sábado, 2 de marzo de 2019

SER EDUCADO NO ES SER MACHISTA

Con el día de los enamorados celebrado el mes que se acaba de marchar pararse a pensar en el verdadero significado de este día no debería ser tiempo perdido. 

No hace tanto tiempo ropa y complementos echaban una mano cuando de mostrar respeto y galantería se trataba. Eran tiempos en los que el pañuelo de bolsillo podía servir para borrar un rimen corrido, y ayudar a ponerse sobre los hombros un largo abrigo permitía a las señoras no tener que desprenderse de su bolso. 
Asistir con el abrigo o en la mesa con una chaqueta que ya sobra son detalles de convivencia que no deberían ser malinterpretados. Creo que hoy todos somos conscientes de que la mujer se vale por si sola para todo esto, por ello estos gestos no deberían ser percibidos como machistas sino simplemente de mera educación. 

Si antes descubrirse ante ellas era un gesto de lo más habitual y volver a cubrirse una obligación si así ella lo indicaba, hoy llevar el hombre el paraguas evitando que ella se moje, aun cuando eso signifique que seamos nosotros quienes suframos parcialmente el chaparrón es, nuevamente, solo una muestra de cordialidad.  
Gestos tan básicos como ayudar con las bolsas, ceder el paso o abrir una puerta no tienen por qué ser considerados gestos de falocracia, sino solo de respeto y buenas maneras. Si servir en la mesa comida, agua o vino al resto de comensales es una muestra de cortesía, hacerlo a ellas primero mantiene en vigor esas reglas que nos diferencian del resto de la fauna animal. 

Caminar por la acera por el sitio más cercano a la carretera no te convertirá en mejor persona, pero sí al menos en alguien conocedor de las pautas más básicas de decoro. De ser dos hombres y una mujer los que pasean, el sitio central debería quedarle reservado a esta última. En definitiva, infinidad de gestos con los que mostrar nuestra disposición a servir o ayudar. 
Cierto que por protocolo la vestimenta en muchos actos la dicta el hombre, de ahí que en las invitaciones se indique el conjunto esperado en él: esmoquin, traje oscuro etc. Y teniendo esto en cuenta la mujer escoge el suyo. Sin embargo, son infinidad de ocasiones en las que no se apunta nada y cada uno elige la ropa que cree más conveniente, fallando casi siempre el hombre por no estar a la altura de su pareja. Si vemos que ella invierte su tiempo en arreglarse hagamos nosotros lo propio. 

¿Cuántas veces vemos parejas en las que ella brilla con luz propia y él parece estar totalmente fuera de contexto? ¿Cuántas fotos donde él parece más ser un fan que se acerca a la estrella pidiendo fotografiarse a su lado que no de hecho su pareja? Si ella ha ido a la peluquería qué menos que nosotros nos afeitemos. Si ella elige un vestido largo no parece lógico obviarlo y vestir el primer conjunto con el que nos sentamos cómodos. Un alto tacón exige un zapato de cordones, un conjunto de cóctel al menos corbata, un elegante abrigo uno largo en nosotros. Esto no es ser anticuado, es sólo sentido común. 
En tiempos convulsos como los que vivimos, hoy más que nunca se antoja necesario volver sobre los guiños más básicos de galantería y no dudar en ponerlos en práctica. Recordemos que el día de los enamorados es mucho más que un bonito regalo. 

Abrir la puerta del coche, acercarla a la entrada de nuestro destino para luego nosotros ir a aparcar o volver sobre aquel mandamiento de ser nosotros los que corramos con la cuenta no son actos a olvidar sino a tener hoy más que nunca presentes. 
Enamorados o no, ofrecer nuestro brazo bajando las escaleras, acercar la silla cuando vayan a sentarse en la mesa, levantarnos cuando ellas se excusen… lejos de ser actos cursis son actos de cortesía y mera urbanidad. 

El Aristócrata

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Artículo muy apropiado para los tiempos que corren aunq esta semana me quedo con el video de la semana. 16 millones por el daytona de Paul Newman. ¡Increíble!

Anónimo dijo...

Como mujer puedo decir que es una pena los límites a los que se está llevando el feminismo. Vamos a terminar todas marimachos.

Anónimo dijo...

Buenas tardes

En mi opinión si falla la educación falla todo. La educación es como el vestido del alma, demuestra humildad, respeto y cortesía. Ante el fenómeno feminazi que sufrimos hoy en día como una de las plagas bíblicas, recordar las sabias palabras pronunciadas recientemente por su Santidad el Papa Francisco: el exceso de feminismo es asimilable a un machismo con faldas.

Saludos afectuosos para el creador y mantenedor de este excelente blog y a sus lectores de parte de una mujer que aprecia las buenas maneras.

Unknown dijo...

Estoy de acuerdo en todo menos en el detalle de la cuenta. Hoy en día la mujer está tan emancipada laboralmente como el hombre, tienen la capacidad de hacerse cargo de sus propios gastos, y si lo quieren, aunque sea totalmente improbable, inviten al hombre en alguna ocasión. No son pocas las mujeres que se han aprovechado de esta costumbre, y a la vez han abanderado el feminismo para otras cuestiones que les ha interesado, creo que es una falta de congruencia.

Anónimo dijo...

Hemos llegado a un punto que vamos a tener que pedir perdón por ser hombres. Tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

Algunas pautas están trasnochadas, lo de circular en la acera por el lado externo y lo de dejar a la mujer en el centro me parecen fuera de lugar en la sociedad actual. Denotan un machismo implícito, al considerar a la mujer como debil y que tiene que ser protegida o que tiene que gozar de una posición preminente. El resto del artículo lo encuentro de una lógica aplastante, lo que antaño se llamaba saber estar y buena educación que no es otra cosa que saber convivir.


F.

Anónimo dijo...

Estimado F.: Si lo de circular en la acera por el lado externo dejando a la mujer el interno y lo de dejar a la mujer en el centro cuando hay dos hombres le parecen fuera de lugar en la sociedad actual, ólvidese por ejemplo de los convencionalismos de las buenas maneras de antaño y piense en la posibilidad de evitar "tirones" a los bolsos de las mujeres en la sociedad actual.