sábado, 13 de junio de 2015

MAESTRÍA Y SABER HACER DE LA MANO DE THE GLENLIVET

¡Entradas agotadas!
Estimados lectores,

Muchos de nosotros hemos comentado la posibilidad de hacer encuentros cada determinado tiempo y así compartir también de manera presencial lo que hoy solo hacemos de forma virtual. Desgraciadamente las apretadas agendas de las que muchos “disfrutamos” impiden que esto pueda materializarse de manera seria en el tiempo. Sin embargo, esta semana tenemos la posibilidad de conocernos además de hacerlo en un entorno de lo más agradable.

The Glenlivet ha contado conmigo para impartir una conferencia en el Ateneo de Madrid – sala de la Cacharrería -  sobre mi particular concepto del buen vestir. A pesar de que la charla esté dirigida a abogados o profesionales vinculados al mundo de la abogacía y el sector judicial, consultores o profesionales liberales de alta cualificación… los organizadores estarían encantados de contar también con los mayores conocedores de este campo: los lectores de www.elaristocrata.com.
Para ayudar a dar la charla vestiré a cinco maniquíes con cinco conjuntos muy especiales con los que repasaré la historia de la moda masculina más reciente. Igualmente, en la sala me acompañarán diferentes cortes de tela para poder entender la evolución experimentada por la moda clásica del hombre desde el nacimiento en 1792 del fundador de la marca, George Smith, hasta nuestros días. Al termino de la misma tendremos la posibilidad - ya whisky en mano -  de charlar distendidamente sobre el propio contenido de la ponencia.

Esperando veros en el Ateneo de Madrid el miércoles 17 o el jueves 18 de 19.30 a 21.30 os dejo la nota de prensa que se ha hecho llegar a los medios.

El whisky de malta escocés The Glenlivet organiza La Cátedra, unas jornadas de tres días en el Ateneo de Madrid, entre el 17 y el 19 de junio, en las que se hablará de estilo, palabras y whisky.
Javier Bernad, experto en oratoria, José María Galiacho, autor del blog de moda masculina El Aristócrata,  Guillermo Balmori, editor de Notorious Films, Francisco Muro, dircom del Consejo General de la Abogacía Española y Carlos Marañón, director de Cinemanía, los encargados de dirigir cada una de las sesiones de La Cátedra. Diego González, maestro del mundo del whisky, impartirá una master class y cata de tres excepcionales variedades de la marca.

Madrid, 08 de junio de 2015. The Glenlivet, uno de los whiskies con más historia, pone en marcha en el Ateneo de Madrid La Cátedra. Unas jornadas de tres días de duración –del 17 al 19 de junio- donde los asistentes podrán aprender a seducir y cautivar a sus audiencias por lo qué dicen y por cómo lo dicen. Por su aspecto y por su estilo. Podrán convertirse en unos auténticos magos del alegato dentro y fuera de los juzgados. Todo ello en vaso ancho.
El 17 de junio de 19.30 a 21.30h tendrá lugar The Glenlivet Style. Una cátedra compuesta a su vez por tres sesiones imprescindibles: The Glenlivet Trivium, The Lawyer`s Dresscode  y The Glenlivet Master Class. Además, para duplicar la audiencia, esta sesión se repetirá por segundo día consecutivo el día 18.

The Glenlivet Trivium. El tono, la postura, la dicción, la expresión facial… Un taller que habla de la capacidad de hipnotizar y enamorar al público. Javier Bernad, experto en habilidades de comunicación, fundador del centro de entrenamiento para hablar en público Speak & Spam, y responsable del blog de diario Expansión “Hablando en público”, será el encargado de este taller.
The Lawyer`s Dresscode. Si la primera impresión es la que cuenta y una imagen vale más que mil palabras, saber vestir, combinar y moverse como un auténtico dandi inglés supondrá seguras ventajas a la hora de entablar pactos y acuerdos profesionales. En Londres lo saben, y desde hace más de 200 años dejan que sean los sastres de Savile Row los que diseñen, puntada a puntada, el éxito de la City londinense. José María López Galiacho, autor del libro “El Manual del Perfecto Caballero”, será el encargado de vestir a los asistentes como si Savile Row fuera la calle de sus tiendas de cabecera.

