sábado, 1 de febrero de 2020

LA CHAQUETA NORFOLK

En un momento donde se ve muy poca variedad en los cortes y colores de las chaquetas incorporar un clásico como la Norfolk parece un acierto. 

Cuando se viste de sport, rara vez se ve una chaqueta que no sea la conocida popularmente como “americana”. Esta se combina con todo tipo de atuendo y en las más variadas ocasiones. Aunque, efectivamente, es una de esas prendas obligadas seguro que, incluso siendo de enorme versatilidad, agradece se alterne con otros modelos. Tanto la de Tweed como la Blazer serían dos posibilidades que bien cortadas, y vestidas en el lugar oportuno, aportarían esa variedad. 
El nombre de Norfolk proviene del condado donde estaba situada la residencia Sandrigham House de Eduardo VII. Fue concretamente en los años de su juventud cuando esta chaqueta se popularizó, primero para cazar y después como prenda para la práctica de deportes como el golf. 

Se caracteriza por ser holgada, algo que ayudaba a conseguir libertad de movimientos a la hora de enfilar el rifle, de hecho, en el hombro derecho era frecuente coserle una protección extra para amortiguar el retroceso del disparo. 
Debido a su uso en el campo, el tejido con el que se confecciona es el de Tweed, este además de proteger frente a la lluvia y el frío es muy resistente. Con el mismo objetivo se usaban abrigados forros y gruesas entretelas. 

Sus colores eran oscuros, siendo los más populares los grises, verdes y marrones y el estampado más usado era o bien el liso o de marcados cuadros. Sus solapas son del tipo chatas, cuenta con tres, a veces cuatro, botones en su frontal y un cinturón que la hace fácilmente identificable. Este cinturón podía cerrarse con una hebilla o, como terminó siendo lo más frecuente, con botones. Se hacía pasar por unos anchos y grandes pasadores; pasadores cuya tela era igual al resto de la chaqueta y se extendían para arriba buscando un bonito efecto estético. 
Este detalle también se observa con los pasadores traseros de la espalda. El cinturón con el tiempo quedó como un elemento decorativo pasando a coserse en la cintura e incluso, a veces, prescindiendo de él en la parte trasera. 

Por la espalda, a la altura de la sisa, se observan unos pliegues, pliegues que aportaban comodidad tanto a la hora de disparar como a la de practicar otros deportes, o sencillamente para aportar comodidad a una chaqueta que no busca quedar entallada o dibujar silueta alguna. 
Al ser una prenda concebida para durar muchos años la tela utilizada en la espalda era generosa ocultándose el sobrante a la altura del cinturón. Si su dueño cogía peso se quitaba el recogido ganando unos centímetros extras. 

Al contrario de las chaquetas inglesas de entonces que se diseñaban pensando en pasar varias horas a caballo, la Norfolk se crea para pasear por el campo, pero a pie. De ahí que solo cuente con una abertura trasera y sus bolsillos no solo no aparezcan inclinados, sino que además estén cosidos en el exterior. 
Con estos bolsillos de grandes proporciones se busca contar con mucho espacio donde poder guardar los pequeños utensilios y los enseres suficientes con los que disfrutar varias horas alejado de la casa de campo. Para ayudar en ello, una especie de fuelle añadía más espacio al bolsillo. Precisamente para que nada se saliera de ellos contaban con una solapa que en muchos casos se abotonada al bolsillo con un botón. Versiones posteriores incorporaron dos bolsillos de pecho de similar corte que los principales añadiendo así más espacio donde guardar más cosas. 

Hoy esta chaqueta puede ser considerada como demasiado aparatosa, sobre todo para ser vestida en ciudad. Sin embargo, en el campo o para disfrutar de estas temperaturas invernales en muchos de los pueblos de la Meseta Central resulta una magnífica compañera pues, además de abrigar, por su construcción y tejido es una todo terreno. Mejor con jersey que con corbata.
Próximas presentaciones de "La Enciclopedia del Buen Vestir": 

- Colegio de Registradores de la Propiedad, Madrid: 12 de febrero, 19 horas
- Real Club de Labradores y Propietarios, Sevilla: 19 de febrero, 20 horas

El Aristócrata

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Agradecerle su próxima visita a Sevilla. La entrada es libre o hay que se socio del Labradores? Se podrá comprar el libro alli?
Muchas gracias
AP

El Aristócrata dijo...

La entrada es libre y sí se podrá comprar allí el libro.
Gracias!

Vicente dijo...

Amigos de EA

Con este gobierno de mangarranes trepas, unidos a una banda de asesinos y comunistas, con una Monarquía inexistente, y un pueblo que vota dos veces a Zapatero y ahora a este, amigo Prats, no te conozco, muchisima suerte. La vas a necesitar.