martes, 2 de agosto de 2011

VESTIR DE SPORT; LA ELEGANCIA DEL ESTILO MÁS INFORMAL

“El estilo es el ropaje del pensamiento; y un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presenta mejor.” Conde de Chesterfield


Si bien por el nivel de conocimientos del lector a quien va dirigido este artículo no vamos a entrar a definir las diferencias entre el atuendo formal, semi-formal e informal (para aquellos que no las recuerden recomendamos echar un vistazo al capítulo introductorio de libro recientemente publicado) sí queremos esta vez hacer un guiño a la vestimenta de sport o sencillamente a aquella que no necesita de corbata o pajarita para estar completa.

Durante los años de vida de http://www.elaristocrata.com/ hemos sido “cariñosamente” amonestados por centrarnos casi en exclusiva en la vestimenta formal o para ser más precisos en el lenguaje por centrarnos solo en aquellos atuendos que requerían de corbata o pajarita.

Si bien carece de sentido intentar negar la evidencia y contradecir unas afirmaciones más que enfundadas también debemos tener en cuenta que siempre resulta mucho más fácil vestir, y también escribir, cuando se necesita de una corbata que hacerlo cuando ésta está ya descansando enrollada en su cajonera.

Hasta los años 30 resulta difícil encontrar caballeros que vistieran a lo largo del día sin corbata. Y curiosamente fueron precisamente esos caballeros los que han pasado a la historia como los señores más elegantes de todos los tiempos.
Incluso hoy, a muchos de nuestros referentes del buen vestir, como al propio Príncipe Carlos, resulta difícil verles reflejados en una instantánea sin, al menos, un informal traje de chaqueta. Por ello, soy un convencido de que de haber tenido la oportunidad de ver a Cary Grant, a Richard Merkin o al mismísimo Winston Churchill en pantalón y camisa, sin sus impolutos trajes y chaquetas, el concepto que tendríamos de ellos no sería tan extraordinario como el que permanece en la memoria de buen vestir masculino.

Para terminar de ser totalmente justos con los caballeros aquí mencionados debemos apuntar que en aquel tiempo cuando se vestía de sport se hacía igualmente con corbata. Era la época donde el chaqué acompañaba a los señores en sus quehaceres formales de la mañana o el stroller en las menos formales.

Y si el chaqué era el protagonista de la mañana, el frac era el atuendo indicado de vestir a la tarde-noche. Por todo ello el traje; hoy un atuendo considerado como formal, era por aquel entonces una prenda puramente informal y era solo vestido en las ocasiones en las que hoy lo normal sería vestir un pantalón y una camisa.

Dicho esto, debemos admitir que existen infinitas maneras de vestir de forma clásica y elegante sin necesidad de caer en la dejadez y ordinariez absoluta predominante en nuestros días cuando la corbata ya no es la protagonista del atuendo.
Un caballero puede ser elegante vistiendo de traje y luego caer en la mayor vulgaridad al hacerlo de sport. De igual manera puede ocurrir que haya caballeros que por su ocupación profesional no requieran normalmente de vestir de traje y no por ello tienen que dejar de ser considerados automáticamente como señores elegantes.

Hay ocasiones como los casual Friday, una tarde de compras, un paseo en barco o sencillamente una mañana en la playa o en la cola del pan que sirven para reconocer a ese “perfecto caballero” que de forma tan elegante lleva un reloj de bolsillo con su chaqué pero también de forma tan natural y estilosa viste una camisa de lino en su tiempo libre.

Si bien muchos caballeros podrían vestir elegantemente con el clásico atuendo de traje de chaqueta de elegir unos correctos zapatos y de contar con un experimentado sastre y con un buen camisero, al vestir de sport las posibles alternativas se multiplican y el peligro de errar en la elección aumenta en gran medida.

Igualmente, es cuando la corbata no está presente cuando la frontera entre lo correcto y lo incorrecto es más difusa y lo que algunos caballeros enjuiciarían como algo exagerado otros, por el contrario, lo podrían considerar algo estiloso.

