En plena autopista hacia el verano, sorprende observar como los tonos de los colores siguen siendo tan serios y, hasta más aburridos, que los de los meses fríos que nos han precedido. Y no solo en la ropa.

Es cierto que llevamos años viendo como incluso en verano y a las 11 de la mañana el color del traje más frecuente es el azul oscuro. Hoy, ya con pocos trajes, las chaquetas también son, en su mayoría, azul marino. Este color, perfectamente correcto a su hora y en su lugar, gana por goleada a cualquier otro, independientemente de que en la mayoría de las veces no sea el correcto.
Ni que decir tiene que ver a dicho azul acompañando a cualquier estampado que no sea el liso es ya cosa también del pasado. Teniendo esto como norma general, parece razonable que esperar ver colores más alegres o algún estampado que no sea el liso no va a ser una realidad tampoco este año. El sinsentido del traje sin corbata no ha dado protagonismo, como cabría haber esperado, a la camisa. Esta, en vez de hacer a las rayas protagonistas, ha terminado también cayendo en el aburrimiento y la camisa de azul liso pálido termina definiendo el uniforme del monótono trabajador español; independientemente de rango o estatus en la compañía o lugar de trabajo.

No obstante, lo más curioso es que este nuevo mundo monocolor se ha trasladado a muchos otros campos. Pensemos por un segundo en el sector de la automoción. ¿Os habéis fijado que ahora todos los coches, incluidos los deportivos, son negros, grises, plata…? Quitando Ferrari, difícil es ver coches de color rojo; algo que tiempo atrás era frecuente. Si bien antes las berlinas solían ser de color oscuro, hoy hasta los utilitarios más pequeños son de tonos grisáceos.
No hace mucho hablaba con un apasionado de los coches y me comentaba que uno de los colores más emblemáticos de Porsche era el conocido como “Miami Blue”. Echen un vistazo a ese color y díganme cuantos 911 han visto la última semana en ese azul. Efectivamente, es un color que podría llegar a cansar. No obstante, abran cualquier página de compra-venta de coches y busquen 911 en venta. La gran mayoría de ellos serán de color plata, blancos o grises. Pocos azules, ni si quiera azules oscuros, casi ningún verde oscuro y apenas rojos o amarillos.

Si os gusta el deporte, también a él ha llegado la paleta de tonos oscura y sin dibujos. Sal a correr y fíjate como viste el resto de corredores. Tejidos, cierto, cada vez más técnicos, pero menos alegres. Regálate una de esas increíbles palmeras de chocolate en Piccola y si llegas a ella por el carril bici, observaras cuanto ha cambiado y en poco tiempo, la equipación de los ciclistas. Maillots lisos, más oscuros que claros, pocas equipaciones de los equipos del Tour, cascos oscuros, aunque sobre las cabezas haya un sol abrasante, y culotes, en su mayoría no blancos sino negros.

Y todo esto en un país con una gran luminosidad, de cielo azul y altas temperaturas.
El Aristócrata




















