viernes, 13 de enero de 2017

LOS 10 ABRIGOS IMPRESCINDIBLES DEL INVIERNO

Por mucho que lo intenten las casas de moda, todavía no han conseguido traer al mercado un abrigo que combine con los trajes con la elegancia y distinción que lo hacen los diez protagonistas que traemos durante este y el próximo fin de semana a esta columna.

1. El Crombie
El Crombie es uno de los abrigos de ciudad más polivalentes para usar tanto con traje como con un informal dos piezas. El color azul marino resulta la opción más versátil además del preferido por personajes tan dispares como Winston Churchill, Los Beatles o Cary Grant. Aunque es posible encontrarlo en diferentes terminaciones, el modelo de hilera sencilla y confeccionado con lana pesada sigue siendo el modelo icónico. Añadámosle un cuello de terciopelo y un forro de color, por ejemplo, rojo y nos habremos hecho con un abrigo todo terreno y actual.
2. El Chesterfield
Dado a conocer en el S. XIX por la casa de los duques de Chesterfield se caracteriza por su formalidad al extenderse por debajo de la rodilla. Aunque puede ser cruzado, es el modelo de hilera sencilla con botones cubiertos el más conocido. Sus colores más populares siguen siendo el azul, el beis y el negro. No obstante, el modelo confeccionado en lana gris, con estampado de espiga y con el cuello de terciopelo negro representa el Chesterfield por excelencia.
3. El Covert
Este modelo es la alternativa ideal para aquellos que quieren hacer acompañar su traje de un bonito abrigo, pero sin por ello tener que vestir un serio Crombie o un largo Chesterfield. Aunque en sus orígenes se concebía como abrigo de montar y de caza, hoy se viste también en la ciudad. Es un abrigo ceñido que no sobrepasa la rodilla y que está confeccionado con telas no muy gruesas para poderse vestir gran parte del año. Sus cuatro costuras paralelas en los puños y en el faldón, su cerillera en el lado derecho, su cuello de terciopelo y su tono marrón claro permiten identificarlo fácilmente. Probablemente el mejor abrigo si queremos vestirlo tanto con traje como con unos pantalones informales. 
4. La gabardina
Presente en el armario del hombre desde 1880, se caracteriza por su tejido impermeable resistente al viento, al agua, a la nieve y por su inconfundible diseño de origen militar. Siempre más auténtico de hilera cruzada, con cinturón, con anchas solapas y grandes bolsillos, el también conocido como abrigo de trinchera es la mejor alternativa para cuando el cielo amenaza lluvia. Aunque el color más emblemático sea el beis, los tonos azul oscuro, granate o los más atrevidos rojo o verde, añaden un toque de frescura a los armarios más atemporales. 
5. El Ulster
Aunque hoy algo olvidado, su belleza intemporal lo convierte en uno de los diez abrigos obligatorios. Caracterizado por una hilera cruzada del tipo 6x3 o 8x4, por descansar por debajo de la rodilla, por sus bolsillos de parche, su cinturón con agujeros y sus puños franceses, el Ulster es el abrigo perfecto con el que pasear por el campo en una poco desagradable tarde invernal. No obstante, son sus amplias solapas chatas, su tejido tipo Tweed, su costura alta central, sus pliegues traseros y su larga abertura en la espalda sus notas más diferenciadoras. 
6. El Paletot
Presente desde mediados del S. XIX y con ciertas similitudes con el Chesterfield, se caracteriza por su hechura holgada, sus solapas de pico, un largo faldón que se extiende por debajo de la rodilla, una corta abertura trasera y una caída en forma de campana desde la cintura. De hilera cruzada, con sus botones dispuestos en forma 6x2 y sin cinturón, el paletot es el abrigo perfecto para vestirse, sobre todo de ser azul marino, con el chaqué y frac, aunque también con un buen traje artesanal diplomático. Dependiendo del tipo de tejido, se conseguirá un aspecto más serio o informal. Para los looks más casuales, los tejidos de Tweed o de franela son los compuestos más versátiles. 
7. El Pea Coat
Si para sacar lo mejor del paletot resulta necesario vestir como mínimo un elegante traje de chaqueta, el Pea Coat, también conocido como chaquetón de  marinero, cobra su significado con los atuendos más informales. Aunque aparece en el S. XIX, hasta bien entrado el S. XX está considerado tan de sport que no es bien visto vestirse en la ciudad, prohibiendo incluso algunas empresas vestirlo a sus empleados durante la jornada laboral. Sin embargo, la gran influencia de los marineros ingleses en la vestimenta de sport y el que el Duque de Windsor fuera altamente criticado por aparecer vistiéndolo en un acto público, lo convirtieron en todo un objeto de culto. Caracterizado por una hilera cruzada, seis botones en fila recta, un grueso tejido, amplias solapas para protegerse del frio del mar y una reducida longitud para permitir a los marineros subir por el mástil, el Pea Coat sigue siendo todo un clásico de la vestimenta casual. 
8. El Greatcoat
Con un aspecto que recuerda los imponentes abrigos militares del S. XVII, destaca por sus líneas amplias y un resistente tejido de lana capaz de aguantar todo tipo de inclemencias climatológicas; lluvia incluida. Fácilmente reconocible por sus voluminosas solapas y sus puños dobles – ambos detalles pensados para desdoblarse y proteger del frío tanto la cara como las manos -, sus profundos bolsillos se pensaron para resguardar de la lluvia la comida del día. Concluida la Segunda Guerra Mundial, el Greatcoat se popularizó entre la población civil convirtiéndose en uno de esos abrigos imprescindibles. Por sus reminiscencias militares, el gris, el verde oliva y el azul son sus colores más frecuentes. Todavía resulta frecuente que una pequeña capa proteja la parte alta de la espalda. Como siempre ha sido costumbre en los abrigos militares, es de hilera sencilla y descansa holgadamente por debajo de la rodilla. 
9. El British Warm
Todo un clásico inglés también con reminiscencias militares, concretamente del ejercito británico de la Primera Guerra Mundial. Está confeccionado con lana melton, hilera cruzada, solapas de pico, bolsillo de pecho, dos amplios bolsillos laterales, una abertura trasera central y con una longitud que llega hasta la rodilla. En su versión más auténtica cuenta con solo dos botones en sus mangas y uno en el interior del cuello para poderse abotonar. Winston Churchill y el Príncipe Carlos han sido dos de los mejores clientes de este abrigo. 
10. El King Coat
Abrigo aristocrático por excelencia, alcanzó una enorme popularidad en los años treinta de la mano de los principales galanes de la gran pantalla. Cruzado del tipo 6x2 es ceñido y se extiende por debajo de la rodilla, en tejido de lana en espiga, de solapas de puntas altas y de, preferiblemente, bolsillos laterales rectos y color azul marino. Este ha sido la opción preferida de monarcas y aristócratas de medio mundo. La pureza de sus líneas y su gran elegancia convirtieron al Rey Jorge VI en su más ferviente fan. 