A pesar de todo ello, hay una moda clásica que también permite vestir de manera actual sin necesidad de caer en lo ridículo con lo que las nuevas tendencias nos sorprenden cada temporada.
Esta forma de vestir más que una moda es sencillamente una manera de vestir que se ayuda de patrones modernos y de colores actuales para conseguir una correcta mezcla entre la sobria elegancia británica el estilo más clásico italiano.

Y es en esta particular forma de vestir donde tanto las chaquetas, los pantalones y los zapatos más especiales cobran un sentido especial.

Hoy la variedad de chaquetas de sport es ilimitada y el sinfín de telas estilosas con las que poder mandarlas coser es tan variado que es difícil no dar con aquella que nos haga soltar una pequeña sonrisa de imaginárnosla terminada y vestida en esas infinitas ocasiones donde solo jerséis o, en el mejor de los casos, una sencilla chaqueta azul marino acompaña a nuestras amistades.

Y si además no nos conformamos con los tejidos más extendidos o con los cortes más populares y buscamos algo más especial, y por qué no, también algo más de estilo, y optamos, por ejemplo, por una chaqueta cruzada seguro que no nos importará hacer frente a ese desembolso extra que toda chaqueta de sport bien terminada trae consigo.
Aunque parezca una obviedad, si importante es acudir a un buen sastre para hacernos con nuestras chaquetas más formales, todavía lo es más si queremos presumir de chaqueta de sport.

Si bien una chaqueta de traje de un color liso y sin diseño alguno resulta fácil de coser, la cosa cambia más que significantemente cuando al sastre se le pide que tenga en cuenta los diferentes dibujos de la tela, los case en las diferentes costuras y “eche el resto” a la hora de pinzar la chaqueta sin romper la limpieza y la homogeneidad del conjunto.

Las chaquetas de sport de confección, además de ser todas muy parecidas, pueden una vez ajustadas al físico del comprador final perder la limpieza de líneas que tenían sobre la percha. Así pues, una vez hechos los ajustes necesarios es muy difícil que en esa chaqueta de confección, por ejemplo, los dibujos de las mangas y el cuerpo sigan coincidiendo así como que lo hagan los de las diferentes costuras.

Esto es muy apreciable en la espalda al ser concretamente en la costura central de la misma donde se meten o se sacan esos centímetros extras que sobran o que, por el contrario, se necesitan. Sin embargo, en las chaquetas hechas a mano el talle se produce a lo largo de toda la chaqueta y no se concentra solo en un punto.

Aunque reconozco que con la vestimenta más informal las chaquetas de hilera sencilla resultan más cómodas, sigo siendo de la opinión que nunca la belleza de la chaqueta cruzada estará al alcance de aquella. Por ello, los sastres italianos se han especializado en este tipo de chaquetas saltándose en muchos casos las medidas y las hechuras utilizadas en los trajes de sus clientes más puristas.
Para ello, las han acortado, estrechado y las han “desarmado” con gran acierto. Todo esto ha posibilitado darles un aire puramente de sport alejado de los cánones aplicados en el mismo tipo de chaquetas en las sastrerías británicas y en la mayoría, por qué no decirlo, también de las españolas.

Ni que decir tiene que cuando hablamos de un corte más ligero y desestructurado no lo hacemos pensando en lo que ciertos gurús de la moda se empeñan en hacernos ver como algo estiloso o actual. Por el contrario, seguimos pensando en un corte varonil, clásico y estiloso; pero también elegante y lejos de todas esas tendencias absurdas con las que se empeñan en sobresaltarnos cada determinado tiempo estos creadores de tendencias.

Jugando con los tejidos de la chaqueta, su peso y sobre todo su diseño se puede imprimir un toque especial hasta al pantalón más informal. Y si además conseguimos un corte estiloso para nuestra chaqueta (que no ridículo) y acorde a nuestras medidas el resultado puede estar muy por encima del conseguido en muchos trajes de chaqueta.

