sábado, 16 de febrero de 2019

BESPOKE: LXXVIII: ARTE EN LAS SUELAS DE ZAPATOS

Poner límites o intentar definir al arte es cuanto menos peligroso. ¿Qué es el arte? ¿De qué maneras y en qué formas se manifiesta? ¿Lo es más la pintura que la música? ¿Mejor la escultura que la arquitectura? ¿Mejor la ópera que la poesía? ¿Debe el arte ser imperecedero o puede ser también pasajero? ¿Está en la pintura el origen del arte mas primitivo?

Hace ya algunos años, concretamente el 5 de octubre de 2015, compartía en esta misma página los zapatos a medida de Norman Vilalta con sus suelas customizadas por la pintora Virginia Frieyro. Esta vez, también Virginia Frieyro, pero sobre suelas de los zapatos MTM de Antonio García Enrile, ha dado ese toque especial a uno de los pocos zapatos de mi armario que por su belleza se ha ganado el privilegio de no pisar la calle.
Recuerdo que entonces alguien comentaba que no entendía muy bien la finalidad de emplear tiempo y esfuerzo en un arte tan efímero como es la pintura sobre unas suelas que en el mejor de los casos aguantaran con ella dos puestas. Recuerdo que comentaba la autora que “el desgaste ira borrando el dibujo hasta que desaparezca por completo y de esta manera se completará la obra y la pieza volverá a ser lo que ha sido desde el principio, unas suelas de zapato”. Y en eso radica este arte tan peculiar, en disfrutar a contra reloj de un dibujo que se va de tus manos tan rápido o tan lento como la propia vida. 
Llegará un día, un día en el me despierte y me de igual volver a ver anochecer, en el que disfrute de todos esos zapatos que por su belleza preferí no estrenar. Ese día los recopilaré de todos los rincones de la casa por los que descansan y saldrán a dar el paseo para el que fueron creados y pintados y disfrutaremos juntos de todos y cada uno de los azulejos que pisemos. Pero hasta entonces seguirán conmigo compartiendo espacio y recordándome el porqué de ese modelo concreto o por qué cada artista interpretó mi momento vital con ese dibujo. 
No persigo pintar todos mis zapatos, pero sí distinguir a los más especiales con el privilegio de contar con una pintura que con creces supera el precio de ellos y que sin ella serían, solo eso, otros zapatos más. Cada año nuevos trajes bespoke entrar en el armario -a otros les toca salir -, e, igualmente, un zapato especial pide le dejen un espacio hasta que un sitio privilegiado le sea asignado. Si un traje a medida puede perdurar tanto como para aburrirnos de él, un buen zapato solo un mal uso o un trato abusivo puede acabar con él. 
Deseando encontrar el tiempo para empezar el proceso de un nuevo zapato bespoke. El zapatero ya lo tengo claro. 

El Aristócrata

7 comentarios:

Luis dijo...

Buen blog, buen artículo. Tan solo remarcar que la palabra customizar, para alguien tan culto como usted, debería estar desterrada de su vocabulario para volver a aceptar el bonito verbo "personalizar".

El Aristócrata dijo...

Créame que ni soy tan culto como usted piensa, ni tan purista como ceñirme solo a los términos recogidos en la RAE, entre otras cosas porq espero que ambos veamos más pronto que tarde, y por un uso frecuente, el verbo customizar con significado de modificar algo de acuerdo a las preferencias personales.

Me va a permitir esta vez no corregirlo. Pero muchas gracias por sugerirlo :).
EA

Anónimo dijo...

Un auténtico placer intervenir con mi pintura en estas piezas, piezas joya, irrepetibles, que ahora han trascendido a algo más que unos zapatos ....
A disfrutarlos !

Virginia Frieyro

Anónimo dijo...

Pensaba yo que era la unica persona o al menos no conocia a otra que comraba zapatos que sabia que utilizaria poco o que jamas me pondria.
Zapatos (algunos no todos)simplemnte comprados por contemplar su belleza y porque no nos engañemos son zapatos que por muy buenos que sean todos dudamos de su comodidad al ser utilizados.
Se que es un despilfarro pero como cualquier otra aficion.

Saludos





Anónimo dijo...

Pensaba yo que era la unica persona o al menos no conocia a otra que comraba zapatos que sabia que utilizaria poco o que jamas me pondria.
Zapatos (algunos no todos)simplemnte comprados por contemplar su belleza y porque no nos engañemos son zapatos que por muy buenos que sean todos dudamos de su comodidad al ser utilizados.
Se que es un despilfarro pero como cualquier otra aficion.

Saludos





Anónimo dijo...

Supongo que no era la intención de El Aristócrata, pero me parece poco afortunado lo de "No persigo pintar todos mis zapatos, pero sí distinguir a los más especiales con el privilegio de contar con una pintura que con creces supera el precio de ellos y que sin ella serían, solo eso, otros zapatos más." Afortunadamente utiliza "precio", y no "valor".

Anónimo dijo...

Me encantan. Preciosos zapatos y una forma maravillosa de entender el arte.
Gracias por compartirlo.
Andrea