sábado, 22 de febrero de 2014

VITALE BARBERIS CANONICO: CLASSIC WITH A TWIST

El pasado fin de semana tuve la doble suerte de asistir a la celebración del 350 aniversario del legendario telar italiano Vitale Barberis Canonico. Y digo doble porque por un lado disfrute de una puesta en escena como solo los italianos saben hacer y por otro porque fui el único medio español invitado. 

Aunque sus 350 años le valen a la mítica casa italiana no necesitar presentación alguna, para aquellos que no la conozcan decir que VBC es el telar más antiguo del mundo y el primero también a nivel mundial en cuanto metros de tela producidos. El que exporten el 80% de su producción a más de cien países le convierte también en la casa del sector con mayor presencia internacional. 

Podría parecer curioso el que tras más de trescientos años este telar siga estando en el mismo sitio que lo vio nacer. Pero dicha extrañeza dejar de serlo cuando se conoce que la zona de Biella es la zona de Italia donde el agua es más pura, algo fundamental a la hora de producir las telas. Como nota curiosa comentar que las chicas allí presentes comentaron durante algún momento de los dos días que pasamos en Biella el placer que suponía lavarse el pelo con el agua la ducha. 
Igualmente, otra nota destacable de la casa que está detrás de la mayoría de las telas de Drapers y de una muy buena parte de las de Ermenegildo Zegna es el hecho de que todo el proceso de confección tiene lugar en las factorías de Biella sin que externalicen ninguna parte de este. 

Dicho esto, no es mi intención narrar el proceso de confección de sus telas ni entretenerme en resumir los 350 años de una de las poquísimas empresas que puede presumir estar dentro de Les Hénokiens. Por el contrario, os voy a contar mi experiencia personal como uno de los pocos asistentes a tan interesante evento y el porqué estos señores son únicos cuando de dejar su impronta se trata. 

Desde el momento en que sales de casa y hasta que vuelves todo está organizado milimétricamente y no tienes que preocuparte de nada. Una persona asignada a cada invitado está siempre pendiente de que encuentres todo a tu gusto a tu llegada y de que no te falte de nada hasta tu regreso. 
Muchos antes que yo han dicho que ente lo bueno y lo excepcional la diferencia está en los detalles y yo solo puedo estar de acuerdo con esta afirmación. 

Detalles como encontrarte a la llegada al evento con un mayordomo perfectamente ataviado de chaqué, a medida por supuesto, y cuya misión sea solo acompañarte con un paraguas hasta la entrada ya es una muestra clara de cómo una marca cuyo lemotif es que sus telas se utilicen para hacer trajes a medida cuida su reputación al máximo. 

Una vez dentro del telar la persona que ha organizado todo tu viaje te espera para darte la bienvenida y presentarte tanto a los dueños de la casa como a otros invitados con los que sabe tienes alguna afinidad.
 
En el propio catering te das cuenta porqué los italianos son únicos defendiendo sus productos y porqué por más que nos pese nos llevan muchos años por delante en el posicionamiento de sus marcas. Yo siempre he pensado que de todo el mundo, y de todo, se puede aprender, unas veces para saber qué tienes que hacer y otras simplemente para conocer lo que nunca deberías hacer. Igualmente, soy de la opinión de que siempre es mejor acercarte con humildad y con ganas de aprender de lo que nuestros homólogos hacen. Y de los italianos tenemos, y mucho, que aprender. 

Y digo todo esto porque al contrario de lo que ocurriría en un catering en España donde agasajaríamos a nuestros invitados desde con tartaleta de no se qué, sushi de no se cuantos, milhojas del mar de Cuchunchú etc. etc. los organizadores de este evento se decantaron solo por productos 100% italianos. Infinidad de tipos de quesos, jamón de Parma, diferentes tipos de olivas, pasta etc eran los productos que adornaban los platos de los allí presentes. Ni que decir que los vinos, y hasta las mismísimas ginebras, eran, como no podía ser de otra forma, todos productos nacionales. 

Sin embargo, el complejo de inferioridad del español, mas si cabe el de los de clase más alta, hacen que ya hasta nos de vergüenza ofrecer jamón ibérico, dicen que por lo visto ahora esto es de pueblo, y por el contrario ofrezcamos productos que poco o nada tienen que ver con nuestra historia más legendaria gastronómica. ¿Os imagináis, por otro lado, qué diría tal o tal otra señora de su amiga la Marquesa de Chinchilla si en vez de darle ese champán tan mediocre, pero, eso sí, del grupo LVMH, le ofrecieran un vino espumoso, pero bastante mejor, hecho en Alicante? En fin, que una vez más me toca decir que tenemos lo que nos merecemos y que nos iría mucho mejor si defendiéramos nuestros productos y si nos dejáramos de mirar el ombligo pensando que somos los mejores y que todo lo que hacen los demás triunfa o por su marketing o porque su Gobierno les apoya. 
Otra cosa que me llamó la atención de la familia VBC es que a pesar de su reconocimiento y posicionamiento internacional son personas de su familia y de su gente. Y es que a pesar de las relaciones de esta familia y de sus negocios, el acto estaba claramente organizado pensando en sus familiares y amigos y solo unos cuantos medios muy escogidos al margen de aquellos. 