Además en las chaquetas de sport tenemos la posibilidad de jugar con diferentes tipos de terminaciones. Así pues, podemos optar por chaquetas con cerillera o incluso por aquellas otras donde la totalidad del bolsillo esté cosido sobre la chaqueta viéndose éste en su totalidad. Igualmente, se puede elegir entre botones de hueso, de piel, coser a las mangas unas coderas, escoger un forro algo más atrevido, etc. Y si no nos vemos con una chaqueta cruzada para vestir de sport, siempre podemos decantarnos por un falso tres botones; opción ésta siempre más aconsejable que la chaqueta clásica de dos botones.
Si somos de los que a pesar de añorar la impoluta elegancia de Cary Grant también pensamos que el uso del traje de chaqueta cada vez será más testimonial y que por más que pese a muchos, entre los que no me importa incluirme, éste dejará paso en no más de una generación a otras indumentarias más informales, parece lógico que contar con un número relativamente amplio de chaquetas de sport de calidad cobre más sentido que nunca.

Si bien yo al menos no conozco ninguna casa en España que pueda aportar los mismos resultados que ofrece la sastrería a medida, con el tema de los pantalones de sport me ocurre lo contrario.

Por un lado es de justicia admitir que el trabajo de cualquier sastre sobre el pantalón es siempre menor al empleado en la chaqueta y la calidad de la mano de obra no resulta tan fundamental como con aquellas. Y por otro lado, además debemos añadir que los diseños de muchas casas industriales resultan francamente atractivos y quedan lejos de lo que se ofrece en las sastrerías tradicionales.
Sea por esto o porque simplemente a la hora de vestir de sport no se busca tanto la perfección de la hechura en los pantalones sino más bien un estilo diferenciador donde el color y el diseño cobran especial protagonismo, la elección de estos obedece a parámetros más personales.

Indicar antes de que alguno de nuestros lectores se vea obligado a echárnoslo en cara que nada tengo en contra de los pantalones vaqueros pero qué duda cabe que su uso se debería restringir a las situaciones más informales o a aquellas en las que fueran franqueados con elegancia por otras prendas que aportaran al conjunto final ese toque especial que de vestirse los vaqueros de cualquier otra forma estos con seguridad carecerían.

Si bien no ocurre lo mismo con la elección de la camisa, sí encontramos pautas parecidas a las que muchos caballeros prestan atención al escoger su pantalón. La elección de un tipo de cuello en la camisa de sport no cobra la vital importancia que, por el contrario, sí tiene en la camisa de vestir. Aunque hay caballeros que prefieren para sus camisas de sport cuellos sin botones yo soy de la opinión que al contrario de las camisas de vestir, las de sport sí deberían contar con botones. De la misma forma, desde mi humilde punto de vista, las camisas de sport siempre quedan más naturales de contar con puños sencillos que de hacerlo con puño doble.
Dicho esto, hay que reconocer que sea la camisa de sport o de traje un ojal cosido a mano es siempre un detalle de calidad y de belleza que el ojo mejor educado siempre agradece. Y lo mismo ocurre a la hora de la terminación de la misma. El que las costuras casen en el hombro y la manga es una característica propia solo de las camisas de mayor calidad y este detalle no debería descuidarse tampoco en las camisas de sport.

Estos pequeños pero importantes detalles hablaran de la calidad de la camisa de manera mucho más contundente de lo que podría hacer cualquier marca que ésta llevara cosida en el pecho. Igualmente, nunca terminaré de entender la moda reciente de los hombres anuncio. Esta moda de ir “parcheado” con infinitos logos a cual más grande y llamativo carece de elegancia y estilo alguno.

De la misma manera reconozco que no deja de sorprenderme como marcas por todos conocidas que hasta bien recientemente se limitaban a estampar el logo de su marca de forma clara pero disimulada hoy han aumentado en gran medida éste de manera que no pase ya inadvertida para nadie y se convierta en el hecho distintivo de la prenda.

