sábado, 14 de diciembre de 2013

LA GABARDINA, MÁS DE CIEN AÑOS DE HISTORIA

Estimados amigos,

Como muchos de vosotros sabéis colaboro desde hace un año con la revista Gentleman expandiendo el concepto de elegancia intemporal que guía esta página. Y aprovechado dicha colaboración quiero compartir con vosotros un artículo que escribí en dicha revista hace ya unos meses: “La Gabardina, más de 100 años de historia”.

Reza un conocido dicho popular inglés que el vestir un abrigo diferencia a los adultos de los niños. Y las estadísticas demuestran que precisamente ese adulto no duda en escoger la gabardina como el primer abrigo de su armario.

El otoño es, junto a la primavera, la estación del año donde esta legendaria prenda alcanza su máximo esplendor ya que sus suaves temperaturas permiten que brille con luz propia. No obstante, y a pesar de que la tela de gabardina no abrigue demasiado hoy se puede encontrar con todo tipo de forros, desde acolchados hasta de piel, en muchos casos removibles, lo que ayuda a alargar su vestimenta a prácticamente todo el año.

La gabardina coge el nombre del tejido con el que está confeccionada y hoy, al contrario de lo que ocurría en sus orígenes, ya no solo termina por debajo de las rodillas sino que se puede encontrar tanto por encima de estas, en forma de un tres cuartos, o en tamaño de chaquetón. Igualmente, al clásico color beis se le han unido otros más alegres como el azul marino, el verde o el burdeos.

Dos son las características principales que diferencian a esta prenda intemporal presente en el armario del Gentleman desde 1880. Por un lado, su característico tejido impermeable resistente al viento, al agua y a la nieve y por otro su inconfundible diseño de origen militar.

En su diseño original esta prenda contaba con botonadura cruzada, un gran cinturón, diez botones de generosas dimensiones, anchas solapas, grandes bolsillos donde poder guardar desde mapas hasta prismáticos y múltiples anillas de acero desde las que colgar objetos tan necesarios en el campo de batalla como una cantimplora, un par de botas secas, una espada o incluso una granada. Fue precisamente su uso militar el que hizo que a esta prenda se la conozca en su tierra natal con el nombre trench coat o abrigo de trinchera.

Tres marcas, Mackintosh, Burberry y Aquascutum, todas ellas inglesas, fueron las grandes responsables de la popularidad alcanzada por la gabardina y de que hoy, más de ciento treinta años después del primer abrigo de trinchera, esta prenda se haya convertido en todo un imprescindible en el armario del Gentleman.

Aunque en 1823 Charles Mackintosh inventa el primer tejido impermeable uniendo varios trozos de tela con caucho, habría que esperar hasta 1830 para que el propio Mackintosh popularizara con ese tejido su primer abrigo. Si bien aquel abrigo no dejaba pasar el agua, tenía el inconveniente de que no transpiraba. Este problema quedó solucionado cuando Aquascutum, en 1853, crea un tejido resistente al agua, transpirable y lo que no era menos importante sin olor a caucho. El éxito de esta nueva gabardina le valió a Aquascutum ser elegido responsable de los abrigos del ejército británico de la Guerra de Crimea.

Sin embargo, tendremos que esperar hasta 1880 para ver el nacimiento de la primera gabardina tal y como la conocemos hoy. Fue concretamente Thomas Burberry quien crea para los granjeros ingleses el primer abrigo de algodón, cien por cien resistente al agua, respirable y de gran comodidad y ligereza. La obligatoriedad de contar en la campiña inglesa con una prenda resistente al agua fue conseguida por Burberry impermeabilizando el hilo con el que después se tejía la tela logrando de esta manera que el agua resbalase por la superficie del abrigo pero sin llegar a penetrar en él.

Fue tal el éxito de la aquella gabardina que la Oficina de Guerra Inglesa le encargó el desarrollo de un modelo específico para sus soldados. Su fama en el campo de batalla primero y en la ciudad después hizo que las gabardinas se conozcan popularmente en el país que las vio nacer todavía hoy como burberries.