The Glenlivet Master Class.  Diego González, auténtico maestro del mundo del whisky, conducirá una cata con tres excepcionales variedades de la marca, mientras disfrutamos de la historia del whisky, de sus propiedades, de sus matices y de brindis excepcionales. The Glenlivet 15, The Glenlivet 18 y The Glenlivet Founders Reserve serán los protagonistas de una tarde de maestros.
El día 19 de 19.30 a 23.30h tendrá lugar la cátedra The Glenlivet Law Movies, precedida por una copa de bienvenida en la que The Glenlivet será la protagonista.

The Glenlivet Law Movies. Una estupenda película de abogados y tres apasionados del cine hablando de sus virtudes. Guillermos Balmori, editor de Notorious Films, gestor cultural y asesor cinematográfico para majors y empresas,  Francisco Muro, Director de Comunicación del Consejo General de la Abogacía, y Carlos Marañón, director de Cinemanía, serán los encargados de dar paso a la película “Matar a un Ruiseñor” de Robert Mulligan, uno de los grandes clásicos del género.
La vinculación de The Glenlivet con el mundo de la abogacía y el derecho viene de lejos. Fue el primer whisky escocés en obtener la licencia legal para destilar el líquido dorado y el único, tras ganar un interminable litigio, legitimado para utilizar el nombre de la tierra donde se elabora.  Es por esto que 181 años después de legitimarse, la marca ha decidido homenajear al sector. Señores y señoras, se abre la sesión.

Más información e inscripciones en www.lacatedratheglenlivet.com


El Aristócrata

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Malos tiempos para la distinción entendida como el arte de lo distinto.... y aquí podríamos introducir a Ortega de nuevo a colación...
Carlos Lopez

JDA dijo...

Lástima que los que no vivimos en Madrid nunca podamos disfrutar de estos eventos.

Eneko dijo...

Fecilidades por el agotamiento de entradas, divinos los Oxford. ¿De quien son?
Sobre el Whisky. Calidad-Precio muy bien pero donde esté un Macallan...

El Aristócrata dijo...

Muchas gracias.
Son unos bespoke de G&G
EA

Anónimo dijo...

"The Lawyer's Dresscode". Fantástico título para una película basada en una novela de, por supuesto, John Le Carrè. Una pena, desde Oviedo me queda un poco a desmano. Esperamos la crónica del evento.
Saludos.
Héctor.

Anónimo dijo...

En primer lugar,desear que la asistencia sea un disfrute para los que tengan la fortuna de poder acudir.

En segundo, me gustaría aprovechar y abusar de la amabilidad de EA o sus queridos lectores para hacer una pregunta que me surgió estos días pasados a raíz de ver el uso que hacía un caballero de un precioso sombrero de Panamá (de hoja de palma).
La duda es que si sería correcto utilizar el susodicho sombrero en el velador de una terraza tomando un aperitivo, por supuesto en el exterior. ¿Sería correcto también si se tomase el almuerzo en idéntico lugar?

Gracias por su atención y felicitaciones por este blog que sigo desde hace algún tiempo siempre que mis obligaciones me lo permiten.

Atentamente, José.

El Aristócrata dijo...

Hola José,

Siempre es recomendable descubrirse al sentarse en una mesa. No obstante, si estamos solos, y siempre al aire libre y sin techo alguno por encima de nosotros, sí se puede.
Un saludo
EA

Jandilla dijo...

