sábado, 24 de mayo de 2014

BESPOKE XXIII: NORMAN VILALTA BESPOKE SHOES, THE MEASURING

El leitmotiv de esta página desde sus inicios no ha sido hacernos eco de los productos de las grandes marcas ni de aquellos de gran coste sino hacerlo solo de los de gran valor. Por ello, durante todos estos años hemos centrado prácticamente toda nuestra atención sobre productos artesanales; productos que por norma general quedan alejados de lo que se produce en las fábricas de los grandes grupos de moda.

Y el máximo exponente de la artesanía son los productos 100% bespoke, entendiendo por estos productos hecho tanto a medida como a mano. Aunque hoy en día no son pocos los artesanos que intentan vender un producto MTM como bespoke todavía hoy podemos encontrar maletas, corbatas, camisas, trajes o zapatos que han sido creados desde cero, según una fisionomía concreta, atendiendo solo a los gustos personales de un cliente concreto, sin seguir un patrón o diseño existente, y realizados a mano siguiendo tradiciones ancestrales. Y son estos los que todo amante de lo exquisito intenta alcanzar. 
Con motivo del lanzamiento de la colección RTW de Norman Vilalta, este me invitó a conocerla antes de que se pusiera a la venta. Aunque tenemos una fluida relación de hace varios años siempre es un placer pasar por su taller de Barcelona y ver esos imposibles nuevos zapatos bespoke que está haciendo para el cocinero de moda o las manoletinas con las que espera se abra la Puerta Grande de las ventas o simplemente conocer sus siempre inquietos planes de futuro.

De esta colección que ya está disponible en edición limitada y en exclusiva en la que para mi es la mejor tienda multimarca de alta gama de España, Santa Eulalia, os hablaré en profundidad en un futuro artículo.
Sin embargo, en esta ocasión quiero narrar como ya hicimos en aquel artículo de noviembre de 2009, el proceso de confección de unos zapatos 100% de este artesano-artista.

Los que conocen a Norman, seguramente estarán conmigo en que al contrario de muchos de sus compañeros, él tiene la virtud de no solo ser un magnífico artesano sino también un estupendo diseñador. Es ese toque de artista el que hace que sus zapatos se salgan de lo que estamos acostumbrados a ver en muchos zapateros a medida británicos. Norman, al contrario de ellos, prefiere crear zapatos de formas imposibles o de patinas llamativas antes de reinventar un Oxford negro o un zapato más o menos clásico. Esto hace que su trabajo no deje a nadie indiferente gustándote mucho o, por el contrario, no atrayéndote lo más mínimo. Ni que decir tiene que como todo profesional que domina la técnica de su oficio, Norman también puede construir el más clásico Oxford o el más tradicional Derby pero son sus hormas imposibles y esos diseños tan “Made at Norman´s house” los que tanto él como sus clientes quieren ver salir de sus manos.
El que nos conozcamos hace varios años hizo prácticamente innecesario el tener que pasar ese tiempo tan necesario para conocer la personalidad y gustos del cliente. Solo un profundo conocimiento de estas dos facetas permite reflejar ambas en forma de boceto el zapato que quiere ese cliente.

Sin embargo, a lo que si dedicamos tiempo fue al diseño de la suela. Aunque esta sea apenas visible son precisamente los detalles que no se ven los que hablan del cariño puesto en ese producto así como la calidad final del mismo. Quienes hayan tenido la suerte de ver la suela de un zapato bespoke de Berluti, Corthay o Delos habrán comprobado el enorme trabajo realizado en la suela y cómo esta es de una enorme belleza. Quizás sea este el motivo por el que Norman insistió en diseñar antes la suela y solo después hablar del tipo de zapato que queríamos.
La suela que finalmente decidimos no fue solo capricho de mi gusto personal sino también de la fisionomía concreta de mis pies. Como ocurre, por ejemplo, en la camisería a medida, donde no a todo el mundo le favorece un mismo tipo de cuello, en la zapatería a medida no a todo el mundo le es igual de cómoda una u otra suela.