Si ya resulta francamente difícil encontrar caballeros que sepan de la importancia de vestir el zapato adecuado con traje, todavía es menor el número de aquellos que sean conocedores de ello a la hora de vestir sin corbata. Las zapatillas de moda del momento o, en el mejor de los casos, el tan recurrido mocasín americano se apoderan de los pies de la mayoría de los caballeros.

Si bien es de justicia reconocer que la variedad de modelos para vestir de sport aún siendo amplia no goza ni de la misma calidad ni de la misma belleza que sus hermanos que acompañan al traje, también es cierto que de tener buen gusto y saber dónde acudir se pueden encontrar zapatos de gran belleza que combinarán, y resaltarán, con gran estilo cualquier atuendo casual.

La libertad es casi absoluta a la hora de decantarse por uno u otro zapato. Dependiendo del atuendo escogido y del carácter y seriedad que queramos imprimir a nuestro atuendo podremos escoger desde un zapato de piel vuelta de doble hebilla, un tassel, un full brogue o incluso unos spectators.

Y algo similar ocurre con la elección de los colores de los zapatos. Si bien el traje, por norma general, no recibe con buen agrado zapatos con tonalidades alejadas al negro, el burdeos o los marrones oscuros, los conjuntos de sport son más flexibles y permiten entrada de colores más claros o que obligatoriamente no tienen que combinarse de forma seria. Por ejemplo, el propio modelo que ilustra este artículo podría ser vestido con un ojo de perdiz gris no muy oscuro pero con seguridad daría un toque mucho más especial de vestirse en un conjunto de sport que fuera acompañado de un pantalón de pana fina y boca estrecha azul oscuro.
Los conjuntos de sport admiten con una gran sonrisa todo tipo de complementos como cinturones, calcetines de colores de diseños más atrevidos, pashminas, pañuelos de bolsillos alegres etc.

Los looks que inexorablemente el futuro traerá consigo, se distinguirán por contar con prendas diferenciadas, esto es, serán conjuntos formados por chaquetas y pantalones independientes pero no ya por trajes de dos o tres piezas del mismo tejido y color como hasta ahora hemos visto.

Aunque cueste reconocerlo pienso que ocurrirá algo similar a lo sucedido con los casual Fridays.
No mucho tiempo atrás acudir al lugar de trabajo, incluso los viernes, con algo que no fuera un traje de chaqueta hubiera sido considerado casi como una temeridad. Sin embargo, hoy la vestimenta durante los viernes se ha relajado, desgraciadamente casi siempre en exceso, y el traje suele descansar en el armario durante este último día de la semana laboral incluso hasta en el de muchos de los caballeros de profesiones más tradicionales. Y esta realidad no creo que desgraciadamente ya tenga marcha atrás y la vestimenta informal se terminará apoderando en exclusiva también del resto de días de la semana.

Por todo ello, parece que el hacerse con un extenso juego de chaquetas de sport, camisas, pantalones y zapatos cobre cada día más sentido y repartirse el presupuesto dedicado a adquirir conjuntos de sport y formales se deba repartir, de momento, al menos a partes iguales.

A pesar de todo lo anteriormente escrito e independientemente de lo que nos depare el futuro y las nuevas costumbres resulta difícil imaginarse que un caballero pueda estar inapropiadamente vestido de decantarse por un traje de chaqueta acompañado de una corbata combinado acertadamente con un bonito zapato inglés de cordones y color oscuro.

El Aristócrata

23 comentarios:

B.F dijo...

Estimado Aristocrata,
Una vez más creo que ha realizado un magnífico artículo, bién es cierto que mucha gente que viste de forma elegante de traje ej, Jaime de Marichalar , cuando visten de sport más bién hacen el ridículo. Yo personalmente al no tener que vestir nunca de traje me he vestido siempre de forma sport con gran facilidad, a base de chaquetas tweed, donegal; pantalones de pana fina ,algodón, franela , y siempre con preferencia por camisas blancas o azules de rayas finas, o cuadros para el fin de semana, y con mi zapato preferido que es el tassel cordovan, o el blucher de ante.