A riesgo de equivocarme, creo que no es del todo cierta la regla de que en lugares cubiertos haya que estar descubierto. En sitios de paso, tales como estaciones o andenes, vestíbulos de hoteles y barras de bares e incluso ascensores (siempre que no haya damas) era perfectamente aceptado estar cubierto. Lo que creo que nunca era aceptable era que un caballero estuviese cubierto si estaba sentado para comer. Hoy en día y a riesgo de ser provocador, no conozco ninguna ley que prohiba cubrirse o descubrirse y dado que el uso del sombrero es más que minoritario (salvo los ridículos borsalinos de ciertos especimenes de playa y piscina) a mi personalmente me costaría mucho decir que es adecuado o no. El sentido común tiende a decir que si uno no tiene riesgo de que le de el sol o la lluvia en la cabeza, la utilidad práctica del sombrero es nula y por lo tanto tiendo a pensar que uno debería estar descubierto. Recordemos que lo que nos parecen reglas de elegancia eran en realidad generalmente reglas de "practicidad".

Vicente dijo...

Amigos de EA

Sigo con interés este magnifico blog y aunque me contengo a veces mi instinto me lleva lanzarme al ruedo.
Muchas veces cuando se empieza con ... a riesgo de equivocarme... uno se equivoca, caso de nuestro compañero Jandilla.
En los lugares cubiertos hay que destocarse, eso es claro. En un estación, un aeropuerto... con techos altísimos y algún equipaje de mano, pues... yo lo suelo llevar puesto. En la barra de un bar ???, hotel, por favor, cuales son sus fuentes de información ?
En cuanto a la utilidad, un poco de nivel, tampoco es útil un traje de 4.000 e., uno zapatos de 2.000 o un reloj de 30.000 e. No saquemos la patita, seamos tolerantes. Quizás los que los llevamos sea solo para distinguirnos de los que piensan así.
Por ultimo, para nuestro director, no será el momento ya de una sección sobre conservación de las cosas con direcciones de tintorerías, zapateros... Se que puede ser incomodo pero bien que publicitas tus artesanos amigos. Un cordial saludo.

Jandilla dijo...

Estimado Emilio, me temo que debí explicarme fatal en mi comentario. Me parece muy estimable que usted utilice sombrero y que permanezca descubierto en los lugares que cita. Me alegro por ello y en cierta manera hasta le admiro. Dicho esto:
1. En la época en la que el sombrero era de uso masivo entre los caballeros (pongamos por ejemplo la primera mitad del siglo pasado) estaba perfectamente aceptado permanecer cubierto en los lugares que enumeraba en mi comentario anterior. Si usted no se lo cree, le recomiendo que hable con sus mayores o consulte fotografías de la época.

2. A día de hoy, y dado que, desgraciadamente, el uso del sombrero es cuando menos "minoritario", se me hace difícil que nadie pueda definir unas "normas" o similar para su uso. Sería como definir las normas del adecuado uso de la polaina blanca, por ejemplo. En esta situación, creo que uno debe regirse por el sentido común y dado que el sombrero debe servir para proteger de las inclemencias del tiempo, mi opinión (personal) es que uno debería descubrirse cuando dichas inclemencias no ocurren (es decir cuando uno esta bajo techado) , estando cubierto solo cuando uno tenga riesgo de sol, lluvia o frío (es decir cuando no tenga un techado sobre su cabeza). Como ve coincidimos, aunque por caminos distintos. Y creo que esto no tiene nada que ver ni con un traje de 6.000 euros ni con un reloj de 30.000.
Quede con Dios.

Anónimo dijo...

Querido Vicente,soy un artesano ya jubilado y tengo que reconocer que en gran parte culpa de mi generación no se ha conocido nuestros oficios fuera de España,ya que cada uno hemos echo la guerra por nuestro lado, pero si el Sr.E.A publicitar a sus amigos y esto significa conocer varios oficios fuera de nuestras fronteras lo cual no hemos echo nosotros bienvenido sea y lo que usted debe hacer es alegraser y apoyar a los oficios artesanales Españoles que luego viene cualquiera con un bombo y un platillo de fuera y nos parece lo mas.
Espero que esto se lo tomen como una crítica constructiva y no lo hago por molestar.

Un saludo, Diego,