Siempre me ha resultado curioso la poca o nula importancia que se presta a las suelas de los zapatos. En la mayoría de las casas, y hablamos incluso de las marcas de más renombre internacional, de no estar grabada la marca se haría muy difícil ser capaz de averiguar el nombre que está detrás del zapato. De un tiempo atrás se está poniendo de moda, quizás tras el éxito cosechado en los zapatos de mujer, colorear y hasta dibujar las suelas. No obstante, son pocas las casas las que han hecho de una forma de suela su seño de presentación.
Es en esta primera fase, la de la toma de medidas, donde se ponen las bases de lo que será el zapato final. Aunque un posible error en esta fase todavía se podría subsanar en la segunda prueba, el zapato de prueba, esto haría utilizar precisamente este zapato de prueba para subsanar ese problema y no para pensar en perfeccionar la comodidad del zapato final. Mientras se produce la toma de medidas Norman viendo tanto lo que le chiva la plantilla del pie como analizando como te ajusta el zapato que llevas en ese momento puesto te pregunta sobre si te roza en tal sitio concreto o si no llegas a rellenar el empeine bajo del zapato, algo que se traduce en un leve arruga o si si bien el dedo pulgar puede quedar conforme el límite de la puntera el resto no. Todo esto ayuda no solo a pasar las medidas más próximas de tus pies al papel sino también le sirven a él para empezar a imaginar las particularidades concretas que deberá tener la horma sobre la que construir el zapato.
Las medidas que se reflejan en la cuartilla son muchas. Desde el contorno de pie, la altura del empeine, la longitud del pie, la distancia total de los dedos, la curva del talón, el arco interior del pie, el apoyo de la planta hasta el sitio donde el pie se empieza a estrechar son apuntadas en dicha cuartilla. Igualmente, te palpa el pie en busca de alguna particularidad a tener en cuenta, como algún hueso que pudiera sobresalir, algo que en edades más avanzadas suele ser común, y de encontrar algo a resaltar también lo refleja en su papel.

Este proceso se replica en el pie izquierdo ya que es de lo más frecuente el que un pie sea medio centímetro más largo que el otro. Al terminar la toma de medidas de cada pie en ambos casos te pide ponerte de pie para ver el aplomo sobre la cuartilla de cada pie. Todo esto queda reflejado en forma de planta de pie y números en una cuartilla que servirá para hacer la horma de madera de cada pie sobre las que construir de manera independiente cada zapato.
Norman prefiere, quizás guiado por el sabio conocimiento que da el tiempo y la experiencia, el dar al cliente una vez tomadas las medidas unas semanas para que este tenga claro el zapato que quiere antes de hablar con él sobre la mejor opción. Como es comprensible los clientes que acuden a este tipo de zapatería a medida lo hacen mas guiados por su deseo de adquirir algo único que por una cuestión puramente ortopédica. Y como nos cuenta Norman, cuando has tomado las medidas a un cliente este es normal que empiece a buscar información y a ver zapatos en internet algo que con seguridad hará que cambie la idea de zapatos que llevaba a la toma de pruebas.

El Aristócrata 

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravillosa experiencia. Muchas gracias por compartirlo.
Seguiré muy pendiente de los próximos capítulos.
Abrzos.
Luis

Anónimo dijo...

Buenos días:

Considero que, al margen de sus enormes capacidades como artesano, Norman tiene dos grandes cualidades.

En primer lugar, percibe con facilidad que tipo de diseño busca su cliente (particularmente el novel) incluso antes de éste que sea capaz de identificarlo. Tiene un gran ojo para ello.

En segundo lugar, Norman va más allá de su condición de artesano. Es un artista. Sus diseños (algunos quizás demasiado atrevidos para la mayoría - desde luego, algunos los son para mí -), sorprenden. Ofrece cosas nuevas.Y muchas veces consigue conjugar lo más clásico con algo innovador de forma tal que hace del zapato que uno lleva algo especial.

Una visita a su taller, o una mera conversación con él, ya merecen la pena.

Saludos,

UNO

Anónimo dijo...

Yo desde que lei aquí aquel artículo sobre él he visto zapatos suyos en internet y vídeos en vimeo y yo también creo q se sale un poco del típico zapatero Lobb o Gaziano & Girling que aunque hacen zapatos preciosos son zapatos relativamente conservadores. Leyendo el artículo anterior creo q es esa faceta de artista de la que habláis la que hace que no le importe arriesgar y hacer cosas diferentes. Lo único que no veo es que ese estilo vaya mucho con el conservadurismo de este país.
Saludos y sobre todo enhorabuena por tu paágina José María.

Anónimo dijo...