Reciba un cordial saludo,
B.F

Anónimo dijo...

Estimado aristócrata,
felicitarle por el artículo. Darle la enhorabuena, una vez más, por esta fantástica web. Es, en mi caso, realmente útil para ir obteniendo cierta "cultura del vestir", ayudándome a imaginarme en un futuro no muy lejano, con prendas que ahora mismo no puedo comprar debido a mi condición de estudiante. Aprovecho para hacerle saber que es un referente desde el punto de vista del buen vestir, así como desde el punto de vista profesional.
Un saludo, P.L

Anónimo dijo...

Estimado Aristócrata: leo con gran envidia sus artículos. Desgraciadamente, vivo en un clima tan cálido que durante al menos seis meses al año es imposible vestir decentemente. Mi última chaqueta de sport la manché de sudor en marzo, sin causa especial, simplemente por llevarla puesta, y está para el tinte. Hoy mismo, a las 10 de la mañana, estoy refugiado bajo el aire acondicionado, y, según año, lo he necesitado (el aire) hasta finales de octubre. Vestir decentemente en estas circunstancias sí que es un reto.

Comprenderá entonces que un servidor vista en general bastante mal. No obstante, me atrevo a hacer dos pequeñas observaciones, quisquillosas si quiere. Una, los vaqueros no son elegantes en ninguna circunstancia. Para mí son una de las prendas más vulgares que pueden vestirse. Dos, habla de "atuendo casual". Ese "casual" es una mala importación del inglés, cuya traducción correcta es "informal". Todavía recuerdo el día en que nuestro profesor de inglés, todo un caballero que siempre vestía con la máxima elegancia sport (allá a finales de los 70), nos advertía contra esa mala traducción.

Saludos.

nacho dijo...

Excelente como siempre.Una pega técnica,la letra es más difícil de leer que el anterior formato.Un saludo.

Fernando dijo...

El simple ajuste del patrón "pattern-matching" no dice nada sobre la calidad de una camisa. No hay que darle demasiada importancia.

Anónimo dijo...

Hay una prenda que solía relacionarse con el vestir informalmente y como muchísimas otras prendas de la moda masculina clásica ha caído en el olvido, me refiero a lo que se conoce con el nombre francés de Foulard y que los americanos llama ascot (no confundir con el plastrón para el chaqué) y que en la tinoamerica se llama mascada o corbanda.
Tal vez es usted de los que cree que ¿se ve muy ostentoso o con un aire demasiado femenino y debe restringirse solo para la intimidad del hogar?

Cessare Attolino. dijo...

Me alegro de su vuelta, pero por favor no incida en el mal gusto de esos pantalones sport afeminados y de colores transexuales como azul pitufo y verde cesped.
Desmerecen la grandiosidad del resto.

Ningun viril gentleman de verdad los llevaria jamas como usted bien dice en sus excelentes articulos.

Hasta su proxima edicion.

Anónimo dijo...

Buenos días,

Me gustaría saber si es correcto, cuando se viste de manera informal, combinar zapatos sin calcetines con una americana. En caso de ser correcto, ¿el pantalón utilizado podría ser tanto un chino como un vaquero?

muchas gracias

un saludo,

Anónimo dijo...

El Aristócrata capitula antes de la derrota. Me da igual si para la caterba de ignorantes e incultos que llena el mundo el traje pasa a ser testimonial. Para mí nunca lo va a ser, y él tampoco debería siquiera plantearse que algún día pueda considerarlo como tal.

Por otro lado, referente a su entrevista, el frac sigue siendo completamente vigente, tan solo hay que saber dónde encontrarlo. Vaya a Viena y lo verá vestido por jóvenes de menos de veinte años.

Por último, concuerdo plenamente con Cessare Attolino, nunca será elegante combinar corbata verde césped, color mora o fucsia con pantalones de igual color. Eso asusta a la vista.

