sábado, 18 de enero de 2014

RESUMIENDO LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ESMOQUIN

Estimados lectores, 

Esta semana quiero compartir con vosotros un artículo que escribí el pasado diciembre para la revista de la joyería Jael sobre el esmoquin. No es tan amplio ni tan profundo como los que escribimos en su día  pero resume bastante bien los principios básicos de esta prenda. 
Esperando que lo disfrutéis, recibid un cordial saludo: 

Aunque hay muchos momentos a lo largo del año en los que la vestimenta de esta prenda es bienvenida, es la Navidad la fecha que hace que este conjunto brille con una luz especial. 

El esmoquin, conocido por los británicos como dinner jacket o black tie y por los americanos como tuxedo o tux, es el atuendo perfecto para ocasiones festivas, de cierta solemnidad y siempre que el Sol se haya despedido a descansar. 

Su origen se remonta a 1860, cuando la mítica sastrería británica Henry Poole & Co confeccionó una chaqueta de fumar, smoking jacket, para que Eduardo VII lo vistiera en sus fiestas informales; y precisamente era esa informalidad la que hacía que el esmoquin en la época Victoriana y Eduardina estuviera reservado solo para las ocasiones más informales. Ya en los años 40 y 50 cambian las costumbres y el esmoquin se empieza también a vestir para asistir a fiestas formales, a cenas solemnes y para ir al teatro. Aunque en los años 60 y 70 su popularidad disminuyó, hoy, más de cuarenta años después, vuelve a estar de plena actualidad. 

La pregunta que más veces surge entre los que por primera vez van a vestir este elegante conjunto es la referente a cuándo se debe hacer. Hoy la respuesta a esta pregunta es bastante sencilla ya que en la mayoría de las ocasiones que se quiere que los invitados lo vistan se especifica en la invitación. Dicho esto, el esmoquin siempre será bien recibido en los estrenos y comienzos de la temporada de la ópera, en las cenas de los country clubs, en las de en la Casa Blanca, en actos de recolección de fondos, en el Cunard y en ciertas celebraciones como la “Debutante Ball”. Y siempre, por supuesto, de noche. 

Desgraciadamente, el desconocimiento general de las normas más básicas del buen vestir y las malas interpretaciones que de esta histórica prenda han hecho ciertos diseñadores, actores de cine y otros personajes públicos ha generado cierta confusión sobre las prendas y complementos que deberían acompañarla. 

En primer lugar, apuntar que solo el color negro o el conocido como azul medianoche son aceptados. La chaqueta puede ser tanto sencilla como cruzada. No obstante, se debe tener presente que la chaqueta de hilera sencilla obliga a cubrir la parte alta del pantalón con un fajín o con un chaleco; siendo el chaleco una opción más formal. Es importante también recordar que la chaqueta se podrá llevar abierta al ser un conjunto englobado dentro de los tres piezas, contará con solo un botón, sus solapas podrán terminar en forma redondeada o en punta, algo esto último más formal, y no lucirá ningún tipo de abertura trasera. 

El pantalón debe ser del mismo tejido y color que la chaqueta, siempre llevará raya y debido a la solemnidad del conjunto no admite vuelta. Por su lado, la camisa más elegante de esmoquin lucirá un cuello tipo diplomático, puños dobles, botones de nácar o, mucho mejor, botones joya y un frontal donde se puedan apreciar una especie de pliegues o piqué. 

Los zapatos más correctos son los conocidos como “opera pumps”. Estos han cambiado muy poco desde el S. XVIII y siguen siendo los más indicados para este atuendo. Sin embargo, si se prefiere se puede optar por unos zapatos Oxford en terminación charol. 

Los complementos adquieren en este conjunto una gran importancia. Así pues la pajarita o, de hablar correctamente, la corbata de lazo, es sencillamente obligatoria y no se debería caer en la tentación de dejarnos llevar por modas pasajeras y escoger en su lugar una corbata negra. Y debido al gran protagonismo de este complemento deberíamos aseguramos de que se trata además de una corbata de lazo de una sola pieza también de que esta no esté pre-anudada ni sea pre-ajustable. 

Los calcetines deben ser de seda negros como también negros deberían ser los obligados tirantes. Un pañuelo blanco siempre complementará acertadamente y con mucha elegancia nuestro esmoquin. Aunque de escogerse bien podría recargar excesivamente el esmoquin, a los amantes de la moda más intemporal seguro que no les importa rematar su esmoquin con una discreta flor blanca y un reloj de bolsillo de época. 

El Aristócrata

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por este resumen. Aunque sí es menos extenso que otros del esmoquin escritos atrás creo que resume los puntos principales muy bien.
Yo personalmente prefiero los artículos algo más cortos. No obstante, los largos siempre los imprimo y los tengo organizados en un folder para poderlos consultar cuando los necesito.

Sergio

Anónimo dijo...

Para mi la clave es la pajarita. Estoy totalmente de acuerdo que debería ser solo de una pieza y sin medidas algunas escritas en su interior para ajustarla a cada cuello. Y mucho más si se trata de un cuello diplomático.

Gracias por el artículo
R.T.

JRC dijo...

Buenas noches.

Me gustaría saber de qué marca eran los zapatos que la semana pasada aparecieron en la foto del día combinados con un pantalón acabado con un cierre.

Muchas gracias.

El Aristócrata dijo...

JRC,
Siento no poderle ayudar. La foto la puse más por el pantalón q por el zapato.
Un abrazo.
EA

Anónimo dijo...

¿Y el smoking de chaqueta blanca tipo Bogart en Casablanca no es ortodoxo? ¿O lo era en otros tiempos y no lo es ahora? Gracias.

El Aristócrata dijo...

Claro q es válido pero para zonas tropicales y lugares abiertos.
Un saludo
EA

JRC dijo...

Muchas gracias, Aristócrata. La verdad es que el conjunto era magnífico.

Un saludo.

The Personal Shopper Diary dijo...

Un post muy enriquecedor, se agradece.