He podido escuchar a Norman en dos ocasiones, ambas en eventos del Club del Aristócrata y da gusto comprobar no sólo su excelencia - más que acreditada - sino la pasión que transmite y que queda reflejada perfectamente en el artículo.
Espero que algún día puedas ir a su taller o que pueda darnos una master class práctica.
Gracias a EA por facilitarnos el acceso estos maestros.

Antonio garcía Enrile dijo...



Estimado EA,
Me alegra muchísimo ver este articulo, pues realmente es una forma buenísima de dar a conocer lo que hay detrás de este oficio .
Estoy seguro que Norman hará un gran trabajo y podremos disfrutar con todo el proceso .
Un abrazo
Enrile

Anónimo dijo...

¿Hay alguna nota distintiva en la construcción artesanal de los zapatos del Sr. Vilalta respecto a las otras marcas aquí nombradas?
Antonio

Anónimo dijo...

¿Alguna nota distintiva? Que es el mejor y punto. El resto no valen un pimiento.
Regards,
C.J. Andreu.

Anónimo dijo...

Con todos mis respetos CJ, no es su comentario muy explicativo. Eso de "y punto" como q no aclara mucho.
Antonio

Anónimo dijo...

Muchas gracias Aristocrata por otro magnífico artículo. Para mi este es el único blog q es coherente con una línea editora; exclusiva, elitista y a veces hasta frívola pero al fin y al cabo coherente. Estoy harto de ver como otros blogs hoy te hablan de Zara y al día ss lo intentan hacer de sastrería a medida. Al menos aquí sabes siempre lo q te vas a encontrar en cada nuevo post.
Enrique

El Aristócrata dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.
Me encantará narraros las siguientes fases de los zapatos de Norman. En pocos días elegiremos la/s pieles del zapato.

Para mi, como ya he comentado en el artículo, los zapatos de Norman son diferentes porq sus diseños se salen del clásico zapato. Indudablemente no son para todo el mundo como no para todos es la sastrería napolitana.

Con todos mis respetos Enrique yo no creo q la sastrería artesanal, la zapatería a medida, la camisería bespoke etc sea frívolo. Con seguridad lo pueden ser sus precios pero no la verdadera esencia q se esconde tras estos.

Un abrazo a todos
EA

Anónimo dijo...

Muy estimado,
Aprovecho la actual entrada para hacerle una consulta; y apelo a Ud. que creo me sabrá orientar. Mi duda es si se pueden usar zapatos claros (en concreto, color beige) en temporada invernal o éstos sólo están reservados para las estaciones más cálidas. Yo estoy pensando en usar dichos zapatos con un estilo de ropa semi-formal.
Le agradezco de antemano cualquier guía al respecto.

Federico Moreno dijo...

Aunque se aparta un poco del excelente artículo sobre la zapatería de Villalta, yo quisiera hacerle al aristócrata una consulta. Acostumbro en primavera, cuando visto de manera informal, calzar zapatos de la casa "castellano". Reconozco y admiro la exquisita calidad del zapato inglés o del mallorquí pero no puedo evitar sentirme atraído en esta estación por los de "castellano". Me gustaría, si es tan amable, que me diese su opinión sobre esta casa madrileña tan nuestra y tan legendaria (tiene casi ya cien años)y que forma, a mi entender, parte de la vestimenta de muchos españoles con cierto gusto(aunque puedo entender que a muchos no les guste sus diseños). Muchas gracias, un cordial saludo y enhorabuena por tan excelente página que llevo siguiendo desde 2008.
Federico

Anónimo dijo...

Los Castellano parecen barcas. No me gusta llevar barcas en los pies. El zapato más bello es siempre aquél cuya forma se asemeja a la de un pie. Las barcas se parecen poco a los pies.
Saludos,
Onofre.

Anónimo dijo...

A mi me sigue pareciendo que trabaja una horma muy poco estilizada. Hace los pies un poco rechonchos para mi gusto. Me gusta mucho más la de Corthay...




Fer

Anónimo dijo...

Buenas tardes:

No estoy muy de acuerdo con el anterior comentario… Tiene algunas hormas bastantes estilizadas. De hecho, creo es capaz de variar según el estilo del cliente con suma facilidad.

Otro Fer.

Néstor dijo...

Excelente artículo,

La mejor forma de comprobar el valor de los zapatos de Norman es pasarse por su taller, visita obligada para todo amante de los zapatos y de la artesanía. La calidad es exquisita, pero el valor añadido lo aporta su creatividad, difícil de calificar por su extraordinariedad.

Saludos,