Saludos cordiales,

Anónimo dijo...

P.D: soy el del comentario anterior. Respuesta al caballero del foulard: el ascot sigue teniendo vigencia entre los hombres de mayor estilo, lo mismo que el plastrón. Atreverse a llevarlo sólo está en manos de aquellos con suficiente audacia y orgullo. Y el hecho de que haya quien los considere femeninos no debería asustar más que a aquellos que así se sientan. Por otro lado, no soy capaz de ver nada malo en "lo femenino", lo femenino es seducción y vida.

Anónimo dijo...

Me gustaria hacer un comentario sobre lo que Don Cessare ha escrito, realmente desafortunado en apreciaciones y "metaforas"...
Cualquiera que haya investigado en el pasado sabe que muchos caballeros han vestido pantalones de sport de colores fuertes y aunque a dia de hoy esto se haya "puesto de moda" no creo que tenga nada que ver una cosa con otra. La alta burguesia Italiana, Inglesa o Estadounidense los ha utilizado desde hace muchas decadas, quizas la moda actual le haya cegado en sus comparaciones. Lo digo con el maximo de los respetos y sin ninguna acritud. Un buen pantalon de sport de color fuerte es algo que en verano se puede llevar creando un atuendo perfecto si el momento esta bien elegido. Lo que a mi parecer queda realmente feo es combinarlo con corbatas del mismo color, aqui estoy con la persona que he realizado el anterior comentario.
Creo que este post tiene el mismo nivel que los dedicados al traje u otros temas mas, digamos, serios y que para nada el autor del blog esta claudicando en nada.
Gracias
Saludos
Marcos

El Aristócrata dijo...

Contestando un poco a todos coincido plenamente con los que apuntan la dificultad que entraña vestir elegantemente cuando la corbata no está presente.

He preferido usar la palabra casual en lugar de informal debido a que en inglés la indicación de vestir “informal” significaba hasta prácticamente los años 50 vestir con traje y corbata y por lo tanto para el tema que aquí nos atañe parece más correcto usar la palabra “casual”. A este tema le dedico varias páginas en el libro por lo que no creo que tenga mayor importancia reincidir sobre el correcto uso de dichas palabras.

El que las costuras casen efectivamente no es solo en lo que hay que fijarse. Sin embargo, qué duda cabe que ninguna camisería prestigiosa de Jermyn St, permitiría que por su puerta saliera una camisa a medida en la que no casaran las costuras.

Respecto al color de los pantalones indicar solamente que durante los años 30-40 (década que yo al menos considero como la cúspide del buen vestir) los pantalones, incluidos los rosas, eran muy frecuentes y para nada considerados como afeminados. Sirva de ejemplo este Pantalón naranja

Prescindir de calcetines solo debería tener cabida en los ambientes más informales y dependiendo del tipo de zapato.

Para nada capitulo antes de tiempo. Solo me atrevo a vaticinar la desaparición progresiva de la corbata. Igualmente, creo dejar claro en el artículo que es algo que ocurrirá pese a mi deseo.

Respecto a las combinaciones de las corbatas solo indicar que a la hora de seleccionar las fotos (las cuales, por cierto, se hacen mucho más grande de pinchar sobre ellas) no he tenido en cuenta las combinaciones de las corbatas. Por el contrario, he preferido traer a este artículo el corte de las chaquetas en ellas fotografiadas. Como se puede apreciar el corte es desestructurado, poco armado, medidas diferentes a las de las chaquetas de los clásicos trajes, etc.

Muchas gracias a todos.
EA

Anónimo dijo...

Partiendo de la base de que prescindir de calcetines solo debería tener cabida en los ambientes más informales, ¿es posible hacerlo por la noche (siendo ambiente informal)?. ¿es adecuado combinar zapatos sin calcetines (siempre en ambiente informal) y americana?.

Agradecería respuesta, ya que llevamos semanas discutiendo sobre esos dos temas, un grupo de amigos y no conseguimos ponernos de acuerdo.

