecía entonces al Reino Unido, podría ser considerado británico, pero nunca inglés, por lo menos de nacimiento.

Un cordial saludo y enhorabuena por su blog y su cruzada en pos de la elegancia masculina.

El Aristócrata dijo...

Estimado Marcos,

Muchas gracias por su puntualizaron. Siempre quise referirme a él como Británico no así como Irlandés ya q como bien usted apunta cuando él nació Irlanda formaba parte del Reino Unido.

Un saludo y gracias nuevamente
EA

FERRUZZO dijo...

Buenas noches;

Recomiendo a todos ustedes no dejar de ver la gran belleza, película de Paolo Sorrentino, en la que su protagonista luce un vestuario digno de películas de otra época. A mi me la recomendó ayer un amigo muy relacionado con cualquier actividad artística, y amante del cine, diciendo: "vete a verla tu que andas siempre con la ropa y veras que despliegue de trajes, vete a verla y disfruta" y así lo hice, me encanto no solo el vestuario. la película es un peliculón.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Ferruzzo. Un peliculon.
Enric

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog, que sigo desde hace tiempo.

Tengo una consulta. Debido a mi elevada estatura, 202cm, tengo algunos problemas para conseguir muchas prendas, sobre todo camisas, más por la largura que por la anchura;
aunque al final me voy apañando.

Recientemente he encontrado una marca de camisas de buena calidad a un precio asequible y con una largura de mangas perfecta, pero....con los puños con doblez para ser llevados con gemelos. Mi pregunta, ¿ese tipo de camisa se puede llevar con una chaqueta-americana o es obligatorio traje?. ¿Obliga también a llevar corbata?, ¿se puede llevar con pañuelo al cuello?.

Gracias por su ayuda.

Un saludo

Javier

Anónimo dijo...

A todo sí.

Anónimo dijo...

Y la puede llevar sin corbata

Anónimo dijo...

Como siempre una entrada sencillamente perfecta.

Anónimo dijo...

Por la respuesta, entiendo que una camisa con puños para gemelos se puede llevar con chaqueta, sin obligación de corbata y/o con un pañuelo al cuello.

Gracias, un saludo.

Javier

Barussa dijo...

Me encanta su blog y página. Todo un acierto. Enhorabuena.

Palatino dijo...

Me resulta patético la dprma dirigirse a nuestro anfitrión , si no le gusta o no sabe lo que significa moda clásica , buen vestir o buenas maneras , Esta Ud en el lugar equivocado , le recomiendo que busque blogs de moda moderna o de perroflautas
Conde de Palatino