Al terminar el piscolabis de recibimiento pasamos al departamento donde se custodian los archivos con las telas más antiguas. La pertinente explicación sobre cómo se realizaban las telas hace trescientos años, cuando la maquinaria era francamente rudimentaria y la mano del hombre tenía que suplir sus deficiencias, fue de lo más interesante y entretenida. Su estudio nos develó la infinidad de tejidos que antes se producían. 

Desde los fabricados para atender a los ejércitos y caracterizados por su grosor, impermeabilidad y resistencia, hasta los más delicados de seda hicieron las delicias de los allí presentes. También me llamó poderosamente la atención la enorme variedad de colores, y sobre todo de texturas, que hace doscientos años demandaban los señores de entonces. Solo ver los anuarios dedicados a las telas de abrigo te da una idea de todo lo que nos hemos perdido en este Siglo con la obsesión de homogeneizar y oscurecer la vestimenta masculina. 
Fue entonces cuando a los medios allí presentes, GQ Japan, The Rake, Permanent Style, Parisian Gentleman, y la revista Rolling Stone nos recibieron Francesco Barberis Canonico y Giovanni Barberis Organista. Indudablemente no soy tan ingenuo como para pensar que son fieles lectores de mi página pero lo que sí me consta es que se habían tomado la molestia de haber pasado tiempo con su departamento de marketing para conocer algo de cada una de nuestras publicaciones. Otro detalle que habla de la importancia de cuidar los detalles. 

Concluida nuestra charla Francesco dio unas palabras a todos los allí presentes y brindó por otros 350 años. Al celebrarse el aniversario en el mismo día de San Valentín todas las tartas tenían forma de corazón lo que dio un toque bohemio a la gran fiesta que cerró el aniversario. 

Sin entrar en pormenores, solo quiero nombrar algo que me chocó bastante. Y no fue el hecho de que por cada traje de hilera sencilla hubieran cinco cruzados. Fue más por ese grupo de rock and roll que en uno de los patios abiertos empezó a animar la velada con un tipo de música que dista mucho de mis gustos personales. Y es que tras ese enorme ruido de batería y guitarras eléctricas se escondían tres tipos con cabelleras que ya le gustaría a la mía perfectamente ataviados con trajes a medida además de fenomenalmente conjuntados. 
Y si es que los italianos son especiales la familia que forma VBC es única. 

El Aristócrata

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Envidia sana.

Y si mucho, y rápido, deberíamos aprender de cómo defienden y luchan por sus productos y no como aquí que solo compramos cosas de fuera porque pensamos que las nuestras no están al mismo nivel.
Andrés

Anónimo dijo...

Andrés, estoy de acuerdo contigo pero también debes tener en cuenta que ellos desde siempre han tenido claro la importancia del marketing y de comunicar internacionalmente las bondades de sus productos. En cambio, aquí nos hemos conformado siempre con venderle al vecino de la esquina y así nos va ahora como nos va. Y el problema es q peor nos va a ir porque nuestros productos solo los conocemos nosotros. Hay excepciones pero esta es la norma.
Saludos EA y muy interesante artículo.
F.M.

Alvaro Sotomayor dijo...

Estimado Sr. Galiacho,

Deberías seguir el ejemplo del blog de Simon Crompton. Sobra las referencias a las niñas en paños menores que publicas, no añaden nada, y recuerdan un cierto pelo de la dehesa machoide y sobran las fotos de platos de comidas. Sabemos que no harás caso del consejo pero por ello mismo, seguiremos pensando que el blog de SC es elegante y el tuyo, puro barniz con fondo hueco.

El Aristócrata dijo...

Pues querido amigo, no sólo no lo piense y actúe en consecuencia.

Un saludo
EA

Anónimo dijo...

La verdad es que las fotos son bastante cutres (por muy guapas que sean las chicas). Es mas digno del Marca que de este blog. Al menos ponga unas mas estilosas y dignas de una formas mas cuidadas.
Rodrigo

Anónimo dijo...

Hola Rodrigo, es curioso como pudiendo hablar de la foto diría de ropa q sube el Aristócrata no decís nada y todo lo q escribís es sobre la chica de la semana.

No es por pensar mal ya q si lo hiciera llegaría seguramente a una conclusión equivocada o quien sabe si más bien acertada.

En serio q no entiendo este país de mediocres y acomplejados. Así nos corre el pelaje q nos corre. Nada que aportar y solo intentar joder al q lo hace.

Si me permites un consejo Aristócrata ni caso. Quien no la quiera ver pues q no la vea y punto. Yo la veo y me gusta.

No se pero me jugaría lo q fuera a q esos q la califican de vulgar son los mayores consumidores de sexo por internet.

Pandilla de hipócritas.
Alberto

El Aristócrata dijo...

Gracias Alberto, pero dejemos las descalificaciones personales.

No se publicarán más comentarios sobre la chica de la semana o del Viernes.

Y para aquellos a los que no les gusta decirles que no tienen porqué verla. La chica de la semana está lo suficientemente abajo para no verla si no se quiere ver. Y si la ven es sencillamente porque la quieren ver así que se dejen de falsas morales.

Un saludo
EA

FERRUZZO dijo...

Es como la tele el que no le guste que apague o cambie de canal, libertad, se llama libertad de elección, lo que nos pasa es que en realidad la libertad nos da pavor y ademas de darnos miedo queremos retirarsela a los demás. LIBERTAD.