sábado, 14 de diciembre de 2019

DE FRANELAS, ABRIGOS, SOMBREROS Y PARAGUAS

El invierno siempre vuelve. Puede ser, de hecho cada año es más frecuente, que otoño y primavera pasen por su rapidez desapercibidos, pero, sin embargo, el frío invierno antes o después termina haciendo su aparición. De hecho aquí en Madrid no recuerdo una semana reciente en la que no haya llovido.

Aunque todavía queda alguna semana de clima templado, lo cierto es que nos adentramos en tiempo de franelas y abrigos. Las primeras son francamente agradecidas con el frio pues, además de su abrigo extra, su elasticidad ofrece un extra de libertad de movimientos difícil de alcanzar por las lanas merino más populares. Cierto que la raya en su pantalón pronto desaparece y que de ser su boca estrecha es frecuente que termine enganchada en el calcetín. Sin embargo, su pelo confiere a estos trajes una elegancia y presencia muy destacable. 
Si la franela es el tejido del traje de invierno, la chaqueta de sport y, sobre todo, el abrigo largo prefieren la cachemira. El Chesterfield, el Crombie, el Ulster o los informales Covert o Pea coat etc. resultan perfectos para combatir el frio y la lluvia de la capital inglesa. 
No obstante, si hay un abrigo que siempre estará unido a la historia de ese país y que sigue siendo la prenda estrella con la disfrutar de su frecuente lluvia esa es la gabardina. Aunque su época del año es el otoño y el color más extendido el beis, lo cierto es que jugando con color y forro se puede vestir también en los meses más fríos. La vestimenta de esta prenda es admisible tanto con traje como con ropa de sport. Bastará escoger su color según sea la seriedad del resto del conjunto y conforme la hora del día. 
Cierto que su línea poco ha cambiado desde su nacimiento, pero hoy la gabardina se puede encontrar no ya solo terminando por debajo de la rodilla sino también en forma de tres cuartos o incluso de chaquetón. Igualmente, si en sus orígenes el único color en que se confeccionaba era el beis, hoy la paleta de colores entre la que escoger es mucho más variada. Destacan, no obstante, los azul marino, verdes y burdeos. 
Tres marcas históricas, todas ellas británicas, Mackintosh, Burberry y Aquascutum, han sido las verdaderas responsables de que hoy ciento cuarenta años después de su nacimiento la gabardina siga de plena actualidad. Si en 1823 Charles Mackintosh inventaba el primer tejido impermeable uniendo varios trozos de tela con caucho, en 1830 Mackintosh confeccionaba el primer abrigo con este tejido. Aquel abrigo de Mackintosh desprendía un fuerte olor a caucho y no era transpirable, por lo que en 1853 Aquascutum fabrica la primera gabardina sin olor y 100% transpirable; hito que le valió ser elegida para confeccionar los abrigos del ejército británico durante la Guerra de Crimea. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1880 para ver el nacimiento de la primera gabardina con el diseño que todavía hoy mantiene. Aquel diseño fue obra de Thomas Burberry. La popularidad de esta prenda entre los agricultores ingleses le valió a Burberry ser la casa escogida por la Oficina de Guerra Inglesa para suministrar los abrigos de sus soldados. 
Como otras muchas prendas, el paso del campo de batalla a la ciudad fue solo cuestión de tiempo alcanzando los abrigos de trinchera Burberry tal popularidad que todas las gabardinas pasarían a denominarse, independientemente de su marca, Burberries. Si la Primera Guerra Mundial marcó el diseño de esta prenda, fue la Segunda la que vio no solo a los soldados ingleses sino también a americanos, rusos, franceses, alemanes y holandeses vestirla en enfrentamientos por media Europa. Fue tal su reputación que no solo los soldados sino también los civiles empezaran a vestirla en su día a día. A pesar de estar concebidas para combatir el frio carece de capucha – nació cuando el casco acompañaba siempre al soldado -. 
En ausencia de capucha, se antoja muy recomendable el uso de un paraguas o, de hacer viento o no llover mucho, el de un sombrero. Este último además de dejar las manos libres cubre gran parte de las hombreras y proteje la cabeza del frío. El pelo de castor reúne todas las particularidades necesarias para disfrutar de la lluvia sin necesidad de buscar cobijo. Un cepillazo al llegar a casa es todo lo que este pelo necesita para recobrar su aspecto y propiedades. Aunque la elegancia del sombrero es difícil de conseguir con el paraguas, este último evita algo muy importante: que se mojen los zapatos. 
Si no nos sentimos cómodos protegiendo nuestros zapatos con unos galoshes el paraguas es la mejor opción a la que recurrir. El de bastón largo resulta más elegante, pero el plegable es más útil y cómodo en el ajetreo del día a día. De no acudir a un funeral, mejor escoger uno cuya tela impermeable no sea negra sino de algún estampado estiloso. Inténtense evitar pasear por la ciudad con paraguas con marcas visibles en dicha tela; como, por ejemplo, el escocés. 
El calzado se vuelve una pieza clave en los resbaladizos suelos y sobre las aceras con baldosas inestables. Hoy la variedad de terminaciones permite escoger zapatos de vestir con suelas de goma finas, difícilmente apreciables de no dar la vuelta al zapato. Para quien prefiera seguir disfrutando de las suelas clásicas de piel, un refuerzo de goma en el talón se antoja obligatorio para evitar un inesperado resbalón. 
Para el sport, las botas de media caña con su suela de goma gruesa, además de ser muy cómodas, son ideales para vestir durante el tiempo libre. Quien se atreva siempre podrá imitar a Gianni Agnelli y vestirlas hasta con traje. De no ser tan valiente, pero de sentir predilección por los botines, las conocidas como botas Balmoral pueden acompañar al traje con la misma elegancia que lo hacían en los años 30. 