Si a Thomas Burberry se le debe la aparición del conocido abrigo de trinchera, a la Primera Guerra Mundial le corresponde la fama por este alcanzado. Aunque las prendas conocidas como gabardinas se empezaron a usar por las tropas de Garibaldi en 1861, la Primera Guerra Mundial marca un antes y un después en el diseño de esta prenda. Aquel diseño con amplios bolsillos, de hilera cruzada, con cinturón con cierre en acero, cinchas en los hombros y anillas metálicas en forma de “D” se mantiene hoy plenamente actual.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la popularidad alcanzada por aquel abrigo de los oficiales británicos hizo que los soldados americanos, rusos, franceses, alemanes y holandeses lo empezaran también a vestir convirtiendo al abrigo de trinchera en la prenda obligada del campo de batalla.

Si los soldados ingleses fueron los responsables de su diseño e incipiente popularidad, los actores de Hollywood de los años 30 y 40 fueron los que hicieron que la gabardina traspasara fronteras. La aparición de esta acompañando a gánsteres y chicos duros creó una estampa que todavía hoy perdura. Humphrey Bogart en Casablanca, el teniente Colombo, Dick Tracy o el Inspector Clouseau terminaron de convertir en mito a esta histórica prenda.
Si hay una prenda que puede presumir de llevar más de 100 años estando de moda y siendo un referente en su categoría, esa es la gabardina. Hoy la continua actualización de su diseño y sus nuevos colores así como su enorme versatilidad hacen de la gabardina una prenda imprescindible en el armario del Gentleman sin que ya para ello el cielo tenga que amenazar lluvias.

El Aristócrata

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Aristócrata:

Permítame felicitarlo por su labor en general y por el artículo en particular.

En relación a la gabardina, tengo una duda. ¿Qué objeto tiene esa solapa con botón sobre el lado derecho del pecho? Entiendo que esa peculiar forma de cerrar la gabardina, distinta a un abrigo normal, debe tener algún objeto. ¿Es una reminiscencia militar? ¿Tiene que ver con la parte del hombro en la que un diestro apoya el fusil al apuntar?

Espero sepa disculpar mi extraña curiosidad.

Un saludo y gracia.

El Aristócrata dijo...

Sí es una reminiscencia militar. De hecho recibía el nombre de "gun flap" y servía para colgar de ella una pistola de repuesto de cañón corto.

Un saludo y gracias
EA

Anónimo dijo...

Curiosos tiempos aquellos en que uno iba a la guerra vestido como un caballero. Supongo que daría para mucho el tema de la influencia de la ropa militar en la civil. Muchas gracias por su respuesta.

Anónimo dijo...

Estimado, muchas gracias por tan interesante articulo. Yo vivo en Argentina y confieso que en Bs. As. no resultaría nada común usar esta hermosa prenda sin que sea un día lluvioso. En Madrid y el resto de España llamaría igual la atención o encontraría mas caballeros utilizándolo? he estado en corta visita por Barcelona y Madrid u además en verano, por tanto no sería raro que nos los haya visto por tan motivo. Saludos y gracias por todo el material.

Anónimo dijo...

Estimado amigo residente en Argentina:

en España se suele usar la gabardina, incluso, en días que no son lluviosos, bajo el pretexto de que "el día amenaza lluvia", aunque la amenaza sea del todo infundada; y ello porque, no nos engañemos, todos queremos parecernos al caballero de la foto que ilustra el artículo.

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Hola Aristócrata
Muy interesante el texto! Me gustan mucho las gabardinas y a lo largo del tiempo me he echo de 3 gabardinas vintage Burberry. Veo que en las fotos es muy difícil diferenciar la época a la que pertenece! puedo encontrar algún tipo de articulo donde ponga las fechas y diseños?
Un saludo y en hora buena por el artículo.

Anónimo dijo...

gracias por la explicacion de la solapa. hasta hace poco nunca habia reparado en ese detalle en las gabardinas y me parecía poco sencillo encotrar su explicación. Muy interesante