El Aristócrata

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me quedo con el Chesterfield cruzado. Aún así, debiera Vd. haber mencionado la capa española. El otro día vi una en la calle y mi elegante abrigo palideció ante ella. Eso sí, era una genuina de Seseña.
Voy a estar por Madrid unos días, y quisiera cogerme las mangas de una chaqueta: ¿conocen algún sitio fiable y bueno, quizás Casa Maudes?

Gracias y un saludo

Anónimo dijo...

Tengo una enorme pelea con esta prenda. No dudo de su utilidad, pero compaginar su uso con mi actividad laboral es muy difícil, me explicó: La mayorìa de los abrigos de manufactura (no importa la marca) me suelen quedar bien y ser cómodos, si y sólo si los uso sin chaqueta (sea de traje o combinación), para poder usar un abrigo sobre una vestimenta de dos o tres piezas, debo subir una o dos tallas y esto trae cómo consecuencia fuertes desajustes a nivel de mangas y falda. Luego si llevo sólo el abrigo, al llegar a mi oficina quedo en mangas de camisa o sweater, lo cual no es aceptado cómo código de vestimenta, salvo que esté en mi propio despacho. He probado dese hace muchos años con varios tipos y marcas y en general este comportamiento es recurrente, quizás con la salvedad de la gabardina (yo la conocía cómo trench-coat) el cual de paso, no es muy elegante. Imagino debo estar equivocado o cometiendo algún error ¿Alguién tiene el mismo problema? El uso de abrigo para mí en invierno es muy importante pues suelo caminar a mí oficina, estoy a unas 8 cuadras. He resuelto el tema llevando la chaqueta en la mano, pero es poco práctico. En los útimos años he preferido invertir en trajes y chaquetas más gruesas. Gracias

Anónimo dijo...

No entiendo nada de lo que dice el anónimo del segundo comentario. ¿Se quita la chaqueta para ponerse el abrigo y lleva la chaqueta en la mano? Es como si va con los calzoncillos en la mano porque los pantalones le quedan así mejor... A ver si alguien tiene paciencia para darle una respuesta adecuada.
Saludos,
Jesús María

Anónimo dijo...

Hace poco vi a su Alteza Real, Duque de Edimburgo en un acto oficial, y a sus 95 años vestía con un abrigo etilo Loden. ¿No es un abrigo imprescindible en su opinión dentro de su amplias recomendaciones?

Anónimo dijo...

No creo haber entendido el segundo comentario pero efectivamente el aspecto de un abrigo sobre un conjunto de sport y uno formal puede diferir. Esto es debido principalmente a las hombreras que acompañan al traje y no a un jersey. Mi recomendación es que de vestir abrigo con traje se asegure que una de las dos prendas no cuente con hombreras ya que si ambas lo hacen el resultado está próximo al de un jugador de fútbol americano.

El Loden, como también nuestra capa, es un abrigo muy elegante y recomendable pero de tenerme que quedar con solo 10 prefiero hacerlo con los que nombro en el artículo.

Un abrazo y muchas gracias por comentar.
EA

Anónimo dijo...

¿Y qué me dice de esos abrigos con la manga ranglán que se abrochan con un cinturón?. También son muy bonitos y estilosos.

Un saludo

Carlos _ dijo...

Magnífica entrada si señor.

Anónimo dijo...

Entiendo perfectamente el segundo comentario pues a mi me pasa lo mismo si uso la chaqueta junto con el abrigo.
Segun tengo entendido y siempre hablando de prendas ya confeccionadas el abrigo hay que elegirlo al menos una talla mas que la chaqueta pero el problema viene cuando ese mismo abrigo lo utilizas a veces sin chaqueta pues te queda grande por todos lados.
Yo al final siempre opto por elegir la talla del abrigo que mejor me ajuste sin llevar la chaqueta debajo por que si no al final llevas una prenda grande.

Saludos

Mariano Chicharo dijo...

Que fue del loden??????!!!

Anónimo dijo...

Muy buen artículo, pero no se entiende a cual corresponde cada foto (para los que entendemos poco). Saludos.