El Aristócrata

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre, muy interesante. Me ha gustado mucho esa mezcla de fotos modernas con antiguas.
Un saludo
Albert

Anónimo dijo...

Buenos días. ¿ alguien sabe donde se pueden conseguir hormas como las que aparecen en los botines de ante ? Antes las había en exerez pero ya no ¿ saben si se venden en algún sitio en madrid ?
Muchas gracias
E.C.A.

jandilla dijo...

Sólo puntualizar que el nombre genérico de la gabardina en inglés (independientemente de su marca) es mackintosh, o mac, no burberries. Al César lo que es del César.

Anónimo dijo...

El nombre en inglés es trench coat. El resto son términos coloquiales.

Anónimo dijo...

Para los días verdaderamente fríos nada como un plumífero: Pesa poco y abriga mucho.

Manuel dijo...

Una duda ante la suela de cueros de los zapatos y la temida lluvia. ¿Hay algún consejo para protegerla de un chaparrón?

Tengo unos Berwick recién estrenados que han pasado por un día de lluvia que llegó de sorpresa. Ahora la suela tiene algún agujero pequeño, de momento no preocupante, pero que quiero evitar que vaya a más, y no sé si merece la pena y es adecuado ponerle algún tipo de protección. Y, llegado ese caso qué protección.

Anónimo dijo...

Existen unas suelas de goma que se pegan a la de cuero y protegen el mismo una barbaridad.
Cualquier buen zapatero sabra de lo que le hablas y te las pondra sin problema alguno.
Merece la pena tenerlas puestas en algun que otro par para los dias de lluvia.

Saludos

Anónimo dijo...

Buenos días a todos , el otro día pregunté si alguien me puede decir quien fabrica o vende hormas de madera para botines como las que aparecen en una de las fotografías de este artículo , ya sea en madrid o en España , se que la cordonnerie las fabrica pero no se donde las venden .
Muchas gracias y feliz navidad a todos
ECA.