Muchas gracias

Un saludo

Frandepaula dijo...

Respecto a los pantalones de confección, tengo que decir que solo aquellos hombres que tienen unas medidas "normales" o "standar" quedan más o menos bien. Los de confección a los que tienen una estatura de de 1, 70 cm espalda no muy ancha les quedan "bién". En todas las tiendas de caballeros tienen que meterle con lo que las rodillas quedan por las espinilllas y el pantalon por abajo muy ancho, o lo que es lo mismo desproporcionado. Por ello me gusta que me los hagan, aunque creo que en las sastrerías no usan el algodón de los chinos ni otras telas parecidas (niquel) a las que se ven en las fotos. ¿Me lo podrías comentar?
Muchas gracias de antemano

Pablo del Camino dijo...

Me parece un magnífico artículo pero echo en falta que comente algo sobre las camisas de polo (sí, sé que son para las situaciones más informales) creo que son una prenda imprescindible en el "look" informal y puedes quedar muy bien con una chaqueta y unos pantalones sport. Yo los suelo utilizar mucho y me parece que quedan fenomenal, especialmente cunado son lisos y los utilizo con americana de rayas que tengo.

Joaquim dijo...

Magnífico artículo EA, como de costumbre.

Tengo unas pequeñas preguntas: alguien podría darme información sobre alguna sastrería o local de Barcelona donde se haga un buen traje MTM con un presupuesto de unos 600-800 euros? Y por último, que opinión les merece la sastrería De la Vega?
Muchas gracias por adelantado, un saludo.

Anónimo dijo...

Estimado Aristócrata,

le felicito por este gran artículo.

Me gustaría saber de que marca son los zapatos de doble hebilla de ante que aparece en el post.

Gracias por su tiempo, y enhorabuena por su blogg.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Por último,

le rogaría me dijera algunas marcas de zapatos clásicos para comprar online estilo Crockett&Jones, Carmina...pero con versión online de venta y algo más económicos.

Muchas gracias,

Un saludo.

Anónimo dijo...

Creo que los zapatos de ante son unos double monstrad de Crockett&Jones.
Saludos

Anónimo dijo...

Muy señor mío:

Comparto lo dicho, en fecha 03/08/11, por el caballero Anónimo que está obligado a soportar temperaturas infernales.

Sr. Aristócrata, antes de sucumbir a la gañanería imperante, es mi intención enfrentarme a la lipotimia o al golpe de calor, con determinación. Pero le ruego que, en este trance, se digne darnos algún consejo o recomendación a quienes pretendemos vestir y calzar con un mínismo de dignidad en estas circunstancias.

Atentamente.

jagger34 dijo...

Muchas gracias a este excelente blog de moda clásica. tengo el libro y me ha encantado leerlo.

tengo una duda. suelo llevar de manera informal unas zapatillas hogan de ante color arena, con vaqueros, chinos azul marino, verdes,naranjas, y camisas. la duda viene con los calcetines, ya que al ser el color de las zapatillas bastante clarito, no sé cual sería la mejor combinación. yo utilizo siempre azul marino, pero no sé si puede resultar muy llamativo.

espero me pueda resolver esta pequeña duda.

mi mas sincero agradecimiento

Anónimo dijo...

El que ha escrito "caterba de ignorantes e incultos" (caterba con "b", nada más y nada menos) merece una ovación. ¿Debemos entender que su manifiesta ignorancia desacredita su opinión? Creo que no, pero atendiendo a su propia lógica...

CRISTIAN DUۄA$ dijo...

Buen articulo, creo que en efecto hacia falta profundizar en este tema de vestir sport. Así mismo considero que este articulo va perfectamente de la mano con el articulo dedicado a la chaqueta Tweed, considerada por EA como la chaqueta sport por excelencia.

Recuerden vivir con clase y elegancia sin importar las circunstancias de la vida.

CRISTIAN DUۄA$.